jueves, 10 de septiembre de 2026

POESÍA: VERSOS Y REVERSOS


En un verso cabe todo:
la vida enmudecida
el silencio del lenguaje
la estrechez del aire
la presión de las hora
los rubores onírico
la angostura de los días
los partos en las noches
una mirada callada
una palabra ausente
unos labios sellados
y una boca sedienta
pidiendo a gritos 
consuelo en medio 
de este desierto
de sentimientos 
pedregoso
al que nadie riega.

En un verso cabe todo,
incluso los reversos:
los olvidados de la historia
del presente
del futur
un pecho abierto
un aliento dolorido
unos sueños mutilado
un horizonte confuso.
Cabe como caben
un millón de gotas
vertidas en un mar 
que no poseo
pero que existe
como cabe el amor, 
que existe
aunque haya quien sufra
sus consecuencias.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

REFLEXIÓN: EL ÁTICA Y EL ÁTICO


Hay palabras laboriosas, perseverantes, ambiciosas. Palabras que —diríamos en España— se lo han currado: palabras que empezaron en lo bajo del barro y llegan —a veces literalmente— a lo más alto. Hay palabras que de pronto estallan: que estuvieron por ahí durante años sin que nadie las viera y un día cualquiera explotan, salpican hasta el último rincón, pululan ululando. Y hay palabras —escasas, encomiables— que han hecho las dos cosas: el camino sinuoso, el estallido. La palabra ático es, ahora mismo, una de esas.

Nada la destinaba a semejante viaje. Ático era, en el principio, el modesto adjetivo derivado de un sustantivo nada modesto. Ática era nada menos que el nombre de toda esa región de nada menos que Grecia cuya capital era nada menos que Atenas. El éxito ático debería enseñarse en las escuelas de negocios —¿escuelas de negocios?— para mostrar la rentabilidad de la cultura: esa región, cinco veces más chica que Ciudad Real, sigue resonando, dos milenios después, porque inventó tres o cuatro cositas que se hicieron costumbre: la tragedia, la democracia, la filosofía.

Lo cierto es que la palabra ático sobrevivió durante muchos siglos como adjetivo poco usado. Ese poco era en arquitectura, donde los templos áticos —Partenón mediante— se volvieron clásicos, y después se llamó así a sus techos, esa forma de ponerles un remate más o menos cursi. Mucho después —digamos, siglo ­XVIII— las grandes viviendas se hicieron más altas. El techo casi no se veía y además quedó muy claro que lo elegante era el primer piso: el que menos esfuerzos de escalera pedía —y que los demás se volvían más baratos y despreciables según subían.

Pero hete aquí que hacia 1860, Nueva York, el señor Otis inventó el ascensor y, uno tras otro, los ricos quisieron irse para arriba. En las alturas había menos ruido, menos calor, menos humo, menos olor a pobre. Los edificios de viviendas de los países ricos empezaron a ofrecer un último piso con sus grandes vistas, nadie más arriba, el trofeo del ganador sin imaginación. Por mucho tiempo ese alarde no tuvo nombre en castellano. Ahora la Academia Real ha aceptado la palabra penthouse, que cuando yo era chico era una revista de tetas y ahora es un “apartamento o piso de lujo, generalmente con terraza, situado en la última planta de un edificio”, dice la Real, y que se usa en América. Porque en España, siempre tan españoles, lo que usábamos era la palabra ático. Y tampoco tanto; se decía, se conocía, no se conocía. Hasta la tempestad; ahora llevamos dos o tres años vomitando áticos. Primero fue ese del señor novio que tampoco era del señor novio. Pero aquello fue un susurro frente a los gritos del “ático de Ayuso”. Que es casi una redundancia: en estos días se puede decir ático y el “de Ayuso” se completa solo en las cabezas. Hace mucho que nadie había pagado tan cara una vivienda. Da un poco de pena.

La historia es simple. Hay una señora que ha dedicado su vida a destruir el mayor bien social de nuestra Ática: la salud para todos, la sanidad pública realmente pública, la que permite que todos nos curemos por igual. La que pone en funcionamiento la solidaridad más básica, el grado cero de la cohesión social: que cada persona sabe que todas las demás —y ella misma— están haciendo un pequeño esfuerzo para que ella misma —y todas las demás— puedan curarse o cuidarse si se enferman. Que no depende de la guita y esas tonterías: que está garantizado.

