sábado, 26 de septiembre de 2026

POESÍA: ORACIÓN


Por todos aquellos
a los que atormenta el desamor
y a nadie tienen 
ni de nadie escuchan
una palabra de consuelo,
va esta oración sin dios.

Por los que no poseen 
y no ven sino miserias 
y necesidades,
por los que pasan frío 
y pasan hambre,
va esta oración sin fe.

Por los niños que sufren 
en las guerras,
por los niños que mueren 
en las guerras,
por los niños que matan
en las guerras,
va esta oración ingenua.

Por quienes tienen 
que vender su cuerpo
para sobrevivir,
y sobremueren,
por quienes
ni a sí mismas se poseen,
va este dolido ruego.

Por los que nacen 
seropositivos,
esqueletitos ávidos de vida,
por las más inocentes
de las víctimas,
va este inútil pedido.

Por los que no han 
tenido más remedio
que renunciar 
a lo que más amaban,
por los que ya han perdido
la esperanza,
va este baldío rezo.

Por los secuestrados 
y por los torturados,
por los desaparecidos,
por  las raptadas,
violadas y clitoritomizadas,
va esta plegaria en vano.

Por las esclavizadas 
por sus hombres,
por las prostituidas 
por sus hombres,
por las asesinadas 
por sus hombres,
va esta oración de un hombre.

Por los que no 
poseerán la tierra,
por los que nunca 
subirán al cielo,
por los que no saldrán 
del agujero
va esta oración atea.

Por los que morirán 
analfabetos
de cariño, de amor, 
de simpatía,
por los que vivirán sin poesía,
va esta oración en verso.

Por los que nunca rezan, 
pues no tienen
ni qué rezar ni a quién 
ni saben cómoni lo quieren, 
ni cantan en el coro,
va este rezo rebelde.

Esto pido humildemente
no se sabe a quiénes,
esto imploro
puede ser que a nadie,
en una oración que se abre 
como una flor de vida breve,
como un humilde poema.

viernes, 25 de septiembre de 2026

POESÍA: EL DESAHUCIO DE MARICARMEN

 


¿Cuando abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles,
quieren de nuevo alquilarla?
Dímelo.

R. Alberti: Fragmento del poema "Desahucio"

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No es la vivienda
un artículo de lujo 
ni una mercancía más
con la que especular: 
es una necesidad básica.
Y cuando una sociedad 
deja de garantizar lo básico,
la convivencia se pudre
y acaba imponiéndose 
la ley del más fuerte.

No habrá entonces
suficientes policías, cámaras, 
alambradas ni muros 
para contener
lo que se ha construido
durante años: 
miedo, desesperación, 
incertidumbre 
y una paranoia individualista
en la que cada cual 
luchará por sobrevivir 
a costa de lo que sea 
y de quien sea.

La realidad, cuando
se la empuja demasiado, 
puede terminar 
superando a la ficción.
Dejar en la maldita calle
a una anciana
con problemas de salud,
arrancarla violentamente
de lo que ha sido su hogar
durante setenta años
para que unos buitres
puedan hacer caja
con su sufrimiento,
es algo tan miserable
que destroza en mil pedazos
la imagen en el espejo
donde se refleja
la sociedad que lo permite.



Una reflexión al respecto:

A Maricarmen la sacaron ayer de su casa en ambulancia como víctima de guerra. Pero todos los días se ejecutan otros desahucios en barrios menos fotogénicos, sin famosos solidarios protestando, ni medios retransmitiéndolo y no se nos mueve una ceja. Algún día sabremos cuántos suicidios y muertos en vida cuesta esta sangría de la que, unos más que otros, todos somos cómplices. Ojalá Maricarmen se convierta en símbolo y haya un antes y un después de su drama. Lo que es seguro es que, anoche, sus caseros de Urbagestión, que tuvieron la vileza de rechazar cualquier acuerdo, dijeron: “Hasta luego, Maricarmen” y puede que hasta durmieran a pierna suelta. Ya tienen su piso listo para vaciarlo, reformarlo, decorarlo en tonos neutros y sangrar al siguiente.

jueves, 24 de septiembre de 2026

POESÍA: UN TIPO COMÚN


No se lo digan a nadie.
Es un tipo común,
caído sin retorno 
en el comienzo de la vejez
y se rapa para completar
la reluciente calvicie,
que acude a recoger 
su analítica semestral
con la excitación de saber
qué nueva cifra en rojo
simbolizará el discreto
pero implacable 
desplome de su cuerpo,
(un caserón viejo 
siempre deja intuir la grieta
pero nunca el hueco preciso 
donde incuba su morir),
y celebra como el triunfo 
de la vida que sin duda es
el (momentáneo) fluir 
a la baja de sus marcadores 
más peligrosos.

