miércoles, 31 de octubre de 2007

CRUELDAD HUMANA


No te atrevas
a cubrir la miseria de tu alma
con sus pieles inocentes,
porque será tu petulancia
el verdadero instrumento del verdugo.

No los condenes
por tus tradiciones o tus fiestas,
pues esas ceremonias serían
ejecutar el castigo más odioso,
crear la más injusta de las víctimas.

Me pregunto
cómo puede ser posible
qué no sientas su sufrimiento,
y cual es el derecho que te asiste
para arrebatarles la libertad y la vida.

No entiendo
que no seas capaz de amarlos
y donde podrías encontrar belleza,
a través de tus ojos sin alma,
sólo veas la oportunidad de un trofeo.

Tradición, cosméticos, deporte,
alimento, moda, avances médicos...
Amplio es el catálogo de horrores,
parece que aún no se conoce el límite
para el mezquino raciocinio humano.



LLEGA LA SENTENCIA DEL 11 M

Hoy se hace pública la Sentencia. Por fin. El 11 de marzo de 2004 se producía en Madrid el mayor atentado terrorista de la historia europea: Fallecieron 191 personas y más de 1500 quedaron heridas. Las secuelas han sido terribles. Evidentemente, para las propias víctimas y sus familiares, que no podemos llegar ni imaginar por el infierno que han pasado. Para todos ellos llega una mínima reparación: el saber que los caminos de la justicia han funcionado. Se confirmará quiénes planearon, ejecutaron y colaboraron en la ignominia: Estarán presentes en la lectura del fallo del tribunal los 29 acusados y se ha organizado un dispositivo especial para que puedan asistir los afectados que lo deseen. Allí estará la figura de la Presidenta de la Asociación de Víctimas, Pilar Manjón –que ejemplo de extraordinaria dignidad el suyo- y tantos otros de los que hemos ido teniendo referencias durante el transcurrir del juicio.
El dolor no va a desaparecer hoy como por arte de magia. Por desgracia, las sentencias no tienen efectos balsámicos de ese tipo. Es por eso que se hace necesario recordar la necesidad de renovar los esfuerzos para que los que sufren las secuelas de lo ocurrido sepan que nunca estarán solos, que siempre tendrán nuestro cariño y que los llevamos en el corazón. Y para los culpables, que caiga sobre ellos todo el peso de la Ley, y sientan el desprecio permanente de la gente de bien.
Pero también han sufrido daños las instituciones del Estado. No por el atentado en si, sino a causa de la actitud de los que intentaron desde el primer momento contaminar los hechos con peregrinas teorías sobre la autoría de ETA -buscando un beneficio político- y que las sostuvieron durante el transcurrir del juicio apoyados en un entorno mediático que apostó por la mentira más repugnante, sin importar el daño a las víctimas. Ahora, esos mismos que mantuvieron cínicamente esa postura durante estos tres años, y de la que se tienen cientos de declaraciones planteando tales argumentos en medios de comunicación, las propias tribunas de Las Cortes y en el mismo juicio..., Ahora, con una desfachatez que supera todo lo imaginable, se atreven a negarlo. En los últimos días, los principales líderes del Partido Popular han dado una última vuelta de tuerca al cúmulo de mentiras en que se han visto envueltos desde los momentos posteriores al atentado, y osan negar lo que hasta el último habitante de este país sabe que dijeron.
Conviene estar atentos a las reacciones que suscitará la sentencia. Seguro que algunos estarán ahora mismo envidiando a los avestruces. Pero no hay agujeros donde esconder el cinismo y la villanía.

martes, 30 de octubre de 2007

HOMBRES DE LA MAR


Desde niño me ha atraído el mundo de los hombres de la mar. Quizás el cine y la literatura hayan tenido mucho que ver, puesto que adoraba las películas de aventureros y piratas, un símbolo de libertad, de vivir conforme a unas reglas propias y en un espacio limitado donde la camaradería y la lucha contra los elementos marcaban el devenir de los días. Desde esa época me encantan los grandes veleros y nunca perdía la ocasión de visitarlos cuando alguno hacía escala en la isla. También la novela aportó unos cuantos héroes al catálogo: Mi imaginación me llevó durante muchas jornadas junto al capitán Nemo, Sandokán o el capitán Acab, acompañándoles en sus singladuras, navegando a todo trapo con las velas desplegadas, o luchando a brazo partido para salvar el navío de una gran tormenta...
El caso es que esa identificación quedó definitivamente sellada cuando mi padre también se hizo marino, porque me permitió acercarme en persona al mundo real de estas gentes. O al menos el que existía en mi ciudad, Santa Cruz de Tenerife, y los alrededores de su puerto. No me hagan mucho caso, puede que en la nebulosa de mis recuerdos, esa realidad esté estrechamente entrelazada con la fantasía infantil. Pero admiré con entusiasmo a aquellos hombres y, que yo sepa, nadie ha hablado ni escrito sobre ellos. No conozco referencia alguna que se ocupase de su vida, de su sacrificio, y por qué no, de sus aventuras.
En los finales de la década de los sesenta y principios de los setenta, la enésima crisis económica se había instalado por estos lares. Una nueva ornada de emigrantes canarios se repartía por el mundo, fenómeno que se reproducía una y otra vez en esta isla perdida en el atlántico. Una parte de ese capital humano –en realidad nadie los ha cuantificado- abandonó la tierra firme y convirtió al mar en su medio de vida. Entre ellos estuvo mi padre. También, en menor medida dos de sus hermanos, así que casi puede decirse que lo viví en primera persona.
Guardo un recuerdo muy vivo de aquella fauna que se movía por el Santa Cruz cercano al Puerto: Un triángulo cuyos vértices estaban en los alrededores de la marquesina, el bar Capricho y el Kiosco de Los Paragüitas –nombre con el que aún se conoce la histórica terraza situada en la Alameda del Duque de Santa Elena, ese maravilloso espacio de verdor y frescura que mira al mar-. Este era el verdadero punto neurálgico. Aunque a esa cafetería iba gente de toda condición, los verdaderos protagonistas eran los que tenían su vida unida al mar: Allí podía uno toparse con los marinos que por diversas circunstancias se encontraban provisionalmente en tierra y con los que buscaban embarcarse por primera vez y necesitaban alguna recomendación. También con los herederos del ya agonizante mundo del cambullón y, por último, con el auténtico monarca de aquél lugar: El cambista. Hablemos un poco de ellos:
Los cambulloneros habían sido desde la época de la posguerra un elemento fundamental en la economía isleña. Una buena parte de la población hizo frente a la escasez de alimentos básicos, el racionamiento y el hambre gracia a ellos. Y los más avispados llegaron a convertirse en los “nuevos ricos” de la época. En un sentido estricto, el cambullón es una operación que consiste en subir a bordo de un barco extranjero a vender los productos propios del país en el que está atracado o fondeado el buque, o a intercambiarlos por productos que aquí no había o escaseaban. Una profesión ilegal y perseguida por la guardia civil, pero que floreció porque los que se ocupaban de estas prácticas eran personas duras y unos auténticos linces en los negocios, que no dudaban en “comprar” la ceguera interesada de las autoridades. En los años sesenta estaban atravesando una época gloriosa: con lanchas rápidas se acercaban a los barcos fondeados fuera del puerto, tenían contactos estrechos que les suministraban todo tipo de productos, y eran los únicos que conseguían mercancías que de otra manera nunca se habrían visto por aquí. Ganaban dinero a espuertas. Tenían un estilo particular de vestir, sobre todo de noche, y eran clientes “de primera” en los escasos establecimientos nocturnos de la época. Amaban el tango y llevaban trajes hechos a medida, mucha brillantina en el pelo y les sobraban los billetes que nunca guardaban en la cartera, sino directamente en los bolsillos de los pantalones. Tener un cambullonero en la familia era ya de por sí un seguro de que nada iba a faltar en casa. De aquella Edad de Oro habla una copla, que explica muy bien lo que eran estos personajes, a ojos del pueblo llano:

