sábado, 25 de julio de 2026

HISTORIA: LA DERROTA DE NELSON EN TENERIFE

 


La noche del 24 de julio de 1797 se presenta oscura y ventosa en Santa Cruz de Tenerife. Los isleños presienten que algo está a punto de ocurrir, la mayoría de los defensores no son soldados profesionales, pertenecen a las milicias. Pero la ciudad se había preparado a fondo para hacer frente al ataque inglés. La Armada británica, compuesta por los navíos Theseus, Culloden, Zealous y Leander, las fragatas Seahorse, Emerald y Terpsícore, además del cúter Fox y la bombarda Rayo, capturada a los españoles, fondea en la bahía de la ciudad. El Almirante Nelson lleva ya dos días intentando hacer realidad su idea de conquistar la isla y prepara el desembarco definitivo. El Puerto de Santa Cruz era un lugar clave en el comercio con América y para la conquista de Canarias. Escribe a su Comandante en Jefe: “Esta noche, yo, humilde como soy, tomaré el mando de todas las fuerzas destinadas a desembarcar, bajo el fuego de las baterías de la ciudad, y mañana probablemente será coronada mi cabeza o con laureles o con cipreses”. Es la última vez que el contralmirante británico utilizará su brazo derecho para escribir.

El ataque


Hacia las once de la noche, las embarcaciones inglesas, con unos mil hombres, se acercan sigilosamente al muelle. Pero son descubiertas. Todos los castillos y baterías abren fuego. El fuerte viento rompe la formación y hace que el grueso de las lanchas derive hacia el sur. Solo unos pocos consiguen desembarcar en el muelle, entre ellos los capitanes Thompson, Freemantle y Bowen. Cuando Nelson se dispone a poner el pie en tierra, su codo derecho es destrozado por un disparo de cañón. Al regresar al  su barco, el Theseus, un cirujano francés le amputa el brazo.


Continúan los desastres para las fuerzas inglesas. Los que logran desembarcar se abren paso luchando cuerpo a cuerpo, pero son cogidos entre dos fuegos. Casi simultáneamente, otra nave, el Fox, es hundida por un cañonazo. El intento de adueñarse del castillo de San Cristóbal fracasa. Las restantes lanchas, dispersadas por las corrientes, desembarcan hacia el sur, un grupo en las playas de La Caleta y La Aduana y otro en el barranco de Santos o de Las Carnicerías. Ambos, a las órdenes de los capitanes Troubridge y Hood, se reúnen en la plaza del convento de Santo Domingo, y ante el acoso de los milicianos tinerfeños, ocupan el monasterio. Previamente, se había enviado un mensaje a Antonio Gutiérrez, el Comandante General de Canarias que estaba al mando de las defensas, exigiendo la rendición. El general se negó.

La capitulación


Los ingleses esperaban la llegada de tropas de refuerzo. Al no llegar éstas, y ante la escasez de municiones y víveres, deciden parlamentar. Por tres veces, intentan forzar la rendición de Gutiérrez, sin conseguirlo. Finalmente, los británicos, por medio de Hood, aceptan su condición de vencidos. Se inician los trámites de la capitulación, en la que Gutiérrez se mostró sumamente generoso. La ceremonia tuvo lugar a las nueve de la mañana en la plaza de la Pila. Las tropas inglesas se comprometen por escrito a no vilver a atacar la isla y desfilan derrotadas hacia el muelle, entre el júbilo de los tinerfeños.

Nelson sufría su primera y única derrota y Santa Cruz de Tenerife obtenía su tercera victoria sobre los ingleses, hecho que sería plasmado con tres cabezas de león en su escudo.

viernes, 24 de julio de 2026

PINTURA/POESÍA: HOMENAJE A EGON SCHIELE


Egon Schiele, una de las figuras más emblemáticas del expresionismo austríaco, presenta en su obra “El Hombre se inclina profundamente” de 1914 una exploración intensa de la figura humana, que se manifiesta tanto en su forma como en su significado emocional. Esta pintura captura un momento de introspección y vulnerabilidad, donde un hombre se inclina hacia adelante, como si buscara reflexionar o descubrir algo en su interior.

La composición se caracteriza por su singular distorsión y tensión, propios del estilo de Schiele. La figura masculina está representada de manera casi angustiante, con una anatomía exagerada que destaca sus extremidades en una gestualidad cargada de emoción. La postura del hombre, con su torso doblado y la cabeza inclinada, sugiere una conexión visceral con su propio ser, creando una sensación de inminente introspección. Este énfasis en el cuerpo humano refleja la fascinación de Schiele por la psicología del individuo y la exploración de la identidad.

