Un cuerpo acurrucado
sábado, 3 de octubre de 2026
POESÍA: ACURRUCADO
Un cuerpo acurrucado
viernes, 2 de octubre de 2026
MITOLOGÍA: LAMIA
Las leyendas de la mitología griega son a veces auténticas historias de terror. Veamos una de ellas: Lamia es un demonio femenino o hermafrodita de la mitología griega que devoraba niños y seducía a los hombres. Aparece en la literatura ya en el siglo VI a.C. y se dice que es temible a la vista, con un rostro feo, la parte superior del cuerpo de una mujer y la inferior de una serpiente.
Su nombre deriva del griego laimos (“garganta”) y lamyros (“glotón”), que describe perfectamente su sed de sangre y su hambre de carne humana. En la época clásica, se convirtió en el primer prototipo de vampiro, que seducía a los hombres con su belleza y bebía su sangre. Con el paso de los años, se convirtió en una famosa historia del ogro en Grecia, que se contaba a los niños para que se portaran bien.
En la mayoría de las fuentes, Lamia era la hermosa hija del rey Belus de Libia. Sin embargo, el poeta lírico griego Estesícoro (c. 630 – c. 555 a.C.) menciona que es hija de Poseidón, el dios del mar, y madre del monstruo marino Escila. La belleza de Lamia llamó la atención de Zeus, que la sedujo y tuvieron varios hijos juntos. Sin embargo, Hera se enfadó por la infidelidad de su marido y mató a todos sus hijos, excepto a uno: Escila. En otras fuentes, Hera obligó cruelmente a Lamia a matar a sus propios hijos y también la maldijo con un insomnio eterno, impidiéndole cerrar los ojos para que contemplara siempre su tragedia. Enloquecida por su dolor, Lamia se propuso matar a otros niños en una retorcida forma de venganza.
Su belleza exterior pronto reflejó su odio y su ira, y pasó de ser una hermosa mujer a una criatura de aspecto demoníaco. En un intento desesperado por apaciguarla, Zeus le concedió el don de la profecía y la extraña capacidad de arrancarse los ojos y sustituirlos, para que no tuviera que mirarse a sí misma.
Lamia terminó siendo una criatura mitad humana, mitad serpiente, con un aterrador rostro demoníaco, que vivía en una cueva y olía horriblemente. Según el antiguo dramaturgo griego Aristófanes (c. 460 a c. 380 a.C.), Lamia era hermafrodita: “Tenía una voz como un torrente rugiente, el hedor de una foca, las pelotas sin lavar de una Lamia y el culo de un camello”.(Avispas, 1: 1035). La idea de que Lamia era hermafrodita quizás se inventó para que pareciera aún más retorcida y monstruosa.
Según la leyenda, a menudo se metía en las casas cuando caía la noche, robaba a los niños de sus cunas y atormentaba a las personas mientras dormían. El horrible acto de Lamia de matar a los bebés y arrebatarles el vientre aseguraba que otras madres sintieran su dolor.
jueves, 1 de octubre de 2026
POESÍA: APARIENCIA
Esos cuerpos esbeltos
miércoles, 30 de septiembre de 2026
CINE: LA BOLA NEGRA
Hacía mucho tiempo que una película no me golpeaba tan fuerte. Ayer tarde fui a ver «La bola negra» y he salido con esa sensación rara de que algo se te ha movido por dentro y todavía no sabes muy bien qué. Cuando el cine, además de entretenerte, te obliga a pensar, a echar la mirada atrás y a ponerte en la piel de otras personas, lo que has visto ya no se va. Se queda contigo para siempre. Y al acabar la proyección fue evidente que a muchos de los que estaban en la sala les ocurría algo parecido. Los aplausos y las lágrimas eran la prueba. No sé si la película se llevará algún Óscar, pero tampoco es algo que me importe demasiado, han sido demasiadas las obras maestras que no se han llevado ninguna estatuilla... Me gustaría porque eso haría que bastante más gente se acercase a un cine a verla y no solo es que la película lo merezca, sino que tiene que haber muchos posibles espectadores que se merecerían pasar por la experiencia qye yo he vivido.
¿Cuántas historias de amor hay enterradas bajo la tierra? ¿Cuántos campos habrá que arar para desenterrar sus secretos? ¿Cuántos niños de piel pálida se han hundido bajo la nieve sin que nadie llegara a saber su nombre?
