viernes, 23 de octubre de 2026

POESÍA: SABER O NO SABER


Me detengo 
frente al mar,
aún hace fresco
a esta hora temprana
de la mañana.

Unos perros corren,
buscan revolcarse 
en la arena,
jugar a que se hieren.

¿Cómo saben las olas 
cuándo detenerse?
Cómo saben cuándo
reírse en el velatorio 
comprar fruta
tener hijos tener padres
mandar un mensaje 
a la madrugada
distinguir la paja
de lo importante.

Cómo saben
cuándo conocer 
un lugar nuevo
cuándo robarle 
a un jefe
cuándo confiar 
en un amante.

Cómo sabe un boxeador 
cuándo ser suave
un solitario enamorado
una bandera blanca.

Quisiera haber 
encontrado
una respuesta
una forma 
de pedir perdón
un movimiento continuo
que me acerque 
a lo que amo.

UNA EXPRESIÓN MAL ENTENDIDA


La medicina árabe medieval, siempre atenta al saber de la Antigüedad, recogió un tratamiento para afecciones oculares a base de óxido de zinc, cuyo antecedente —la cadmia— ya aparecía en el Dioscórides en el siglo I d. C. Se trataba de un ungüento elaborado con el óxido de zinc y otras sales metálicas presentes en las costras que se formaban en los conductos de los hornos metalúrgicos. Los árabes lo llamaron «attutíyya», que en nuestro castellano se convirtió en «atutía» o «tutía», un término que servía tanto para la costra como para el ungüento con ella preparado. 

En aquella medicina medieval, la "Tutía" se convirtió en un bálsamo muy socorrido, tanto que las ocasiones en las que los galenos echaban en falta aquel remedio pudieron servir de inspiración para una frase que todavía hoy decimos sin ser consciente del eco médico que hay detrás: "No hay tutía". No había remedio, querían decir, tal y como lo decimos ahora, pero con una confusión de parentesco familiar que siempre nos ha provocado cierta extrañeza: ¿Tu tía?

Ya saben que cuando se tengan que conformar con lo que hay, cuando no haya más remedio ni alternativa y digan aquello de «no hay tutía», en realidad están recordando lo que históricamente significaba la falta de un ungüento medicinal en las boticas del pasado. Las tías como elementos familiares no tienen nada que ver.

Nota: Hoy el óxido de zinc sigue usándose para proteger la piel y dar alivio a ciertas irritaciones. 


jueves, 22 de octubre de 2026

POESÍA: CUSTODIA COMPARTIDA


Cuando muere el amor
y una pareja  se separa, 
¿cómo se reparte el lenguaje? 
¿Qué palabras para él, 
cuáles para ella? 

Ojalá se pudiera salir 
del amor 
como del último 
día de clases: 
lanzando al aire los apuntes 
y quemando el lenguaje 
en las hogueras de San Juan. 

Me temo que no es posible.
¿Cuántas corresponden 
a cada cual? 
¿Tendrán que medir 
las palabras con exactitud? 

La mitad para cada cual:
Para ella amor, para él mi vida.
Para él histeria, para ella historia.
Para ella wifi, para él desconexión.
Para él gato, para ella alergia.
Para ella recuerdos, 
para él expectativas.
Para él paciencia, 
para ella tus padres.

Cuántas se tirarán a la basura
y cuántas donarán 
a una biblioteca 
o a un club de lectura. 
Sería hermoso que otros 
intentaran interpretarlas 
y opinaran 
y dijeran que les recuerdan 
a, qué sé yo, algún pasaje de 
El amor en los tiempos del cólera 
o de Rayuela. 

Me pregunto cómo separar 
las palabras sin destrozarlas:
Ella se quedará lava 
y él vajillas.
El mono y ella volumen.
Ella cama y él león.
Él cien y ella pies.
Para él propiedad, 
para ella intelectual.
Ella impresora y él multifunción.
Para ella café, para él solo .
Para él miel, para ella luna.

Y después, cuando cada uno 
reconstruya lo suyo,
encontrarse con un cienleón 
y un recuerdo solo
y una impresora de luna. 
Tener un camapiés 
y un amor multifunción 
y miel de histeria.
Sería bello esto, 
que lo que quedase 
de una pareja fueran 
palabras recicladas,
sobrevolumen y cafetodo 
y monointelectual.

