jueves, 6 de agosto de 2026

OPINIÓN: SERVICIO CIVIL


El servicio militar obligatorio en España se extinguió por la presión de los jóvenes, cuyas objeciones al sistema eran lógicas y razonables. Se había extendido la figura del recluta como criado de los mandos superiores, pero también resultaban intolerables los excesos y el capricho cruel de los mandos intermedios, generando para los forzados al servicio un año de suspensión de todo derecho, lo que acarreó numerosos abusos y suicidios, yo mismo fui testigo de dos intentos. Ahora el negocio de las armas pretende volver a reclutar entre los jóvenes la carne de cañón, pero mejor que plantear la reimplantación militarista, sería más interesante tratar de encontrar una buena razón por la que los chicos y las chicas españolas fueran convocados a una convivencia de meses, formativa y enriquecedora. Y la respuesta puede estar en lo que sucede en este verano atroz de incendios. Y el otoño que le seguirá, de nuevo otro año más, con lluvias monzónicas e inundaciones en regiones del Levante. Por desgracia, la catástrofe climática nos lleva a convertir en rutina anual estos desastres naturales.

En vista de que las alarmas, las pandemias, los ataques cibernéticos, la caída del sistema y las catástrofes naturales van a ser una cotidiana sorpresa, no estaría de más que formáramos a la población más joven para afrontar estas circunstancias desde un voluntariado sólido y con conocimiento. Muchos políticos y ciudadanos desprecian a los servicios públicos hasta que los necesitan imperativamente. Una red de reservistas que pudieran incorporarse a las emergencias con una formación cabal y eficaz podría ser de interés. Un curso formativo, seguramente ampliado a algunas actividades de regeneración de playas y montes, podría concitar un acuerdo para renovar el compromiso de un servicio social colectivo. Ese periodo de formación, que estaría capitaneado por las asociaciones de protección civil y servicios de emergencia médica, serviría a los ciudadanos en su desempeño particular en circunstancias que requieren algo de conocimiento. Como se vio en la dana de Valencia, cuyo principal responsable político sigue en un oscuro pupitre del Parlament después de su nulidad durante la jornada trágica, los voluntarios pueden ser fundamentales en la reconstrucción y en algunas gestiones de la emergencia.

Lo peor es no saber cómo ayudar, cómo protegerse, cómo actuar en situaciones que cada vez van a ser más repetidas, dada la escasa atracción que sentimos por la prevención. La temperatura hace imposible pensar en una estación veraniega plácida. Los incendios comenzaron este año en junio y los ahogamientos en ese primer mes ya fueron de un número considerable, lo que delata una falta de cabeza colectiva para encarar cualquiera de estos desafíos. Si algo demostró también el apagón total de las compañías eléctricas y telefónicas del año pasado es que ni tan siquiera los empleados responsables de muchas empresas comprenden lo que significa una emergencia ni saben cómo actuar con destreza y determinación cuando hay que gestionar sin un mandato claro. Por todo ello, una convivencia general, que sirviera de escuela de comportamiento en emergencias y de asistencia para la conservación de la naturaleza, podría ser esa otra mili de la que tanto se habla. Una vez que superemos a esta generación de líderes avejentados y violentos que rigen el mundo belicista de hoy, la necesidad del mañana señala hacia lo civil.

miércoles, 5 de agosto de 2026

POESÍA: DOS OPCIONES


La primavera ha fallecido

de forma abrupta

y las sucesivas olas de calor

nos azotan sin piedad,

mientras las llamas destruyen

todo a su paso.

Estamos incinerando

no solo nuestro presente,

sino también el futuro.

Habremos de elegir

entre un cambio de sistema

o el cambio climático,

Tenemos dos opciones:

Cambiamos nosotros

o nos cambiará el planeta.


martes, 4 de agosto de 2026

POESÍA: SE PUEDE


Se puede.

Ten autoconfianza 

ten narrativa,

toma el tranvía 

de tu sueño 

y encastra en el raíl 

un empeño positivo.

Ten obeliscos, sol

la fuerza laboral 

de veinticinco cuadrigas.

Acumula certeza, 

hierro, lucecitas,

aleaciones imbatibles 

de sangre y teorema.

Pero eso sí:

no permitas

que te dominen

el odio, 

la desinformación

y la rabia que intentan

inocular otros.

Ten un volcán, 

gobernabilidad, 

no tengas prisa,

atesora un motivo 

encuadernado

y hazle honor

a los que antes

de nosotros lucharon.

Capacita 

empújate 

asevera.

Teje un león izquierdo 

al fondo de tu garganta,

ejerce el poder

de tus convicciones.

Mira ese motor 

caducifolio 

como un vientre

que puede engendrar

un mundo nuevo.

lunes, 3 de agosto de 2026

POESÍA: PARA NATALIA


Que nadie se atreva a decirte

que no hay lugar para ti. 