- “Yo tengo un hermano cura / y un hermano carpintero, / y a mí me tiene en la gloria / mi novio el cambullonero”-

Otro personaje legendario, al menos para mi ingenua mirada, era el del “librecambista”. El que tuve la suerte de conocer, era originario de la isla de Madeira y me encantaba escuchar su suave acento portugués. Tenía mesa reservada en “Los Paragüitas”, que utilizaba a manera de despacho, y era puntual, amable y, muy importante en su negocio, escrupulosamente honrado. Podías llevarle billetes y monedas de cualquier lugar del mundo, y cambiarlos por dinero español. No me pregunten cuáles eran sus cotizaciones ni por sus ganancias porque nunca pude saberlo, pero si es cierto que la gente lo prefería porque podías sacar algo más de rentabilidad que en los bancos, y a la vez, tomar una caña de cerveza gratis. Yo lo adoraba. Le llevaba monedas sueltas de procedencias diversas que mi padre siempre me traída de sus viajes, y él me dejaba sentarme en su mesa, me invitaba a un refresco y una tapa de papas fritas que me sabían a gloria, y sospecho que me daba más dinero del que correspondía a la “operación”.

En ese mundo de gente aparentemente ruda, pero que me trataba con enorme cariño, yo me sentía como en casa. Les veía comportarse con una actitud algo forzada, incómodos, como si se encontraran fuera de su elemento y desearan volver al mar lo antes posible. Escuchaba atentamente las conversaciones -algunas emitidas entre susurros-, las recomendaciones de no embarcar en tal o cual barco por motivos que se me escapaban, y las aventuras sin fin que tanto en la mar como en tierra, les sucedían: Historias de piratas en el Mar de China, incendios en petroleros, contrabandos, juergas sin fin en los Carnavales de Río, intentos de saltarse el bloqueo de Cuba, viajes a la Antártida donde el hielo para las bebidas se cogía en los glaciares... Había momentos en que sólo faltaba que el viejo y amargado Acab apareciera para llevarnos consigo y satisfacer definitivamente su venganza contra la Gran Ballena Blanca... Allí aprendí que habían dos clases de mares: El más cercano, que viene a visitarnos en la orilla y le gusta relacionarse con la gente. Y el Gran Océano, que pertenece exclusivamente a la estirpe marinera, embrujada por su hechizo a la vez hermoso y terrible.

No sé qué ha sido de ellos. Muchos ya habrán fallecido. Otros, como mi padre, acabaron por darle la espalda al mar por razones que nunca explican. Y hubo algunos a los que se les perdió por completo la pista y que espero hayan encontrado su lugar en el mundo. Nunca han estado en estadística alguna. Pocos o muchos, fueron otra forma distinta de emigración y su esfuerzo contribuyó a salvar los muebles de estas islas en momentos complicados. Ojalá alguien un día se decida a contar su historia. Yo sólo me he limitado a plasmar aquí una parte de mis recuerdos.

lunes, 29 de octubre de 2007

PENSAR

Imagen: "El Pensador", de August Rodin
Porque hay en nosotros
un llamado de sangre y piel,
y debemos requerirnos
un desafío de inteligencia;
pensar es necesario,
aunque no siempre es suficiente:

A veces hay que reír
o llorar.
A veces hay que sentir,
o deplorar.
A veces hay que inspirar,
o rechazar.
A veces hay que renacer,
o sucumbir.
A veces es nunca,
o siempre.
A veces es melancolía,
o contento.
A veces es sexualidad,
o desapego.
A veces multitudes,
o soledades

Y siempre pensar es exigencia,
quizás insuficiente,
pero invariablemente necesario
para hacer oír la voz
de nuestra conciencia
de seres vivos y sutiles.

domingo, 28 de octubre de 2007

CONVIVENCIA

El reto está en asumir la conciencia
de que no somos individuos aislados
y formamos parte de una comunidad.
Hemos de apostar por el entendimiento,
y eso significa escapar del búnker
que nos aísla de la realidad inmediata:
Significa ser amable con los vecinos,
y no ver como un intruso al forastero.
Significa socializarnos con el entorno,
aceptar la diversidad como un tesoro,
valorar la vida que florece alrededor,
y apostar por espacios de concordia.
Significa tirar la basura donde corresponda,
exigir el respeto por los bienes públicos,
escuchar con esmero y confrontar opiniones,
y tratar con deferencia a nuestros abuelos.
Significa evitar groserías y violencias,
loar las virtudes y entender los defectos
no maltratar sin piedad el descanso ajeno
ni levantar la muralla de las ideas.
El desafío está en no ser indiferentes
y aportar unas gotas de lubricante
a la complicada maquinaria que sostiene
el delicado equilibrio de la convivencia.

sábado, 27 de octubre de 2007

PANCHO EN YOUTUBE

AVISO:
Para los amigos que me han hecho llegar la emoción que les despertó la historia de Pancho, el mero de los mares de la isla de El Hierro, recomiendo revisitar esa entrada. Lo disfrutarán en su elemento: He añadido una grabación conseguida en Youtube, donde podrán confirmar la realidad de su existencia. Y que sea por muchos años, evidentemente.

EL PESCADOR Y EL DELFÍN

Imagen: "El Delfín", mosaico de Ari Vanderschoot
Amanecía. A lo lejos un grupo de gaviotas revoloteaba sobre el mar, que comenzaba a desesperarse bajo un cielo sin nubes. Había botado su barca cuando las luces amarillentas de las farolas aún les hacían guiños perezosos a la arena de la playa. Avanzó lentamente, levantando espumas y dejando atrás una estela blanca, cortando los azules dormidos de las calladas aguas. Cuando lo consideró oportuno, paró el motor y dejó que la inercia le aproximara al banco de aves, mientras se recostaba en la proa satisfecho, disfrutando de los primeros rayos de sol.
Saboreaba enormemente aquella soledad de brisa y mar. La pesca era una buena terapia para despejar la mente de la rutina semanal. Cargó el cebo en el anzuelo y dejó que la plomada se hundiera, mientras fijaba la caña al esquife de babor.

-¡Tío, podrías tener un poco más de cuidado. Son ganas de fastidiar a estas horas!
La voz había sonado con nitidez, un tanto extraña, pero perfectamente entendible. Miró a su alrededor sobresaltado, pero no se veía ni un alma. Tan sólo las gaviotas por encima de su cabeza. Volvió a escucharla:

- ¡Heyyy. No mires tanto, que estoy aquí!

