jueves, 9 de abril de 2026

PINTURA: JOSÉ MARÍA GARCÍA CASTILVIEJO


José María García Castilviejo (1925-2004) siempre se definió como un pintor de pueblo. Inmortaliza con sus pinceles escenas cotidianas de una Castilla en la que, bajo un sol de justicia, un grupo de mujeres cose cobijándose en la escasa sombra que proyecta una casa de adobe, un pastor pasea junto a su rebaño, un segador recoge la mies o un hombre arrea su mula por una desértica calle de Covarrubias. Y frente a silenciosos paisajes de Ampudia, Peñafiel, Villalpando o Tábara en los que parece que el tiempo se ha parado. 


Sus cuadros rememoran aquella Castilla vieja, recia, labriega de casas de adobe. La de los campesinos del cerrato y segadores de lomo doblado, alpargata y sombrero de paja, de rostros cuarteados y curtidos por el sol y manos encallecidas por el trabajo del campo. Su pintura siempre se mantuvo arraigada en la honda Castilla. En su alma, en sus gentes y en sus austeros paisajes. Fue un pintor de fuerte raigambre costumbrista, que combinó un realismo lírico con influencias de corrientes impresionistas. Su estilo se caracterizaba por una pincelada suelta pero controlada, con una notable sensibilidad en la representación de la luz y los paisajes.


Características principales de su obra:

Paisajes y escenas rurales: Estuvo profundamente influenciado por los paisajes de Zamora, su tierra natal. Campos, pueblos, ríos y cielos amplios fueron elementos recurrentes en su trabajo. En sus lienzos se percibe una nostalgia por la vida rural, así como una admiración por la belleza natural de su entorno.

Uso de la luz: Castilviejo destacaba por su dominio del uso de la luz. Al igual que los impresionistas, supo captar los efectos cambiantes de la luz natural en los paisajes, dándoles un aire de vitalidad y dinamismo que atraía a los espectadores.

Retratos y escenas de la vida cotidiana: Aunque los paisajes dominaban su obra, también pintó retratos y escenas de la vida cotidiana, en las que reflejaba la vida sencilla y los personajes de los pueblos zamoranos. En estos cuadros, Castilviejo mostró un profundo respeto y cariño por las personas que representaba, capturando su carácter y dignidad.

Colores y atmósferas: Su paleta de colores era cálida, llena de ocres, verdes y azules que evocaban las estaciones del año y los diferentes momentos del día. Este manejo del color contribuía a crear atmósferas envolventes en sus paisajes.



miércoles, 8 de abril de 2026

REFLEXIÓN: A POR LA LUNA


La llamada carrera espacial siempre ha ido basculando sobre dos bases fundamentales: la sentimental, que se alimenta de esa necesidad humana de  soñar con superar lo imposible, y la práctica, que es la rentabilización material por unos pocos de los grandes sueños colectivos de la humanidad. 

Lo mismo ocurre ahora que hemos vuelto a mirar a la luna para acercarnos a ella de nuevo, esta vez con la intención de asentarnos en ella definitivamente. Esta vez el rival, o enemigo, según la mirada de cada cual, a batir por la NASA no es Rusia, sino China, que tiene un programa propio para establecerse en nuestro satélite en 2030. Y cuenta con una importante intervención de la tecnología europea, que ha sido decisiva en el diseño y construcción de de la nave para este primer viaje del nuevo programa. 

El lastre, lo que puede echar por tierra cualquier visión positivista de estos nuevos tiempos, es la intervención de los magnates de Silicon Valley, entregados a la conquista del espacio en competencia con las tradicionales empresas del sector y cuya relevancia para el actual Gobierno de EE UU eclipsa a la de la NASA, que estuvo sin director durante un año. Blue Origin (del fundador de Amazon, Jeff Bezos), y SpaceX, del dueño de X y Tesla, Elon Musk —que, horas antes del despegue, dio los primeros pasos para sacar la compañía a Bolsa— están compitiendo por desarrollar un sistema que permita la siguiente fase del programa: el alunizaje en el polo sur de la Luna en 2028. Un negocio de cientos de miles de millones de dólares que, como todos los grandes negocios dependientes del Gobierno de Trump, es tan oscuro como el universo profundo. En una administración donde hasta se promueve la guerra como una oportunidad para hacer negocios, no es para nada descabellado que lo sea también la luna. Los favores electorales se pagan con favores, la ecuación es muy sencilla de entender hasta para los que somos negados para las matemáticas. 

POESÍA: UN SIMPLE POEMA


Este poema

señoras y señores

es el puño en alto 

de Nelson Mandela

es el coral de los océanos

sin fecha de caducidad

no es la primera piedra

porque denuncia

el delito envejecido 

en los bolsillos

este simple poema

es la pantera cósmica

rondando por las montañas

y hace crecer amapolas

sobre el lomo de las vacas.


Este poema

corre por mi sangre

toca timbres

corazones y ventanas

es el cántaro

desde donde vierto

mis alegrías, mis dudas

mis amores

mis éxitos y mis fracasos

este simple poema

da movimiento a la vida

empuja al huracán encendido

que se cuela en las chimeneas.


