domingo, 19 de julio de 2026

POESÍA: MIGRANTES


Si la vida era en Canarias 

miseria y tristeza,

si un velamen 

de alas salvajes 

llevaba a la isla 

hacia los naufragios,

si el crepúsculo 

ahogaba el vuelo 

desgarrado 

de un último pañuelo

y si el grito hería al pájaro,

la gente partía

haciendo frente

con gofio y folías

a los peligros de un viaje

desde la terrible realidad

del océano y la ignorancia.



Abandonaban su pueblo

sus familias

y sus uveros amargos,

la huella de sus pasos 

sobre la arena

antes de subirse

a un barcucho

de mala muerte

para atravesar 

todo un océano,

dejando atrás el reflejo

de los sueños 

en el fondo de un pozo. 

Para los seres humanos 

no hay un acicate

más poderoso

que la esperanza,

deberíamos tener

todo esto en cuenta

ahora que las tornas

han cambiado

y nuestra tierra 

se ha reconvertido

en la meta y ya no es

el lugar de partida.

OPINIÓN: EL NASCITURUS


La derecha ha decidido inhibirse en el problema de la vivienda, para el que sigue repitiendo que lo mejor es no hacer nada, pero vete a saber por qué le entra un deseo irrefrenable de solucionar el problema de inquilinato que tiene el concebido no nacido ya en el vientre de su madre. El poder se erige una vez más en autoridad sobre lo que concierne a la intimidad de la mujer. Bajo ningún concepto los hombres tolerarían que se legislara sobre sus decisiones reproductivas y he aquí el agravio más significativo que sigue humillando a la mujer. Por supuesto, los que han leído a fondo la reforma legislativa que plantea la derecha se han dado cuenta de que tan solo es una ayuda para acelerar la contabilidad de las familias numerosas. Se adelanta nueve meses el reconocimiento del derecho a ver rebajado los billetes de tren y avión y la matrícula escolar y alguna otra de las pocas ventajas de las que gozan.

Sin embargo, en el terreno simbólico, todas las mujeres han entendido que conceder un registro al concebido no nacido lo que hace es ampliar los márgenes para llegado el momento prohibir, como lo estuvo antaño, cualquier legislación que permita el aborto en las primeras semanas de gestación. Menos importancia se le ha dado a la picaresca que desencadenará, pues se registra a alguien que hasta nueve meses después no está forzado a comparecer en persona. Y además al drama de perder un hijo en la gestación de manera involuntaria, algo que sucede demasiado habitualmente, pues el ser humano es un mamífero de fertilidad frágil, se le añade ahora el tener que reiniciar los trámites para borrar del registro al nasciturus perdido. Todo esto es un dislate cargado de ideología. La misma que lleva años pervirtiendo la justificación racional en la que se apoya cualquier legislación sobre el aborto. Que consiste en asumir que el aborto existe y se practica aunque se persiga y se empuje a la ilegalidad. La mujer, sin una ley, es forzada a salir del país o someterse a intervenciones sin garantías, furtivas y con enorme riesgo para su salud. No se legisla para incitar al aborto, sino para regular lo que de otra manera se practica en los márgenes y la indignidad. La derecha siempre ha tenido un problema con los derechos de las mujeres, pero conviene averiguar a quién tratan de engañar ahora con esta estupidez registral.

sábado, 18 de julio de 2026

OPINIÓN: OYARZABAL Y LA FELICIDAD


Qué tendrá la felicidad ajena que es tan indigesta. No hablo de envidia, o no solo. Me refiero a esa efervescente reacción química que se da en nuestros adentros cuando alguien se exhibe ya no feliz, sino razonablemente satisfecho con sus elecciones vitales. Le pasó hace poco al futbolista de la Real Sociedad y de la Selección Española Mikel Oyarzabal, que —por enésima vez— tuvo que aclarar que no se plantea irse a jugar a otro sitio, porque es feliz viviendo a diez minutos de su familia y de sus amigos. “Como yo creo que la vida tiene que ser es que los momentos de disfrute los compartas con las personas que quieres”, dijo. Y esto, que incluso en dialecto futbolístico no merecía pasar de una palabra de ocho letras (obviedad), por lo visto es una cosa bastante intolerable.