Era un delfín, que con su morro sonriente, sacaba la cabeza por fuera del verde iluminado del agua. El pescador se frotó los ojos con fuerza, pero por lo visto no parecían ser alucinaciones:

-Perdona. ¿No serás tú el que ha hablado?
-¿A quién más ves por aquí? ¿A Neptuno? Te decía que podías tener cuidado con ese anzuelo que has lanzado. Es domingo y a uno le apetece dormir algo la mañana.

-¿Y que quieres que haga, si he venido a pescar? ¿No pretenderás que los peces salten a la barca por su propia voluntad?
-Bueno… pero al menos podías haber esperado un poco a que se despierten. Digo yo...
-Ya…Oye, no te molestes, pero tú eres un delfín. Y los delfines no hablan ¿Qué ha pasado para que tú puedas hacerlo?
-Me enseñó mi amigo humano.
-¿Amigo? ¿Humano? ¿Cómo es eso?
-Cuantas preguntas. Tranquilo, que te cuento: Se llama Mamadou y es senegalés. Se hundió hace unos meses con un cayuco junto a otros como él, que según decían iban en busca del paraíso.
-¿Y qué ha sido de ellos?
-Fueron rescatados por unas sirenas y decidieron quedarse con nosotros. Mamadou dice que no podía imaginarse que el paraíso pudiera encontrarse bajo el mar. Aquí no tiene hambre ni frío, ha aprendido mucho sobre las corrientes marinas, las mareas... Se le ve verdaderamente feliz.
El hombre no salía de su asombro. Estaba manteniendo una conversación con toda naturalidad con un delfín, que encima se permitía darle lecciones de integración y convivencia.

-¿Pero entonces también existen las sirenas?
-Pues claro. Muchos humanos las vieron en la antigüedad, pero ya no se relacionan con los de tu especie. Causa demasiado terror al resto de los seres vivos.
- ¡Madre mía! ¿Quién me va a creer cuando cuente esto? ¡Y yo que salí de casa pensando en pasar un día tranquilo de pesca...!-
-No te creerá nadie. Los humanos ya ni siquiera creen en la magia. Todo lo que no pueda ser explicado, no existe. Pero hay otros mundos diferentes: Mundos de olas y escamas, de arrecifes y silencios...-

El pescador se quedó mirando al horizonte unos instantes... Se volvió hacia el delfín y con un toque de ansiedad en la voz, le dijo:

-Tienes razón, amigo. Tampoco en mi vida había ya lugar para la magia y las emociones. Todo es una rutina sin sentido que parece no tener fin. ¿No habría lugar en esas aguas para uno más? Daría lo que fuera por poder acompañarte-

El animal volvió a sonreír, porque con esa propuesta el hombre le había sacado de un buen apuro: Había roto los códigos del mar, que prohibían mantener un contacto de ese tipo con los humanos. Así que dio un enorme salto en el agua, mientras gritaba:

- ¡Pues claro que eres bienvenido. Vamos, que aún tenemos todo un día de emociones por delante!

Horas después, unos niños que jugaban en la orilla encontraron varada una barca en aparente buen estado, con los restos de unos aparejos de pesca pero sin rastro de los que podrían haberla usado... Aunque las autoridades establecieron un dispositivo de búsqueda, nunca se recuperó cuerpo alguno. El caso se solventó dictaminando que seguramente habrían fallecido ahogados en el mar mientras pescaban...

viernes, 26 de octubre de 2007

PENSAMIENTOS

No reconozco otro símbolo
que el de una paloma blanca
a la que nunca han permitido
volar libre y abandonar el nido.

No admito otra patria
que el destello de energía y vida
que una mujer lleva consigo
en los aledaños de su ombligo.

No creo en otra bandera
que la ternura descubierta un día
cuando enjuagué las lágrimas
que derramaste estando conmigo.

No concibo otra moral
que el goce de nuestra existencia,
el derecho a la felicidad de cada uno,
mientras sienta que aún está vivo.

No imagino mejor nación
que la solidaridad entre los personas:
las sociedades siempre se enriquecen,
porque la diversidad amplía el colorido.

Así que ya pueden ingeniar discursos
elevar proclamas, firmar acuerdos,
dictaminar leyes, inventar campañas...
Mi elección hace tiempo que esta hecha,
y sé perfectamente quién es el enemigo.

jueves, 25 de octubre de 2007

SALVAR A PANCHO

Pancho, fotografiado por Francisco J. García Sicilia
A sus 40 años, Pancho se ha convertido en todo un personaje entre las gentes de su isla. Los que lo conocen personalmente hablan maravillas de él: De sus gestos de cariño y la ternura con que trata a los que se le acercan. Y aunque no lo hayan visto in situ, todos lo quieren. Sin él pretenderlo, se ha convertido en el protagonista de un increíble movimiento social que pretende salvarle la vida. Porque Pancho está en peligro: La maldad de los hombres no respeta a nada ni a nadie.
Perdonen, que se me olvidaba decirlo. Sepan que Pancho no es humano, aunque eso sea lo de menos: Es un pez. Un estupendo ejemplar de mero de 40 kilos de peso, que vive en los fondos rocosos cercanos a las costas de la Reserva Marina del Mar de las Calmas, en la isla del Hierro. Ha sabido escoger su casa: El lugar es un auténtico paraíso donde todos los años se celebra a finales de octubre el Fotosub Isla del Hierro, un certamen de fotografía submarina al que asisten los principales practicantes de este deporte de todo el mundo. Todos, por cierto, viejos amigos de Pancho, que seguro será de nuevo un fascinante anfitrión en la edición de 2007, a la que se le ha querido dar un sabor muy especial en su honor.
Porque aprovechando el evento, los herreños han hecho oír su voz en favor de Pancho y se movilizan para advertir que estarán pendientes del que ose molestarle. Las autoridades lo han convertido ya en uno de los iconos de la isla, los pescadores profesionales insisten en la necesidad de protegerlo y hacen hincapié en que es un tesoro para atraer el tipo de turismo por el que los herreños apuestan, y los empresarios de hostelería ya hace tiempo que se pusieron de acuerdo para que en las cartas de los restaurantes no hayan recetas con pescados de su especie.
En teoría nuestro amigo debería sentirse a salvo en la reserva marina donde vive, pero los pescadores furtivos son un azote que no da respiro. Más de una vez han intentado cazarle. De hecho, tiene cicatrices en la boca por haber mordido anzuelos de los que siempre ha sabido zafarse. Los meros tienen fama de ser inteligentes, y Pancho desde luego que lo es: ha aprendido hasta el punto de hacerse con la carnada sin picar. Peor suerte tuvo Natalia, su compañera, que hace unos años pereció a manos de estos auténticos salvajes que lo dejaron solo, ya que no ha vuelto a tener pareja.
Afortunadamente, nada de esto ha dejado huella en su carácter. Sigue siendo un animal afable al que le gusta acercarse a saludar a los submarinistas que le visitan y rozarse con ellos. Se rumorea que les llama la atención especialmente las del género femenino y si tienen el cabello rubio, mejor... Dicen también que le encanta posar cuando ve una cámara, como si supiese su estatus de pez famoso entre los buceadores de todo el planeta. No es ninguna exageración: En google hay cientos de referencias a su figura.
Pero lo más importante es que para los herreños simboliza el respeto por su medio natural y más concretamente el marino, que durante décadas ha sido una fuente de alimento y ahora puede convertirse también en una alternativa válida al turismo de masas del que la isla no quiere saber nada.
Sirva también esta historia para que los practicantes de la caza submarina reflexionen sobre las maravillas que les puede aportar la alternativa que supone la fotografía bajo el mar. El respeto por los seres vivos no tiene por qué estar reñido con la práctica de su deporte favorito. Seguro que Pancho lo agradecería.
Y un último consejo a los que esta historia les haya tocado la vena sensible: Para los que no lo sepan, no se debería orinar en los charcos costeros, porque suelen ser los lugares preferidos por los meros hembra para depositar los huevos y la orina tiene un efecto tóxico, causando la muerte a los pececillos recién nacidos.
Como ha expresado el Cabildo de El Hierro (la máxima institución de la isla) en un comunicado, es responsabilidad de todos el que esta y otras especies dejen de estar en peligro de extinción en nuestras aguas. Ojalá que Pancho sea también el símbolo de nuestro compromiso con la preservación de la biodiversidad de la vida.
Novedad: Pancho en Youtube:


