domingo, 4 de octubre de 2026

POESÍA: POEMAS OLVIDADOS


En algún momento
saldré a la calle
a buscar la silueta 
de mi pensamiento,
a preguntar si alguien 
ha visto mis recuerdos.

Preguntaré 
cuándo fue 
mi último beso.
Cuando fue 
aquel gesto tan delicado,
que agitó 
mi alma al viento.

Aquellos recuerdos 
que dejé en las ventanas
de todas las farolas desiertas,
entre el bullicio de la gente,
entre los bancos del parque
bajo una luna abierta.

Porque sin ellos
soy tan frágil,
un ser vacío, 
un poeta en el miedo
intentando
recuperar su viaje.

Iré usurpando 
de mi alma la sonrisa
que quedó colgada 
de la tristeza
como un rosal abatido 
por el roce de la brisa.

Dónde dejé 
aquellos poemas
que escribía en silencio,
aquellos que creaba
para recorrer un cuerpo.

En algún momento
buscaré mis recuerdos,
los que enterré 
entre la lluvia y el cielo,
los que contenían las ansias
de una mirada y sus besos.

sábado, 3 de octubre de 2026

POESÍA: ACURRUCADO


Un cuerpo acurrucado
junto a otro,
una madeja enredada 
con la que nunca 
se querría dejar de jugar,
una masa en la que 
poder estampar
caricias como hechizos.

Un cuerpo cubierto
de mapas de brujas
que intentarías descifrar,
mientras duerme
vuelto de espaldas
robando el calor
e irradiándolo 
como un ritual
desde sí mismo
buscando cuánto 
espacio queda todavía
para el combate 
de exhalaciones,
el mutuo apretón de dedos,
por todos los juegos 
que aprenden como adultos.

Un cuerpo hecho
para consumirlo, 
para sentir el peso 
que de buenas se amarra
con el brazo, 
disfrutando con brevedad 
la carga y el dolor de amar.

Un cuerpo sin embargo
que es solo un naufragio,
la cuestión es 
cuanto tiempo
se tarda en saberlo.

viernes, 2 de octubre de 2026

MITOLOGÍA: LAMIA


Las leyendas de la mitología griega son a veces auténticas historias de terror. Veamos una de ellas: Lamia es un demonio femenino o hermafrodita de la mitología griega que devoraba niños y seducía a los hombres. Aparece en la literatura ya en el siglo VI a.C. y se dice que es temible a la vista, con un rostro feo, la parte superior del cuerpo de una mujer y la inferior de una serpiente.

Su nombre deriva del griego laimos (“garganta”) y lamyros (“glotón”), que describe perfectamente su sed de sangre y su hambre de carne humana. En la época clásica, se convirtió en el primer prototipo de vampiro, que seducía a los hombres con su belleza y bebía su sangre. Con el paso de los años, se convirtió en una famosa historia del ogro en Grecia, que se contaba a los niños para que se portaran bien.

En la mayoría de las fuentes, Lamia era la hermosa hija del rey Belus de Libia. Sin embargo, el poeta lírico griego Estesícoro (c. 630 – c. 555 a.C.) menciona que es hija de Poseidón, el dios del mar, y madre del monstruo marino Escila. La belleza de Lamia llamó la atención de Zeus, que la sedujo y tuvieron varios hijos juntos. Sin embargo, Hera se enfadó por la infidelidad de su marido y mató a todos sus hijos, excepto a uno: Escila. En otras fuentes, Hera obligó cruelmente a Lamia a matar a sus propios hijos y también la maldijo con un insomnio eterno, impidiéndole cerrar los ojos para que contemplara siempre su tragedia. Enloquecida por su dolor, Lamia se propuso matar a otros niños en una retorcida forma de venganza.

Su belleza exterior pronto reflejó su odio y su ira, y pasó de ser una hermosa mujer a una criatura de aspecto demoníaco. En un intento desesperado por apaciguarla, Zeus le concedió el don de la profecía y la extraña capacidad de arrancarse los ojos y sustituirlos, para que no tuviera que mirarse a sí misma.