Disfruta con las manos 
atadas de la rutina,
de su cacofonía 
de sonidos repetidos
que agudiza la sensación 
de la velocidad del tiempo,
sufre pesadillas 
de argumento distópico
por culpa de gobernantes 
mesiánicos, fariseos,
de psicología plana 
como villanos de la Marvel
y su cohorte de adolescentes 
que no leen
y consideran cool o subversivo 
el neofascismo.

Es una especie de Franz Kafka 
(pero mucho menos inteligente),
tuvo problemas con el amor 
que levantó sus cirros y estratos,
sufre por la caída 
del censo de abejas y gorriones
por el calentamiento global,
por la I.A. y sus maniquís 
y flores de plástico
desagradables como 
un cenicero lleno de colillas,
sin sospecharse,
sin adivinar lo suficiente
el rastro del humo
en la hemorragia de los días,
riéndose con sarcasmo
si acaso alguien le dice
que España está en peligro 
porque piensa que de los únicos
que hay que salvarla
es de los que se presentan
como sus genuinos salvadores.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

POESÍA: DIFERENCIA


Que enorme

diferencia

en tan corto

espacio,

en una línea

diminuta:

Los extremos 

de la curva

son lo único 

que permanece,

en la comisura 

de los labios

al pasar del llanto 

a la sonrisa.

REFLEXIÓN: EL OTOÑO


Como era de esperar, salvo para los negacionistas, este también ha sido un verano de una crueldad extrema con olas encadenadas de calor asfixiante. Las playas abarrotadas de carne humana puesta a asar y las sucesivas oleadas de las masas turísticas que han invadido los espacios como en una huida ciega hacia ninguna parte han producido una sensación apocalíptica. Esperemos que el otoño venga al rescate, aunque dicen que también será más caluroso de lo normal. La verdad es que hay muchos síntomas de que la normalidad ha desaparecido de nuestras vidas. Pero en cuestiones climáticas, espero que pronto comiencen a alargarse las sombras, que el mosto de la vendimia brote en los lagares y el humus fermentado ablande nuestros pasos por el bosque envuelto en brumas. Si eso ocurre, el otoño llegará para salvarnos con los delicados matices de su luz de moscatel; los amarillos, rojos, morados, violetas que llenarán el paisaje serán los mismos que se posaron en la paleta de Klimt, de Van Gogh, de Monet, de Renoir cuyos colores se instalarán como uno de sus cuadros en la ventana. Y sin darnos cuenta se adelantará la llegada de la noche noche y escucharemos la lluvia fina, persistente en los cristales, que dará paso a unas mañanas doradas por un sol muchísimo más amable.

martes, 22 de septiembre de 2026

PINTURA: ÉPOCA DE VENDIMIA


La vendimia es uno de los momentos más esperados por los viticultores. Durante unas semanas los viñedos se llenan de gente, de cantos, de júbilo y alegría tras casi un año de duro trabajo, y que ven recompensado su esfuerzo con la recogida de la uva que les permitirá elaborar el vino. Este trabajo lo realizaban en los años 80 tanto hombres como mujeres, aunque cada uno tenía una labor bien definida. Generalmente, las mujeres se encargaban de cortar la uva de las cepas, la negra y la blanca, con unas herramientas denominadas hocillos o también con las navajas, y de depositarlas en una especie de cestos de mimbre denominados conachos, talegas, covanillos o canastos. Los hombres, además de cortar los racimos, se encargaban de cargar con estos cestos repletos de uva y depositarlos en el carro para trasladarlos a la bodega.

Estos aspectos se observan en Vendimia en la Ribera del Duero (1979), de José Vela Zanetti, donde los vendimiadores y las vendimiadoras son los protagonistas de la composición. Se encuentran ataviados con la indumentaria característica como eran las faldas, los delantales y los pañuelos o sombreros de paja para las mujeres, y pantalones, chalecos, fajas y sombreros o boinas en el caso de los hombres.