miércoles, 24 de octubre de 2007

IRREVERENCIA


Ya está a la vuelta de la esquina,
se colocan las luces en las calles:
la navidad presagia frías ganancias
disfrazadas de buenos sentimientos.
Llegarán los indefectibles balances
y la pesadilla de la velada familiar
enmascarada de fiestas entrañables.
Meditaremos sobre éxitos o fracasos,
cuando en el fondo sólo existimos
como mínimos trozos en la gran tarta
de un inmenso y trágico naufragio.
Somos cuerpos ínfimos y vulnerables,
osamentas que se afanan por vivir
y hasta se creen que lo consiguen.
Heterogéneos y anónimos huesos
que soportan las consecuencias
de las decisiones que se toman
en la espina dorsal de este planeta.
Y el desaliento crece con paso firme,
hasta que estrangula las esperanzas,
las coyunturas y cualquier perspectiva.
Pero seremos de nuevo obedientes,
acataremos el deber de divertirnos,
y, lo más importante: compraremos.
Retenga su desasosiego, compañero:
la vida es bella mientras le haga honores
al portento que es su tarjeta de crédito.
He ahí el auténtico espíritu de las fiestas,
lo demás ha quedado fuera de contexto.
Finalmente, una noche, festejaremos
las doce campanadas que nos auguran
la hipócrita llegada de ese mañana
que en realidad dará vueltas sin cesar
sobre los ejes perversos del pasado.
Con tanta cavilación se me olvidaba
darle una Feliz Navidad por anticipado.

martes, 23 de octubre de 2007

ISLA NEGRA


Ahora que comprendo
que la paz de espíritu es sinónimo
de la verdadera felicidad,
ansío alejarme
de las multitudes y las prisas,
conseguir un pequeño lugar
que acoja mis recuerdos
y unas pocas posesiones
para respirar tranquilidad.
Me levantaría temprano,
la primera mirada del día
sería a un horizonte
donde cielo y océano se unan.
Aromas de salitre
serán el perfume mañanero
al abrir las ventanas al mundo.
La vida transcurrirá con calma,
lo importante se convertirá en relativo,
habrá tiempo para pensar,
echar a caminar sin rumbo fijo,
encontrarme cada jornada
con la superficie del mar,
reconocerme en los libros
y estar siempre atento
por si aún tengo la suerte
de que las musas me visiten.
Es mi sueño más querido:
tener mi pequeño Paraíso.
Es un lugar, un estado de ánimo
y una oportunidad para conseguirlo.
Con el permiso del Maestro,
sería mi versión de Isla Negra.
Al fin y al cabo, el volcán
fraguó con ese semblante
la increíble belleza del Hierro:
Mis amigos tendrán allí su casa,
cuando quieran hacerme una visita.



lunes, 22 de octubre de 2007

LA DUCHA

Imagen: Mujer en la ducha. óleo del argentino Santiago Cogorno
Necesitaba esa ducha como el respirar. Había sido un día caluroso y su cuerpo aún desprendía un agradable aroma a sal. Ahora tocaba relajarse y pretendía disfrutar del agua caliente hasta atiborrarse de nuevas sensaciones. Lástima que él no hubiese podido venir. Era la guinda que le faltaba a aquellos pocos días de vacaciones. Tanto tiempo haciendo planes, para que en el último minuto las cosas se le complicasen en el trabajo... Abrió el grifo y dejó que el líquido elemento corriese, mirándose en el espejo mientras se despojaba de la ropa.
Sin prisa alguna, fue desabrochándose la blusa, botón a botón, de arriba abajo. Empezaban a notarse los efectos del sol. Le gustaba el tono que estaba adquiriendo su piel. Desde la radio le llegaba el sonido de la música con sabor a bolero, mientras regulaba el grifo para dejar la temperatura del agua definitivamente a su gusto. Sentirlo fue como una caricia y saboreó con placer cómo recorría su cuerpo, mientras cerraba los ojos y se relajaba.
Que día más increíble. Aquello era un paraíso: Playas salvajes de una increíble blancura, sol a raudales y un mar tranquilo y transparente donde nadar a gusto. Además casi en solitario, pues afortunadamente aún quedaban lugares protegidos de la acción criminal del turismo de masas. Aunque había comprado un par tangas nuevos que deseaba estrenar, se decidió por una playa nudista al enterarse de su existencia, y la verdad es que no se había arrepentido en absoluto. El primer contacto con el mar, libre de toda vestimenta fue como el efecto de una corriente eléctrica que atravesara su cuerpo... Se sintió libre y en perfecta simbiosis con mundo.
Luego, tumbada en la arena, imaginó cómo hubiera sido si él estuviese acompañándola, los juegos en el agua, el roce de los cuerpos, las caricias furtivas aprovechando la soledad, los besos... A partir de ahí fue imposible relajarse. La ansiedad no la había abandonado el resto de la jornada.
Cogió la esponja, puso un poco de gel en ella, y se dispuso a acariciar su cuerpo con suavidad. El cuello, los hombros, los brazos, el pecho…, mientras se dejaba envolver con el sonido de la música. Tan concentrada estaba, que no escuchó el ruido en el salón. Tampoco notó la corriente de aire provocada por la apertura de la puerta del baño...
Cuando vino a darse cuenta, una mano masculina abría la mampara de la ducha. La sorpresa la dejó paralizada. Allí estaba él, de pie, hermoso en su desnudez y con una sonrisa que le llenaba el rostro.

-Ya ves- Le dijo. – Al final las cosas se arreglaron antes de lo que pensaba. Y ha valido la pena. Así he tenido la suerte de encontrarte de esta manera: Así, tan... enjabonada. Y ya que estamos, también yo necesito una ducha.
-¿Pues a qué esperas? Entra, que dadas las circunstancias, creo que no te hará falta esponja...