Si alguna vez tienes
que pasar por esa experiencia,
te aconsejo que medites
sobre ello: 
cuando muera el amor
y te separes para siempre 
(igual que ibas
a quererla para siempre), 
que una parte de las palabras
que sostuvieron ese amor
quede en custodia compartida:
mermelada
cardamomo
cariño
todo
saldrá
bien.

miércoles, 21 de octubre de 2026

PINTURA: CATHERINE ABEL


 “Creía que el arte no debería ser meramente representativo, sino que debería esforzarse por expresar la espiritualidad y la profundidad de las emociones humanas a través de la abstracción”.

Artista autodidacta, Catherine Abel se dedica a retratar mujeres con un erotismo de otros tiempos. Utilizando diversas técnicas a través del óleo sobre tela, combina diferentes estilos como el art-decó, cubismo, modernismo y postimpresionismo. Esta fusión permite el despliegue de colores, figuras y paisajes que remiten a un pasado siglo XX, cautivando al público con una sensualidad envidiable proveniente de personajes femeninos.


Catherine Abel nació en Australia en 1966, y comenzó su carrera artística al mudarse a París en el año 2000. Su trabajo se ve influenciado por el arte y la historia europea, teniendo como referentes a Pablo Picasso, George Braque, Salvador Dalí, André Lhote y Tamara Lempicka.


Las similitudes entre el estilo de Catherine Abel y Lempicka son indiscutibles, como si el tiempo hubiese querido que fueran contemporáneas. En sus obras, pueden observarse una especie de maqueta arquitectónica, donde las formas geométricas encajan a la perfección, conformando una imagen realista y equilibrada. No obstante, los símbolos remiten a más, hablan, confeccionan un lenguaje sensual y llamativo. Ambas capturan la sexualidad femenina clásica y moderna, seduciendo con mujeres que irradian fuerza y belleza. 


Son proyectos que remiten al art-decó, inminente movimiento que comenzó a gestarse hacia la década de 1910, y alcanzó su máximo esplendor en el período de entreguerras. El art-decó nació en París, a finales de la primera guerra mundial y se extendió hacia otros territorios. Es el arte que se identifica con la “Belle Epoque”, un movimiento inspirado e influenciado por las primeras vanguardias: constructivismo, cubismo, futurismo, art nouveau y el racionalismo de la escuela Bauhaus. Se caracteriza por tener una una estética clásica, simétrica y rectilínea, la geometría es una de las claves de su percepción.


Este estilo domino gran parte del universo estético desde 1925 a 1935, y en diferentes disciplinas: arquitectura, diseño (cartel, tipografía, artes aplicadas, decoración, moda), pintura, escultura, grabado y cinematografía. En esta última, Hollywood fue astuto y perspicaz al tomar al art-decó como símbolo de glamour. Un sentido de lo refinado, elegante y sensual, en consonancia con el espíritu de esos años locos a principio del siglo XX, pretendiendo el avance hacia la modernización técnica y el progreso económico, pero que desembocó en la tragedia de la Segunda Guerra Mundial. 

martes, 20 de octubre de 2026

POESÍA: LA MIRADA FINAL


De todas
las últimas miradas
que hemos ido 
dejando por la vida
sin saber que lo eran
¿cómo será la última, 
la mirada final?

¿Se quedará pegada
a la piel de los ojos?
¿Cuando se seque 
será raíz del llanto?
¿En qué región oscura 
volverá a ser primera?

¿Tendrá fuego en su voz 
si la reconocemos
o será como agua 
si nos llega a traición?

¿Se hundirá el peso 
de su polvo en el aire 
de la nueva mañana
que nosotros ya ciegos 
no veremos?

Morir es responder 
a preguntas vacías
en la primera noche 
sin respuestas.

lunes, 19 de octubre de 2026

POESÍA: MADUREZ


De jóvenes fuimos 
casi inmortales
dioses de la guerra 
sin miedo al dolor
al error o a la mácula, 
tal vez si lo prefieres, 
un poco al ridículo.