Los tonos terrosos dominan la obra, con matices que evocan un ambiente sombrío y melancólico. La piel del hombre se presenta en cálidos tonos beige, mientras que las sombras acentuadas realzan la tridimensionalidad de la figura. La elección del fondo es igualmente significativa: se trata de un espacio entre sombras que refuerza el estado de aislamiento y reflexión en el que se encuentra el personaje. Esta atmósfera, unida a la corporalidad contorsionada, genera una intensidad emocional que es una constante a lo largo de la obra de Schiele.

En términos de la representación del individuo, no solo se trata de un retrato físico, sino que también captura una esencia existencial. La figura, sin rasgos identificables que la individualicen, puede interpretarse como un arquetipo de la condición humana la búsqueda de significado en un mundo a menudo incomprensible. Schiele, que a lo largo de su carrera desafió las convenciones del arte académico, utiliza esta obra para abrazar la subjetividad y la experiencia interna.


POEMA: Los deseos.

No te engañes, 

no alientes las vanas

esperanzas,

goza de ser quien fuiste,

dios de un día;

nunca serán bastante 

los deseos cumplidos,

pero ha llegado el tiempo 

de recoger

las velas.


Que nada te despierte

ni la nostalgia 

ni el arrepentimiento,

olvídate de nombres,

de palabras de humo,

de cenizas de días

disueltas por la lluvia.


Que recuerde 

tu cuerpo solamente

cómo ardía 

en brazos deseados.

jueves, 23 de julio de 2026

PROSA POÉTICA: AQUÉL DIBUJO


Recuerdo bien aquél dibujo, posiblemente ahora ande extraviado en el fondo de un cajón. Estaba esbozado con trazos irregulares pero firmes: el tejado y la chimenea eran rojos, la fachada amarilla, la ventana azul, las puertas invisibles, solo existía la de fuera. El sol tenía cara sonriente, escondido detrás de una pequeña nube. Pero aunque creas que lo has perdido para siempre porque lo dibujaste cuando eras muy pequeña y no recuerdes haberlo hecho, la casa sigue ahí. Abre los ojos. Busca detrás de los armarios, bajo las alfombras, en las cajas de cachivaches que se acumularán en algún altillo. Busca detrás de los árboles en que te escondías, bajo las piedras en que enterrabas mensajes secretos, en el cielo donde aprendiste a contar pájaros y a viajar con las estrellas, en aquél terreno donde nos convertimos en exploradores. La casa sigue ahí. En los cuentos y los garabatos, en los juguetes olvidados y las aventuras imaginarias, en las voces que pusimos a tus muñecos, en las tazas, en el jardín y los paseos, en el rostro de las nuevas amigas que tienes o que no tienes, porque espero que aunque sigas creciendo nunca dejes de ser la niña que eras.

Ahora cierra los ojos y dime lo que ves. Nunca hubo puertas porque siempre las dejamos abiertas. ¿Lo recuerdas? Siempre abiertas. Nosotros éramos la casa. Ahora ya no la compartimos. Yo ya no puedo ser lo que era porque me falta un trozo de aquella casa, que cada día se ve más lejana. Me duele porque era nuestra, o sea tuya y temo que nos acabemos olvidando de ella.  Sigue existiendo en aquél dibujo. Búscalo dentro de ti y no lo pierdas, no lo olvides. Por favor, te lo pido: No olvides lo que fuimos en aquella casa.

miércoles, 22 de julio de 2026

POESÍA: UNA VIDA


Aprendió

a respirar,

a ver,

a tocar,

a hablar,

a leer,

a pensar,

a querer.

Le impusieron 

una forma de querer,

de pensar,

de leer,

de hablar,

de tocar,

de ver,

de respirar.

Hasta que murió.

¿De qué

ha servido todo

si todo se hace

se siente y se piensa

conforme

al guión

que otros escriben?

martes, 21 de julio de 2026

POESÍA: BARQUITO DE PAPEL


En el tejado

dientes de lluvia 

mastican nostalgia

por una última

descarga de las nubes

ahora que llega el verano.

El niño se asoma,

mira su barco de papel,

llevado por la pequeña

riada que se pierde

calle abajo.

Llora.

no sabe que su llanto 

viene de lejos.

Tanto como el futuro 

pero empieza a vislumbrar 

la añoranza de ese tiempo:

el barco que nunca volverá,

el olor de la tierra mojada,

la lagartija que se desliza 

rendija adentro

esquivando el chubasco…

No obstante

sigue creyendo 

que su llanto 

es por el juguete.


Mi niño:

tus lágrimas son 

por otras cosas

que siempre se te escurrirán

de las manos.