SANA ENVIDIA


El Presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy es un “animal político” de primera naturaleza. Uno de esos personajes que no pueden evitar quedar al margen y necesitan que se hable de ellos, aunque sea para mal. Afortunadamente vive en una nación como Francia, porque sería preferible no imaginar a lo que le hubiese llevado su tendencia al populismo barato en cualquier país donde las estructuras democráticas no estuviesen lo suficientemente consolidadas. Pero como en todas las cuestiones, siempre hay que dejar un lugar para los matices. Y es que empieza a resultar muy preocupante la degeneración de ciertos medios informativos españoles, en los que la tentación del titular fácil y la falta de análisis con un mínimo rigor están enviando a mejor vida el periodismo serio y reflexivo.
Viene esto a cuento porque hace poco ha sido noticia una carta personal que nuestro protagonista envió a los educadores franceses en la que aprovechaba el comienzo del curso escolar para reflexionar sobre el estado del sistema educativo en su país. Los titulares despacharon el tema con una frase que, sacada con muy mala fe de su contexto, provocó el desdén y la sonrisa fácil ante lo que se comentó como una nueva salida de tono del señor Sarkozy. La frase en cuestión era: “Deseo que los alumnos se levanten cuando el profesor entra en clase, porque es una señal de respeto”. A partir de ahí, llegaron las ironías.
El caso es que no hubo referencias a que, independientemente de que se pudiera estar de acuerdo o no con algunos de los contenidos de la carta, ésta era una muy seria reflexión sobre el sentido de la educación en un estado moderno: 32 páginas de alta densidad política, social y pedagógica. Y resulta más extraño aún que se adopte esta actitud despectiva en un estado como España donde en 30 años de democracia ni siquiera se ha un gran consenso nacional sobre el modelo educativo y no ha habido un comienzo de curso exento de polémicas en las últimas décadas, mientras la enseñanza pública cae en picado frente al éxito rotundo de la privada. Esta última afirmación no es baladí, si echamos un vistazo a lo que sucede en algunas autonomías: En el País Vasco, por ejemplo, el 70% de los centros son concertados.
Luego llueven las críticas demagógicas sobre un profesorado desconcertado: Les exigimos que, además de cumplir con su función de transmisor del saber, ha de ser también sicólogo, orientador, padre y hasta ejercer funciones de policía.
Que más quisiéramos que desde las altas instancias políticas de este país (no digamos nada de las autoridades educativas canarias), se mostrase tal respeto al profesorado, como para que el propio presidente se digne a enviarles una misiva como esa a cada uno de los enseñantes franceses. Es cierto que muchos de sus contenidos son criticables, sobre todo el de tratar de pasar de puntillas por algo que es esencial: Las desigualdades sociales están directamente relacionadas con el fracaso educativo, y exige afrontar con valentía los retos que presenta la nueva sociedad que está germinando en Europa. Pero no puede discutirse que pone sobre el tapete un tema esencial de cara al futuro. Cita cuestiones como la autoridad del maestro, el respeto crítico por las distintas culturas, la igualdad entre hombres y mujeres, la importancia equivalente entre las ciencias y las humanidades, la trascendencia de la formación profesional...
Y ya que seguimos aquí con la numantina resistencia de los obispos y el Partido Popular a los contenidos de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, no está de más saber lo opina de estas cuestiones un líder de la derecha europea:
“Si quiero que la escuela, por encima de todo siga siendo laica, es porque la laicidad me parece un principio de respeto mutuo y abre un espacio de diálogo y de paz entre las religiones, porque es el medio más seguro de luchar contra la tentación del encerramiento religioso".
"Entre la conciencia de pertenecer al género humano y la conciencia de un destino individual, la educación también debe despertar conciencias cívicas, formar ciudadanos. Nuestros hijos nunca serán ciudadanos del mundo si no somos capaces de convertirlos en ciudadanos franceses y ciudadanos europeos"
Dos perlas que si la derecha española fuese capaz de asumir, muchas tensiones desaparecerían de la faz pública. Y que quieren que les diga. El que esto suscribe no puede negar que siente mucha envidia.

domingo, 21 de octubre de 2007

ALMA DE AUSENCIA


Cuando tu imagen pasa
rozándome las venas
abres sin piedad un surco
entre la pasión y la ternura.
Justo ahí dejas tu semilla,
que germina en la noche,
cual luna que ilumina
soledades y esperanzas.

En el corazón brota
una columna adornada
con tormentas y sosiegos:
su raíz enjuaga el alma
y busca la luz por la piel,
augurando un futuro arribo
de jornadas venturosas
iluminadas por las gemas
que guardas en los ojos.

Alrededor de tu carne
madura la fruta fresca.
Ocurre que a veces
mis manos se confunden
y creen rozar el producto
de tu nombre tan ansiado.
Luego se hace realidad
la ausencia en que me invoco,
respiro a mansalva tu aroma
y mi voz articula una llamada
que sé no quedará en el vacío.

