lunes, 29 de junio de 2026

POESÍA: FRASCOS DERRAMADOS


Volverán a dibujarse 

las estelas

en el azul del tiempo.

Volverá la espuma 

a dividir el horizonte

entre lo que se quedó 

por vivir y lo vivido,

entre la caricia del sueño

y el abrazo del agua:

el mar

(estrecho

para las manos amigas

y prohibido

para los que no pueden 

rozarlo con los labios).


Volverá el viento 

que nos mece

y nos arrastra,

la luna

en cuarto menguante 

y retadora,

los dragones alados

el foso navegable

que nos protege 

de miedos antiguos,

la frontera

donde nos golpeó 

la visión de la miseria,

el laberinto

donde nunca nos perdimos

con su olor a especias

y a sherezades

que no vivieron 

las mil y una noches.


Volverán,

yo sé que volverán:

la memoria será generosa

como siempre

y guardará el perfume

de todos 

los frascos derramados.

CINE: MISIÓN DE AUDACES


Rodada por John Ford en el periodo que va de “Centauros del desierto” a “El hombre que mató a Liberty Valance”, dos de sus más reputadas obras maestras, “Misión de audaces”, ha sido injustamente tratada y aún hoy permanece desconocida para el gran público.

Abril de 1863; el coronel Marlowe recibe la orden de adentrarse 300 millas en territorio confederado, al mando de tres regimientos, con la misión de destruir el nudo ferroviario de la estación Newton, de vital importancia para el ejército sudista. Resulta inevitable que la misión le afecte directamente, porque en la vida civil se dedica a la construcción de vías férreas. Las tensas relaciones entre el coronel Marlowe y el mayor Kendall, médico del regimiento, y la presencia de una bella dama del sur, retenida como rehén, pondrán en peligro el éxito de tan arriesgada y suicida misión.

Con el trasfondo de la Guerra de Secesión; basada en un hecho real, “Mision de audaces” es el retorno de Ford a la temática de la caballería ya tratada en su famosa trilogía, malinterpretada por los que ven en ella una exaltación militarista. Aquí Ford se muestra contundente como nunca y articula un discurso inequívocamente antibelicista, demoledor alegato contra la guerra, donde los héroes han dejado paso a los antihéroes, donde la épica desaparece en medio del dolor, la desolación y la muerte, y donde el canto al honor, la integridad y la ética no contradice el mensaje último de un film complejo, en el que Ford no juzga, solo muestra, guardando una exquisita neutralidad respecto a los contendientes de esta cruel guerra fraticida.


Con una magistral dirección; un sólido guión muy fordiano, con esos pequeños toques de humor, tan propios del maestro, y una estilizada puesta en escena, “Misión de audaces” es un film deslumbrante, profundo sin dejar de ser entretenido, alternando espectaculares secuencias de acción -maravillosamente filmadas-, con secuencias intimistas de gran calado emocional.

En la historia de esos tres seres humanos, personajes esculpidos por Ford con mano maestra, atrapados en la barbarie de la guerra, el continúo enfrentamiento entre el taciturno coronel Marlowe -soberbio John Wayne-, ingeniero ferroviario obligado a destruir aquello que construye en la vida civil, marcado por el pasado, en el que prima el sentido del deber, y el escéptico mayor Kendall -excelente William Holden- el medico de principios profundamente humanistas, se verá alterado por los acontecimientos y por la irrupción en sus vidas de Hannah, la orgullosa rehén sureña, -una Constance Towers muy bien dirigida-, que verá cuestionado su mundo después de un duro viaje iniciático, donde tomará consciencia de su frágil vulnerabilidad. Al final todos ellos habrán cambiado, porque ya nada nunca podría ser igual.

Obra maestra imperecedera de inaplazable reivindicación.

domingo, 28 de junio de 2026

POESÍA: SOLEDAD


Esta soledad que profana 

el sinsentido cotidiano 

donde habito, es decir, 

donde mi yo es más mío, 

más auténtico, más nítido, 

más íntimo, más sombrío…


Esta soledad donde gritan 

los violines heridos de ruido 

y se mueren de silencio 

las lágrimas azules 

de los pétalos marchitos.


