jueves, 11 de junio de 2026

POESÍA: MORIR


¿Cuántas veces morimos? 

¿Cuántas veces,

desde que caímos

del precipicio de la eternidad,

hemos muerto? 

Muerte tierna y florida

fue nacer, ser engendrados

por el tiempo. 

Como una exhalación

entramos a otra muerte, 

dulce y punzante,

con el primer amor, 

nunca olvidado.

Y el valle de la juventud 

pronto marchito

por borbotones 

de deseos y sombras,

y el exterminio tibio 

de los días:

un río que se cumple 

al no cumplirse

por todas las edades, 

arrasando y menguando,

añadiendo más muertes 

a la muerte.

No, no es verdad: 

en el último día

no morimos. 

La muerte encuentra solo

los brazos del vacío, 

la sombra de una ausencia.

REFLEXIÓN: ATEO


No necesito encuestas para saber que pertenezco a una minoría. Me basta salir de casa y cruzar tres palabras con un semejante para sentirme muy poco semejante a él. La mayoría de los días ni siquiera tengo que hacer tal esfuerzo: con solo acercarme a un medio informativo, los sentimientos de forastería, extrañamiento, soledad, incomprensión y alucine me borran la ilusión de pertenencia que he soñado alguna vez. Pero está bien que los barómetros me confirmen la intuición. El último que he leído sobre asuntos religiosos determina que los ateos somos en España una minoría formada por el 16,6% de la población. No contamos ahí a los agnósticos, esos moderaditos. Los ateos somos rotundos, apostamos todo a la negación, no tenemos nada que ver con los que se encogen de hombros y se santiguan por si acaso. Más en mi caso, que también soy un apóstata reconocido oficialmente por la Iglesia.

Dos pequeñas catástrofes se nos acumulan en estos días de papamanía: a la ya inevitable resignación de sufrir en penitencia la pompa vaticana se añade la deserción de algunos que, sin renegar nominalmente de su ateísmo, celebran a León XIV como si fuera la reencarnación simultánea de Immanuel Kant y de Karl Marx. Si ya les gustaba Francisco porque les recordaba a un guerrillero retirado, ahora han descubierto la grandeza intelectual de Prevost, y están en un tris de doctorarse como teólogos. De ese 16,6% de ateos, muy poquitos persistimos en nuestra resistencia a aceptar como guía al líder de una institución autoritaria que considera a las mujeres personas de segunda categoría, que sigue condenando a los homosexuales y que abusa de su influencia política para entorpecer avances sociales en materia de aborto y eutanasia. Por mucho que yo concuerde con el discurso sobre los inmigrantes, un demócrata no puede aceptar el mensaje papal de que la polarización se apaña invocando a una autoridad religiosa que habla de la democracia sin aplicársela a sí misma.

El ateísmo así concebido pronto será cosa de viejos gruñones, gente de otro siglo. “Ok boomer”, nos responderán, mientras León XIV aparece en la casita de Bad Bunny diciendo “six-seven”. ¿Qué podemos ofrecer ante tanta certeza y tanta elocuencia? Apenas nada: la vida sin propósito, vivida por el mero gusto de vivirla, vadeando sus amarguras y disfrutando de sus alegrías sin maldecir ni agradecer nada a Dios. El aquí y el ahora, el placer sin culpa y la moral basada en el respeto, sin la vigilancia ni el castigo divinos. Son cosas viejunas, saldos que nadie quiere. Reconozcamos, pues, nuestra derrota frente al Papa y retirémonos a pecar en paz y en silencio.


miércoles, 10 de junio de 2026

PINTURA: HANA CHOI


La obra de Hana Choi destaca por su calidad y originalidad, consolidándose como una propuesta relevante dentro del panorama artístico actual. Es una artista cuyo trabajo refleja una profunda sensibilidad y dominio técnico, expresando a través de sus obras un lenguaje visual único. Sus creaciones combinan forma y color para transmitir emociones y conceptos que invitan a la reflexión y apreciación del arte contemporáneo.


Sus obras enfrentan la condición fracturada de nuestra época, capturando tensiones entre lo consciente y lo inconsciente, entre el individuo y lo colectivo. Para Choi, la fractura no es algo que deba resolverse, sino algo que debe sostenerse, examinarse y hacerse visible. Su trabajo desafía la noción de la pintura como simple representación, y la propone como una herramienta de reflexión ética y ontológica.


Los cautivadores lienzos de Choi Hana invitan al espectador a una profunda exploración de las emociones y la autorreflexión. Como ella misma afirma: «El mundo de la conciencia ofrece consuelo, pero permanecer en él es estancarse. El inconsciente es caótico, pero alberga la esencia de la energía creativa. Dado que no podemos existir únicamente en uno u otro, debemos buscar constantemente el equilibrio entre ambos». Esta tensión artística perpetua —entre emociones contradictorias, realidades ambiguas y narrativas complejas— es la esencia misma y el atractivo de su obra, marcada por un profundo diálogo entre filosofía, psicoanálisis y estética, busca revelar lo invisible: aquello que ocurre en los pliegues del pensamiento, en los márgenes del lenguaje y de la forma.