sábado, 20 de octubre de 2007

UN LUCHADOR DE RAZA: ELHADIJ DIOUF

Hay noticias que pasan casi de refilón en los periódicos, pero que si logras dar con ellas, te alegran el día. Porque resulta que uno sabe que en el mundo ocurren cosas positivas, pero es difícil verlas reproducidas en los medios. Las cosas cambian, pero no tanto como para que ya no se cumpla el viejo adagio periodístico de que las noticias buenas no venden.
La de Elhadij Diouf es fantástica. Un ejemplo de integración en una nueva vida y en la sociedad que lo ha acogido después del infierno de la emigración y los cayucos. Dice que cuando aún se encontraba en Dakar, la capital de Senegal donde vive toda su familia, no tenía ni idea de que existían las Islas Canarias. Su padre, que es pescador, si le había hablado algo sobre un Archipiélago que decían era un paraíso. La familia no está en una situación tan dramática como otras en la zona. Él ayudaba ya desde niño, contribuyendo con un trabajo de carpintero. Pero las historias que se cuentan y las imágenes que les llegaban por la televisión eran un imán irresistible: Se obsesionó con ese Paraíso que, por sobre todas las cosas deseaba conocer. Lo demás es una historia, que por conocida, no deja de estremecer: El viaje duró siete días, y el cayuco arribó a La Gomera. Como aún era menor no fue expulsado: Lo trasladaron a Tenerife y acabó siendo uno más del grupo que destinaron al centro de acogida que hace unos meses el Ayuntamiento de la localidad de Tegueste donó para este fin.
Allí se reorganizó de nuevo su vida, aprendiendo español, haciendo un cursillo de carpintería para aprovechar sus conocimientos previos e integrándose poco a poco en la nueva sociedad donde se desarrollaría su vida. Un día, hace aproximadamente unos nueve meses, los tutores del centro organizaron una visita al Terrero de Lucha Canaria de Tegueste...
Para los que no lo sepan, la Lucha Canaria es un deporte autóctono de las islas. Un auténtico tesoro antropológico que practicaban los habitantes prehispánicos del archipiélago (los conocidos comúnmente como guanches), y que ha llegado milagrosamente hasta nosotros convertido en uno de los símbolos de la identidad canaria. Y sigue vivo. Muy vivo. Los grandes luchadores, a los que se les conoce con la denominación de “puntales”, se convierten en auténticas leyendas, algunos incluso han dado el salto con éxito a otras disciplinas de lucha más conocidas a nivel internacional (El Judo, por ejemplo) y disputado Olimpiadas representando a España. Hasta tal punto es así, que denominar en el transcurso de una conversación a una persona diciendo que es “un puntal”, viene a significarlo como alguien destacado, que merece el reconocimiento de los demás.
Elhadij Diouf evidentemente desconocía todo esto. Tampoco importó demasiado. Su encuentro con la lucha canaria fue un flechazo. Se enamoró a primera vista de nuestro deporte. En el transcurso de la visita disputó su primera luchada y ya no cejó hasta que acabó fichando por el equipo del pueblo: El Cemex Tegueste Ono. En el transcurso de los ocho meses siguientes se ha ganado el cariño y el respeto de compañeros y entrenadores. A pesar de no tener la corpulencia de los puntales (mide 1,80 y pesa 76 kilos), su estilo ha encandilado a todos. Su entrenador dice que su evolución ha sido asombrosa y define su estilo, curiosamente, como la de un luchador a la antigua usanza, de los que dificulta mucho la brega de los adversarios usando las contras y hace hincapié en que puede llegar muy alto.
Mientras tanto, los demás aspectos de su vida también se encauzaban. Se ha hecho mayor de edad, ha mejorado mucho su español, se ha independizado del centro de acogida y vive en un piso en Tegueste compartido con otros tres compañeros de singladura, dos de ellos jugadores del equipo de fútbol. Y ha encontrado trabajo de carpintero.
Nuestro protagonista entrenando
Hace pocos días saltó la noticia: Diouf ha sido convocado entre los 14 integrantes de la Selección Juvenil de Lucha Canaria de Tenerife, que está preparando una competición a nivel regional. Está que no cabe en sí de contento. También están felices los componentes de todos los estamentos del llamado deporte vernáculo en la isla: Directivos, luchadores históricos, los demás componentes de la selección que son ahora sus compañeros. Todos hablan maravillas de él y dicen que da gusto verle entrenarse con tantas ganas e ilusión. Quizás el único que no se da cuenta de la gran trascendencia histórica del hecho es el mismo protagonista: Se ha convertido en el primer extranjero en una selección de lucha canaria. Ya ha ocurrido en otros deportes más mayoritarios: La selección masculina cadete canaria de basket ha estado en los dos últimos años en la élite nacional: Campeones de España hace dos y finalistas en la última temporada. Más de la mitad de sus componentes eran nacidos en otros países, formando un extraordinario ejemplo de convivencia de canarios provinentes de medio mundo.
Pero el caso que nos ocupa es especial, por tratarse de la Lucha Canaria. Ajeno a todo el revuelo que ha levantado, “El Puntal de Dakar”, como lo llaman cariñosamente sus compañeros, se entrena diariamente, se atraganta después con la comida que más le gusta: las papas bravas y los bocadillos de pollo. Cuando se le habla del cambio que ha dado su vida, comenta que "la gentes es muy buena conmigo. Me ayudan mucho. Quiero ser luchador. Hay contacto, fuerza y...". "Nobleza", le apunta otro juvenil con una sonrisa. Todos en el mundo de la lucha se han dado cuenta con Elhadij que conocer a un chico como él cambia la percepción sobre la inmigración. Su compostura ha bastado para derribar prejuicios y rechazos absurdos. "Es una persona como otra cualquiera. Estamos encantados con él", dice De la Rosa, que le ofrece un dulce. Él lo acepta, pero entre carcajadas dice prefiere las papas bravas. Hoy tienen otro motivo de celebración: Por primera vez ha podido hacer un envío de dinero a su familia en Dakar. Les ha mandado 60 euros.

Nota: La noticia y la correspondiente foto ha sido publicada esta semana en el diario “La opinión de Tenerife.

viernes, 19 de octubre de 2007

EL SEÑOR MERO


El día acababa. El Sr. Mero llegó a su casa agotado por la agobiante jornada de trabajo. Entró despacio en su cueva del cuarto derecha y soltó un suspiro envuelto en burbujas, mientras sacaba las llaves.
Sabía que no podía seguir así, que no había futuro en ese dar vueltas sin sentido en que se había convertido su vida. Se estaba dejando las escamas para nada. Tres años ya con aquella basura de contrato que casi no le daba para vivir y que nunca tenía seguridad de renovar, sin perspectivas de mejora, y con la espada de Damocles de engrosar las filas del paro en cualquier momento.
Además, en el arrecife al que le habían destinado y donde se veía obligado a pasar tantas horas no encontraba la postura adecuada y empezaba a tener un dolor preocupante en el lomo. El viernes era el peor día en el trabajo y se temía que la molestia iba a convertirse en un infierno.
Desde hacía tiempo, lo único que le consolaba un poco era tumbarse en el sofá a ver la tele mientras se acompañaba de algún que otro trago de alcohol para alegrar la tarde. Al menos se dormía relajado. El problema era que la cantidad ingerida empezaba a aumentar de forma preocupante. Hacía ya tres meses que había dejado de ser un lujo para convertirse en parte de la rutina.
Ni siquiera cayó en la cuenta el primer día en que también formó parte del desayuno. Llegó algo más contento al trabajo, pero las cantidades fueron aumentando, al mismo tiempo que disminuía su rendimiento laboral. La consecuencia a medio plazo fue el despido. El tiempo siguió pasando y su desmoronamiento físico y moral continuó imparable. La última vez que le vi dormitaba con una botella de vino barato en la mano, intentando que le diesen unos céntimos a cambio de nada... Le avisé de que se le había caído del bolsillo la foto de una hermosa salema y mientras la recogía del suelo creí entrever un par de lágrimas en su mirada...

Temo por él. Tiene toda la pinta de desaparecer pronto en la red de algún pescador, para acabar siendo comida de humanos. Es el destino de los seres del mar que bajan la guardia ante nuestro más implacable enemigo...

miércoles, 17 de octubre de 2007

LA ÚLTIMA TRAVESÍA

Desplegado el velamen
de mis sueños,
intenté ser navegante,
rompiendo la espuma
blanca de las olas,
proa a un horizonte
siempre pleno de incógnitas.
Desde esta orilla,
mi viejo corazón
ha padecido tormentas
y ha asistido
a la más terrorífica de las calmas.
Intenté no abandonar mi barco,
aunque dudo mucho
haber tenido galones suficientes
para anunciarme capitán
de este navío.
Demasiados arrecifes
puso el destino en mi camino,
demasiados vientos soplaron
en la dirección equivocada.
Busqué sin cesar
la claridad de algún faro,
para fundir con él mi mirada,
pero ha sido en vano.
Ahora me pregunto
que busco ya en las estrellas,
si unos ojos, o el último rumbo
que reúna por fin
el quehacer natural de un poeta
y la inquietud marinera del que ama,
por sobre todas las cosas,
la oscuridad de los océanos.
Siento por última vez la llamada
de mi viejo amigo, el mar,
se hace presente
en un silencio que hiela el alma.
He de guardar en el macuto
mis versos y algún recuerdo
y trazar el rumbo definitivo
de la que será la última travesía:
La que nos ha de conducir
a la más irreversible de las ausencias.

martes, 16 de octubre de 2007

LA NIÑA Y LA GAVIOTA

Imagen: "La Gaviota", óleo de Mª Teresa de Castro Fue una amistad algo extraña:
La niña encontró a la gaviota
cuando correteaba por la playa.
La miró con ternura a los ojos
y se fue acercando lentamente,
hasta lograr hacerle una caricia.
Con el impulso que da la inocencia,
se imaginó volando junto a ella:
En realidad, esa había sido siempre
la ilusión que escondía su corazón.

