domingo, 15 de febrero de 2026

REFLEXIÓN: YO SÍ TE CREO


Cada vez que veo, escucho o leo a la actriz Elisa Mouliaá hablar desde pantallas, radios o redes, me debato entre dos prontos. El de darle un abrazo de los largos y el de llevármela aparte y decirle cuatro cosas. Como no soy su padre ni su amigo ni su colega ni me toca nada, no he hecho ni una cosa ni otra. Pero como, en el fondo, me toca todo como persona, como hombre y como ciudadano de un país donde todavía se insulta a las denunciantes de acoso sexual desde la mismísima sede de un partido político, me tomo la libertad de ponerme al teclado y dedicarle mi particular bagatela Para Elisa. Mouliaá, hermana, yo sí te creo. Creo que te sentiste acosada, invadida y violentada sexualmente por el político Íñigo Errejón aquella noche de fiesta. Estoy seguro de que guardaste dolorosamente aquella violencia sentida en tu conciencia como gusano atrapado en ámbar y que seguiste con tu vida como mejor has podido. No dudo de que, apelada en lo más hondo cuando trascendieron otros presuntos abusos de Errejón y él mismo no los negó y dimitió de todos sus cargos, decidieras, valientemente, dar un paso al frente y denunciarlo, por ti y por todas tus compañeras. De verdad que me creo todo eso y, a la vez, también creo que tus erráticas idas y venidas en este proceso no le hacen bien a ninguna víctima. La primera, a ti misma.

Las víctimas no tienen por qué ser buenas ni mucho menos ejemplares, por supuesto. Una víctima puede ser incoherente, inestable, imprevisible, volver locos a abogados y a amigos, perder los nervios y los papeles sin tener necesariamente por ello que perder la razón en su denuncia. Se puede ser víctima y terraplanista, antivacunas, negacionista del cambio climático y, sí, también maltratar a otras personas a ratos o a impulsos. Desde fuera, Mouliaá parece ser, a su pesar, la perfecta mala víctima, y puedo entenderla. Debe de ser durísimo coger una bandera y que nadie se sume a tu lucha, pero tampoco se puede coaccionar a nadie a hacerlo. Claro que me creo tu sentimiento. Que la conducta de quien lo provocó sea un delito con su consiguiente pena lo tiene que decidir un juzgado. Mientras tanto, es evidente que Elisa está sola. Muy sola. Y no debiera estarlo. Por eso, sin ser yo su padre ni su amigo ni su colega y sin que me toque nada, pero tocándome todo y con todo mi respeto, vaya desde aquí ese abrazo que nunca le he dado. 

POESÍA: INTERIOR

 


Lo que me figuro 

será un barranco

por donde la sangre

fluye dócilmente 

abriéndose paso 

entre palmeras.

Lo que arrastra 

son esquemas

que un día fueron

sustrato para alfombras,

alfileres precisos

que llevarse a la boca 

en la espesura.

Todo se lo han llevado

los años, la saliva,

bajarse recuerdos

lo que queda.

Cavo surcos por el día,

volverán los charcos

con su desorden

a las alcantarillas 

de mi cuerpo.

De la espalda de la tarde

brotarán tímidas ramas,

quizás nuevas ropas

para quitarme antes del mar.

En esta vida ya no seré

quien vuele de la mano

de alguien entre las nubes:

Prefiero volar solo. 

sábado, 14 de febrero de 2026

POESÍA: UNIDAD


Con mesura se abre 

lo inconsciente

y en lo infinito 

el mundo alza su vuelo.

Siento cómo el juicio 

se pronuncia;

con admiración 

sigo su curso.

Sostenido 

en un solo concepto

se erige vertical un edificio:

Y se une a miríadas 

de estrellas

que una divinidad 

lejana alumbra.

El Yo, por fuerza, 

ha de reconocer

que sólo contiene 

la verdad en la forma

y puede consumirse 

en una llama fría.

Pero aunque 

sean innumerables 

las manifestaciones 

de la forma,

nada puede separarlas 

de la unidad.

