domingo, 2 de agosto de 2026

POESÍA: LÁMPARA ENCENDIDA


A veces me quedo 

preguntándome

el porqué

de algunas cosas

y me alcanzan las noches

sin respuesta

y me cuesta dormir.

Será

que tengo tiempo 

de sobra para darme

horas y horas 

de desvelo roto,

como si no hubiera

nada más valioso

que preguntarme a solas

cualquier cosa.

Pero es preciso,

pienso

de vez en cuando,

preguntarse

y no tener respuestas

ser pequeño

y humilde

ser

quien anda a oscuras

con los ojos abiertos

como una lámpara 

encendida para nadie.

PINTURA: ENRIQUE MARTÍNEZ-CUBELLS


Enrique Martínez-Cubells practicó un realismo social, en el que destacan las pinturas con temas del trabajo, de pincelada sintética, dentro de corrientes naturalistas y con interés en los efectos lumínicos. Fue partícipe del ideal regeneracionista de captar desde la pintura la esencia nacional propia de la época, en la que se implicó a través de sus pinturas. Su obra no fue valorada suficientemente en su tiempo debido a que coexistió con Sorolla. 

Trabajo, descanso, familia (1903) supuso una renovación del tratamiento del trabajo en el campo, tema que habían abordado otros autores bajo una óptica naturalista. El formato de tríptico era frecuente justamente entre los artistas que querían superar aquel estilo y ofrecer una visión más amplia, a veces impregnada de un cierto simbolismo. Permite mostrar tres escenas, a las que la continuidad de la línea de horizonte da unidad. La yuxtaposición de sustantivos en el título, cada uno representado por un panel, refleja un sentido esencial de la vida agrícola más allá del carácter instantáneo y circunstancial propio del naturalismo anterior. De modo acorde, no es la acción propia del Trabajo la que protagoniza la composición, sino el sereno equilibrio del Descanso. El pintor resaltó esa intemporalidad con la elección de un marco arquitectónico clásico, con basa, pilastras y friso de palmetas jónicos y una cornisa que recoge el conjunto.

La composición de la obra se divide en tres partes claramente diferenciadas que aluden al título de la obra, Trabajo, descanso, familia. En la primera por la izquierda, los trabajadores aparecen cultivando la tierra, en la segunda, se muestra un momento de descanso en las tareas del campo y en la tercera, una mujer con un niño en la mano, y otro en los brazos, se acerca a los campesinos.

La ejecución abocetada de figuras y fondo y la planitud del paisaje indican el deseo de novedad de Martínez Cubells en este periodo de su carrera, marcado por viajes a Bélgica y Holanda y por su estancia en Múnich, ciudad en la que firmó los cuadros más importantes de su trayectoria. 


El dominio en la representación de los caballos lo había probado en Invierno en Múnich (1901) Al igual que en este último lienzo, su deseo de exactitud llega a mostrar en el tríptico estudiado hasta el vaho de la respiración de los animales en el frío ambiente rural. El artista madrileño supo captar el relajante efecto que la nieve podía producir sobre la escena. Martínez Cubells pinta la atmósfera, el efecto que la plomiza tonalidad de la nieve podía añadir al duro papel del limpiador.