Desde el mar se levantó una brisa,
que las olas trajeron como invitación
hasta los pies mojados de la niña.
Trajo una voz que parecía llegar
desde lo más profundo del océano:
-“Alza el vuelo. Mueve los brazos.
El ave será tu guía en ese viaje”-
Así ocurrió. Se elevó, tomo altura
hasta sobrepasar las pocas nubes
que circulaban distraídas por el cielo:
- ¡Vuela, Gaviota, vuela!- gritó la niña:
- ¡Descubramos juntas las maravillas
que el mundo pondrá a nuestros pies!

El gran pájaro aceptó acompañarla,
volaron sin cesar un largo tiempo.
Los años pasaron como en un suspiro
y la chiquilla se transformó en mujer.
Pero ya nunca pudieron separarse
y prosiguen su peregrinaje juntas,
llevando la magia de su amistad
a cada rincón que han frecuentado.
Dicen que los que aún miran al cielo
o creen en la magia de los sueños,
con suerte podrán verlas pasar felices,
sobrevolando océanos y montañas,
anhelos, fantasías, mitos y leyendas.


lunes, 15 de octubre de 2007

MUNDO EFÍMERO


Pasan los tiempos,
pasa el atractivo,
pasan los amigos
pasa la euforia
pasan los cumplidos
y llega el momento
de la sinceridad...

Pasan los hijos,
pasa la vida,
pasan las pasiones,
pasa la gente,
pasan los partidarios,
y llega el momento
de la soledad...

Pasan los vínculos,
pasa el compromiso,
pasan las ganas,
pasa el deber,
pasan los aplausos
y llega el momento
de la libertad...

Pasa la ambición,
pasan los provechos,
pasa la fama,
pasan los premios,
pasa el balance,
y llega el momento
de la humildad...

Pasan las fechas,
pasa el propósito,
pasan las intenciones,
pasa el futuro,
pasan las grandezas
y llega el momento
de la realidad...

Nuestra biografía son
instantes perecederos
que maduran sin remedio
en el árbol que es la vida,
y forzosamente nos llevan
a ese momento decisivo
en que debemos decidir
lo que realmente somos.

domingo, 14 de octubre de 2007

FRAGMENTOS


Fragmentos de afectos
como espejos rotos,
tránsitos sutiles
al mundo de los silencios,
de las opacidades,
la ruptura y el adiós.

Trozos de amores
que han adquirido
un todo sepia
y quedan olvidadas
en una caja de cartón,
donde se consumen
los días, las sonrisas,
las caricias agazapadas.

Piezas de pasiones
plegadas como hexágonos
en torno a unos suaves senos,
significados del olvido
como ecos apagados,
encaramados a una caricia
en el alba perpetua.

Porciones de ternuras
que el mar ofrenda
con gráciles reflejos,
para acercar a mi vera
el recuerdo de la ternura
y la sed que su vientre
siempre tuvo
de nocturnidad y poesía.

viernes, 12 de octubre de 2007

EL PESCADOR

Imagen: Pescador de ilusiones, de Laura Hernández
El pescador subió a la barca
y se alejó silencioso, en dirección
a un horizonte ensangrentado
por el somnoliento sol de la mañana.
Con sus manos endurecidas,
por la lucha diaria de tantos años,
arrojó la red a las turbias aguas.
La espera no dio el fruto apetecido:
La recogió vacía de esperanzas.
De pronto el mar se sacudió
su alma ávida de redenciones
y el hombre, perdido el equilibrio,
volcó en los fríos brazos de las algas.
Su corazón se quedó para siempre
en las profundidades abisales,
y ese día, en la arena de la playa,
una mujer con el temor en el rostro,
encontró diseminados trocitos de sal
que habían tomado forma de lágrimas.

martes, 9 de octubre de 2007

RETRATO DE UNA ESPECIE

Somos magníficos ejemplos
de la evolución de la especie,
constructores de paisajes
de desolación y amargura,
usufructuarios de una tradición
de presencias hechas cenizas.
Cubiertos de un dolor infatigable,
sumamos millones de lamentos,
somos recolectores de víctimas,
peritos con gran experiencia
en la asepsia de la conciencia.
En nuestro currículum vital
hay un espacio formidable
para representar el sufrimiento.
Eficaces y magníficos ejemplos
de sombras con aristas puntiagudas,
ayudamos a la caída en el abismo
de los que jamás han importado.
Damos la espalda a la concordia,
arrinconamos el entendimiento
y nos tornamos en una especie
encharcada en inmundicia y lodo.
No es eso, se escandalizará alguno:
están el amor, la belleza, el arte,
los sentimientos y las emociones,
los que luchan y se comprometen.
Son sólo gotas de un hermoso rocío
en un áspero y desolador paisaje,
el de la terrible condición humana.

lunes, 8 de octubre de 2007

FIN DEL VERANO

Llega octubre,
pero es pronto para el frío:
No me apetece
renunciar al verano,
escudriñar en el armario,
echar mano
a la ropa de abrigo
y colocar el edredón
en la cama.
No quiero que las tardes
oscurezcan enseguida
y la melancolía nos invada.
Es muy pronto
para dejar atrás
el contacto con el mar,
que aún conservan las aguas
un agradable calorcillo.
Como siempre
por ésta época,
un sentimiento de pérdida
se apodera del aire
y lo que nos rodea
toma otro color,
más apagado, más tenue,
mucho más solitario...
Definitivamente,
creo que aún es pronto
para que el invierno
tome posesión
de nuestras vidas.

sábado, 6 de octubre de 2007

INTIMIDAD


Estoy en el papel
donde anidan mis letras.
Aquí se contempla,
transparente y clara,
una imagen muy cercana
a la autenticidad:
Están reflejadas
algunas huellas del tiempo,
las palabras consecuentes,
el silencio en la voz,
las bocanadas de aire y mar,
bastantes contradicciones,
algún que otro alegato
y un sin fin de sentimientos.
No hay nada
especialmente destacable:
Una vida que se consume
progresivamente,
el tiempo apuntándole
directamente a la cara
con aire amenazante;
mientras continúa
la obstinada búsqueda
de un lugar para los sueños.

viernes, 5 de octubre de 2007

EL PARTIDO


“Parte de víctimas..., emboscada..., afirma un comunicado..., Presidente lamenta... 7 muertos...”

