viernes, 16 de octubre de 2026

POESÍA: POR ELLOS


No saben
escribir con tinta:
lo hacen con huellas
sobre la arena,
con alas
contra el cielo,
con patas marcando
caminos en la tierra,
con silencios que nosotros
aún no aprendimos
a escuchar.
Esto es un intento
de hablar en su nombre,
espero que me perdonen
el atrevimiento.

Son los que estaban
antes de nuestras ciudades,
de nuestra manera
de entender la civilización,
de nuestras fronteras,
antes de que el humano
llamara recurso
a todo aquello
que alguna vez respiró
y que utiliza 
en beneficio propio.

Son los que vieron nacen
nuestros primeros fuegos,
los que nos acompañaron
en nuestros primeros
pasos erguidos.
Los que nos enseñaron
con su ejemplo
que un individuo no es nada
sin su colectivo,
que la vida no necesita
de conquistas o dominio
para tener un valor.

Son el perro que esperó
una mano amiga 
durante años,
el gato que aprendió
a confiar de nuevo
después de un abandono,
el caballo que sintió
el latir de un corazón
cabalgando sobre su lomo,
el pájaro que canta
aunque nadie prometa
escucharle.

Son las ballenas
que cruzan océanos
llevando con ellas
canciones que existían
antes de que nosotros
inventáramos las canciones,
son los árboles y el plancton
que respiran para mantener
la vida en el planeta,
son los mares y los ríos
que seguramente 
no entienden
por qué terminan siendo
depositarios 
de nuestra basura.

Son también
los que nacieron
para desaparecer 
como especie,
los que conocieron la luz
apenas unos instantes
antes de ser encerrados
en una jaula,
los que fueron separados
de su madres
cuando todavia
necesitaban su calor,
los que existieron
sin conocer jamás
lo que es la libertad,
los que entregaron
sus cuerpos 
para la diversión 
o la ciencia humana
sin que nadie considerara
sus sufrimientos.

Y no nos odian,
ese es un sentimiento
exclusivamente humano.
Pero sí conocen
el agradecimiento:
Recuerdan la mano
que les salvó,
la voz que les llamó
por sus nombres,
la mano que acarició
sus lomos.
Y saben de las cosass
importantes:
cuando se intuye el peligro
hay que buscar refugio,
cuando se ama,
hay que unirse a quien
nos hace bien.

Seguro que no esperan
que seamos perfectos,
pero al menos deberíamos
reconocer que bajo
cualquier piel hay un latido,
que son alguien 
por si mismos
y no solo comida,
entretenimiento o mercancía.
Que merecen vivir
y que comprendamos
que para salvar La Tierra
primero debe ser respetada.

jueves, 15 de octubre de 2026

PINTURA: CARLOS ALONSO


El 10 de octubre de 1967 unos veinte periodistas y cuatro fotógrafos viajaron a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Boliviana hacia Vallegrande para dar testimonio público de la muerte de Ernesto Che Guevara. Pocos días después, la fotografía del cadáver, rodeado por militares, exhibido sobre la pileta de cemento del lavadero del hospital San Juan de Malta, se reprodujo en la prensa mundial. Los negativos fueron comprados por la agencia Reuters a un fotógrafo boliviano cuya identidad se mantuvo desconocida por treinta años, hasta que la investigación del artista argentino Leandro Katz repuso su nombre. Katz dio a conocer detalles de esta imagen y de otro centenar de fotos de ese mismo día.

 La fotografía hecha pública para corroborar la muerte del líder guerrillero logró un potencial político inaudito. Por eso, no sólo a la luz de su valor informativo y documental específico, ha sido esencial al momento de pensar el poder de las imágenes, su eficacia para transmitir determinados sentidos y, también, su versatilidad y disponibilidad para conducir ideas. 


John Berger fue el primero en señalar, días después de la muerte del Che, la semejanza formal de esta foto con la pintura de Rembrandt La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (1632). La similitud en la disposición del cadáver y en el número, ubicación y expresión de los hombres presentes desvela, argumenta Berger, que ambas imágenes albergan la misma función de exponer y examinar un cuerpo muerto para dar un ejemplo: medicinal, en un caso, de advertencia política, en el otro. También el Cristo muerto de Andrea Mantegna (ca. 1490) es puesto en relación con este otro hombre sacrificado.