Al menos si se fía uno de las reacciones en las redes sociales, donde le han respondido tajantemente: “Conformarse es el veneno más peligroso. Que tus amigos vivan a media hora puede estar bien un rato, pero no puede condicionar tu vida. Oyarzabal se desperdicia como Neymar. En su caso hipoteca el talento por no salir de la burbuja, de esa vida kilómetro cero, de esa trampa”, le espetó uno de esos directores de sucursal de la verdad absoluta. Y aquí otra obviedad: hasta las formas más baratas de provocación —como esta, que cosechó la cantidad de reacciones buscada— llevan grapada una perversidad muy retorcida.

No va de goles con una u otra camiseta. Va de que la felicidad chiquita, doméstica, esa de poder tomarse una cerveza entre semana, de observar como te crecen los geranios o de visitar a quien quieres sin necesitar un astrolabio, es cosa de pobres. Para nosotros está bien lo de gozar de un esparcimiento inofensivo, de piel con piel, tener (o reclamar) jornadas laborales que nos dejen criar hijos o gatos, hacer tiramisús o pasear sin reloj. El “kilómetro cero” se diseñó para los mediocres que nos conformamos porque no hay otra, no para los que han sido ungidos con virtudes casi divinas. Esos, los Oyarzabal, ni deben ni pueden ser felices así “hipotecando” su talento, nos lo deben. Podrán acumular billetes, propiedades y qué se yo, dinosaurios, pero a cambio han de cumplir con el pacto faústico y renunciar nada más que a una cosa: elegir ellos su ambición. Tienen que llegar a la cima, no hay más. Es su responsabilidad, por privilegiados. Y que lloren en sus descapotables si allá arriba se sienten solos.

A santo de qué cometemos la osadía de decirle a nadie, pelotee o no un balón, que ahí no es. Que su felicidad es una trampa. Como si esa felicidad chiquita, sin grandes fanfarrias ni yates ni alharacas no fuera en sí misma un privilegio. Nadie triunfa en ambición ajena, en definitiva. Y la trampa no es conformarse, ni renunciar, ni siquiera elegir. Es la de considerar que nada es suficiente. Tampoco la felicidad, especialmente la felicidad. Cave usted, esfuércese que aún hay más, una olla de oro al final del arcoiris, quedarse ahí es facilón. O en palabras del mismo usuario de antes: “Ser una estrella de tu código postal es la manera más fácil de ser una estrella”. Pero sucede que quiénes fueron hasta allá y cruzaron el arco multicolor descubrieron algo: La recompensa por cavar las mejores zanjas es que te dan una pala más grande. Y, prolongando la cadena hasta el infinito, nunca se encuentra la felicidad porque siempre has de tener más para conseguirla.

viernes, 17 de julio de 2026

REFLEXIÓN: EL ABECEDARIO


Si lo piensas, resulta asombroso que con tan solo las 27 letras del abecedario se pueda escribir El Quijote. O el manual de usuario del microondas. O el Código de Tráfico y Seguridad Vial. O la Biblia en verso. Todo el lenguaje está cimentado sobre esa materia prima tan escasa, aunque capaz de combinarse de un modo insospechado. Las letras, por sí solas, no son apenas nada. Pero cuando se juntan, se repiten y ordenan de distintas maneras, el número de posibilidades crece de un modo que desafía a la razón. No todas las combinaciones acaban convirtiéndose en palabras, claro. El idioma condena, selecciona, canoniza, glorifica. Aún así, el resultado es un diccionario de unas 100.000 entradas o, lo que es lo mismo, 100.000 pequeñas unidades de sentido, cada una con su peso, su historia, su carácter. Pero es en el salto de las palabras a la frase donde se abre el precipicio. Si tomamos esas 100.000 palabras y las mezclamos en oraciones de tan solo diez términos, el número de proposiciones posible superaría quizá a la cantidad de átomos que hay en el universo observable. La gramática, lejos de limitar ese potencial, lo organiza y lo hace habitable: nos dice qué combinaciones tienen sentido y, al hacerlo, nos hace libres para explorar todo ese territorio, incluso para transgredirlo.