Que los caracoles 

no están bien vistos porque 

nunca ganan las carreras. 

Así que lee sin prisa, 

separando si es preciso 

las sílabas de las letras. 

Cuenta con los dedos, 

si de memoria te haces un lío. 

No te preocupes

si cuando vayas

a clases de informática 

no entiendes las instrucciones 

o haciendo gimnasia 

se te enredan los pies. 

Disfruta si te gusta 

inventar historias y perderte 

más allá de las nubes, 

por encima de la estratosfera, 

en el Reino de Babia, 

la tierra de los vagos, 

los meditabundos, los distraídos. 

Ese paraíso donde 

la entrada es libre, 

pero llegan muy pocos. 

A tu abuelo le encantaría 

que fueras una planta exótica 

que crece despacio y puede 

llegar a ser muy hermosa 

y dar flores únicas. 

Pero eso también es secundario,

solo necesitas tiempo 

para jugar y llenar 

de trastos inútiles 

la maravillosa casa vacía 

que llevarás a cuestas

mientras dure tu infancia.

Eso es lo único que importa

hoy que cumples cinco años.

domingo, 2 de agosto de 2026

POESÍA: LÁMPARA ENCENDIDA


A veces me quedo 

preguntándome

el porqué

de algunas cosas

y me alcanzan las noches

sin respuesta

y me cuesta dormir.

Será

que tengo tiempo 

de sobra para darme

horas y horas 

de desvelo roto,

como si no hubiera

nada más valioso

que preguntarme a solas

cualquier cosa.

Pero es preciso,

pienso

de vez en cuando,

preguntarse

y no tener respuestas

ser pequeño

y humilde

ser

quien anda a oscuras

con los ojos abiertos

como una lámpara 

encendida para nadie.

PINTURA: ENRIQUE MARTÍNEZ-CUBELLS


Enrique Martínez-Cubells practicó un realismo social, en el que destacan las pinturas con temas del trabajo, de pincelada sintética, dentro de corrientes naturalistas y con interés en los efectos lumínicos. Fue partícipe del ideal regeneracionista de captar desde la pintura la esencia nacional propia de la época, en la que se implicó a través de sus pinturas. Su obra no fue valorada suficientemente en su tiempo debido a que coexistió con Sorolla. 

Trabajo, descanso, familia (1903) supuso una renovación del tratamiento del trabajo en el campo, tema que habían abordado otros autores bajo una óptica naturalista. El formato de tríptico era frecuente justamente entre los artistas que querían superar aquel estilo y ofrecer una visión más amplia, a veces impregnada de un cierto simbolismo. Permite mostrar tres escenas, a las que la continuidad de la línea de horizonte da unidad. La yuxtaposición de sustantivos en el título, cada uno representado por un panel, refleja un sentido esencial de la vida agrícola más allá del carácter instantáneo y circunstancial propio del naturalismo anterior. De modo acorde, no es la acción propia del Trabajo la que protagoniza la composición, sino el sereno equilibrio del Descanso. El pintor resaltó esa intemporalidad con la elección de un marco arquitectónico clásico, con basa, pilastras y friso de palmetas jónicos y una cornisa que recoge el conjunto.

La composición de la obra se divide en tres partes claramente diferenciadas que aluden al título de la obra, Trabajo, descanso, familia. En la primera por la izquierda, los trabajadores aparecen cultivando la tierra, en la segunda, se muestra un momento de descanso en las tareas del campo y en la tercera, una mujer con un niño en la mano, y otro en los brazos, se acerca a los campesinos.

La ejecución abocetada de figuras y fondo y la planitud del paisaje indican el deseo de novedad de Martínez Cubells en este periodo de su carrera, marcado por viajes a Bélgica y Holanda y por su estancia en Múnich, ciudad en la que firmó los cuadros más importantes de su trayectoria. 


El dominio en la representación de los caballos lo había probado en Invierno en Múnich (1901) Al igual que en este último lienzo, su deseo de exactitud llega a mostrar en el tríptico estudiado hasta el vaho de la respiración de los animales en el frío ambiente rural. El artista madrileño supo captar el relajante efecto que la nieve podía producir sobre la escena. Martínez Cubells pinta la atmósfera, el efecto que la plomiza tonalidad de la nieve podía añadir al duro papel del limpiador.

