Me detengo
viernes, 23 de octubre de 2026
POESÍA: SABER O NO SABER
Me detengo
UNA EXPRESIÓN MAL ENTENDIDA
La medicina árabe medieval, siempre atenta al saber de la Antigüedad, recogió un tratamiento para afecciones oculares a base de óxido de zinc, cuyo antecedente —la cadmia— ya aparecía en el Dioscórides en el siglo I d. C. Se trataba de un ungüento elaborado con el óxido de zinc y otras sales metálicas presentes en las costras que se formaban en los conductos de los hornos metalúrgicos. Los árabes lo llamaron «attutíyya», que en nuestro castellano se convirtió en «atutía» o «tutía», un término que servía tanto para la costra como para el ungüento con ella preparado.
En aquella medicina medieval, la "Tutía" se convirtió en un bálsamo muy socorrido, tanto que las ocasiones en las que los galenos echaban en falta aquel remedio pudieron servir de inspiración para una frase que todavía hoy decimos sin ser consciente del eco médico que hay detrás: "No hay tutía". No había remedio, querían decir, tal y como lo decimos ahora, pero con una confusión de parentesco familiar que siempre nos ha provocado cierta extrañeza: ¿Tu tía?
Ya saben que cuando se tengan que conformar con lo que hay, cuando no haya más remedio ni alternativa y digan aquello de «no hay tutía», en realidad están recordando lo que históricamente significaba la falta de un ungüento medicinal en las boticas del pasado. Las tías como elementos familiares no tienen nada que ver.
Nota: Hoy el óxido de zinc sigue usándose para proteger la piel y dar alivio a ciertas irritaciones.
jueves, 22 de octubre de 2026
POESÍA: CUSTODIA COMPARTIDA
Cuando muere el amor
miércoles, 21 de octubre de 2026
PINTURA: CATHERINE ABEL
“Creía que el arte no debería ser meramente representativo, sino que debería esforzarse por expresar la espiritualidad y la profundidad de las emociones humanas a través de la abstracción”.
Artista autodidacta, Catherine Abel se dedica a retratar mujeres con un erotismo de otros tiempos. Utilizando diversas técnicas a través del óleo sobre tela, combina diferentes estilos como el art-decó, cubismo, modernismo y postimpresionismo. Esta fusión permite el despliegue de colores, figuras y paisajes que remiten a un pasado siglo XX, cautivando al público con una sensualidad envidiable proveniente de personajes femeninos.
Catherine Abel nació en Australia en 1966, y comenzó su carrera artística al mudarse a París en el año 2000. Su trabajo se ve influenciado por el arte y la historia europea, teniendo como referentes a Pablo Picasso, George Braque, Salvador Dalí, André Lhote y Tamara Lempicka.
Las similitudes entre el estilo de Catherine Abel y Lempicka son indiscutibles, como si el tiempo hubiese querido que fueran contemporáneas. En sus obras, pueden observarse una especie de maqueta arquitectónica, donde las formas geométricas encajan a la perfección, conformando una imagen realista y equilibrada. No obstante, los símbolos remiten a más, hablan, confeccionan un lenguaje sensual y llamativo. Ambas capturan la sexualidad femenina clásica y moderna, seduciendo con mujeres que irradian fuerza y belleza.
Son proyectos que remiten al art-decó, inminente movimiento que comenzó a gestarse hacia la década de 1910, y alcanzó su máximo esplendor en el período de entreguerras. El art-decó nació en París, a finales de la primera guerra mundial y se extendió hacia otros territorios. Es el arte que se identifica con la “Belle Epoque”, un movimiento inspirado e influenciado por las primeras vanguardias: constructivismo, cubismo, futurismo, art nouveau y el racionalismo de la escuela Bauhaus. Se caracteriza por tener una una estética clásica, simétrica y rectilínea, la geometría es una de las claves de su percepción.
Este estilo domino gran parte del universo estético desde 1925 a 1935, y en diferentes disciplinas: arquitectura, diseño (cartel, tipografía, artes aplicadas, decoración, moda), pintura, escultura, grabado y cinematografía. En esta última, Hollywood fue astuto y perspicaz al tomar al art-decó como símbolo de glamour. Un sentido de lo refinado, elegante y sensual, en consonancia con el espíritu de esos años locos a principio del siglo XX, pretendiendo el avance hacia la modernización técnica y el progreso económico, pero que desembocó en la tragedia de la Segunda Guerra Mundial.
martes, 20 de octubre de 2026
POESÍA: LA MIRADA FINAL
De todas
lunes, 19 de octubre de 2026
POESÍA: MADUREZ
De jóvenes fuimos
domingo, 18 de octubre de 2026
POESÍA: VOLAR
Siempre he volado al revés
PINTURA: JACK VETTRIANO
El estilo de Jack Vettriano es figurativo, realista y profundamente narrativo, inspirado en la estética del cine negro clásico y del Hollywood de mediados del siglo XX. La mayoría de sus obras están ambientadas en la década de los años 30. Es un momento en el que el cine negro está en auge: el artista le da su propia interpretación añadiendo un giro seductor y perturbador.
Sus pinturas hablan de la soledad que se une, de pasiones incontrolables entre hombres con esmoquin fumando puros y femme fatales vestidas solo con ligas y corsetes. Playas, restaurantes, habitaciones de hotel donde ocurren historias de sexo y seducción, más o menos íntimas. Una paleta de colores cálidos enmarca fragmentos de situaciones que hacen un guiño ante el adulterio y la perversión. Un mundo altamente cinematográfico que narra vidas que se cruzan, a veces durante una sola noche, como en un fotograma de una película con Humphrey Bogart.
Características principales de su obra:
Atmósfera de cine y misterio y estética film noir: Sus cuadros funcionan como fotogramas congelados de una película que no existe. El espectador ve una escena y debe adivinar qué pasó antes o qué pasará después. La composición evoca una atmósfera cinematográfica y nostálgica del siglo XX, marcada por la elegancia clásica en la vestimenta de los personajes.
Temas recurrentes: La noche, el erotismo, la sensualidad, la melancolía, el romance y las relaciones ambiguas, a veces con un toque de tensión o peligro.
Personajes elegantes: Sus protagonistas suelen ser hombres con trajes impecables y mujeres con vestidos sofisticados, casi siempre en tránsito, esperando o bailando.
Uso de la luz: Destaca por sus fuertes contrastes lumínicos, que ayudan a dramatizar las escenas y a construir escenarios llenos de nostalgia y glamour. Destaca el uso de tonalidades intensas y románticas, donde los fondos de paredes rojas o carmín realzan el contraste con la ropa formal de las figuras.














