domingo, 18 de octubre de 2026

POESÍA: VOLAR


Siempre he volado al revés
bocarriba, con las manos
entrelazadas 
detrás de la cabeza
sobre la cama repasando 
con cuidado los motivos 
que me impulsaban
a convertirme en ave.

Siempre ha sido así, 
sobre este mundo
que me está viendo morir
despacio y en discreto 
planeo en paz.

Siempre he volado 
montado en libros,
esas páginas que creí 
como si fueran infalibles,
también con las historias 
ajenas al hombre,
esas cotidianas 
que nunca se olvidan
como el olor a ese suavizante 
que jamás cambia.

He volado incluso entre 
ese murmullo tímido
allá fuera en la noche
amable y fría
pero siempre 
aguardándome paciente
el tan familiar dolor 
entre la tripa y el pecho
recordándome que debería 
dejar de malgastar
mi tiempo, mi talento, mi rabia
y pienso que debería 
escapar por la ventana
de nuevo, como cuando niño
con tanto brillo en los ojos 
y fuego en el vientre.

Volar hasta el otro lado
del planeta
pero esta vez de verdad.

PINTURA: JACK VETTRIANO


El estilo de Jack Vettriano es figurativo, realista y profundamente narrativo, inspirado en la estética del cine negro clásico y del Hollywood de mediados del siglo XX. La mayoría de sus obras están ambientadas en la década de los años 30. Es un momento en el que el cine negro está en auge: el artista le da su propia interpretación añadiendo un giro seductor y perturbador.


Sus pinturas hablan de la soledad que se une, de pasiones incontrolables entre hombres con esmoquin fumando puros y femme fatales vestidas solo con ligas y corsetes. Playas, restaurantes, habitaciones de hotel donde ocurren historias de sexo y seducción, más o menos íntimas. Una paleta de colores cálidos enmarca fragmentos de situaciones que hacen un guiño ante el adulterio y la perversión. Un mundo altamente cinematográfico que narra vidas que se cruzan, a veces durante una sola noche, como en un fotograma de una película con Humphrey Bogart.


Características principales de su obra:

Atmósfera de cine y misterio y estética film noir: Sus cuadros funcionan como fotogramas congelados de una película que no existe. El espectador ve una escena y debe adivinar qué pasó antes o qué pasará después. La composición evoca una atmósfera cinematográfica y nostálgica del siglo XX, marcada por la elegancia clásica en la vestimenta de los personajes.

Temas recurrentes: La noche, el erotismo, la sensualidad, la melancolía, el romance y las relaciones ambiguas, a veces con un toque de tensión o peligro.

Personajes elegantes: Sus protagonistas suelen ser hombres con trajes impecables y mujeres con vestidos sofisticados, casi siempre en tránsito, esperando o bailando.

Uso de la luz: Destaca por sus fuertes contrastes lumínicos, que ayudan a dramatizar las escenas y a construir escenarios llenos de nostalgia y glamour. Destaca el uso de tonalidades intensas y románticas, donde los fondos de paredes rojas o carmín realzan el contraste con la ropa formal de las figuras.



sábado, 17 de octubre de 2026

POESÍA: CONSEJOS MÉDICOS


Tómese la vida
relativamente
cada ocho horas,
rehuya las tempestades.

No deje de realizar 
ejercicios espirituales
y de confrontación de ideas.
Descarte de su dieta diaria
los pensamientos grasos.

No se fíe de las 
apariencias propias
aunque se presenten
con discursos elaborados,
no le ponga velas a nadie
porque le diga lo que usted
quiera escuchar.

Y pida cita a ciegas
para la próxima consulta.

Si todo va bien,
volvemos a vernos
dentro de un tiempo,
de aquí a la Eternidad.

viernes, 16 de octubre de 2026

POESÍA: POR ELLOS


No saben
escribir con tinta:
lo hacen con huellas
sobre la arena,
con alas
contra el cielo,
con patas marcando
caminos en la tierra,
con silencios que nosotros
aún no aprendimos
a escuchar.
Esto es un intento
de hablar en su nombre,
espero que me perdonen
el atrevimiento.

Son los que estaban
antes de nuestras ciudades,
de nuestra manera
de entender la civilización,
de nuestras fronteras,
antes de que el humano
llamara recurso
a todo aquello
que alguna vez respiró
y que utiliza 
en beneficio propio.

Son los que vieron nacen
nuestros primeros fuegos,
los que nos acompañaron
en nuestros primeros
pasos erguidos.
Los que nos enseñaron
con su ejemplo
que un individuo no es nada
sin su colectivo,
que la vida no necesita
de conquistas o dominio
para tener un valor.

Son el perro que esperó
una mano amiga 
durante años,
el gato que aprendió
a confiar de nuevo
después de un abandono,
el caballo que sintió
el latir de un corazón
cabalgando sobre su lomo,
el pájaro que canta
aunque nadie prometa
escucharle.

Son las ballenas
que cruzan océanos
llevando con ellas
canciones que existían
antes de que nosotros
inventáramos las canciones,
son los árboles y el plancton
que respiran para mantener
la vida en el planeta,
son los mares y los ríos
que seguramente 
no entienden
por qué terminan siendo
depositarios 
de nuestra basura.

Son también
los que nacieron
para desaparecer 
como especie,
los que conocieron la luz
apenas unos instantes
antes de ser encerrados
en una jaula,
los que fueron separados
de su madres
cuando todavia
necesitaban su calor,
los que existieron
sin conocer jamás
lo que es la libertad,
los que entregaron
sus cuerpos 
para la diversión 
o la ciencia humana
sin que nadie considerara
sus sufrimientos.