sábado, 1 de agosto de 2026

REFLEXIÓN: FELICES VACACIONES


A todas las personas que no quieren subirse en ningún tren de actividad estos días. A todas las que han pagado una fortuna por los billetes de avión a un paraíso muy lejano y se dan cuenta, ya en el aeropuerto, de que hay demasiadas maletas, demasiada gente, demasiada comida desperdiciada en las bandejas. A quienes sienten que nos organizamos cada vez mejor para dar una patada al planeta cada vez más fuerte. A quienes les duele el golpe. A los que llegan al destino todavía ilusionados y se encuentran en un rincón del Mediterráneo o el Atlántico rodeados de cientos de tiendas idénticas cargadas de los mismos souvenirs de aeropuerto que acaban de dejar atrás. A los que no se rinden y buscan esa foto que justifique todo el esfuerzo y el gasto y las depilaciones y la crema solar protectora que nos recuerda que todo da cáncer, hasta el mismo sol, hasta respirar da cáncer. A quienes suben esa foto que confirma lo que más temían, que las vacaciones ya no sirven para descansar sino para demostrar que has estado de un lado para otro. También a quienes anuncian en Instagram que se cogen unos días, a quienes aseguran que la desconexión es el nuevo lujo e informan de sus escasos días libres de redes como si fueran trabajadores del scroll infinito, tal vez esclavos si es que nadie paga por su trabajo. A todas las poblaciones locales que no pueden alquilar una casa en su tierra porque algún veraneante pagará más por estar menos. A todos los que decidieron salir corriendo de sus ciudades y están parados en medio de no sé qué restaurante o no sé qué parking o no sé qué carretera porque el descanso en 2026 se choca con el muro de la logística. A todos los refugiados climáticos que ya no buscan dónde ir de vacaciones sino dónde queda una esquina para respirar. A todas las personas a quienes la enfermedad les interrumpió la vida este verano. A quienes se enfrentan a un vacío difícil de llenar porque tienen un agujero que solo se puede tapar con un sentido que ya no encuentran. A quienes saben que el sentido a veces coge vacaciones. A todas las parejas que tuvieron la última discusión con este calor y a quienes aún no la han tenido pero la tendrán, a todos los que van a cumplir con la estadística del desamor estival. A aquellos que regresan al mismo mar de todos sus veranos para encontrarse con los niños que fueron en la orilla. Y a quienes se han dado cuenta de que el mar ya no es el mismo de aquellos veranos porque la temperatura ha subido como dos grados y el niño está febril y el mundo enfermo. A todos los que saben que cuando se interrumpe el sentido es obligatorio inventarse uno nuevo, una vida nueva, un verano nuevo. A los valientes que siguen intentándolo. A quienes se animan a tener una buena conversación debajo de un árbol o de una estrella porque saben que nada es tan fascinante ni da tanto miedo ni tanto placer ni nos lleva tan lejos como acercarse a otro ser humano. A los que se atrevieron a hacerlo un verano que aún recuerdan y volverán a hacerlo un verano más. A quienes verán pasar las vacaciones desde su casa porque el presupuesto solo da para intentar llegar a fin de mes. A los que viven la angustia de no saber si al volver a casa se la encontrarán hecha cenizas a causa del enésimo fuego forestal. A los que seguirán visitando este rincón en sus vacaciones porque vaya usted a saber la razón, disfrutan un poquito lo que leen... Han de saber que aquí seguimos como siempre, día tras día, porque el vicio de escribir es como el de respirar (o en su caso, el de leer): no puedes dejarlo de lado nunca. Y quienes tengan vacaciones, que las disfruten, sea donde sea el lugar donde la vida les permita pasarlas. En este rinconcito, la poesía y el pensamiento no cierran.

viernes, 31 de julio de 2026

POESÍA: ¿QUÉ SOY?


Espejito mágico, 

espejito mágico: 

¿Soy un niño o una niña? 

No me gusta el rosa. 

No me gusta el azul. 

Me gusta el morado. 

No me gusta jugar al fútbol. 

No me gusta jugar a muñecas. 

Me gusta tocar la guitarra. 

No me gustan los coches. 

No me gustan los patines. 

Me gustan las bicicletas. 

Pero lo que más me encanta 

es sumergirme en el mar 

e imaginar que no tengo cuerpo.


Espejito mágico, 

espejito mágico: 

¿Soy un niño o una niña? 

No hay conjuro que me salve. 

Soy un caballero poeta 

que quiere ser princesa guerrera. 

Soy una etérea bailarina 

que sueña ser soldado de plomo. 

En la parte derecha 

de mi cerebro reina una niña 

y en la izquierda un niño. 

Y yo estoy en medio. 

Pero con falda o pantalones 

no me importa ser

el patito feo.


Espejito mágico, 

espejito mágico: 

¿Soy una persona 

o un extraterrestre? 

Cuando me veo en ti 

no me reconozco, 

solo me encuentro buceando 

en océanos sin fondo. 

Entonces soy una pulga de agua, 

pez payaso, coral, estrella. 

Soy alguien. Soy nada. 

No hay palabra inventada 

para expresar cómo me siento. 

Y por eso nadie la podrá robar. 

Es todo lo que tengo.