Lamia terminó siendo una criatura mitad humana, mitad serpiente, con un aterrador rostro demoníaco, que vivía en una cueva y olía horriblemente. Según el antiguo dramaturgo griego Aristófanes (c. 460 a c. 380 a.C.), Lamia era hermafrodita: “Tenía una voz como un torrente rugiente, el hedor de una foca, las pelotas sin lavar de una Lamia y el culo de un camello”.(Avispas, 1: 1035). La idea de que Lamia era hermafrodita quizás se inventó para que pareciera aún más retorcida y monstruosa.

Según la leyenda, a menudo se metía en las casas cuando caía la noche, robaba a los niños de sus cunas y atormentaba a las personas mientras dormían. El horrible acto de Lamia de matar a los bebés y arrebatarles el vientre aseguraba que otras madres sintieran su dolor.

jueves, 1 de octubre de 2026

POESÍA: APARIENCIA


Esos cuerpos esbeltos
que toman
el sol en la playa 
podrían conseguir
que a simple vista
uno pudiera equivocarse
y quedarse en la superficie
al sacar conclusiones
sobre su significado. 

Creer en su pureza,
venerarlos con la fe
de los creyentes. 

Podría uno
erróneamente, 
confundir sus torsos 
con las dalias,
o con la leche que brota
del seno adiposo 
de una madre.

Sin embargo, 
igual si escarba
con empeño,
podrían surgir, 
como seres
entre la niebla,
el grito, el llanto, 
la infancia mal curada,
el murciélago, 
el dolor físico o siquico,
el horror de unas mentes
que disfrutan
haciendo daño.

Porque no se trata
de la apariencia física,
sino de lo que cada cual
guarda dentro y sale 
a la luz como un torrente
cuando no puede evitar
mostrarse tal y como es.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

CINE: LA BOLA NEGRA


Hacía mucho tiempo que una película no me golpeaba tan fuerte. Ayer tarde fui a ver «La bola negra» y he salido con esa sensación rara de que algo se te ha movido por dentro y todavía no sabes muy bien qué. Cuando el cine, además de entretenerte, te obliga a pensar, a echar la mirada atrás y a ponerte en la piel de otras personas, lo que has visto ya no se va. Se queda contigo para siempre. Y al acabar la proyección fue evidente que a muchos de los que estaban en la sala les ocurría algo parecido. Los aplausos y las lágrimas eran la prueba. No sé si la película se llevará algún Óscar, pero tampoco es algo que me importe demasiado, han sido demasiadas las obras maestras que no se han llevado ninguna estatuilla... Me gustaría porque eso haría que bastante más gente se acercase a un cine a verla y no solo es que la película lo merezca, sino que tiene que haber muchos posibles espectadores que se merecerían pasar por la experiencia qye yo he vivido.

¿Cuántas historias de amor hay enterradas bajo la tierra? ¿Cuántos campos habrá que arar para desenterrar sus secretos? ¿Cuántos niños de piel pálida se han hundido bajo la nieve sin que nadie llegara a saber su nombre?

Tres historias. Tres épocas. Un poema. Una novela. Y un hilo que los conecta a través del tiempo.

Lo que más me removió fue pensar en todo lo que nunca se contó. En los amores que tuvieron que vivirse a escondidas, en las cartas que se quemaron, en la gente que tuvo que elegir entre ser quien era o seguir con vida. Nos enseñaron la guerra como fechas, bandos y batallas. Esta película mira a otro sitio: a lo íntimo, a lo que no aparece en los libros de historia porque nadie se atrevió a escribirlo.

Luego está el título. Una bola negra era un voto en contra, una forma silenciosa de decirte que no eras bienvenido. Me pregunto cuántas personas recibieron una sin haber hecho nada más que querer a quien querían. Y cuántas la siguen recibiendo hoy, de otras formas, porque hay heridas que no se cierran, se heredan.