Y luego está el significado, que es donde las matemáticas se rinden. Porque una misma frase puede ser una descripción, una ironía, una declaración de odio o el primer verso de la Divina Comedia, dependiendo de quién la diga, a quién, y en qué momento. El contexto altera o multiplica el significado de las palabras de un modo que ninguna fórmula es capaz de capturar del todo. Noam Chomsky llamó a esta capacidad de generar expresiones ilimitadas a partir de medios finitos la infinitud discreta. Veintisiete letras y un número infinito de posibilidades. Por eso resulta tan frustrante no dar a veces con la palabra justa. Y por eso, a mi en particular, me enfadan tanto esos programas de televisión en los que supuestos tertulianos hablan a gritos y pisándose unos a otros, con lo que resulta imposible entender lo que dicen. No es solo una gravísima falta de educación, sino una enorme falta de respeto al lenguaje, que surgió para entendernos. Lo dicen hasta los llamados libros sagrados: Al principio fue el verbo.

jueves, 16 de julio de 2026

POESÍA: FILOSOFÍA DE VIDA


Vivir el hecho de la muerte 

sin que te perturbe 

su penuria, 

vivir la vida en los versos 

como un río de vencejos 

se despeña 

y luego levanta el vuelo 

y llama a los niños 

y los cita y los engatusa 

al salir de escuela, 

no caer en la tentación 

de Alfonsina,

no elegir los acantilados 

donde nunca se duerme.


Vivir poeta y hombre 

la vida de los libros

y de la calle, 

del amor y el desamor, 

recoger la arqueología 

de los que antes estuvieron, 

de los que siguen estando

sin la huida unamuniana 

del presente para 

buscar nuevos destinos

y quedarse.


Quedarse con la hermosa 

manía de compartirse

porque aunque se elija

la alternativa de la soledad,

no ha de ser ese 

un concepto contradictorio

con hacer acto de presencia

cuando se trata de exigir

idénticos derechos y respeto

para toda la colectividad.


miércoles, 15 de julio de 2026

PINTURA: CECILIO PLA GALLARDO


Entre los temas preferidos de Cecilio Pla Gallardo destacan el retrato y el género costumbrista, y dentro de éste, los asuntos familiares. Demuestra una especial habilidad para trasladar aspectos de armonía y placidez en estos últimos temas, lo cual puede observarse en esta delicada escena de playa, en la que nada hay que rompa la quietud de la tarde, sólo el rumor del agua que se imagina por las blancas ondas en la orilla. Marcando una línea del horizonte muy alta, conformando una banda de azul intenso con dos o tres toques de pincelada de color verde, aparece el mar. En primer plano, sentadas sobre la arena, pueden observarse dos niñas con vaporosos vestidos de color claro, tocada una de ellas con un primoroso lazo rosa en el pelo y la otra con sombrero, ambas jugando entretenidas. En el centro de la composición, marcando una vertical paralela al cuerpo de una mujer sentada, aparece la barra de la sombrilla que protege de la excesiva luz a una parte de esta plácida escena. La mujer contempla el mar de espaldas al espectador, junto a ella hay otra niña, de mayor edad que las anteriores, que también parece entretenerse con la arena. La actitud de la mujer se entiende despreocupada y tranquila respecto al juego de las niñas.

Las pequeñas dimensiones de esta obra y el tratamiento pictórico, con una rápida ejecución, hacen pensar en un ensayo, un rápido boceto, en el que hay un protagonismo de la intensa presencia de la luz y sus efectos cromáticos. El contraste de colores es equilibrado y el pintor se muestra especialmente atento en establecer un ritmo entre claros y oscuros, entre cálidos y fríos, y entre los espacios dedicados a la sombra y a la luz. Este tipo de obra pequeña, destinada al ensayo pictórico, era común a otros autores de la época, como Sorolla, quien utiliza además el mismo tema.


