domingo, 8 de febrero de 2026

POESÍA: ARDIÓ TROYA


Helena se derrumba 

ante el espejo.

En su cabello rubio 

ya han brotado

las primeras 

serpientes de plata.

“Los treinta ahora 

son los nuevos veinte”,

trata de recordarse.

Pero encuentra 

sus manos huérfanas

de un cuerpo fiel 

que acariciar,

los labios apretados 

por la ausencia de besos,

tristes los ojos 

que una vez

reflejaron la luz 

de Troya en llamas.

Para qué tanta guerra, 

tanta sangre,

aquél “te adoraré hasta 

el fin de los días”,

si después 

de un caballo de madera

y de un príncipe 

herido de capricho,

solo queda la eternidad 

del calendario

y el abrazo leal 

de una crema antiarrugas.

PINTURA: JOHN SINGER SARGENT


Gaseados es una pintura al óleo de gran formato rematada en marzo de 1919 por John Singer Sargent. Describe las consecuencias de un ataque con gas mostaza durante la Primera Guerra Mundial, con una fila de soldados heridos andando hacia un hospital de campaña.

La composición incluye un grupo central de once soldados descritos casi a tamaño natural. Nueve soldados heridos caminan en fila, en grupos de tres, a lo largo de una pasarela de madera hacia el hospital de campaña, sugerido por las cuerdas de sujeción a la derecha del cuadro. Sus ojos están vendados, cegados por el efecto del gas, así que son asistidos por dos ordenanzas médicos. La hilera de soldados altos y rubios forma un friso alegórico naturalista, con connotaciones de una procesión religiosa. Muchos otros soldados muertos o heridos yacen alrededor del grupo central, y una fila similar de ocho heridos, con dos ordenanzas, avanza al fondo. Lejanos biplanos luchan arriba en el cielo del anochecer, ya que la luz del sol poniente crea una calima amarilla y bruñe los objetos con una luz dorada. En el fondo, la luna también se levanta, y hombres sin lesiones juegan al fútbol con camisas azules y rojas, aparentemente despreocupados del sufrimiento a su alrededor.

Gassed (Gaseados) es uno de los cuadros más venerados por los británicos. Deja atrás ese empeño de la pintura de guerra del siglo XIX en glorificar victorias y gestas de un imperio a punto de entrar en decadencia para mostrar el lado más humano del heroísmo. El sacrificio, la pérdida, el sufrimiento, la solidaridad y la esperanza de redención de unos hombres jóvenes que avanzan a ciegas por los rescoldos de un conflicto mundial absurdo.


El día en que John Singer Sargent se cruzó con un grupo de soldados víctimas del gas mostaza, cegados por las vendas que intentaban aliviar el insoportable dolor de sus ojos y apoyados sus brazos en el hombro del compañero de adelante en una ordenada fila de desolación, el pintor encontró un nuevo lenguaje para contar las guerras del siglo XX.

sábado, 7 de febrero de 2026

POESÍA: EL VIAJERO


Aguarda el viajero 

la anunciada llegada

de los barcos que regresan 

de lugares lejanos.

Inquiere noticias de la lluvia,

observa las bandadas 

de pájaros que le anuncian

otro invierno en un lugar 

que cada día

se le vuelve más extraño.

Recibiría gustoso 

un mensaje encerrado 

en una botella,

partiría también 

él hacia la aventura.

Cree poseer 

las cartas precisas.

Cree poseer tantas cosas.

Y no posee ni una 

sombra de alegría.

Ruedan para él las olas 

y los guijarros,

arrastrados en la orilla, 

chocan y chocan

con un ruido de pasos, 

con un ruido de tinieblas.

OPINIÓN: A UN DIRIGENTE DEL PP


Te importan una mierda las mujeres. Le haces caso un ratito, cuando conviene. Entras de lleno en sus problemas, en sus asuntos, como si no fueran también tuyos. Se te llena la boca del “Hermana, yo sí te creo” cuando toca, cuando el señalado no es uno de los tuyos. Es entonces cuando mandas a paseo la presunción de inocencia y pides dimisiones, comparecencias, explicaciones, una autopsia minuciosa del caso. Entonces hablas del calvario que tienen que pasar las pobrecillas, cuánta hipocresía, busquemos un dato rápido, creo que solo el 8% de las agresiones sexuales se denuncian, ¿verdad? Lo he visto por ahí, partamos de ese dato para entenderlo todo. 

