domingo, 20 de septiembre de 2026

POESÍA: MISERIAS COTIDIANAS


En las nimias
miserias cotidianas
es donde el fin 
del mundo nos acecha.

Quien no saluda 
nunca en la escalera,
quien jamás cede 
el paso o el asiento,
quien paga 
y porque paga
se dedica a humillar 
a su prójimo a destajo
son el monstruo 
diario y previsible
que devora el futuro
desde dentro.
Quien disfruta
amargando la existencia
a una persona 
a la que damos por supuesto
que antes había amado.

Yo prefiero al psicópata, 
al pirómano,
al pérfido asesino,
pues ellos son 
tumores extirpables,
quistes de hiel, 
abscesos de malicia
que cualquier bisturí 
bien afilado
puede sajar de cuajo 
y sin secuelas.
El otro mal
es tibio y metastásico,
es parte de nosotros, 
nos define;
el otro mal es cuerpo 
y es patógeno,
tejido cancerígeno 
autoinmune.

No crean que exagero.
El caso es grave.
La explotación 
del hombre por el hombre
tan sólo es un reflejo 
vigoréxico de aquél 
que no devuelve 
un simple buenos días.

OPINIÓN: ESPAÑOLES SIN DERECHO AL VOTO


Como esos idiotas que defendían que una cosa era la libertad y otra, el libertinaje, el Supremo —con la salvedad bravísima y triste de la magistrada Alicia Millán, única discrepante— ha dicho que una cosa es votar y otra muy distinta, el voteo al buen tuntún. ¿Qué es eso de que cualquier ciudadano español pueda meter una papeleta en una urna? El derecho al sufragio, señores míos, es algo muy serio. No sabemos qué piensan todos esos nietos de aquella ralea de exiliados. Vaya usted a saber a qué propaganda están sometidos. No a la nuestra, desde luego. Esa gente no sigue las tertulias de la radio. A lo peor, tienen una visión de España filtrada por las batallitas de sus abuelos, enemigos sin matices del franquismo, al que no le verían nada bueno. Escandaloso, vamos.

Las hemerotecas están llenas de alegatos contra las ampliaciones del derecho al sufragio. Las más famosas fueron las que se usaron contra las mujeres, que en España esgrimió la izquierda, temerosa de que todas aquellas amas de casa dominadas por los curas votasen en masa a las derechas. Pero antes hubo recelos contra los pobres. ¿Cómo iban a votar esos pordioseros? Cuando España iba a entrar en Europa, en 1985, se abrió otro debate muy actual: el voto de los musulmanes de Ceuta y Melilla, quienes, pese a ser hijos, nietos y bisnietos de ceutíes y melillenses, no tenían la nacionalidad española. El argumento en contra era que montarían un partido islamista y anexionarían las ciudades a Marruecos. Cuarenta años después, todos esos nacionalizados —y sus hijos y sus nietos— presumen de un patriotismo español que no tiene Abascal, por mucho que grite.

Hoy el coco que viene a destruir España son los descendientes del exilio, sujetos de una reparación histórica que sería un insulto si se limitase, como pretende ahora el Supremo, a una ciudadanía honoraria. A mí no me inquieta que se amplíe el censo porque, a diferencia de tantos, no lo concibo como un club privado con gorilas en la puerta, sino como una aspiración lo más universal posible. A mí me inquieta que este proceso haya sacado a la luz a tantísimos nietos con derecho a la nacionalidad, lo que revela, en términos estadísticos fríos y crueles, la magnitud del exilio, la cantidad de compatriotas que se vieron expulsados de su país por la violencia y el brutalismo. Me estremece que, dos generaciones después, se les siga tratando con soberbia y sospecha, como una cohorte de antiespañoles, en la más vieja tradición de un país que yo también siento que tampoco es el mío.

sábado, 19 de septiembre de 2026

POESÍA: MEDIODÍA


Las luces del verano
se apoderan del aire, 
de los cuerpos. 
Mediodía,
reflejo de aguas verdes.
Un resplandor 
de brasas y cenizas.
¿Quién nos vela el mirar? 
¿Qué extraña música
nos envuelve en sus ondas? 

Es el miedo,
miedo a perder la vida,
temor a irnos
gastando en el empeño,
en este declinar irremediable,
sin pausa, audible 
apenas, del estío.

Ahora cierro los ojos,
y se ilumina el cuarto 
desde donde contemplo
la muerte de la luz. 
Y esos hombres que pasan:
¿quiénes son 
esos hombres acosados
por deidades impuestas? 
Y si es así:
¿cómo olvidar sus gestos, 
sus dolencias?

Pero el día no sabe del dolor.
Un puro discurrir, 
se entrega y basta.
Lavado por el agua,
por la luz, sin violencia,
hoy nos llega 
con destino de hombre.
Y existiendo se irá, 
desnudo, intacto;
como un cuerpo tendido
se nos brinda, 
y al darse ya cumple, 
se consuma, desfallece
bajo el silencio 
púrpura del sueño.