La serie “Lección de anatomía” (1969-1970) del pintor argentino Carlos Alonso es una obra crítica y de denuncia que recrea la famosa pintura de Rembrandt, tomando como base la fotografía del cadáver del Che Guevara. La obra, censurada en su momento, simboliza la violencia política, el vejamen del cuerpo y el avance imperial en América Latina. 

miércoles, 14 de octubre de 2026

POESÍA: PROMESAS


Por Afrodita, 
diosa del amor,
Prometo serme fiel 
y respetarme
durante el resto 
de mis vidas.

Por Atenea,
diosa de la sabiduría,
Prometo vivir 
eternamente
en cada verso 
que escriba.

Por Perséfone, 
diosa de la naturaleza,
Prometo hacer brotar 
la primavera
allá por donde pise 
alguien a mi lado.

Y por Higía, 
diosa de la salud,
Prometo no caer 
en más locuras
de las que nos alienta 
Afrodita.

martes, 13 de octubre de 2026

POESÍA: LLUEVE EN LA PLAZA


El alma de la tarde
se hace noche 
sin prisa.
Llueve
en un concreto lugar
del conglomerado urbano
llamado Sol y parece
una inconguencia.

Sobre las casetas
instaladas en la plaza
brilla con luz de plata
la esperanza.

Llueve sobre el silencio
en la acampada. 
Pero ahí está
el perfume del sueño
de lo que nunca fue, 
pero pudo haber sido
y ahora resurge
con brios nuevos.

(…pasa un paraguas rojo 
herido en sus varillas…)
Huele a pavimento mojado.
¿Tú también te emocionas…?

Evocadoras, lentas,
caen las estrellas, negras.
Negras
como las lágrimas
de alguien desesperado
por haber
perdido su casa.

lunes, 12 de octubre de 2026

POESÍA: MI INFANCIA


Recuerdo los campos
que rodeaban 
los edificios en el barrio,
sus piedras y tierra
circunvalando los juegos
y el ruido de ausencias 
entre la vegetación
que nos servía de resguardo
cuando jugábamos
a indios y vaqueros.

Recuerdo el campo de fútbol
que construimos
con nuestras manos
y dónde nos pelábamos
las rodillas
entre piques y risas.

Hubo siempre un aroma 
a certidumbre
en cada uno de los rellanos 
de la escalera,
el tacto colectivo
de las puertas abierta
y de los felpudos 
impregnados
de tantas huellas 
con nombre 
en los buzones.

Los desayunos con prisa
para salir al cole, 
la Quina San Clemente
para abrir el apetito,
la leche en polvo,
plátanos con galletas 
trituradas y bañadas
en jugo de naranja
para las meriendas.

Los estuches 
con unos pocos 
lápices de arco iris
que nos íbamos prestando
para completar
toda la gama
y restos de goma 
borrando la ignorancia,
un compás huérfano
de curvas
y un transportador 
de ángulos 
hacia lo imposible.

Recuerdo el miedo
a ir al colegio,
la mirada cruel
de un malvado profesor
que, con el cigarro 
tatuado en sus dientes,
custodiaba el buen nombre
de la apariencia
y pegaba sin compasión
con la regla
entre las manos.

Tal vez la memoria 
sea una mentira compulsiva
y los recuerdos tan solo 
el engaño del tiempo,
pero yo, ahora 
que las arrugas tienen 
la mayoría absoluta
en un semiabandonado 
congreso en mi cuerpo,
dirnto nostalgia 
por aquél viejo mundo 
donde no cabía la soledad.

domingo, 11 de octubre de 2026

POESÍA: TAREA


Me dices que es
absurdo el universo,
que la vida 
carece de sentido.

Pero no es un sentido
lo que busco a estas alturas,
cualquier explicación
o una promesa,
sino el estar aquí y a la deriva:
una simple botella 
que en la playa
aguarda la marea.

Sí, la palabra justa 
es abandono,
una dulce renuncia 
que me nombra
señor y dueño 
al fin de mi camino.