Y te lo repito, para que quede bien claro: Te importan una mierda las mujeres, y lo que les pasa. Y como te da igual pasas de la ferocidad a la mansedumbre sin problema. A abrazar de inmediato lo de las denuncias falsas, lo de que no se puede ir por ahí arruinando la reputación de unos pobres señores a los que se empeñan en joderles la vida. La presunción de inocencia es entonces más importante aún que la propia vida si me apuras. Dirás luego conceptos vacíos y totalmente contradictorios con lo que dijiste en la intervención anterior, que hay que apoyar a las víctimas, aunque no dirás que depende cuáles. Te habrán explicado quizá que ya no existe el concepto de abuso porque ahora se le llama agresión y entonces aprovecharás para recordar el daño que hizo la ley del solo sí es sí. Eso siempre funciona, pensarás.

Esta vez contarás que si no se ha ido a denunciar al juzgado entonces mucha valentía no tendrán estas señoras, quizá haya algún interés oscuro por ahí. Es entonces cuando te llega un mensaje con la respuesta del PP de Madrid acerca del caso del alcalde de Móstoles. “La denuncia objeto de la información carecía de sustento alguno, no sabemos si obrando de mala fe, y quizá debería llevarlo a un juzgado, mejor que intentar dañar la imagen de un alcalde que sí es una persona conocida”. ¿Ves? Lo que yo te decía, sueltas el veneno, hay mujeres que se meten en líos sin necesidad, cuando lo conveniente es ver, oír, sufrir y callar. Aunque con el caso de acoso que afectaba a otro partido decías lo contrario, muy curioso lo tuyo, dejas caer que en este puede haber un montaje detrás, cuando la víctima era concejala de tu propio partido. Y la señalas porque no se ha atrevido a presentar denuncia en un juzgado después de haberla abandonado a su suerte como hiciste en su día con Nevenka Fernández. 

Te digo todo esto porque me das asco. Que te quede claro, aunque lo que yo pueda decir te resbale mientras haya un montón de gente que te seguirá votando aún habiendo demostrado la repugnante persona que eres. 

viernes, 6 de febrero de 2026

OPINIÓN: MENTIRAS EN LA CASA BLANCA


Propaganda chapucera, memes oficiales, imágenes de IA que ni pretenden convencer, solo saturar y confundir. Hay hasta un término ridículo para definirlo: slopaganda. Es curioso que la tosquedad de esas imágenes no sea un defecto sino su rasgo central. Por eso decir “esto es obviamente falso” no funciona como refutación: es exactamente la reacción que se busca. Si la propaganda del siglo XX aspiraba a parecer verdad, esta nueva forma exhibe su falsedad. Piensen en Trump caminando junto a un pingüino hacia una bandera de Groenlandia. Algunos señalaron que los pingüinos viven en el Polo Sur. Pero corregir el dato es no entender nada. El mensaje no es “esto es real” sino “podemos hacer que lo falso circule como si fuera real, y no puedes hacer nada”. El “error” es irrelevante.

Estamos, pues, ante un cambio de régimen simbólico. No se trata de mala propaganda, sino de otra lógica de poder comunicativo. Hay una diferencia entre un Estado que miente y un Estado que trolea. El primero todavía rinde homenaje a la verdad ocultándola; el segundo ha abandonado el juego por completo. Bush mintió sobre Irak, pero fabricó pruebas falsas para parecer veraz. Hoy el poder ya ni siquiera pretende decir la verdad. Esto es lo que significa que la Casa Blanca publique memes generados por IA, imágenes manipuladas, provocaciones deliberadas. No es torpeza comunicativa: es una forma de gobierno. El Estado ya no gobierna a pesar de la confusión sobre los hechos, sino gracias a ella. Gobierna produciendo saturación. La pregunta es entonces inevitable: ¿cómo se construye la densidad de lo real en un tiempo en que la irrealidad se ha convertido en técnica de gobierno? ¿Es posible resistir a esto?