Cuánto esplendor aún, 
cuanta insistencia
la del mundo en ser luz; 
el tiempo, humo;
la del hombre en abrirse,
generoso a los demás, 
que pasan y al fuego, 
que perdura;
la del amor en darse 
como miel o veneno,
eterno y siempre verde
como selva.

No hay salida.
Muchas han sido ya
las sendas transitadas.
Es preciso elegir: 
cómplice o reo.

viernes, 18 de septiembre de 2026

POESÍA: LE DICEN CRISIS


Con semblante
de augustos sacerdotes,
con asertivos 
gestos ensayados,
con vocales de niebla,
le dicen crisis 
y un río de dolor
empantana los barrios, 
cala el frágil
contrato de las fábricas, 
anega los cimientos
de la convivencia.

Le dicen ajuste 
y alguien sangra,
alguien se desespera 
en la ruidosa
soledad de las cifras,
alguien con ojos 
y apellidos pierde
la bitácora 
en esta tempestad.

Le dicen, destino, 
porvenir, mañana,
y engendran una calavera.

jueves, 17 de septiembre de 2026

POESÍA: LECCIÓN DE VIDA


Ya no amo nada
que no me quepa 
entre las manos,
si exceptuamos
a algunos animales
y a seres humanos
abandonados por la vida.

Ahora prefiero 
las cosas pequeñas,
porque se han convertido
en la causa de mi ternura:
las gotas de lluvia,
el insecto perdido
en medio de la acera
y que devuelvo al jardín,
el corazón con forma 
de abeja que revolotea
entre las flores
limpio de sangre.

Cada cual lleva 
las de perder 
en su propia historia:
¿qué problema hay 
en guardarle un lugarcito 
dentro de mí.
¿Por dentro todo el mundo
no trata de ocultar algo,
de meter de contrabando 
a alguna bestia cálida?

Echo de menos 
a quien más quiero 
en la soledad 
de mi propia habitación,
pero eso no significa
dejar que mis ojos
se cierren a la existencia
de los más débiles.

Buenas noches, ventana.
Buenas noches, pared.
Buenas noches, noche. 
Perdón por estar triste
aunque otros tengan
motivos más poderosos
para estarlo.
Todo el mundo
lleva las de perder 
en su propia historia,
hay que aprender
a no perderse y obligarse
a seguir adelante.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

PINTURA: NIGEL VAN WIECK


Nigel Van Wieck nació en Bexley, Kentel, Reino Unido, en 1947. Tras haber estudiado en Europa y conocer la obra de los grandes maestros, sus estilos y estéticas, supo desarrollar la suya propia. Emigró a Estados Unidos en 1979, siendo casi de inmediato influenciado por los realistas norteamericanos contemporáneos y terminó siendo uno de ellos. 


Es imposible observar su obra y no traer a la memoria la de Edward Hooper. La melancolía y la soledad son utilizados quizá como una forma de desconexión emocional, que de igual forma consigue de inmediato atrapar la atención del espectador. En palabras de Wieck: "La soledad, tanto si se disfruta como si se sufre, es un ente bello en muchas de sus formas; es bella cuando se vive, es bella cuando se siente, es bella si se reflexiona, es bella si se observa y, por supuesto, es bella si se plasma en un lienzo".


Conversaciones privadas, caricias entre sollozos y susurros en un andén cualquiera. Trenes, muchos trenes que vienen y van como en las novelas de Murakami. Vergüenza y desnudez. Un espacio vacio en una playa desierta, una imagen sumida en un mundo propio entre la multitud... Tristezas, soledades y vidas vacías. Una obra fascinante.




martes, 15 de septiembre de 2026

POESÍA: HAMBRE EN GAZA


Alguien muere en ti
cuando lo hace de forma
injusta y violenta
y tú de alguna manera
mueres también
en ese alguien.
Se agita locamente
la serpiente de trapo
que se ha tragado 
entero el corazón.
Porque sabes
que es un proceso
interminable
en el que hoy y siempre 
es como ayer
y hoy y siempre 
debería ser nunca.

Hablamos con palabras 
que conocen la muerte
como heredan los peces 
la asfixia y el dolor.
Todo para decir 
que alguna vez vivimos.

Yo te pregunto, vida,
¿en qué lugar
de Gaza estás viviendo?
Porque los gazatíes mueren
de disparos y bombas,
entre el ruido ensordecedor
de drones y explosiones.
Pero también silenciosamente
consumidos por el hambre.

lunes, 14 de septiembre de 2026

POESÍA: MATRIA


Vuelves a la madre
pero no hay un cuerpo
ningún límite de piel 
que la contenga
ningún recuerdo 
de ella en los espacios
no hay volumen
no hay rastro
no hay sonido.

Han pasado los años
maremotos de olvido.

Sin embargo
tú vuelves
siguiendo 
el magnetismo 
de la tierra
al círculo de fuegos
conocidos
y no buscas
lo que no puedes encontrar.

Buscas la anécdota 
mil veces repetida
los ojos que te escuchan 
desde dentro
el acento que sabe 
a compartido
las sesiones de juicios 
suspendidas
la certeza franca 
de las noches
la seguridad de ser mirado.

Es la ternura
cuando regresas 
a la matria.