Crecer es inevitable:

mudarse de una era precisa

y saber que algún día

esta parte de tu vida

o esta vida de tu parte

habrá de quedarse atrás,

en algún rincón 

de la memoria 

y tú, niño mío,

tendrás que marcharte,

creciendo,

dejando atrás el corazón

que la lluvia obliga 

a crecer entre guijarros.

lunes, 20 de julio de 2026

PINTURA/POESÍA: PARA OTTO GRIEBEL


Otto Griebel pintó “La Internacional”, un extraordinario ejemplo del arte de la revolución proletaria, entre 1929 y 1930. El pintor llenó el lienzo con una representación de un número infinito de trabajadores de diferentes nacionalidades, para cantar juntos la “Internacional”. Lo que diferencia esta obra del realismo socialista desarrollado por aquella época es el hecho de que el artista rehúsa a convertir sus figuras en héroes. No parecen optimistas, hay una cierta severidad en sus rostros y posturas. Griebel, desde 1919 miembro activo del Partido Comunista de Alemania (KPD), ilustra el ideal del partido por avanzar junto con el proletariado mundial: Sólo la solidaridad internacional de los trabajadores puede superar los abusos del capitalismo. Así que gráficamente alienta la lucha de clases. Griebel mismo se reconoce en la segunda fila, demostrando la solidaridad entre los artistas y los trabajadores, con la mano en el hombro del minero.


LOS NUESTROS

En aquel tiempo 

en que soñar futuros

nos compensaba 

de un presente terco,

imaginábamos 

que alguna vez

un día

«los nuestros» 

llegarían al poder.

Hoy el presente es terco

de otro modo

y soñar sigue siendo 

un lujo para pobres

sin futuro, pero algo,

al menos algo 

en limpio hemos sacado

de estos años cambiantes:

que sean quienes sean

los que vayan pasando,

si están en el poder, 

nunca serán los nuestros.

domingo, 19 de julio de 2026

POESÍA: MIGRANTES


Si la vida era en Canarias 

miseria y tristeza,

si un velamen 

de alas salvajes 

llevaba a la isla 

hacia los naufragios,

si el crepúsculo 

ahogaba el vuelo 

desgarrado 

de un último pañuelo

y si el grito hería al pájaro,

la gente partía

haciendo frente

con gofio y folías

a los peligros de un viaje

desde la terrible realidad

del océano y la ignorancia.



Abandonaban su pueblo

sus familias

y sus uveros amargos,

la huella de sus pasos 

sobre la arena

antes de subirse

a un barcucho

de mala muerte

para atravesar 

todo un océano,

dejando atrás el reflejo

de los sueños 

en el fondo de un pozo. 

Para los seres humanos 

no hay un acicate

más poderoso

que la esperanza,

deberíamos tener

todo esto en cuenta

ahora que las tornas

han cambiado

y nuestra tierra 

se ha reconvertido

en la meta y ya no es

el lugar de partida.

OPINIÓN: EL NASCITURUS


La derecha ha decidido inhibirse en el problema de la vivienda, para el que sigue repitiendo que lo mejor es no hacer nada, pero vete a saber por qué le entra un deseo irrefrenable de solucionar el problema de inquilinato que tiene el concebido no nacido ya en el vientre de su madre. El poder se erige una vez más en autoridad sobre lo que concierne a la intimidad de la mujer. Bajo ningún concepto los hombres tolerarían que se legislara sobre sus decisiones reproductivas y he aquí el agravio más significativo que sigue humillando a la mujer. Por supuesto, los que han leído a fondo la reforma legislativa que plantea la derecha se han dado cuenta de que tan solo es una ayuda para acelerar la contabilidad de las familias numerosas. Se adelanta nueve meses el reconocimiento del derecho a ver rebajado los billetes de tren y avión y la matrícula escolar y alguna otra de las pocas ventajas de las que gozan.

Sin embargo, en el terreno simbólico, todas las mujeres han entendido que conceder un registro al concebido no nacido lo que hace es ampliar los márgenes para llegado el momento prohibir, como lo estuvo antaño, cualquier legislación que permita el aborto en las primeras semanas de gestación. Menos importancia se le ha dado a la picaresca que desencadenará, pues se registra a alguien que hasta nueve meses después no está forzado a comparecer en persona. Y además al drama de perder un hijo en la gestación de manera involuntaria, algo que sucede demasiado habitualmente, pues el ser humano es un mamífero de fertilidad frágil, se le añade ahora el tener que reiniciar los trámites para borrar del registro al nasciturus perdido. Todo esto es un dislate cargado de ideología. La misma que lleva años pervirtiendo la justificación racional en la que se apoya cualquier legislación sobre el aborto. Que consiste en asumir que el aborto existe y se practica aunque se persiga y se empuje a la ilegalidad. La mujer, sin una ley, es forzada a salir del país o someterse a intervenciones sin garantías, furtivas y con enorme riesgo para su salud. No se legisla para incitar al aborto, sino para regular lo que de otra manera se practica en los márgenes y la indignidad. La derecha siempre ha tenido un problema con los derechos de las mujeres, pero conviene averiguar a quién tratan de engañar ahora con esta estupidez registral.