Minneapolis nos está dando algunas pistas. Trump eligió esa ciudad como campo de batalla por ser bastión demócrata con una importante comunidad somalí, el escenario perfecto para una ofensiva migratoria. En 2020, tras el asesinato de George Floyd, la ciudad estalló. Aquella violencia sirvió como excusa a Trump para presentarse como el presidente del orden y justificar el despliegue de la fuerza. Ahora buscaba repetir ese guion, pero encontró otra cosa: vecinos que se ayudan y se avisan, que se organizan, redes solidarias que quedaron de 2020 y se han reactivado, grupos de Signal que se crean cada mañana y se borran cada noche. Los ciudadanos salen juntos, observan juntos. Saben lo que ha ocurrido porque estaban allí. La Casa Blanca publicó una imagen de la activista Nekima Levy Armstrong siendo arrestada: lloraba, su piel estaba oscurecida. Pero existía un vídeo real, grabado por los propios agentes. En él, Armstrong está serena. Cuando se descubrió la manipulación, la respuesta oficial fue: “Los memes continuarán”. En otro contexto, quizá habría funcionado. Pero en Minneapolis no. Allí la gente sabía lo que había pasado. La manipulación no cuajó. ¿Por qué? Porque la propaganda de saturación tiene un punto ciego: funciona cuando cada uno está solo frente a su pantalla. Donde no hay comunidad, la imagen no tiene contra qué estrellarse. Minneapolis tiene algo que el poder no esperaba: densidad. No una prueba aislada, sino una experiencia compartida, una comunidad que valida colectivamente lo que ve y lo que vive. Esa es la lección. Frente a un poder que gobierna mediante la confusión, la única respuesta posible es construir realidad juntos: ciudadanos que graban, medios que verifican, comunidades que comparten lo que ocurrió. Sin esa cadena, el régimen de irrealidad gana. Porque la alternativa es que alguien ponga su cuerpo y su vida para que creamos lo que vemos. Y no deberíamos necesitar mártires para saber qué es verdad.

jueves, 5 de febrero de 2026

POESÍA: EL VIEJO CINE


En aquella pantalla 

desahuciada del viejo cine

con los asientos de madera

nos enrolábamos en las legiones 

de la Roma invicta

o en batallones perdidos 

en las costas del Pacífico,

y confortados por la promesa

de una corneta lejana, 

éramos húsares, 

dragones o jinetes

del séptimo de caballería 

(por supuesto),

y emergíamos, victoriosos,

confundidos con el polvo 

de la batalla

o gloriosamente heridos

y moríamos la muerte de los otros

como solo saben morir los héroes:

serenos, la mirada al infinito, 

la voz templada,

sin un aspaviento, 

despidiéndonos,

enamorados hasta 

el aliento último

de algún amor lejano

a cuyos brazos 

nunca volveríamos.


Y cuando la pantalla 

se apagaba

y nos marchábamos

y todo era un silencio 

de penumbra y sueños,

los fantasmas de los caídos

(leales camaradas 

o enemigos atroces)

salían a buscarnos, 

perdidos y confusos,

con aquella soledad 

que rompe el alma

a quien no entiende

en qué batalla cayó, 

por qué cayó en la batalla. 

miércoles, 4 de febrero de 2026

POESÍA: SIN CASA


Escucho y abrazo

casi todos los días,

historias de personas 

que no tienen

posibilidad alguna

de acceder a una casa. 

Es imposible incluso

teniendo un trabajo.

Para una gran parte

de la población, 

este es su mundo:

Gente sin casa.

Casas sin gente.

Gente sin cuerpo.

Cuerpos sin gente.

Cuerpos sin casa.

Casas,

sin cuerpo

y sin gente.


martes, 3 de febrero de 2026

POESÍA: APRENDEREMOS


No sabemos nada.

Morimos de abandono

y nos alimentan

con bulos e incertidumbre.


No sabemos nada. 

Nos venden retazos 

de realidad que, 

para colmo, tenemos 

que pagar a plazos.


Nos envuelven 

en verdades de plastilina 

mientras cocinan

un mañana envenenado 

con palabras vacías.


No sabemos nada.

Por no saber, 

no sabemos ni quiénes son. 

Quién se esconde 

tras sus marionetas. 

Quién dirige realmente 

este teatrillo tan cutre. 

Quién sujeta ese telón 

que se destiñe 

con cada nueva mentira.


No sabemos nada. 

No quieren que sepamos.


Pero a pesar de todo, 

sepan que no podrán matar 

nuestra pregunta.

Sepan que solo 

el interrogante

nos hará libres.

Sepan que aprenderemos 

a saber aunque 

nos bombardeen 

cada vez más intensamente

con sus mentiras.