sábado, 1 de agosto de 2026

REFLEXIÓN: FELICES VACACIONES


A todas las personas que no quieren subirse en ningún tren de actividad estos días. A todas las que han pagado una fortuna por los billetes de avión a un paraíso muy lejano y se dan cuenta, ya en el aeropuerto, de que hay demasiadas maletas, demasiada gente, demasiada comida desperdiciada en las bandejas. A quienes sienten que nos organizamos cada vez mejor para dar una patada al planeta cada vez más fuerte. A quienes les duele el golpe. A los que llegan al destino todavía ilusionados y se encuentran en un rincón del Mediterráneo o el Atlántico rodeados de cientos de tiendas idénticas cargadas de los mismos souvenirs de aeropuerto que acaban de dejar atrás. A los que no se rinden y buscan esa foto que justifique todo el esfuerzo y el gasto y las depilaciones y la crema solar protectora que nos recuerda que todo da cáncer, hasta el mismo sol, hasta respirar da cáncer. A quienes suben esa foto que confirma lo que más temían, que las vacaciones ya no sirven para descansar sino para demostrar que has estado de un lado para otro. También a quienes anuncian en Instagram que se cogen unos días, a quienes aseguran que la desconexión es el nuevo lujo e informan de sus escasos días libres de redes como si fueran trabajadores del scroll infinito, tal vez esclavos si es que nadie paga por su trabajo. A todas las poblaciones locales que no pueden alquilar una casa en su tierra porque algún veraneante pagará más por estar menos. A todos los que decidieron salir corriendo de sus ciudades y están parados en medio de no sé qué restaurante o no sé qué parking o no sé qué carretera porque el descanso en 2026 se choca con el muro de la logística. A todos los refugiados climáticos que ya no buscan dónde ir de vacaciones sino dónde queda una esquina para respirar. A todas las personas a quienes la enfermedad les interrumpió la vida este verano. A quienes se enfrentan a un vacío difícil de llenar porque tienen un agujero que solo se puede tapar con un sentido que ya no encuentran. A quienes saben que el sentido a veces coge vacaciones. A todas las parejas que tuvieron la última discusión con este calor y a quienes aún no la han tenido pero la tendrán, a todos los que van a cumplir con la estadística del desamor estival. A aquellos que regresan al mismo mar de todos sus veranos para encontrarse con los niños que fueron en la orilla. Y a quienes se han dado cuenta de que el mar ya no es el mismo de aquellos veranos porque la temperatura ha subido como dos grados y el niño está febril y el mundo enfermo. A todos los que saben que cuando se interrumpe el sentido es obligatorio inventarse uno nuevo, una vida nueva, un verano nuevo. A los valientes que siguen intentándolo. A quienes se animan a tener una buena conversación debajo de un árbol o de una estrella porque saben que nada es tan fascinante ni da tanto miedo ni tanto placer ni nos lleva tan lejos como acercarse a otro ser humano. A los que se atrevieron a hacerlo un verano que aún recuerdan y volverán a hacerlo un verano más. A quienes verán pasar las vacaciones desde su casa porque el presupuesto solo da para intentar llegar a fin de mes. A los que viven la angustia de no saber si al volver a casa se la encontrarán hecha cenizas a causa del enésimo fuego forestal. A los que seguirán visitando este rincón en sus vacaciones porque vaya usted a saber la razón, disfrutan un poquito lo que leen... Han de saber que aquí seguimos como siempre, día tras día, porque el vicio de escribir es como el de respirar (o en su caso, el de leer): no puedes dejarlo de lado nunca. Y quienes tengan vacaciones, que las disfruten, sea donde sea el lugar donde la vida les permita pasarlas. En este rinconcito, la poesía y el pensamiento no cierran.

viernes, 31 de julio de 2026

POESÍA: ¿QUÉ SOY?


Espejito mágico, 

espejito mágico: 

¿Soy un niño o una niña? 

No me gusta el rosa. 

No me gusta el azul. 

Me gusta el morado. 

No me gusta jugar al fútbol. 

No me gusta jugar a muñecas. 

Me gusta tocar la guitarra. 

No me gustan los coches. 

No me gustan los patines. 

Me gustan las bicicletas. 

Pero lo que más me encanta 

es sumergirme en el mar 

e imaginar que no tengo cuerpo.


Espejito mágico, 

espejito mágico: 

¿Soy un niño o una niña? 

No hay conjuro que me salve. 

Soy un caballero poeta 

que quiere ser princesa guerrera. 

Soy una etérea bailarina 

que sueña ser soldado de plomo. 

En la parte derecha 

de mi cerebro reina una niña 

y en la izquierda un niño. 

Y yo estoy en medio. 

Pero con falda o pantalones 

no me importa ser

el patito feo.


Espejito mágico, 

espejito mágico: 

¿Soy una persona 

o un extraterrestre? 

Cuando me veo en ti 

no me reconozco, 

solo me encuentro buceando 

en océanos sin fondo. 

Entonces soy una pulga de agua, 

pez payaso, coral, estrella. 

Soy alguien. Soy nada. 