Esta soledad donde nacen 

balas con el verbo 

y me disparan piel adentro 

entre las venas y me matan 

y me subyugan y me sublevan 

y me suicidan y me reaniman

y me consuelan y me dejan 

en pelota picada, 

sin armaduras, sin conciencia, 

sin estigmas, sin violencia…

y me muere y me vive 

y me respira y yo la muero,

la vivo y la respiro…


Esta soledad es lo que soy. 

Lo demás 

son disfraces pasajeros, 

trajes de piel, trazos de carne 

que se visten con mi carne, 

que gimen con mi sexo, 

que lloran con mis ojos, 

hablan con mi voz, 

andan con mis pies...

un reflejo inexacto de mí, 

tambaleándose 

en medio del camino.


Esta soledad es lo que soy,

que nadie venga si no es 

para morir de mí, en mí…

para morir de soledad conmigo.

PINTURA: SIMON QUADRAT


Simon Quadrat nace en Londres en 1946, hijo de emigrantes judíos que huyeron de la Alemania nazi antes del comienzo de la II Guerra Mundial. Durante sus primeros años en la escuela pintó fábricas y paisajes urbanos desolados. De jovencito, leer y visitar galerías de arte se convirtieron en parte de su estilo de vida; sin embargo, Quadrat señala que en aquella época “no pensaba en ser artista”. En lugar de ello, estudió Derecho en la universidad para posteriormente embarcarse en una larga carrera de 30 años como abogado penalista. No será hasta el año 2000 cuando abandone la abogacía para dedicarse íntegramente a tiempo completo a pintar bodegones, naturalezas muertas, escenas callejeras, paisajes urbanos y composiciones narrativas imaginarias.


Las pinturas de Simon Quadrat incitan a una observación aguda, y muchas de sus escenas callejeras y estudios de naturaleza muerta muestran referencias a la infancia y los recuerdos. Su obra es ecléctica y diversa, desde naturalezas muertas con objetos familiares sobre mesas hasta lugares más abstractos que incluyen el mar y algunos paisajes bellamente encapsulados. La temática es casi siempre reconocible, pero a menudo posee una dimensión que trasciende lo cotidiano.


El material original proviene de su imaginación, recuerdos de personas, lugares e incidentes de varias décadas. Los temas evolucionan en el lienzo a medida que trabaja en ellos. Una escena callejera que pudo o no haber existido, una figura que podría ser alguien que conoce o vio alguna vez, o, en cambio, una completa imitación de la realidad. Sus bodegones se basan tanto en la invención como en la observación. Le gusta otorgar a los objetos un significado que de otro modo no tendrían. Sus pinturas están llenas de delicias infantiles: volar cometas, ir en caravana, el circo, el teatro de marionetas, Punch y Judy, la playa, un pájaro de colores brillantes en una jaula, todo observado con ojos que captan el placer sin perder de vista los matices.


Su pintura se basa en la memoria, la imaginación y numerosas referencias culturales, tanto británicas como europeas. La necesidad de aportar una perspectiva humana a sus pinturas ha crecido con el tiempo. Cada cuadro busca contar una historia, pero se trata de una historia deliberadamente ambigua que el espectador debe determinar. Sus pinturas se arraigan, sin ningún sentimiento de nostalgia, en el siglo XX, pero sus temas recurrentes de compañerismo y aislamiento son atemporales. Los cuadros de Simon Quadrat atraen al espectador con sus imágenes cautivadoras, pero es por su profundidad por lo que merece la pena verlas repetidamente.



sábado, 27 de junio de 2026

POESÍA: EL CASTIGO


Irse de viaje,

eso no se le hace a un gato.

Porque qué puede hacer 

un gato en un piso vacío.

Trepar por las paredes.

Restregarse 

entre los muebles.

Parece que nada 

ha cambiado

y, sin embargo, ha cambiado.