Cecilio Pla realizó numerosas escenas de playa, de pequeño formato muchas de ellas. Están protagonizadas por una burguesía que disfruta de sus tiempos de ocio, y que aparece a veces como un grupo multicolor y bullicioso entre las aguas, pero en otras ocasiones son personajes sentados, de espaldas al espectador, con el mar al fondo. En ellas se refrenda una de las peculiaridades de algunas obras de Cecilio Pla, su capacidad para transmitir una atmósfera de sosiego, una sensación de quietud, estableciendo escenas equilibradas y amables y de fácil conexión con el espectador.

martes, 14 de julio de 2026

POESÍA: NEGOCIO TURÍSTICO

 


Lo peor del turismo

es que lo que se lleva

o se destruye en su nombre

desaparece para siempre.


Vinieron

por nuestras playas

casi vírgenes,

las dunas y los arenales

y ahora somos 

muros de cemento 

y suelo gris.


Vinieron por el sol

y nos llenaron de pena 

negra, opaca,

imposible de iluminar

porque donde mires 

es mejor no ver.


Vinieron porque dicen 

que somos alegres 

y hospitalarios.

Y hemos acabado

viviendo en precario,

sin una casa

a la que poder llamar hogar

por culpa

de las viviendas vacacionales

y los bajos salarios.


Lo peor del turismo

como ya se barruntaba 

desde los primeros carteles 

de se alquila

es que ya no se respetan

las zonas protegidas

de nuestra costa

porque solo se piensa

en el negocio rápido

y la ganancia fácil.


Lo peor del turismo

son las cifras récord 

que lo han convertido

en monocultivo económico

para ganancia de unos pocos

y explotación de la mayoría.


OPINIÓN: EL RACISMO DE M. RAJOY


Robert Caro decía que no es cierto el tópico según el cual el poder corrompe. Según este analista político, en realidad el poder no corrompe, o no solo corrompe: el poder revela. A lo largo de su carrera hacia la cúspide, un político engaña, cambia de chaqueta, se enmascara con tal de llegar a su objetivo. Pero una vez ahí, el camuflaje resulta menos necesario. Y es entonces cuando, consciente o inconscientemente, se muestra tal como es. Eso no es así exactamente cuando hablamos de los expresidentes en España. Porque es al dejar cargo cuando realmente se despojan del personaje que han construido a lo largo de su vida política y se muestran como realmente son, aunque es cierto que ha habido alguno que no tuvo problema en mostrarse tal cual era todo el tiempo, ¿verdad señor Aznar? Felipe González es el más claro ejemplo de la realidad de esta teoría y se incorpora de golpe y porrazo Mariano Rajoy, aquél que presumía de ser un derechista moderado y ahora se nos muestra blandiendo la bandera del racismo más bochornoso con los calificativos que le ha dirigido a la selección de fútbol francesa, un claro ejemplo de unidad interrracial que parece producirle urticaria, porque según él, no basta con haber nacido en Francia para ser considerado francés, hay que ser blanco, llevar una boina, vestirse con camiseta de rayas blancas y azules y llevar una baguette bajo el brazo. Lo del racismo de M. Rajoy lo desconocíamos, pero había que estar muy ciego para considerar un moderado a alguien que estaba al frente de un gobierno que promovía la financiación ilegal de su partido, repartía bajo mesa sobres llenos de dinero negro y fue capaz de montar una unidad policial dedicada a espiar y fabricar pruebas y dossieres falsos para atacar a sus rivales políticos. Pero es conveniente no quedarse en las superficies de las cosas, porque si estamos un poco en ellas podemos encontrarnos con sorpresas importantes: Hace unos días el Partido Popular votó en contra de la firma por parte española de un acuerdo de colaboración especial con Francia, algo bastante común en estados vecinos para crear protocolos que eviten enfrentamientos y colaborar juntos en pos de intereses comunes. ¿Es o no una coincidencia que en este contexto se publique el artículo de Rajoy? ¿Hasta qué punto está pensando la derecha en los intereses españoles al montar estos numeritos? Resulta evidente que el único que les mueve es el ansia de poder y que para ello son capaces de lo que sea con tal de desgastar al gobierno actual.

La moderación  de M. Rajoy ha adelantado por la derecha hasta a la propia Le Pen, la eterna candidata del populismo derechista francés a presidir el país galo. Estoy esperando ansioso su opinión sobre quiénes son sus compatriotas y quiénes no en la selección española. Y también una explicación de su partido sobre sus increíbles iniciativas que perjudican de manera nefasta los intereses de la patria que tanto dicen defender.