Y hay, decíamos, una señora que lleva siete años haciendo lo indecible por cargárselo para que sus mandantes más mangantes hagan más negocio. Se me ocurren pocas cosas más miserables, más misérrimas, que demoler esa gran construcción colectiva para que unos señoros y señoras se paguen el Lamborghini de la próxima colección otoño-invierno. Y sin embargo, decíamos, nada ha limado tanto a esta señora como el ático: la sospecha de que, una vez más, quiso hacernos una pequeña trampa. Ella está donde está para quitarnos lo mejor que tenemos, pero nos indignamos cuando nos quita unos millones. El honestismo es así: consigue transformar a los grandes depredadores en pequeños pilluelos —y hacernos creer que ahora sí los pillamos. Puedo pensar en varios pensadores áticos que se reirían —por decirlo suave— de nosotros.

He estado ingresado un par de veces a lo largo de mi vida en un hospital público. También he visto nacer en dos de ellos a mis hijas y he visitado a familiares y amigos mientras eran tratados de dolencias más o menos graves. Nadie ha tenido que endeudarse de por vida para hacer frente a los costes de esa hospitalización. Hay que defender como sea ese derecho conquistado frente a los intolerables ataques que está sufriendo por parte de la aborrecible señora del ático y sus colegas.

martes, 8 de septiembre de 2026

POESÍA: UN NUEVO COMIENZO


Comienza el nuevo
curso escolar,
hoy la mañana gris
se ha presentado
y auspicia una borrasca
con la duda que horada 
el pensamiento
de una tierra que siente 
la despedida del verano,
por los años vividos,
por tanta incertidumbre 
en el asfalto mancillado 
de ruidos y de prisas:
sirenas, ambulancias,
un tráfico agresivo 
y prepotente,
parques infantiles solitarios
–huidas ya la risa y la alegría
de la inocencia plena,
conducida,
hacia el método impuest
en los colegios–.

Sentado en este banco, 
el silencio me grita 
el abandono de la voz
que a veces me acompaña 
y me saluda
y me ofrece palabras 
que disipan las sombras. 
Claridad son y siempre
con su luz se despejan
las tormentas,
nubes grises 
de dudas y temores
que, al final del verano,
en la mañana
parecen amenazas 
que desbordan los ojos.
Y esta tierra, 
en el banco, solitaria
mira entre los visillos 
de las nubes
esperando la luz, 
la claridad
de una mañana
alegre y luminosa.

lunes, 7 de septiembre de 2026

POESÍA: LUZ DE AMANECER


Me encuentro
el cráneo descarnado
de algún animal,
que vigila 
desde un lado
del camino.

Cuando paso 
por su lado,  
me recuerda
desde los huecos 
que alojaron sus ojos
que puedo prescindir 
de músculos y venas.

Me recuerda 
que aunque respete 
a mis ancestros,
he de dejar 
que los muertos 
entierren
a los muertos.

Me recuerda 
que la luz
del amanecer
es un milagro
que prolonga la vida,
nos sirve de sustento
jornada tras jornada
y que nadie tiene derecho
a llenar de tinieblas
la existencia de los demás.

domingo, 6 de septiembre de 2026

POESÍA: SONATA


Como una Sonata,

pero con minúsculas,

con paso muy lento

voy desenterrando 

de la memoria

pequeños fragmentos, 

casi en ruinas.

El mero contacto 

con mis versos

puede descalabrarlos,

mas su proximidad,

la ciencia que configura

el artificio de mis sueños

los robustece.

Son el edificio 

que alberga lo que soy:

memoria, 

música de un sueño

y de ese futuro mejor

que deberíamos

dejar a nuestros 

descendientes

pero que se desvanece.

Sonata polvorienta,

tres movimientos,

etapas de una vida

que se diluye, casi,

en el fluir del poema.

sábado, 5 de septiembre de 2026

PINTURA: TINA MARÍA BACK


Tina Maria Elena Bak (nacida en 1984) es mundialmente reconocida por sus acuarelas sensuales y eróticas creadas desde una perspectiva femenina. Explora el erotismo, la intimidad y la naturaleza sensual del cuerpo humano. Su obra demuestra que el arte erótico es una de las vías más complejas de autoexpresión, ya que requiere un enfoque sofisticado para no mostrar el acto sexual como una mera interacción mecánica.