Este poema

señores y señoras

es la nariz que olfatea 

al enemigo

es el brillo que resbala 

en la pintura

es el fierro 

que tranca la puerta

la campana desdoblada

habla de la formación 

estelar de las galaxias

del compromiso 

esfumado por un hueco

del indiscreto 

que no supo coser

los dos bordes de la herida. 


Este simple poema

es un pájaro 

volando en espiral

después que ha pasado 

un cometa

es la hipotenusa

que se levanta como bandera.

Este poema

despliega un redondo 

con números

gira y gira

con un segundero irreversible

y concibe

el más allá indestructible. 

Multiplica el pan 

sin la ayuda de Dios

este simple poema

es la vela que no se apaga

la simetría necesaria

para fecundar

el útero del universo.


Es simplemente un poema. 

martes, 7 de abril de 2026

POESÍA: PREGUNTAS


¿Puede haber un ser 

sin su no-ser adentro?

¿Música sin tiempo 

que la forme 

y la desgarre y abra 

contra el eco del sueño?


¿Puede haber espacio 

sin su vacío 

íntimo a los lados?

¿Memoria sin olvido?    

¿Superficie sin fondo?


¿Vida sin muerte 

puede haber?

¿Dioses sin apoyarse 

en las incomprensiones 

puede haber?


¿Dónde poner 

el ser-ahí 

sin antes inventar

un allá-sin-nada 

disponible?

lunes, 6 de abril de 2026

REFLEXIÓN: ¿SENTIDO COMÚN?


Los que crecimos con las dos Alemanias divididas tras las II Guerra Mundial nos acostumbramos a saber que la que se conocía como República Democrática era precisamente la que no era una democracia. Y así crecíamos aprendiendo sin demasiado esfuerzo que las palabras a veces son retorcidas sin su consentimiento. Por eso ahora sabemos que cuando a algo lo llaman democracia puede no serlo. No es democracia un lugar donde el Gobierno asesina a civiles indefensos por participar en protestas, ni tampoco es democracia un país que aplasta a sus vecinos o rivales sin someterse a las leyes internacionales. En los últimos tiempos aprendimos que la palabra libertad también podía prostituirse con idéntica facilidad. Libertad podía significar privilegio, exclusión, desprecio, desigualdad e injusticia. Así que le perdimos un poco el respeto a la palabra, aunque nos queda el sabor de la idea, como una especie de reto personal. Reconocemos la libertad por lo que concedemos al otro, no por lo que disfrutamos nosotros. Ahora le ha tocado el turno a la expresión “sentido común”. No oímos más que hablar de lo que manda el sentido común, lo que dicta el sentido común, de imponer el sentido común. En realidad se refieren a una particular idea de lo común, casi siempre expropiada a los demás, y de una particular idea del sentido, casi siempre identificable con la mera costumbre o directamente el sinsentido.

Si nos remontamos en el tiempo descubrimos que era de sentido común que el hombre sometiera a la mujer. Se le ofrecía un resguardo paternal al módico precio de dominar sus movimientos, su deseo, su autonomía y hasta su maternidad. Igual en tiempos de la esclavitud el sentido común justificaba no concederle a las razas diferentes ninguno de nuestros privilegios. En épocas industriales el sentido común dictaba horarios y condiciones de explotación que hoy nos resultan abominables y también era de sentido común que trabajaran los niños, contaminar los ríos y talar los bosques. Por no hablar de las religiones, cuyo sentido común imponía negar al disidente y perseguir cualquier desviación por mínima que fuera del dogma establecido. Así que el sentido común, digámoslo así, ha sido siempre el sentido común que dictaba el interés particular. En las últimas décadas se ha recurrido al sentido común para decirle no a los derechos de las personas trans, a reconocer la dignidad de los homosexuales y a impedir la evolución lógica, o incluso la desaparición, de algunas costumbres y tradiciones atroces. Todo en nombre del sentido común.

Por sentido común se han quemado y prohibido libros que luego han significado hitos del avance cultural y por sentido común se burlaban los paletos de los cuadros impresionistas, surrealistas, del cubismo y, ahora, el arte conceptual. Hace muchos años Vladímir Nabokov me curó para siempre de la tentación de tomar las apelaciones al sentido común como algo respetable y serio, cuando le leí esto: “El sentido común pisotea el riesgo, el talento creador, las verdades aún no aceptadas. El sentido común es invasivo, agresivo, inmoral. El sentido común es un sentido hecho común que devalúa todo lo que estudia. Las cosas brillantes aparecerán bajo otra luz”. Estas palabras sí que son de sentido común.

domingo, 5 de abril de 2026

POESÍA: EL CAMBIO


La dama del invierno

ha abandonado sus joyas.


Como fruta madura

cayeron las perlas,

sortijas y pendientes.


El grueso abrigo

se deslizó despacio 

por sus hombros delicados.


Ha empezado el rumor

del cauce impetuoso 

de los ríos.


Los pájaros celebran

la llegada

del estallido de vida.