No hay palabra inventada 

para expresar cómo me siento. 

Y por eso nadie la podrá robar. 

Es todo lo que tengo.

jueves, 30 de julio de 2026

POESÍA: REFLEXIONES


El tiempo, que al principio

solo es una ilusión,

se hace al final la roca 

contra la que chocamos.

Es él quien certifica 

las heridas.

Creamos a Zenón: 

«La vida es una sucesión 

concatenada

de estados en reposo», 

el terco sumatorio

de imágenes estáticas 

en un cinematógrafo

al que alguien 

requisó la manivela.

¿El resultado?

una suma finita 

de puntos detenidos

que flotan sobre un río 

congelado.

¿Y cómo no entenderlo?

Vivimos en los nudos 

de las perplejidades

porque existir no es más 

que una aporía.

La tarea consiste 

en desenmascarar 

esas contradicciones

y aceptar, cada día, 

que en tu curvo trayecto

vas a encontrar 

mil metas antagónicas,

que despertar perplejo 

ante lo conocido

es admitir lo opuesto 

como parte esencial 

de lo que somos

y también, muchas veces, 

desechar lo que une.

¿Existe en ese territorio 

del silencio un espacio 

donde la vida cede

su sitio a la perplejidad?

¿Dónde van a anidar 

las pequeñas preguntas

que nos hacemos todos, 

incapaces de asumir 

la inexistencia?

La verdad se atrinchera 

en el conflicto,

pero la muerte 

vive en lo seguro

y encuentra un yacimiento 

de verdades eternas.

Las preguntas no existen

para la vanagloria 

de las contestaciones.

Solo las cosas inútiles 

tienen respuestas sencillas.

Toda pregunta ahonda 

en una zanja,

pero al final del día

sobre cada respuesta

vuelve a caer 

la tierra de la noche.

OPINIÓN: PRIORIDAD NACIONAL


Bravos y valientes, nuestros patriotas sulfurosos ya luchan a brazo partido por imponer la “prioridad nacional” y hacer España grande (y una, y libre) otra vez. Para ello, no temen enfrentarse a los más temibles enemigos. Impasible el ademán, acaban de protagonizar un hito en la lucha por la españolidad: la delegación aragonesa de Vox le ha quitado la paga a un grupo de chavales extranjeros bajo la tutela del Gobierno autonómico. La Administración, en un dispendio woke intolerable, les concedía una propina semanal de 17 eurazos (quién los pillara), para que llevasen algo en el bolsillo si salían a darse un garbeo y tenían que pillar el autobús de vuelta. Pues se acabó lo que se daba. Los 17 euros serán solo para los menores españoles tutelados. Los extranjeros, que recurran al trueque o que los roben.

Propongo dedicar el dinero ahorrado por la supresión de la paga a la erección de un monumento a los patriotas de esta gloriosa victoria. La estatua debería representar a un cargo de Vox, con traje y corbata, robándole la cartera a un chiquillo de rasgos magrebíes que suplica arrodillado. Si se quiere acentuar el triunfo de la España inmortal, el escultor puede representar al patriota carterista riéndose a grandes carcajadas. No sé qué otras hazañas emprenderán los nuevos Roberto Alcázar y Pedrín contra la invasión que sufre España. Aún hay muchos hijos de inmigrantes comiendo helados y chuches impunemente por las plazas, donde también juegan al fútbol, los muy sarracenos, dejando en ridículo a los nacionales con regates imposibles. Lo de Lamine Yamal no puede repetirse: algún voluntario de Vox debe pinchar esos balones antes de que los chavales que los patean sean seleccionados para otro Mundial. A esta ofensiva contra la infancia podríamos llamarla Operación Herodes.

