jueves, 25 de junio de 2026

PINTURA: BEN SHAHN


Con la crisis económica de la Gran Depresión, muchos artistas estadounidenses vieron en el socialismo y el comunismo una alternativa atractiva al sistema capitalista, que había fallado al “ciudadano de a pie”.

Ben Shahn y otros artistas de izquierdas como Lucienne Bloch, Lou Block, Stuart Davis, Stephen Dimitroff, Hugo Gellert, Boris Gorelick, William Gropper, Max Spivak y Moses Soyer, se afiliaron al Partido Comunista de los Estado Unidos (CPUSA) o se convirtieron en simpatizantes, es decir, estaban de acuerdo con los objetivos del partido, pero no pertenecían oficialmente a la formación. Shahn utilizó su arte como arma en la lucha de clases y, siguiendo el ejemplo de su compañera Bernarda Bryson, entre 1933 y 1934 se unió al Artists’ Union, trabajó como editor y diseñador para Art Front, la revista del sindicato, y colaboró brevemente con el CPUSA (aunque no tardó en renegar del dogmatismo y las luchas internas que encontró en los círculos comunistas, y el idilio con Rusia terminó para muchos izquierdistas después de los Juicios de Moscú instigados por Iósif Stalin). En busca de una estética documental y de detalles “auténticos” que definieran sus pinturas de “perspectiva social”, Shahn empezó a sacar fotografías callejeras espontáneas. Con su cámara Leica de 35 mm y un visor de ángulo recto que le permitía fotografiar a sus personajes inadvertidamente, retrató a neoyorquinos de diversas etnias y razas, a jóvenes detenidos en las cárceles de Nueva York y a los artistas activistas que se manifestaban para conseguir subvenciones, exigir la creación de una galería de arte municipal o manifestar su solidaridad con el resto de los trabajadores en los desfiles del 1º de Mayo.


A mediados de la década de 1930, Shahn ya se había convertido en un acérrimo defensor del New Deal y se trasladó a Washington D. C. Como muchos otros radicales, se unió a otros liberales más moderados en las coaliciones del Frente Popular para protestar contra el fascismo extranjero. Respaldó al presidente del New Deal, Franklin Delano Roosevelt, quien, gracias a unos programas sociales sin precedentes, había conseguido que millones de estadounidenses volvieran a trabajar. Aunque los críticos de derechas condenaban el New Deal por considerarla una política socialista, lo cierto es que contribuyó a mantener la economía capitalista, apuntalándola con garantías sociales.


Shahn consiguió importantes encargos para la realización de murales, tanto a través de sus propias propuestas como de concursos públicos. Había aprendido la écnica de Diego de Rivera. El primero que consiguió terminar, entre 1936 y 1938, es una escena que representa la inmigración de los judíos de la Europa central y del este a Estados Unidos, un desplazamiento que se ha descrito como un éxodo moderno y profano de la persecución del Viejo Mundo a las promesas del Nuevo Mundo.


El mural más logrado y prestigioso de Shahn, The Meaning of Social Security [El significado de la seguridad social, 1940-1942], fue un encargo de la Section of Fine Arts [Sección de Bellas Artes] del U. S. Treasury [Departamento del Tesoro de Estados Unidos] para el edificio que en aquel entonces era la sede de la Seguridad Social en Washington, D. C. Shahn incluyó en la composición a todas las personas a las que iba a socorrer la Ley de Seguridad Social del New Deal: desempleados, ancianos y personas discapacitadas. Sin embargo, haciendo gala de cierta rebeldía, también representó a los que la legislación había dejado fuera: los agricultores y un personaje que podría ser una trabajadora doméstica. A pesar de las industriosas cuadrillas de obreros de la construcción que aparecen en la composición trabajando en proyectos públicos, el mural evita tanto la glorificación de los obreros característica del realismo socialista soviético como la celebración simplista del “estilo de vida americano”.

miércoles, 24 de junio de 2026

OPINIÓN: EUROPA Y LOS TALIBANES


La Unión Europea ha decidido mantener una reunión con representantes del régimen que gobierna en Afganistán para establecer  los protocolos de devolución de inmigrantes afganos que hayan entrado de forma irregular en Europa. Y quiero mostrar mi rotunda oposición a cualquier tipo de diálogo con los talibanes. No se trata de una diferencia política ni de una discrepancia diplomática menor. Los talibanes son responsables de haber impuesto en Afganistán un sistema de apartheid de género que ha convertido la vida de millones de mujeres y niñas en una prisión sin barrotes visibles, pero real.

La pregunta es inevitable: ¿cómo puede la Unión Europea, que se define como defensora de los derechos humanos y de la igualdad entre mujeres y hombres, organizar una reunión con esra gentuza? ¿Cómo puede Bélgica decidir conceder visados a miembros de un grupo responsable de violaciones sistemáticas de los derechos humanos? ¿Qué mensaje reciben las mujeres afganas cuando ven que quienes las han expulsado de las universidades, del trabajo y de la vida pública son recibidos en el corazón de Europa?

El problema no está solo en el contenido de la reunión, que ya de por sí se las trae, sino también en el mensaje que transmite. Cualquier encuentro con los talibanes, bajo cualquier nombre —técnico, informal, humanitario o migratorio—, puede convertirse en un paso hacia su legitimidad internacional. Y esa legitimidad se concede mientras no ha habido ningún cambio real en la situación de las mujeres afganas. Las niñas siguen fuera de las escuelas secundarias. Las jóvenes siguen fuera de las universidades. Las mujeres siguen siendo expulsadas del trabajo, de los espacios públicos y de la toma de decisiones. Puede que algunos presenten este diálogo como una necesidad política. Pero para millones de mujeres afganas es un recordatorio doloroso de que todavía se toman decisiones sobre sus vidas sin que ellas estén presentes. El pragmatismo jamás debe convertirse en complicidad.