Queden hoy para otros
los afanes del mundo, 
y que mi mundo sea
la magia de un piso diminuto
tomado en su quietud 
por la penumbra,
saber que nadie llegará
a interrumpir mi tarde,
que no habrá sobresaltos,
ni voces, ni horas fijas,
porque ahora es tan solo 
transcurrir mi gran tarea.

PINTURA: ADOLPH NORTHEN


Vengan grises caballos
por la senda nevada,
y un anciano se detiene
a ver pasar jinetes 
cada vez más derrotados.
Continuamente
pasan los soldados,
y otra tierra recuerda
y otro tiempo.
El corazón del viejo 
se ensombrece
mientras las muchas 
sombras enumera,
y otra guerra recuerda 
con otros protagonistas.
La conclusión es evitente:
Los humanos no aprenden
de sus errores,
más aún cuando
la ambición les guía,
así que se autoinfligen
una nueva versión
de sus desgracias.


Apenas uno de cada cinco del medio millón de soldados que partieron hacia Rusia comandados por Napoleón Bonaparte regresaron a su hogar. El resto fallecieron abatidos o capturados por el ejército ruso, murieron de hambre, de frío o, según indicaban los libros de historia, sucumbieron al tifus.

“La retirada de Napoleón de Moscú” es una célebre pintura al óleo de 1851 creada por el artista alemán Adolph Northen. Esta obra icónica refleja el trágico colapso de la Grande Armée durante la desastrosa invasión de Rusia en 1812.

La pintura inmortaliza la agonía de las tropas francesas en el invierno de ese año. Tras ocupar un Moscú incendiado y desierto, Napoleón se vio obligado a retirarse ante la falta de suministros, el hostigamiento constante de los partisanos rusos y la táctica de tierra quemada. La posterior caótica retirada se convirtió en una catástrofe humanitaria y militar, en gran parte debido a las temperaturas bajo cero, el agotamiento extremo y enfermedades como el tifus y la fiebre recurrente.

Muestra a un exhausto y desmoralizado Napoleón Bonaparte montado a caballo, rodeado por los restos derrotados y demacrados de su ejército cubiertos por la nieve y el frío extremo. Northen retrata magistralmente el contraste entre la habitual grandeza imperial de Napoleón y la cruda realidad de sus tropas, diezmadas por el hambre, el frío extremo y el constante hostigamiento de los cosacos y el ejército ruso.

Esta retirada marcó el principio del fin del imperio napoleónico, ya que de los más de 500.000 hombres que invadieron Rusia, apenas decenas de miles lograron cruzar con vida de regreso a su territorio.

sábado, 10 de octubre de 2026

POESÍA EL HOMBRE SIN TIEMPO


El hombre
que no tiene tiempo
ha pasado 
por tu casa otra vez,
suele estar siempre de paso 
por todo lo que te atañe.


A la hora exacta los relojes
indicaron con una 
precisión de ritual
que era hora de la siesta,
así que el hombre
ahora duerme en tu cama.

Lo ves dormir.
Envidias esa confianza suya
de caer dormido 
en cualquier parte.
No tendría que estar 
en tu cama
mientras duerme.

El hombre está de paso,
pero en este momento
su mano está en tu rodilla.
Qué haces.
Nada. No haces nada,
si no quieres.
Pero quieres.

No tendrías que estar
tumbada junto a él.
El problema eres tú
y lo sabes,
ocurre cuando algo 
que no nos pertenece
nos atrae hacia
un pozo muy hondo.

Miras dentro el agua fría, 
los ojos fríos
y en su orden 
de metales perfecto
una pulsión dirías 
de otro tiempo
te empuja al centro 
del misterio.

Quieres tocar el agua,
pero temes hundirte del todo.
Piensas en volver a la cocina
donde el café y el silencio
y la luz de la tarde 
y nada más que esa paz.
Quieres no estar 
en esa cama.

El hombre se viste 
rápidamente.
Casi no tiene tiempo.
Dices algo.
Que te ha gustado besarle.
Ríe. Mientes.
No tiene tiempo.
Pasa por las cosas 
sin estar en ellas
y sabes que contigo
hace lo mismo.

Siempre pasa, sin embargo.
súplicas, quejas.
Quédate. El futuro.
Pero no tiene tiempo
y se va, 
como siempre ha hecho, 
como siempre hará.