-¡Maldita conexión!- gritó el soldado, mientras le daba un golpe al portátil. – ¡Así no hay manera de enterarse de nada!-
-¿Pero vas o jugar o qué?- Preguntó su compañero, mientras barajaba las cartas –Total, qué mas da lo que diga Bush. Para lo que le importa a nadie lo que pasa en este maldito agujero... Ahora soltará las cuatro frases de rigor para mostrar la inmensa pena por lo ocurrido, y a otra cosa. Recuerda que, al fin y al cabo, dicen que somos los defensores de la libertad-.
- No me distraigas, que estoy intentando arreglarlo- dijo el primero.
-Menudo fantoche: Tuvo la cara dura de acercarse a un portaviones para decir que la guerra había acabado, nos mandan aquí por un mes, y ya llevamos año y medio. A saber cuando regresamos a casa. Estoy harto.-
- Hoy estás de mal humor. No te pongas demasiado cínico, que algún retrasado mental te puede acusar de traición. Igual si arreglo esto... –
-¿Y cómo quieres que esté? Nos dicen que iban a recibirnos como libertadores, y nos meten de cabeza en un infierno. ¿Todo esto para qué? Seguro que más de uno se habrá llenado de pasta los bolsillos. ¿Cuantos hemos de palmarla para que decidan sacarnos de aquí? Y luego, esos malditos mercenarios de la seguridad privada, moviéndose por todos lados con el gatillo fácil, haciendo lo que les viene en gana. Y este insoportable calor, las miradas de odio de la gente, sin saber nunca dónde estará el verdadero enemigo. Siempre encerrados en la base, saliendo sólo para las patrullas. Así un día y otro. ¿No lo hueles? Todo esto apesta. Un inmenso estercolero, eso es lo que es.
-¡Ahora...! ¡Tenemos conexión! Menos mal. Hoy ponen el partido de los Nicks...
- ¡Oye, me había olvidado! Ya decía yo que era sospechoso tanto interés tuyo con ese trasto. Al menos, esa panda de inútiles que tienes por equipo ha asumido que nunca ganarán nada. Ya podrían aprender otros...
- Y que lo digas, tío... Si se enterasen que lo he dicho, mis colegas del barrio me colgarían de un árbol de Central Park al volver (si es que no regreso con los pies por delante). Pero en las condiciones en que estamos, ver el desastre de los Nicks es un gran consuelo.
-En fin. Que sería de nosotros sin un poco de basket de vez en cuando...

Los dos soldados se miraron, chocaron las palmas de las manos en un gesto característico, y entre risotadas se dispusieron a disfrutar del partido.

jueves, 4 de octubre de 2007

FALLECE CARLOS LLAMAS, DIRECTOR DE "HORA 25"


Hay días en que la tristeza nos visita sin avisar. Es curioso, pero hoy siento que se me ha ido un amigo, cuando se trata de una persona a la que nunca he visto, ni mucho menos tratado personalmente. Me unió a él el hilo de su voz y la capacidad que tenía para analizar la actualidad desde una perspectiva que siempre acababa por ser la mía. Acabo de enterarme del fallecimiento de Carlos Llamas, el director del informativo estrella de la radio española: Hora 25.
Fue su director durante 15 años, y desde esa tribuna nocturna sentó cátedra. Renunció a esa entelequia que llaman la imparcialidad del periodista. Fue un personaje implicado en la realidad que le tocó vivir, y lo demostraba cada noche aportando una visión crítica de la actualidad. Enemigo de los eufemismos tan de moda hoy en día, siempre llamó a las cosas por su nombre, pero sobre todo era un ejemplo de que la discrepancia, incluso la rabia mal contenida, nunca está reñida con el respeto.
Un año duró su lucha contra el cáncer. Apartado de las ondas durante unos meses a causa del mal que le corroía por dentro, la noche en que volvió nos habló de lo que ocurría, negándose a utilizar esa descripción que tanto usamos para referirnos a la palabra maldita, imagino que por temor: Una larga y penosa enfermedad. Otra vez los eufemismos de los que renegó incluso en ese instante.
Esta es una pequeña semblanza de lo que Carlos Llamas ha sido para sus oyentes:



miércoles, 3 de octubre de 2007

FOTÓGRAFOS: ROBERT CAPA

Nació en Hungría, en 1913, y su sombre era Andrei Friedmann. En 1931 por su relación con grupos de tendencia izquierdista, se exilió en Berlín, estudió periodismo y trabajó para la agencia Dephot.
En 1936, junto con su compañera Gerda Taro, inventó la figura de Robert Capa, fascinante periodista estadounidense, y bajo este seudónimo presentó la primera exposición de sus trabajos. Aunque la ficción no tardó en ser descubierta, decidió conservar ese nombre.
El prestigio internacional le llegó sobre todo a partir de sus reportajes para la revista Life sobre la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, al captar con su cámara episodios bélicos como los bombardeos japoneses sobre China, las campañas del norte de África y el desembarco de Normandía. Mostró la crudeza de la guerra, vista desde todos los ámbitos: Desde la repercusiones sobre los civiles en retaguardia, hasta el sufrimiento de los soldados en primera línea. Estuvo presente en Normandía, acompañando a la Compañía Easy de Marines, en la primera oleada del desembarco en la zona de Omaha Beach. suya es también la foto más famosa de la Guerra Civil Española: Muerte de un miliciano. Su lema era: Si la foto no es buena, es que no te has arrimado lo suficiente.
En 1947, con Henri Cartier-Bresson, Rodger, Vandiver, y David (Chim) Seymour, fundó Magnum Photos, la primera agencia cooperativa de fotógrafos independientes. Un año depués se desplazó a Oriente Medio para fotografiar los combates en Palestina.
Tras la creación de Magnum se dedicó a enseñar a fotógrafos más jóvenes, hasta que en 1954 decidió cubrir la guerra de Indochina, que luchaba por independizarse de Francia. En Vietnam encontró la muerte, destrozado por la explosión de una mina que pisó inadvertidamente.


Una pequeña recopilación de su trabajo se puede contemplar en mi página de imágenes. La dirección es:






martes, 2 de octubre de 2007

ESTIRPE ISLEÑA


Ojos cerrados. Sol en la cara.
Dorado lecho donde dichoso,
se fue forjando mi espíritu.
El sol y el mar conjuraron
una luminosa singularidad
sobre la niñez de mi alma.
Luego la isla se apoderó
del corazón adolescente,
hasta llegar a los extremos
de hacerle sentir agua y sal.
El mar ha impreso su huella
en el aliento y los sentires.
Me siento carne de mar,
libre como pez en océano,
dichoso de ser heredero
de la lava que nos ha forjado
en los yunques de la historia.

lunes, 1 de octubre de 2007

SUPERVIVENCIA

Imagen: Cazadores en la nieve, de Pieter Brueghel (llamado el Viejo)

Aún no los vemos,
pero nos llega su rastro.
Olemos el crudo metal
de los cañones de sus fusiles,
y la muerte en su mirada.
Vienen alegres, se llaman
a si mismos deportistas.
Olemos sus historias
de padres responsables,
amantes compañeros,
y trabajadores honrados.
Olemos su aliento a matanza,
pues despiden un hedor a crimen
tras su mente amartillada.
Vienen con el dedo en el gatillo,
ansiosos por hacer fuego
en cuanto descubran una víctima:
Para ellos somos un trofeo,
no sienten compasión,
incapaces de una mínima empatía.
Así que huimos de prisa
a lo más profundo del bosque,
sintiendo el terror en la piel,
procurando no pisar la hojarasca,
escapando del ruido
y la dirección del viento,
hasta hacernos invisibles
a la insensibilidad de los verdugos.
Están cerca, ya los olemos,
pero nuestra aliada es la espesura,
porque sabemos que la esperanza
es que los bosques sigan siendo
profundos y oscuros.