Tres historias. Tres épocas. Un poema. Una novela. Y un hilo que los conecta a través del tiempo.
Lo que más me removió fue pensar en todo lo que nunca se contó. En los amores que tuvieron que vivirse a escondidas, en las cartas que se quemaron, en la gente que tuvo que elegir entre ser quien era o seguir con vida. Nos enseñaron la guerra como fechas, bandos y batallas. Esta película mira a otro sitio: a lo íntimo, a lo que no aparece en los libros de historia porque nadie se atrevió a escribirlo.
Luego está el título. Una bola negra era un voto en contra, una forma silenciosa de decirte que no eras bienvenido. Me pregunto cuántas personas recibieron una sin haber hecho nada más que querer a quien querían. Y cuántas la siguen recibiendo hoy, de otras formas, porque hay heridas que no se cierran, se heredan.
Todo está envuelto en una atmósfera tan densa que sientes la guerra rozándote todo el rato. No es el corazón de la historia, pero está ahí siempre. En las conversaciones que se normalizaban. En los niños a los que les pusieron un fusil en las manos sin saber ni empuñarlo. En las mujeres que soñaban con volar. Y en los chicos de nieve, con la piel blanca, que nunca pudieron llegar a ser quienes eran.
Salí del cine en silencio. Y con dolor y tristeza, porque miro las noticias de ahora mismo y está claro que no aprendemos.
martes, 29 de septiembre de 2026
POESÍA: LUZ DEL ALBA
Temprano vuelve
lunes, 28 de septiembre de 2026
POESÍA: MONSTRUOS
Hay momentos
domingo, 27 de septiembre de 2026
POESÍA: BESOS
Creo que los besos
OPINIÓN: CARRERA HACIA EL FASCISMO
Los tiempos están en regresión y vuelve a invocarse lo antipatriótico, como si no hubiera formas de ser de un país a gusto de cada cual. El precedente más cercano ha sido la dictadura de Nicaragua, donde la pareja en el poder expulsó y convirtió en apátridas a los más nobles representantes del pensamiento crítico. Algunos de ellos han encontrado refugio en España, algo que honra a nuestro país. También El Salvador encarcela sin garantías a los nacionales y Donald Trump, un presidente dañino a más no poder, juega con la idea de cerrar universidades, expulsar alumnos, vetar medios e impedir el voto electoral si no piensan como él.
Hace apenas una semana, tras la buena acogida y los premios a su película NAZA en el Festival de Venecia, los dos directores israelíes autores de la cinta se despertaron con la amenaza gubernativa de retirarles la nacionalidad. Benjamin Netanyahu y su corte no soportaron que el documental recogiera los testimonios de servidores públicos que se avergüenzan de lo que han sido obligados a hacer en la persecución contra los palestinos. Al tildar a la pieza de antipatriótica, el gabinete abre la puerta a segar las cabezas de los ciudadanos que no son de su agrado. Es quizá la humillación final de esa democracia. Por ahora, tan sólo resiste la presión una minoría de israelíes que se enfrentan a su Gobierno con enorme valentía y tratan de salvar la dignidad del país. En medio de toda esta faramalla y con la crisis humanitaria de Ceuta dando carta blanca a algunas expresiones de racismo abominables, asoma esta deriva en una oposición que tiene tanta prisa por llegar al poder que a veces se atropella a sí misma. Ayudada por su rama judicial, afincada en el Supremo, lograron congelar los derechos de voto de miles de españoles reconocidos por la llamada ley de nietos. Una decisión controvertida que hasta su resolución definitiva no permite convocar elecciones, pues se estarían cercenando los derechos constitucionales de casi medio millón de españoles.
Por si faltaba un clavo para cerrar este ataúd de la inteligencia moral, reaparece la iniciativa de retirarle la nacionalidad a quien comete delitos graves. Como si las cadenas perpetuas se les quedaran pequeñas en su afán por vender autoridad y mano dura y postularse como sheriff con puño de hierro siempre contra los débiles. Esto es algo que en temporada de falta de amor por las libertades civiles tiene siempre éxito electoral. Ojalá se frene esta carrera con destino al fascismo. La gracia de la nacionalidad estriba en la convivencia de personas distintas, con distintos intereses, estilos, formas de comportarse y personalidades. La uniformización es peligrosamente reaccionaria. La catástrofe de empobrecer tu país para que se ajuste a tu zapato la conocemos por ejemplos históricos bien tristes.