En su serie de acuarelas “Make Love Watercolor” explora la pasión y el deseo. Los colores pasteles contrastan con los más vivos con un propósito único, el de darle rienda suelta a nuestra imaginación. Erotismo entre líneas, sensualidad cromática y mil posibilidades de disfrutar el sexo y el amor. Cada obra está pintada con destreza y completamente a mano. Combina colores fluidos con definiciones espaciales que aportan un tono onírico a sus composiciones. 


Las acuarelas están concebidas para estremecer y para buscar la identidad en la fusión de los cuerpos. Como si de un puzzle se tratara, las anatomías se unen en una sola piel y en un solo corazón. Permiten que una escena reconocible emerja de manchas abstractas, nos da una sensación de fisicalidad ya que el acto sexual está conectado con la exudación de esperma y flujo vaginal. Tina admite que la acuarela es “muy sensual con su expresión líquida “permitiendo que los amantes se fundan mientras los colores se mezclan”. La coloración de muchas pinturas hace que se asemejen a las imágenes en luz infrarroja, lo que también añade una vibración física al visualizar el calor de los cuerpos copulando.


La artista aplica con destreza degradados para dotar de volumen al cuerpo; así, lo que comenzó como una silueta puede acabar convirtiéndose en una representación tridimensional de una escena amorosa con una calidad casi fotográfica. Otro detalle curioso es la elección de colores para diferenciar los géneros: por lo general, las figuras masculinas se representan con tonos más oscuros o fríos. Esta diferencia tonal en la serie Make Love se debe, ante todo, a que la artista —según sus propias palabras citadas anteriormente— quería presentar el acto amoroso como una fusión de colores. La técnica de la acuarela ilustra un proceso en el que dos seres se convierten en uno solo. Algunos pueden ver en ello una metáfora romántica de la unión sagrada de dos almas a través de la conjunción de los cuerpos, mientras que otros pueden interpretarlo casi como una representación biológicamente precisa de la concepción en una cópula heterosexual.


viernes, 4 de septiembre de 2026

POESÍA: AZUL


El planeta 
es azul,

el corazón de su nombre 

es azul,

el nombre de su corazón 

es azul,

el azul de su nombre

es corazón.


El planeta es mundo,

el azul es azul,

el nombre es nombre,

el corazón es corazón.


El corazón es corazón.

Ordeno las palabras

para que no pueda 

haber confusión

sobre lo que somos.


jueves, 3 de septiembre de 2026

POESÍA: CAOS


Cuando el caos pase 

no nos hagamos 

muchas ilusiones

florecerá la miseria del olvido 

y desaparecerán 

los ramilletes de garabatos

en los márgenes de las cartas

cartográficas de los navegantes.


Veo los dientes corrosivos

de la desgana carcomiendo

la corteza del árbol

veo puntos marcados en negro

en el mapa ecopoético

de la resistencia

no veo límites halófilos palpables

en los laberintos salinos

no veo casas 

sin rejas en las ventanas

no veo chispa

en los ojos del acomodo

solo veo la grieta de un portalón

tambaleándose 

indecisa en el aire

pidiendo a regañadientes

que aticen el fuego de la candela

agua que se desborda

es agua viva.


Veo los ojos extraviados 

de la niñez escarbando hogueras

en el declive de la tarde

agujeros ciegos

en el arenal salobre

a los pies del fango vivificador 

cosido a las suelas de los zapatos

los pactos son vientos

de la desconfianza

alas de garabatos

lleva el pájaro en el pico.


Veo poses falsas embriagadas

de anfetaminas en las tarimas

de las plazas de abastos

veo ceniceros atiborrados

de colillas mutantes

no veo dulzura permanente 

corriente de agua flirteando 

en los aposentos

activos de los arroyos

solo veo penas

taladrando inmisericordes

las raíces de los árboles.


El optimismo si no brota

de la raíz del pesimismo

tiene poco recorrido

ahora mismo llueve

lo que no está en los escritos

el capitalismo habría de tener

los días contados

para no tenerlos nosotros

aunque haya demasiada gente 

a la que le parezca mentira.