Cuando el caos pase
no nos hagamos
muchas ilusiones
florecerá la miseria del olvido
y desaparecerán
los ramilletes de garabatos
en los márgenes de las cartas
cartográficas de los navegantes.
Veo los dientes corrosivos
de la desgana carcomiendo
la corteza del árbol
veo puntos marcados en negro
en el mapa ecopoético
de la resistencia
no veo límites halófilos palpables
en los laberintos salinos
no veo casas
sin rejas en las ventanas
no veo chispa
en los ojos del acomodo
solo veo la grieta de un portalón
tambaleándose
indecisa en el aire
pidiendo a regañadientes
que aticen el fuego de la candela
agua que se desborda
es agua viva.
Veo los ojos extraviados
de la niñez escarbando hogueras
en el declive de la tarde
agujeros ciegos
en el arenal salobre
a los pies del fango vivificador
cosido a las suelas de los zapatos
los pactos son vientos
de la desconfianza
alas de garabatos
lleva el pájaro en el pico.
Veo poses falsas embriagadas
de anfetaminas en las tarimas
de las plazas de abastos
veo ceniceros atiborrados
de colillas mutantes
no veo dulzura permanente
corriente de agua flirteando
en los aposentos
activos de los arroyos
solo veo penas
taladrando inmisericordes
las raíces de los árboles.
El optimismo si no brota
de la raíz del pesimismo
tiene poco recorrido
ahora mismo llueve
lo que no está en los escritos
el capitalismo habría de tener
los días contados
para no tenerlos nosotros
aunque haya demasiada gente
a la que le parezca mentira.