Al final del cuadro, y como un elemento secundario, se vislumbra de nuevo la figura del relieve castellano, las lomas y cuestas de los páramos, en colores más amarillentos, más secos tras la siega del cereal que ha tenido lugar unos meses antes y que han provocado su desnudez, situación que se repetirá una vez que finalice la vendimia cuando los viñedos, poco a poco, vayan quedando desprotegidos de las hojas que cubren su cuerpo y se encuentren sin ninguna defensa ante el frío y largo invierno castellano.

En esta obra se incluye un nuevo elemento, el carro, una pieza clave en el paisaje rural de mediados del siglo XX y que ha sido representada en otras composiciones de carácter agrario. Se observa como los hombres están subiendo los grandes cestos de uva que trasladarán a la bodega para elaborar el vino, un sistema de transporte que ha quedado completamente abandonado a favor de los modernos tractores con sus remolques, por lo que se puede ver un nuevo cambio que ha tenido lugar en este tipo de paisaje.


Frente a la obra de Zanetti donde los rasgos de los personajes se encuentran bien definidos está la obra de José María Castilviejo titulada Vendimia en Vega Sicilia (1987) con unas facciones de los protagonistas menos marcadas y menos claras, ya que no interesa ver su expresión, sino lo que pretende es que el espectador se centre en la obra en su conjunto, en una escena de la vendimia donde vuelven a repetirse los elementos anteriores, es decir, las mujeres cortando la uva ataviadas con los pañuelos y los sombreros de paja, y el hombre con el conacho de mimbre repleto de racimos de uva recién cortados cargado en su hombro y que trasladará hasta el carro para depositarlo con el resto.

El colorido adquiere mucho valor en esta obra, sobre todo los rojos, naranjas y amarillos que se combinan para escenificar los viñedos de esta emblemática bodega vallisoletana en Valbuena de Duero en uno de los periodos con mayor explosión cromática que poseen los campos castellanos, el comienzo del otoño. Visión que logra Castilviejo con pinceladas sueltas sobre el lienzo a la hora de representar las hojas de las cepas.

Como elementos secundarios que terminan de configurar el paisaje se distinguen la casa que se encuentra inmersa en los viñedos, el conjunto de pinos propios de este sector de la región y unos cerros que dan la sensación de encontrarse en una zona más elevada de lo que en realidad es como consecuencia de la escala empleada, ya que el cuadro se encuentra ambientado en las terrazas centrales del río Duero con formas del relieve más suaves.

lunes, 21 de septiembre de 2026

POESÍA: OTOÑO


Por fin se acaba el verano
para los que amamos
la luz tenue del otoño,
hemos llegado al tiempo 
de los dones,
a la estación más nuestra.

Los que una vez vivimos 
al borde del solsticio
caminaremos ahora, 
en las proximidades
de un cielo
cargado de nubes
en torno a la memoria 
de la felicidad,
pues algo reconforta 
en esta luz.

Detrás del agua,
amanecerá un sol
más tenue y relajado
en la lenta oscuridad 
de su reflejo.

Algo reconforta, sí, 
en la espera
de las primeras lluvias.
La quietud del otoño
nos pertenece 
y agradeceremos
la sensación de frescor
que nos acaricie la piel.


domingo, 20 de septiembre de 2026

POESÍA: MISERIAS COTIDIANAS


En las nimias
miserias cotidianas
es donde el fin 
del mundo nos acecha.

Quien no saluda 
nunca en la escalera,
quien jamás cede 
el paso o el asiento,
quien paga 
y porque paga
se dedica a humillar 
a su prójimo a destajo
son el monstruo 
diario y previsible
que devora el futuro
desde dentro.
Quien disfruta
amargando la existencia
a una persona 
a la que damos por supuesto
que antes había amado.

Yo prefiero al psicópata, 
al pirómano,
al pérfido asesino,
pues ellos son 
tumores extirpables,
quistes de hiel, 
abscesos de malicia
que cualquier bisturí 
bien afilado
puede sajar de cuajo 
y sin secuelas.
El otro mal
es tibio y metastásico,
es parte de nosotros, 
nos define;
el otro mal es cuerpo 
y es patógeno,
tejido cancerígeno 
autoinmune.

No crean que exagero.
El caso es grave.
La explotación 
del hombre por el hombre
tan sólo es un reflejo 
vigoréxico de aquél 
que no devuelve 
un simple buenos días.