Que nada se ha movido,

pero está descolocado.

Y por la noche la lámpara 

no se enciende.


Se oyen pasos en la escalera,

pero no son ésos.

La mano que pone 

el pienso en el plato

y que limpia el arenero

tampoco es aquella 

que siempre lo hacía.


Hay algo aquí 

que no empieza

a la hora de siempre.

Hay algo que no ocurre

como debería.

Aquí había alguien 

que estaba,

que de repente se fue

sin contar con quien ejerce

de compañero y amigo,

ni dar explicación alguna.


Se ha buscado 

en todos los armarios.

Se ha recorrido la estantería.

Se ha husmeado 

debajo de la alfombra.

Incluso se ha roto la prohibición

y se han desparramado 

los papeles.

Qué más se puede hacer.

Dormir y esperar.


Ya verá cuando regrese,

ya verá cuando aparezca.

Se va a enterar

de que eso no se le puede 

hacer a un gato.

Irá hacia él

como si no quisiera,

despacito,

con las patas muy ofendidas.

Y nada de saltos 

ni maullidos al principio.


Se está mentalizando

para ver cuánto puede aguantar

sin restregarse contra él,

a ver cuánto puede resistir

para que dure el castigo.


viernes, 26 de junio de 2026

POESÍA: AMOR IMPOSIBLE


Los rayos de sol

son los besos 

que las nubes 

le mandan a la tierra 

y que la tierra 

le regresa a las nubes. 

No son besos 

cualesquiera 

sino besos intensos, 

besos de arrebato 

y de cólera.

Ellas, 

las nubes y la tierra, 

se aman, 

siempre se han amado, 

pero nunca se les ha 

permitido tocarse.

Cuando 

en las altas colinas

que miran al norte 

las nubes y la tierra 

se acercan y se tocan, 

las nubes enamoradas 

quedan quietas, 

muy quietas, 

y la tierra se va 

llenando de gotitas.

Las llaman 

lluvia horizontal,

pero en realidad son lágrimas. 

Lágrimas de un amor

dolorososamente eterno

como todos

los amores imposibles.

jueves, 25 de junio de 2026

PINTURA: BEN SHAHN


Con la crisis económica de la Gran Depresión, muchos artistas estadounidenses vieron en el socialismo y el comunismo una alternativa atractiva al sistema capitalista, que había fallado al “ciudadano de a pie”.

Ben Shahn y otros artistas de izquierdas como Lucienne Bloch, Lou Block, Stuart Davis, Stephen Dimitroff, Hugo Gellert, Boris Gorelick, William Gropper, Max Spivak y Moses Soyer, se afiliaron al Partido Comunista de los Estado Unidos (CPUSA) o se convirtieron en simpatizantes, es decir, estaban de acuerdo con los objetivos del partido, pero no pertenecían oficialmente a la formación. Shahn utilizó su arte como arma en la lucha de clases y, siguiendo el ejemplo de su compañera Bernarda Bryson, entre 1933 y 1934 se unió al Artists’ Union, trabajó como editor y diseñador para Art Front, la revista del sindicato, y colaboró brevemente con el CPUSA (aunque no tardó en renegar del dogmatismo y las luchas internas que encontró en los círculos comunistas, y el idilio con Rusia terminó para muchos izquierdistas después de los Juicios de Moscú instigados por Iósif Stalin). En busca de una estética documental y de detalles “auténticos” que definieran sus pinturas de “perspectiva social”, Shahn empezó a sacar fotografías callejeras espontáneas. Con su cámara Leica de 35 mm y un visor de ángulo recto que le permitía fotografiar a sus personajes inadvertidamente, retrató a neoyorquinos de diversas etnias y razas, a jóvenes detenidos en las cárceles de Nueva York y a los artistas activistas que se manifestaban para conseguir subvenciones, exigir la creación de una galería de arte municipal o manifestar su solidaridad con el resto de los trabajadores en los desfiles del 1º de Mayo.