POESÍA: NOCHE DE SAN JUAN


Ha ardido la noche.

Ondearon los deseos 

en cada descampado

y se abrazon sus copas 

sobre la arena de las playas.

Ha ardido la noche

y los jóvenes

se sumergieron en las olas

para lavar las penas

y renovar la esperanza.

La tradición más hermosa 

nos convocó 

en torno a las hogueras.

Aprendices de brujos, 

quemamos trastos viejos

y las penas de siempre,

así aterriza el verano

con su tiempo infinito.

Ha ardido la noche 

sobre las banderolas

que la pólvora agita 

estallando en nosotros

un ánimo de fiesta.

Esta noche se encendieron

ellos recuerdos

de cuando buscábamos 

con prisa unos labios 

junto al fuego

que reflejaban, brillantes, 

la luz de las bengalas.

martes, 23 de junio de 2026

POESÍA: LEGADO


En los viejos 

armarios enlutados

se apilaban enigmas 

y manteles

que olían a pobreza

y caciquismo.

Las cosas, 

despertando de su sueño,

nos quisieran hablar 

de lo que saben,

que es incógnito y mustio,

pero ya casi han olvidado 

las palabras.

Tararean 

la música de antaño

para significar 

lo que se quiera,

qué más da, 

si muchas tradiciones

se están perdiendo

para las generaciones

futuras.

Hasta que al fin 

el paso de la noche

devuelve a los espejos

la terrible

oscuridad de un mundo

en que todo se universaliza

por imposición

de quienes lo dominan.

lunes, 22 de junio de 2026

POESÍA: AMIGA


El instante que importa,

le pone candado al tiempo,

alimenta lo intenso, 

aviva el aire.


Hábil verdugo del olvido

se alivia y torna albura

para dejar atrás

lo que nunca debía

haber sido..


Anónima sed, 

lluvia salvadora,

la emoción aparece

Fina tras las nubes

en la figura de alguien

que reafirma

lo indispensable:


Tiene un nombre,

pero yo la llamo amiga

y ella siempre responde.

domingo, 21 de junio de 2026

POESÍA: EL AMOR


Él la contempla

siempre a la misma hora,

sentado

en la silla gastada de un café

ensayando ternuras.


Ella cierra los ojos

donde estallaron las flores

y dormita

coronada por pájaros libres

lista para romperse

con la enseñanza agridulce

de una vida anterior.


Y yo, que vivo

donde las aves se encuentran

viendo pasar las nubes,

veo que, a pesar de todo,

el amor es amor.

PINTURA: ALFRED KUBIN


Alfred Kubin (1877-1959) fue un destacado artista y escritor austriaco conocido principalmente por sus ilustraciones y grabados surrealistas. A lo largo de su carrera, produjo una amplia gama de obras que exploran temas oscuros y visiones oníricas.


Los secretos ocultos en la mente de los artistas son siempre de uso público, es el precio del genio. Toda su producción está en estrecha consonancia con lo que sueña, lo que vive, lo que siente o a qué le teme. El espectador bien podría ser un buen amigo o el mayor desconocido, que ambos gozarían casi de una misma familiaridad y cercanía, pues, han visto tomar cuerpo al mismísimo subconsciente del artista a través de su obra. Es esta la principal cualidad del arte, la de materializar esos pensamientos, que, irónicamente se inmortalizan en la pintura, la poesía o la música. No hay escapatoria, y eso, es algo que Alfred Leopold Isidor Kubin sabía muy bien, y le atormentaría a lo largo de toda su vida.


Fue una de las personalidades más peculiares de la Alemania expresionista, toda su obra se podría reducir a la visión totalmente particular, característica y personal que él tuvo de los tiempos y circunstancias que le tocó vivir. Maltratado por su propio padre, sus dibujos fueron testimonio y fruto de todas las etapas de su vida, desde la pérdida siendo niño, de su madre, su llegada a la escuela de bellas artes de Múnich o su paso por ambas guerras mundiales. Kubin nos transporta a un paisaje psicológico en lo Profundo del Subconsciente, donde los sueños y las realidades se entrelazan en una danza etérea. En sus obras destacan formas amalgamadas y tonos sombríos que evocan un sentido de misterio y reflexión sobre la condición humana.




sábado, 20 de junio de 2026

POESÍA: PESO


A una hora indeterminada

el peso vuelve: 

la réplica sísmica, tectónica

inevitable de la razón

postergada.

Somos

exactamente eso:

Algoritmos,

redes neuronales

que limitan la temperatura,

el impacto del roce 

del viento entre los olivos.


Mientras, sigue 

corriendo el tiempo.

Las luces encendidas

no esperan aún a nadie

para apagarse.

Y se escribe el silencio,

se atiborra de frases

para descubrir

que solo se puede 

anegar el reflejo,

su brillo en los charcos.


La noche persiste, 

despega sistemáticamente

las intuiciones

y las echa a volar bajo…

Se vuelven sombras, 

maneras inusuales 

de matar el tiempo.

Es importante que la línea

que sigamos

sea la más pequeña,

una acumulación

con x indefinidas

para dar forma a la incógnita.


No importa el contenido.

Conocemos la respuesta

pero aún llueve, aún somos

incapaces de pronunciar

indecisos,

deseando

construir el invierno.