Y no nos odian,
ese es un sentimiento
exclusivamente humano.
Pero sí conocen
el agradecimiento:
Recuerdan la mano
que les salvó,
la voz que les llamó
por sus nombres,
la mano que acarició
sus lomos.
Y saben de las cosass
importantes:
cuando se intuye el peligro
hay que buscar refugio,
cuando se ama,
hay que unirse a quien
nos hace bien.

Seguro que no esperan
que seamos perfectos,
pero al menos deberíamos
reconocer que bajo
cualquier piel hay un latido,
que son alguien 
por si mismos
y no solo comida,
entretenimiento o mercancía.
Que merecen vivir
y que comprendamos
que para salvar La Tierra
primero debe ser respetada.

jueves, 15 de octubre de 2026

PINTURA: CARLOS ALONSO


El 10 de octubre de 1967 unos veinte periodistas y cuatro fotógrafos viajaron a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Boliviana hacia Vallegrande para dar testimonio público de la muerte de Ernesto Che Guevara. Pocos días después, la fotografía del cadáver, rodeado por militares, exhibido sobre la pileta de cemento del lavadero del hospital San Juan de Malta, se reprodujo en la prensa mundial. Los negativos fueron comprados por la agencia Reuters a un fotógrafo boliviano cuya identidad se mantuvo desconocida por treinta años, hasta que la investigación del artista argentino Leandro Katz repuso su nombre. Katz dio a conocer detalles de esta imagen y de otro centenar de fotos de ese mismo día.

 La fotografía hecha pública para corroborar la muerte del líder guerrillero logró un potencial político inaudito. Por eso, no sólo a la luz de su valor informativo y documental específico, ha sido esencial al momento de pensar el poder de las imágenes, su eficacia para transmitir determinados sentidos y, también, su versatilidad y disponibilidad para conducir ideas. 


John Berger fue el primero en señalar, días después de la muerte del Che, la semejanza formal de esta foto con la pintura de Rembrandt La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (1632). La similitud en la disposición del cadáver y en el número, ubicación y expresión de los hombres presentes desvela, argumenta Berger, que ambas imágenes albergan la misma función de exponer y examinar un cuerpo muerto para dar un ejemplo: medicinal, en un caso, de advertencia política, en el otro. También el Cristo muerto de Andrea Mantegna (ca. 1490) es puesto en relación con este otro hombre sacrificado.


La serie “Lección de anatomía” (1969-1970) del pintor argentino Carlos Alonso es una obra crítica y de denuncia que recrea la famosa pintura de Rembrandt, tomando como base la fotografía del cadáver del Che Guevara. La obra, censurada en su momento, simboliza la violencia política, el vejamen del cuerpo y el avance imperial en América Latina. 

miércoles, 14 de octubre de 2026

POESÍA: PROMESAS


Por Afrodita, 
diosa del amor,
Prometo serme fiel 
y respetarme
durante el resto 
de mis vidas.

Por Atenea,
diosa de la sabiduría,
Prometo vivir 
eternamente
en cada verso 
que escriba.

Por Perséfone, 
diosa de la naturaleza,
Prometo hacer brotar 
la primavera
allá por donde pise 
alguien a mi lado.

Y por Higía, 
diosa de la salud,
Prometo no caer 
en más locuras
de las que nos alienta 
Afrodita.

martes, 13 de octubre de 2026

POESÍA: LLUEVE EN LA PLAZA


El alma de la tarde
se hace noche 
sin prisa.
Llueve
en un concreto lugar
del conglomerado urbano
llamado Sol y parece
una inconguencia.

Sobre las casetas
instaladas en la plaza
brilla con luz de plata
la esperanza.

Llueve sobre el silencio
en la acampada. 
Pero ahí está
el perfume del sueño
de lo que nunca fue, 
pero pudo haber sido
y ahora resurge
con brios nuevos.

(…pasa un paraguas rojo 
herido en sus varillas…)
Huele a pavimento mojado.
¿Tú también te emocionas…?

Evocadoras, lentas,
caen las estrellas, negras.
Negras
como las lágrimas
de alguien desesperado
por haber
perdido su casa.

lunes, 12 de octubre de 2026

POESÍA: MI INFANCIA


Recuerdo los campos
que rodeaban 
los edificios en el barrio,
sus piedras y tierra
circunvalando los juegos
y el ruido de ausencias 
entre la vegetación
que nos servía de resguardo
cuando jugábamos
a indios y vaqueros.

Recuerdo el campo de fútbol
que construimos
con nuestras manos
y dónde nos pelábamos
las rodillas
entre piques y risas.

Hubo siempre un aroma 
a certidumbre
en cada uno de los rellanos 
de la escalera,
el tacto colectivo
de las puertas abierta
y de los felpudos 
impregnados
de tantas huellas 
con nombre 
en los buzones.

Los desayunos con prisa
para salir al cole, 
la Quina San Clemente
para abrir el apetito,
la leche en polvo,
plátanos con galletas 
trituradas y bañadas
en jugo de naranja
para las meriendas.

Los estuches 
con unos pocos 
lápices de arco iris
que nos íbamos prestando
para completar
toda la gama
y restos de goma 
borrando la ignorancia,
un compás huérfano
de curvas
y un transportador 
de ángulos 
hacia lo imposible.

Recuerdo el miedo
a ir al colegio,
la mirada cruel
de un malvado profesor
que, con el cigarro 
tatuado en sus dientes,
custodiaba el buen nombre
de la apariencia
y pegaba sin compasión
con la regla
entre las manos.

Tal vez la memoria 
sea una mentira compulsiva
y los recuerdos tan solo 
el engaño del tiempo,
pero yo, ahora 
que las arrugas tienen 
la mayoría absoluta
en un semiabandonado 
congreso en mi cuerpo,
dirnto nostalgia 
por aquél viejo mundo 
donde no cabía la soledad.