A mediados de la década de 1930, Shahn ya se había convertido en un acérrimo defensor del New Deal y se trasladó a Washington D. C. Como muchos otros radicales, se unió a otros liberales más moderados en las coaliciones del Frente Popular para protestar contra el fascismo extranjero. Respaldó al presidente del New Deal, Franklin Delano Roosevelt, quien, gracias a unos programas sociales sin precedentes, había conseguido que millones de estadounidenses volvieran a trabajar. Aunque los críticos de derechas condenaban el New Deal por considerarla una política socialista, lo cierto es que contribuyó a mantener la economía capitalista, apuntalándola con garantías sociales.


Shahn consiguió importantes encargos para la realización de murales, tanto a través de sus propias propuestas como de concursos públicos. Había aprendido la écnica de Diego de Rivera. El primero que consiguió terminar, entre 1936 y 1938, es una escena que representa la inmigración de los judíos de la Europa central y del este a Estados Unidos, un desplazamiento que se ha descrito como un éxodo moderno y profano de la persecución del Viejo Mundo a las promesas del Nuevo Mundo.


El mural más logrado y prestigioso de Shahn, The Meaning of Social Security [El significado de la seguridad social, 1940-1942], fue un encargo de la Section of Fine Arts [Sección de Bellas Artes] del U. S. Treasury [Departamento del Tesoro de Estados Unidos] para el edificio que en aquel entonces era la sede de la Seguridad Social en Washington, D. C. Shahn incluyó en la composición a todas las personas a las que iba a socorrer la Ley de Seguridad Social del New Deal: desempleados, ancianos y personas discapacitadas. Sin embargo, haciendo gala de cierta rebeldía, también representó a los que la legislación había dejado fuera: los agricultores y un personaje que podría ser una trabajadora doméstica. A pesar de las industriosas cuadrillas de obreros de la construcción que aparecen en la composición trabajando en proyectos públicos, el mural evita tanto la glorificación de los obreros característica del realismo socialista soviético como la celebración simplista del “estilo de vida americano”.

miércoles, 24 de junio de 2026

OPINIÓN: EUROPA Y LOS TALIBANES


La Unión Europea ha decidido mantener una reunión con representantes del régimen que gobierna en Afganistán para establecer  los protocolos de devolución de inmigrantes afganos que hayan entrado de forma irregular en Europa. Y quiero mostrar mi rotunda oposición a cualquier tipo de diálogo con los talibanes. No se trata de una diferencia política ni de una discrepancia diplomática menor. Los talibanes son responsables de haber impuesto en Afganistán un sistema de apartheid de género que ha convertido la vida de millones de mujeres y niñas en una prisión sin barrotes visibles, pero real.

La pregunta es inevitable: ¿cómo puede la Unión Europea, que se define como defensora de los derechos humanos y de la igualdad entre mujeres y hombres, organizar una reunión con esra gentuza? ¿Cómo puede Bélgica decidir conceder visados a miembros de un grupo responsable de violaciones sistemáticas de los derechos humanos? ¿Qué mensaje reciben las mujeres afganas cuando ven que quienes las han expulsado de las universidades, del trabajo y de la vida pública son recibidos en el corazón de Europa?

El problema no está solo en el contenido de la reunión, que ya de por sí se las trae, sino también en el mensaje que transmite. Cualquier encuentro con los talibanes, bajo cualquier nombre —técnico, informal, humanitario o migratorio—, puede convertirse en un paso hacia su legitimidad internacional. Y esa legitimidad se concede mientras no ha habido ningún cambio real en la situación de las mujeres afganas. Las niñas siguen fuera de las escuelas secundarias. Las jóvenes siguen fuera de las universidades. Las mujeres siguen siendo expulsadas del trabajo, de los espacios públicos y de la toma de decisiones. Puede que algunos presenten este diálogo como una necesidad política. Pero para millones de mujeres afganas es un recordatorio doloroso de que todavía se toman decisiones sobre sus vidas sin que ellas estén presentes. El pragmatismo jamás debe convertirse en complicidad.