Se asoman, picotean,

no paran de contarse 

sus asuntos.

PINTURA: ODILON REDON


La pintura “La Araña Que Llora” de Odilon Redon, realizada en 1881, es un ejemplo poderoso de la singularidad del simbolismo y la imaginación del artista francés. La obra, una de las más famosas de Redon, representa una araña con una cara humana llorando, y se interpreta a menudo como una expresión de la emoción humana reprimida o del subconsciente.  En esta obra, la figura central de una araña se erige ante el espectador como una entidad cargada de emoción y significado, y su representación desafía las nociones comunes de lo que un insecto puede transmitir en el ámbito del arte. A diferencia de una simple representación naturalista, Redon otorga a la araña una calidad casi humana, configurándola como un símbolo de la fragilidad y la melancolía, elementos que se encuentran en el corazón del movimiento simbolista.

La composición de esta obra es notable por su uso de la forma y el color. La araña se presenta en el centro del lienzo, capturando la mirada del espectador con su cuerpo corpulento y su perspectiva que projeta una sensación de profundidad y tridimensionalidad. El entorno está construido con un fondo oscuro, en el que una tonalidad azulada del cielo se disipa hacia un negro profundo, creando un contraste que acentúa la figura de la araña. Esta paleta cromática no solo destaca la araña, sino que también genera un ambiente introspectivo y de inquietud, sugiriendo la lucha entre la luz y la oscuridad que puede asociarse con estados de ánimo personales o existenciales. Los tonos sutiles y casi oníricos que Redon utiliza, combinados con el trazado etéreo, evocan una atmósfera lúgubre y poética.

La expresión de la araña, representada con lágrimas que surgen de sus ojos, es una de las características más impactantes de la obra. Este gesto, que proporciona un aire de vulnerabilidad, invita a la interpretación y a la reflexión. Al personificar a este arácnido, Redon plantea preguntas sobre la vida, el sufrimiento y la interacción entre los seres humanos y la naturaleza. Este enfoque se alinea con el interés del artista en explorar temas de lo sobrenatural y lo psicológico, haciendo de sus creaciones un puente entre la realidad tangible y el mundo de los sueños y las emociones profundas.

Esta imagen anticipa el surrealismo: La figura central es una amalgama surrealista: un rostro humano con expresión de tristeza o angustia sobre el cuerpo de una araña. El rostro de esta criatura, dotado de rasgos humanos discernibles, como ojos llenos de emoción y un atisbo de lágrimas, transmite un sentimiento conmovedor que se intensifica con las líneas oscuras y profundas del carboncillo. Las patas alargadas de la araña se extienden hacia afuera, con líneas delicadas que, como pelos, enfatizan su delgadez. 

El simbolismo de la araña también tiene resonancias muy amplias en la cultura. Este animal ha sido durante mucho tiempo un símbolo de la creación y la destrucción en varias mitologías, representando tanto el arte de tejer historias y la creación como las traiciones o el miedo. Redon, al elegir a este personaje natural para canalizar los sentimientos humanos, desafía al espectador a confrontar sus propias percepciones sobre la vida y la conexión con la naturaleza. 

sábado, 4 de abril de 2026

OPINIÓN: BARBARIE


Hay informaciones a las que basta con darles la vuelta para que aparezcan los hilos, los remiendos, las puntadas apresuradas con las que alguien ha querido ajustar la realidad a un patrón previo. Son noticias que, al tiempo de informar, insinúan, orientan, empujan. Noticias, en fin, trufadas de opinión. Las lees del derecho y parecen limpias. Del revés, en cambio, brotan las valoraciones escondidas, las pequeñas o grandes trampas del lenguaje, los adjetivos que, más que describir, juzgan. Noticias partidistas, prendas confeccionadas a medida para que le sienten bien a una idea o a una formación política.

La realidad misma está hecha de costuras con frecuencia discretas, invisibles. A veces, de costurones que dejan cicatrices horribles en el cuerpo de la historia de los seres humanos. Pero hay noticias que carecen de forro. Que son igual de atroces si las miras del derecho como si las observas del revés. En el catálogo de estas últimas conviene incluir la decisión del Parlamento israelí de aprobar la pena de muerte para acusados de terrorismo en los territorios ocupados. Y por ahorcamiento, método que nos retrotrae a las películas del viejo Oeste americano, con sus linchamientos exprés y sus multitudes sedientas de espectáculo. El ahorcamiento evoca también esas ejecuciones públicas que hemos visto en Irán, con los cadáveres balanceándose durante días de las plumas de grúas modernísimas. El ministro de Seguridad Nacional del Gobierno de Netanyahu intentó descorchar una botella de champán en la Cámara para celebrar la buena nueva. Parece que un ujier, figura casi invisible del engranaje institucional, logró impedírselo. Pero el ministro entusiasta, ebrio de dicha, la abrió luego en los pasillos de la Cámara. Aquí, como decimos, no hay costuras ni lectura alternativa posible. Estamos ante una pieza informativa maciza, compacta, hecha de una sola sustancia moral. La sustancia de la que está hecha la barbarie.