Bien está que Vox aprenda de los errores de la historia. Las revoluciones de antaño se hacían contra reyes y zares, y eso daba mucho trabajo e implicaba demasiados riesgos. Había muchas posibilidades de fracaso, porque los reyes suelen vivir en palacios fortificados y tienen ejércitos que no dudan en abrir fuego contra los asaltantes. Escarmentada en sus enemigos comunistas, la ultraderechita cobarde española no plantea batallas que puede perder. Los niños extranjeros a menudo no tienen ni padres que los cuiden. Están ahí mismo, vulnerables, blancos perfectos de todos los odios racistas. En su contrarrevolución, Vox se busca enemigos más que asequibles, a la altura de sus principios morales.

miércoles, 29 de julio de 2026

POESÍA: INDIFERENCIA


En esta tarde 

que respira la extrañeza

de un verano 

con el cielo

cargado de nubes,

he de reconocer

mi absoluta

falta de interés 

para describir

lo que significa el amor 

con un poema.

No se escribe versos sobre algo

que ni se experimenta,

ni se tienen ganas

de volver a sentir

en el poco o mucho

futuro que al poeta le espera.

Así que me despido

de los poemas sencillos

que te describirían,

mujer que no existes,

con la voz queda 

de la gente humilde.

No quiero ver tus pies 

descalzos en la arena,

ni escucharte

llamar por su nombre 

a las abejas,

ni saber del perfume 

de tus pechos,

ni cómo guardarías 

los besos en pañuelos.

No me interesa saber

si lees en la cama

o si prefieres 

las novelas o el arte

a las series de televisión.

No te conozco

y tampoco lo deseo.

No sé si estás en algún lado, 

si te cruzas conmigo

por la calle o si esperas 

detrás de una pantalla

encontrarte a alguien

como yo.

Olvídate, olvídame,

esta es mi despedida,

aún antes de que ese

hipotético encuentro

pudiera producirse.

Nunca te amaría

y tampoco podría dedicarte

un poema de amor

porque es un sentimiento

que ya no me interesa

y, por tanto, no los escribo.


martes, 28 de julio de 2026

PINTURA: THOMAS HART BENTON


Thomas Hart Benton (1889-1975) fue un pintor estadounidense, famoso por su estilo fluido, con figuras escultóricas y luminosas representaciones de escenas cotidianas del Medio Oeste norteamericano. La Crisis de 1929 produjo, o al menos coincidió con ella en el tiempo, una importante reacción entre los pintores americanos, que sintieron la necesidad de definir a través de su obra una identidad nacional.


Abandonada la influencia de la vanguardia europea y su progresiva búsqueda de lo abstracto, los pintores estadounidenses encontraron acomodo en una nueva forma de realismo y y se retomó la tradición americana iniciada por los pintores de principios del siglo XX que conformaron el «Grupo de los Ocho» y participaban de la corriente artística conocida como «Ash Can School» (Escuela de los Cubos de Basura). Dicho grupo había roto con el academicismo proponiendo una pintura de género en la que se representaban escenas populares.


En este contexto nació la escuela regionalista, cuyos máximos representantes fueron Thomas Hart Benton e Ivan Albright. Benton desarrolló el estilo naturalista, un tanto caricaturesco, que le daría fama como el artista que retrató los valores tradicionales norteamericanos a través de una visión alegre y esperanzadora del presente, pero al mismo tiempo melancólica respecto a un mundo en vías de extinción, el mundo rural de Estados Unidos.


En 1935 recibió un encargo del Congreso Regional en Jefferson City (Missouri) para tendur homenaje a la historia del estado. El mural, que Benton tituló Historia social del estado de Missouri (1936), provocó una agria polémica, ya que el artista no renunció a representar algunas de las facetas más sórdidas del pasado de Missouri, como los esclavos negros trabajando en las plantaciones de algodón o las fábricas clandestinas de licores, que formaban parte de su repertorio temático. 


Benton quería que el mural representara la vida cotidiana de los habitantes de Missouri en aquella época y lugar, no solo una grandilocuente presentación de personajes famosos. Y lo logró. De hecho, fue mucho más allá. Se aseguró de incluir la vida rural típica, familias trabajando y divirtiéndose, y el desarrollo del comercio a lo largo del río y en las ciudades. Pero también incluyó lo desagradable: la esclavitud, las subastas de esclavos y los linchamientos; la subyugación de los nativos americanos durante el movimiento de pioneros y colonos; escenas crudas de la vida familiar trastornada; los estragos de la Guerra Civil y la industrialización. Lo contó todo, la historia completa sin adornos.