Todo está envuelto en una atmósfera tan densa que sientes la guerra rozándote todo el rato. No es el corazón de la historia, pero está ahí siempre. En las conversaciones que se normalizaban. En los niños a los que les pusieron un fusil en las manos sin saber ni empuñarlo. En las mujeres que soñaban con volar. Y en los chicos de nieve, con la piel blanca, que nunca pudieron llegar a ser quienes eran.

Salí del cine en silencio. Y con dolor y tristeza, porque miro las noticias de ahora mismo y está claro que no aprendemos.

martes, 29 de septiembre de 2026

POESÍA: LUZ DEL ALBA


Temprano vuelve
el día con los dones
de otros cielos lejanos
y con naranja y amarillo
hervor proclama su armonía.
Leves sueños del alba: 
¿quién respira?
Qué premura de luz 
entre las cosas.

La he visto tantas veces
arder en los serbales 
de la infancia,
consumarse 
en los surcos del amor,
consumirse en los ojos 
que la miran.

Promisoria como el aire 
o los sueños,
la claridad acoge
las fábulas del tiempo 
y la memoria.
Conciencia desvelada: 
¿a quién asirse
sino a quien vela
por nosotros?

Ahora llega impaciente, 
está llamando
a las puertas del día:
esa luz presurosa 
que nos colma,
nos consume… 
y dispersa las cenizas.

lunes, 28 de septiembre de 2026

POESÍA: MONSTRUOS


Hay momentos
en que aún
me resisto a creerlo. 
Porque de la nada 
ha nacido todo,
ese ha sido
el verdadero milagro
y esa es, precisamente,
la mejor razón
para cuidarlo.

En cambio,
da rabia y vergüenza
pensar en lo que
nos hemos convertido:
La evidencia
es que nuestros corazones, 
en lugar de latir con furia, 
en realidad están vacíos. 

Nuestros labios secos, 
las manos temblorosas 
y nuestras mejillas, 
calientes como la corteza
del pan recién 
sacado del horno, 
son algo que no existe, 
que no existía incluso 
antes de desaparecer. 
Todo eso era una nada, 
como el último instante 
de un sueño oscuro.

Creábamos historias
de terror
en que hablábamos
de monstruos,
cuando los monstruos
hemos sido 
siempre nosotros,
lo supe de adolescente
en cuanto leí Frankenstein
y el resto de mi vida
no he hecho más 
que corroborarlo.

domingo, 27 de septiembre de 2026

POESÍA: BESOS


Creo que los besos
se dan en la boca
porque es de donde brotan 
las palabras.
Si yo besara a una mujer
la punta de los dedos
estaría buscando una caricia.
Si le besara la suela del zapato
estaría buscando un camino.
Si le besara en los párpados
al estar dormida
estaría pidiendo permiso
para entrar en sus sueños,
pero no estoy besando a nadie
así que no puedo
escuchar mis palabras 
brotar de otra garganta.

(Otra vez…)

Si le besara la planta de los pies
buscaría un paso en falso.
Si le besara la parte 
interna del codo
buscaría sus cubículos.
Si le besara la sombra,
no sabría lo que busco
pero estaría tan cerca…
Si la buscara esta noche 
besaría a cada extraña
hasta encontrarla.

(Pero tampoco... Otra vez…)

Si la besara,
sería escurridizo por un lienzo
carne que se desborda 
y que se expande
por las vigas de mi casa.
Treparía por un muro fronterizo
entre la piel de la carne 
que se inyecta
en una estructura impersonal 
llamada nombre.
Estaría consumido antes 
siquiera de abrir los labios,
no puedo hacer nada,
ni remotamente parecido. 

(Es demasiado porque…)

Si la besara,
invocaría un cataclismo 
solo con desearlo,
y por eso,
por eso,
me guardo quieto,
atento,
al tanto,
alerta,
por si acaso…
por si acaso hubiese atisbo
de encontrar el punto medio 
entre los muros donde
dos personas no se dañan
donde solo darse cuenta
de hasta dónde llega el beso,
para que jamás llegue la rabia.