En la más profunda 

profundidad aparece, 

soleado, el mundo.

PINTURA: JOHN TARAHTEEFF


John Tarahteeff  es conocido por sus composiciones de factura clásica que desafían la percepción del espectador mediante juegos de escala, una iluminación inusual y la tensión psicológica subyacente entre la inocencia y el conocimiento. Desafía los límites de lo posible en la pintura figurativa con un uso magistral del acrílico sobre lienzo. Tarahteeff crea dramas escénicos que se desarrollan en las profundidades de la imaginación. En sus pinturas, el momento se define más por la multiplicidad de significados potenciales que por una narrativa plausible. Sus situaciones quedan sin resolver, suspendidas en plena acción.


Las pinturas de John Tarahteeff evocan el surrealismo con un toque neoclásico. Los ambientes nos adentran en la mente del artista, creando entornos surrealistas y, a la vez, sorprendentemente familiares. Las figuras recuerdan a las pinturas de los grandes maestros; son seductoras, atractivas e invitan al espectador a sumergirse en el cuadro. El artista demuestra una gran destreza técnica, así como un profundo conocimiento y aprecio por la historia del arte.


Su obra puede interpretarse como narrativa y simbólica, incluso alegórica, pero renuncia a una finalidad didáctica. La ambigüedad expresiva de sus figuras —ya sean marineros descansando junto al mar y fumando o una niña corriendo por las dunas— se presta a la interpretación del observador. 

viernes, 13 de febrero de 2026

OPINIÓN: MENORES EN REDES SOCIALES


Aquellos que no participan en las actividades de las redes sociales padecen el espejismo de una cierta exclusión. La presión es tal para adherirse al negocio de unos pocos, muy pocos, que no es raro que te hagan sentir marginal y apartado tan solo por negarte a formar parte de algo que es a ratos cierto y a ratos una fantasía, pero que, sobre todo, debería ser siempre voluntario. Es precisamente la voluntad de los menores lo que está en entredicho, pues en una edad en la que debería primarse la afectividad y la diversión se les ha conducido obligatoriamente a la sobreexposición y a la pérdida de la inocencia. Liberar a los menores de este experimento social fallido que ha machacado ya a un par de generaciones de jóvenes es una prioridad muy necesaria para la próxima década. La actividad básica de las redes sociales para adultos acaba por ser la autopromoción, un ejercicio grotesco, pero en los jóvenes está bordeando los límites de la autolesión. Hasta ahora, los medios han pasado de puntillas por el grado de culpabilidad de un sistema de tratamiento del tráfico forzado en las redes que en ocasiones ha llevado a jóvenes directamente al abismo. Suicidio, dependencia, adicción no son derivadas que toleraríamos en otras industrias; sin embargo, en la hipercomunicación nos han rendido a la pasividad gracias a las presiones desregulatorias que defienden los tecnocaciques armados con sus grandes fortunas.

El presidente Sánchez decidió hace tiempo que si los enemigos te surgen como setas, lo que más te conviene es seleccionar con alta precisión a quién eliges tú como enemigo. Es una estrategia defensiva como otra cualquiera. Al involucrarse en el conflicto de los jóvenes y las redes sociales, ha vuelto a poner en marcha su sistema selectivo de enemigos. Los tecnocaciques han salido en tromba contra él, pues ya se han acostumbrado a poner y quitar gobiernos, volcados como están en la financiación de partidos que lleven en el programa no regular nada que afecte a sus lucrativos negocios. A raíz del anuncio de la posibilidad de sumarnos a Australia en el veto de las redes sociales para menores de 16 años, los falsos libertarios de Silicon Valley han tronado con furia. Los cuatro jinetes que cabalgan este apocalipsis son desafiantes, pero mal haría el presidente Sánchez en querer enfrentarse a ellos como una especie de superhéroe. Es precisamente la cultura individualista del superhéroe la que ha nutrido la formación de estos oligarcas. Su incultura enciclopédica suele venir compensada por una enorme habilidad en el manejo de las sabidurías prácticas, en especial del algoritmo para la manipulación social. Esta disciplina no estaba en el currículum de ningún sabio antiguo, pero define la potencia interventora de los caciques modernos.