Fuimos invencibles
respiramos el aire 
puro de los oasis
contaminamos 
nuestros cuerpos
por probar
un poco de todo.

Éramos los hijos 
vigorosos de la prisa
curiosos, investigando 
imprecisos ideales
de los que sabíamos
más el titular 
que su significado,
nada ni nadie 
podía extinguir
esa llama insolente 
en nuestros ojos.

Luego vimos
a algunos de nuestros santos
prosperar y acomodarse,
en vez de aconsejarnos 
qué ruta seguir,
nos recortaron las alas
milímetro a milímetro
hasta dejarnos
sin alternativa a la gravedad.

Traicionamos nuestro futuro
terminamos por reconocer,
rodilla en el suelo
aquello que nuestros padres 
nos advirtieron,
aquello que tanto 
nos jodía escuchar.

De jóvenes nos convencimos 
de ser invulnerables,
ahora somos mucho 
más prudentes
inteligentes, maduros, 
completos, descreídos
todo un desperdicio 
de simples mortales.

Ya es hora de demostrar
que se pueden renovar
aquellas ilusiones
a pesar de tanta
frustración acumulada.

domingo, 18 de octubre de 2026

POESÍA: VOLAR


Siempre he volado al revés
bocarriba, con las manos
entrelazadas 
detrás de la cabeza
sobre la cama repasando 
con cuidado los motivos 
que me impulsaban
a convertirme en ave.

Siempre ha sido así, 
sobre este mundo
que me está viendo morir
despacio y en discreto 
planeo en paz.

Siempre he volado 
montado en libros,
esas páginas que creí 
como si fueran infalibles,
también con las historias 
ajenas al hombre,
esas cotidianas 
que nunca se olvidan
como el olor a ese suavizante 
que jamás cambia.

He volado incluso entre 
ese murmullo tímido
allá fuera en la noche
amable y fría
pero siempre 
aguardándome paciente
el tan familiar dolor 
entre la tripa y el pecho
recordándome que debería 
dejar de malgastar
mi tiempo, mi talento, mi rabia
y pienso que debería 
escapar por la ventana
de nuevo, como cuando niño
con tanto brillo en los ojos 
y fuego en el vientre.

Volar hasta el otro lado
del planeta
pero esta vez de verdad.

PINTURA: JACK VETTRIANO


El estilo de Jack Vettriano es figurativo, realista y profundamente narrativo, inspirado en la estética del cine negro clásico y del Hollywood de mediados del siglo XX. La mayoría de sus obras están ambientadas en la década de los años 30. Es un momento en el que el cine negro está en auge: el artista le da su propia interpretación añadiendo un giro seductor y perturbador.


Sus pinturas hablan de la soledad que se une, de pasiones incontrolables entre hombres con esmoquin fumando puros y femme fatales vestidas solo con ligas y corsetes. Playas, restaurantes, habitaciones de hotel donde ocurren historias de sexo y seducción, más o menos íntimas. Una paleta de colores cálidos enmarca fragmentos de situaciones que hacen un guiño ante el adulterio y la perversión. Un mundo altamente cinematográfico que narra vidas que se cruzan, a veces durante una sola noche, como en un fotograma de una película con Humphrey Bogart.


Características principales de su obra:

Atmósfera de cine y misterio y estética film noir: Sus cuadros funcionan como fotogramas congelados de una película que no existe. El espectador ve una escena y debe adivinar qué pasó antes o qué pasará después. La composición evoca una atmósfera cinematográfica y nostálgica del siglo XX, marcada por la elegancia clásica en la vestimenta de los personajes.

Temas recurrentes: La noche, el erotismo, la sensualidad, la melancolía, el romance y las relaciones ambiguas, a veces con un toque de tensión o peligro.

Personajes elegantes: Sus protagonistas suelen ser hombres con trajes impecables y mujeres con vestidos sofisticados, casi siempre en tránsito, esperando o bailando.

Uso de la luz: Destaca por sus fuertes contrastes lumínicos, que ayudan a dramatizar las escenas y a construir escenarios llenos de nostalgia y glamour. Destaca el uso de tonalidades intensas y románticas, donde los fondos de paredes rojas o carmín realzan el contraste con la ropa formal de las figuras.