En la serie Alicia en el País del Hormigón refleja una era donde los ideales se comercializan y las fantasías se mercantilizan; Alicia ya no persigue sueños, y el conejo ahora es un oficinista en una carrera contrarreloj. El hormigón, en nombre del progreso, ha enterrado todos los paisajes de la infancia, y el País de las Maravillas ha sido absorbido por el vasto circuito del capital. Así que la pregunta persiste: ¿Es este mundo en el que hemos caído una verdadera realidad o simplemente una invención más sofisticada?



martes, 9 de junio de 2026

HISTORIAS: REGULARIZACIÓN


Mi amigo llegó a España ilusionado. Con los ojos de un niño al que le resultaba extraño ser ahora el otro, la alteridad. Esa ilusión, con el paso de los años y la toma de conciencia de su negritud, se fue perdiendo; reconoció el odio y el asco, se sentó atrapado por ellos. El entorno cada vez más hostil le obligó a encerrarme en sí mismo. Ahora, y a la espera de una regularización que no llega, se pregunta qué hacer. ¿Acaso tiene sentido seguir ofreciendo una parte de él, de ellos, a un Occidente que los repudia?

Habló mucho con mi amigo de eso. Y aprendemos, nos aclaramos las ideas, construimos mentalmente el proceso: Vinieron a ensancharse, crecer, aprender, estudiar, trabajar, salir a delante; pero el resultado es otro, repliegue forzado de un caracol en medio de la tormenta. No pretendo ser especialmente sádico, aunque tampoco puedo negar el placer que experimentaría si algún dirigente sintiera, solo por un rato, la ansiedad de mirar el buzón cada día, a todas horas, cada media hora, cada cuarto de hora hasta llegar a un punto en el que, tumbado en el sofá y derrotado en la lucha por la vida, desista. Le deseo a mi amigo y a muchos y muchas como él, que pueda salir del paréntesis, vivir y dejar de sobrevivir. Si para mi mismo el silencio administrativo es una aberración, no dejo de pensar en lo que significará para mi amigo.

POESÍA: PALOMAS


Primero nos amaron 

como a santas

en los vaivenes del espíritu,

nos convirtieron

en un instrumento

de comunicación

en la distancia.

Símbolos de la paz, 

nos definieron.

Ahora, sin embargo, 

nos detestan,

nos llaman, con desdén, 

ratas aladas.

Nosotras solo somos 

las de siempre.

Y nunca, nunca 

hemos dejado

de tenerles miedo.

lunes, 8 de junio de 2026

MICRORRELATO: PAREJA


Y se vistieron para la misa de doce. Provocadoras. Como si no supieran que para incitar a los vecinos no necesitaban vaporosos vestidos veraniegos y de un blanco resplandeciente. Al pasar por la plaza central cogidas de la mano algunos chavales les silbaron despectivos. Ellas cruzaron impertérritas, sin hacer un guiño, como si atravesaran, sin saberlo, un campo de minas. Los viejos del bar murmuraban a sus espaldas, las mujeres ante sus caras sin maquillar porque no les hacía falta. Llegaron hasta la puerta de la iglesia que tenían prohibido pisar y ante la multitud de feligreses se besaron, como cada domingo. Después volvieron satisfechas y felices a su hogar.

HISTORIAS: EL FANTASMA DEL REINA SOFÍA


El Museo Nacional Reina Sofía ha cumplido 40 años. En 1986 se constituyó su germen, el Centro de Arte Reina Sofía. Sería dos años después, mediante el Real Decreto 535/1988, cuando adquiriría su condición de museo nacional, siendo inaugurado como tal en 1992 sobre la base de los fondos del antiguo Museo Español de Arte Contemporáneo (MEAC). 

Como sede se eligió el edificio del antiguo Hospital General de Madrid. Y este hecho es fundamental para entender la  segunda razón por la que el museo es conocido: su fantasma. O al menos, la leyenda de su fantasma. Tiene hasta nombre: Ataúlfo. Y los rumores de su existencia recorren corredores sombríos, escaleras inquietantes, sótanos de bóveda infinita, ascensores para personas, montacargas para cosas y las terrazas donde descansaban al sol los enfermos del viejo hospital. Se intuyen sombras, se sospechan ruidos, se quiere creer en presencias... Por haber, hay hasta un informe exhaustivo expuesto en las vitrinas del museo. El Informe Ata, que evoca la investigación abierta entre 1992 y 1995 por los responsables del centro —güija incluida— para buscar al fantasma errante de Ataúlfo, aquel antiguo enfermo mental autor de cinco asesinatos, cuya presencia habría sido “constatada” por trabajadores del museo en modalidades diversas: ascensores que subían y bajaban pese a estar desconectados, teléfonos que sonaban pese a estar descolgados, inexplicables ruidos de pasos en la madrugada… Y la figura recurrente de un vagabundo de barba blanca en el patio del museo. El informe concluyó que el edificio tenía “una impregnación antigua debida a la intensidad emocional de las vivencias correspondientes a la función que como hospital había desempeñado durante muchos años”. Menos mal, yo me he quedado más tranquilo, pero habrá que preguntarles a los vigilantes nocturnos del centro si ellos también.

domingo, 7 de junio de 2026

POESÍA: LÁGRIMAS


Los peces 

son lágrimas 

que se mueven asustadas 

entre las paredes del agua 

buscando unos ojos 

en los que cobijarse.

Como los ojos,

los hay de todos los colores 

y de todos los tamaños. 

Cuando las lágrimas, 

o sea los peces, 

encuentran unos ojos 

que los pueden cobijar, 

se quedan quietos 

mirando bonitos 

hasta que viene un rayo 

de luz y se los lleva.

Entonces los ojos, 

enamorados, 

se llenan de peces.