Si queremos proteger a las futuras generaciones, es conveniente hacerlo con un batallón de aliados. Los psiquiatras infantiles están empezando a catalogar el desastre que la temprana exposición al móvil, y las conclusiones analíticas delatan mecanismos adictivos, conductismo autoritario y fabricación de desamparos precoces. Pero no corramos a prohibir sin reflexionar antes, porque todos los problemas de nuestra sociedad nacen del mismo lugar: la decadencia educativa al asumir unos valores que priman el dinero fácil, la fama inmediata y una tosca idea del éxito por encima de toda aspiración noble. El fracaso emocional que ha arrastrado consigo esta nueva vinculación al vacío como si fuera la plenitud es dramático. Como en los antiguos cortijos, el interés de los señoritos pisotea cada día la dignidad de los santos inocentes.

jueves, 12 de febrero de 2026

POESÍA: UMBILICAL

 


A veces, en medio 

de una meditación,

vuelvo a despertar 

ahogándome.

No en agua, 

sino en una melancolía

de rostros 

que estuvieron conmigo, 

voces que he dejado

de escuchar,

porque mi corazón 

se ofreció a sí mismo

como jaula 

para cosas aladas.


De ahí vengo. 

Y si tengo que irme 

otra vez,

me iré desde ahí, 

partiéndome en pleno aire,

sangrando 

otra nueva llegada,

conteniendo el aliento 

bajo el silencio de todo.

Esto es lo que me tira 

de vuelta: 

una niña abriendo regalos, 

una confidencia infantil, 

un abrazo, 

aunque sea moribundo. 


Y un cabrestante enrollado 

como un cordón umbilical

arrastrándome hacia la orilla 

—atado de nuevo,

o atestado, recordando 

el empuje del engranaje

como una forma de nacer.

miércoles, 11 de febrero de 2026

POESÍA: ARROGANCIA


Nos preguntamos

y seguramente otros, 

en innumerables universos 

paralelos y sucesivos,

se preguntarán también

por qué existe algo 

y no la nada,

por qué de lo que sea 

nace la luz

y esas palabras que le aluden 

y desvela tal condición

excéntrica y fecunda,

eternidad en curso 

en vez de la nada.


Y también la sorpresa 

de que exista la vida

y nosotros con ella,

y que este sea 

el único propósito,

todo el significado 

que atañe a la existencia,

criaturas de un planeta 

de una galaxia 

de un universo

innominado

sin más fin ni propuesta 

que esta eventual 

tarea de vivirse.


Pero cuidado:

Adaptamos el discurso

para darnos importancia, 

cuando solo somos simios 

inteligentes y arrogantes

en marcha hacia un lugar

donde posiblemente

perdamos todo lo ganado. 


martes, 10 de febrero de 2026

POESÍA: UNA VIEJA AMIGA


Hay quien me reprocha

hablar demasiado

de la muerte 

y que olvido lo bella 

que es la vida, 

como si fueran

cuestiones contradictorias.

Me lo dicen convencidos 

mientras ella está riendo 

al fondo de mi oído.

Mientras busco 

en mis músculos 

algún gesto indulgente

para tales consejos, 

ella mete su índice

en mi corazón y deja 

allí grabada la hora exacta.

La cuestión 

es que hemos desarrollado 

cierta complicidad 

en tales trances, 

somos viejos 

amigos de la infancia.

Nací con su dolor 

y bebí de sus pechos, 

me acompaña a su modo 

a todas horas

y procura no herirme

hasta que llegue el momento

en que haremos juntos

el último viaje. 

Creo que vive en mí, 

veo lo que ella ve,

escribo sus memorias.

No soy más que un biógrafo, 

es necesario y muy conveniente

normalizar su existencia.