En un verso cabe todo:
jueves, 10 de septiembre de 2026
POESÍA: VERSOS Y REVERSOS
En un verso cabe todo:
miércoles, 9 de septiembre de 2026
REFLEXIÓN: EL ÁTICA Y EL ÁTICO
Hay palabras laboriosas, perseverantes, ambiciosas. Palabras que —diríamos en España— se lo han currado: palabras que empezaron en lo bajo del barro y llegan —a veces literalmente— a lo más alto. Hay palabras que de pronto estallan: que estuvieron por ahí durante años sin que nadie las viera y un día cualquiera explotan, salpican hasta el último rincón, pululan ululando. Y hay palabras —escasas, encomiables— que han hecho las dos cosas: el camino sinuoso, el estallido. La palabra ático es, ahora mismo, una de esas.
Nada la destinaba a semejante viaje. Ático era, en el principio, el modesto adjetivo derivado de un sustantivo nada modesto. Ática era nada menos que el nombre de toda esa región de nada menos que Grecia cuya capital era nada menos que Atenas. El éxito ático debería enseñarse en las escuelas de negocios —¿escuelas de negocios?— para mostrar la rentabilidad de la cultura: esa región, cinco veces más chica que Ciudad Real, sigue resonando, dos milenios después, porque inventó tres o cuatro cositas que se hicieron costumbre: la tragedia, la democracia, la filosofía.
Lo cierto es que la palabra ático sobrevivió durante muchos siglos como adjetivo poco usado. Ese poco era en arquitectura, donde los templos áticos —Partenón mediante— se volvieron clásicos, y después se llamó así a sus techos, esa forma de ponerles un remate más o menos cursi. Mucho después —digamos, siglo XVIII— las grandes viviendas se hicieron más altas. El techo casi no se veía y además quedó muy claro que lo elegante era el primer piso: el que menos esfuerzos de escalera pedía —y que los demás se volvían más baratos y despreciables según subían.
Pero hete aquí que hacia 1860, Nueva York, el señor Otis inventó el ascensor y, uno tras otro, los ricos quisieron irse para arriba. En las alturas había menos ruido, menos calor, menos humo, menos olor a pobre. Los edificios de viviendas de los países ricos empezaron a ofrecer un último piso con sus grandes vistas, nadie más arriba, el trofeo del ganador sin imaginación. Por mucho tiempo ese alarde no tuvo nombre en castellano. Ahora la Academia Real ha aceptado la palabra penthouse, que cuando yo era chico era una revista de tetas y ahora es un “apartamento o piso de lujo, generalmente con terraza, situado en la última planta de un edificio”, dice la Real, y que se usa en América. Porque en España, siempre tan españoles, lo que usábamos era la palabra ático. Y tampoco tanto; se decía, se conocía, no se conocía. Hasta la tempestad; ahora llevamos dos o tres años vomitando áticos. Primero fue ese del señor novio que tampoco era del señor novio. Pero aquello fue un susurro frente a los gritos del “ático de Ayuso”. Que es casi una redundancia: en estos días se puede decir ático y el “de Ayuso” se completa solo en las cabezas. Hace mucho que nadie había pagado tan cara una vivienda. Da un poco de pena.
La historia es simple. Hay una señora que ha dedicado su vida a destruir el mayor bien social de nuestra Ática: la salud para todos, la sanidad pública realmente pública, la que permite que todos nos curemos por igual. La que pone en funcionamiento la solidaridad más básica, el grado cero de la cohesión social: que cada persona sabe que todas las demás —y ella misma— están haciendo un pequeño esfuerzo para que ella misma —y todas las demás— puedan curarse o cuidarse si se enferman. Que no depende de la guita y esas tonterías: que está garantizado.
Y hay, decíamos, una señora que lleva siete años haciendo lo indecible por cargárselo para que sus mandantes más mangantes hagan más negocio. Se me ocurren pocas cosas más miserables, más misérrimas, que demoler esa gran construcción colectiva para que unos señoros y señoras se paguen el Lamborghini de la próxima colección otoño-invierno. Y sin embargo, decíamos, nada ha limado tanto a esta señora como el ático: la sospecha de que, una vez más, quiso hacernos una pequeña trampa. Ella está donde está para quitarnos lo mejor que tenemos, pero nos indignamos cuando nos quita unos millones. El honestismo es así: consigue transformar a los grandes depredadores en pequeños pilluelos —y hacernos creer que ahora sí los pillamos. Puedo pensar en varios pensadores áticos que se reirían —por decirlo suave— de nosotros.
He estado ingresado un par de veces a lo largo de mi vida en un hospital público. También he visto nacer en dos de ellos a mis hijas y he visitado a familiares y amigos mientras eran tratados de dolencias más o menos graves. Nadie ha tenido que endeudarse de por vida para hacer frente a los costes de esa hospitalización. Hay que defender como sea ese derecho conquistado frente a los intolerables ataques que está sufriendo por parte de la aborrecible señora del ático y sus colegas.
martes, 8 de septiembre de 2026
POESÍA: UN NUEVO COMIENZO
Comienza el nuevo
lunes, 7 de septiembre de 2026
POESÍA: LUZ DE AMANECER
Me encuentro
domingo, 6 de septiembre de 2026
POESÍA: SONATA
Como una Sonata,
pero con minúsculas,
con paso muy lento
voy desenterrando
de la memoria
pequeños fragmentos,
casi en ruinas.
El mero contacto
con mis versos
puede descalabrarlos,
mas su proximidad,
la ciencia que configura
el artificio de mis sueños
los robustece.
Son el edificio
que alberga lo que soy:
memoria,
música de un sueño
y de ese futuro mejor
que deberíamos
dejar a nuestros
descendientes
pero que se desvanece.
Sonata polvorienta,
tres movimientos,
etapas de una vida
que se diluye, casi,
en el fluir del poema.
sábado, 5 de septiembre de 2026
PINTURA: TINA MARÍA BACK
Tina Maria Elena Bak (nacida en 1984) es mundialmente reconocida por sus acuarelas sensuales y eróticas creadas desde una perspectiva femenina. Explora el erotismo, la intimidad y la naturaleza sensual del cuerpo humano. Su obra demuestra que el arte erótico es una de las vías más complejas de autoexpresión, ya que requiere un enfoque sofisticado para no mostrar el acto sexual como una mera interacción mecánica.
En su serie de acuarelas “Make Love Watercolor” explora la pasión y el deseo. Los colores pasteles contrastan con los más vivos con un propósito único, el de darle rienda suelta a nuestra imaginación. Erotismo entre líneas, sensualidad cromática y mil posibilidades de disfrutar el sexo y el amor. Cada obra está pintada con destreza y completamente a mano. Combina colores fluidos con definiciones espaciales que aportan un tono onírico a sus composiciones.
Las acuarelas están concebidas para estremecer y para buscar la identidad en la fusión de los cuerpos. Como si de un puzzle se tratara, las anatomías se unen en una sola piel y en un solo corazón. Permiten que una escena reconocible emerja de manchas abstractas, nos da una sensación de fisicalidad ya que el acto sexual está conectado con la exudación de esperma y flujo vaginal. Tina admite que la acuarela es “muy sensual con su expresión líquida “permitiendo que los amantes se fundan mientras los colores se mezclan”. La coloración de muchas pinturas hace que se asemejen a las imágenes en luz infrarroja, lo que también añade una vibración física al visualizar el calor de los cuerpos copulando.
La artista aplica con destreza degradados para dotar de volumen al cuerpo; así, lo que comenzó como una silueta puede acabar convirtiéndose en una representación tridimensional de una escena amorosa con una calidad casi fotográfica. Otro detalle curioso es la elección de colores para diferenciar los géneros: por lo general, las figuras masculinas se representan con tonos más oscuros o fríos. Esta diferencia tonal en la serie Make Love se debe, ante todo, a que la artista —según sus propias palabras citadas anteriormente— quería presentar el acto amoroso como una fusión de colores. La técnica de la acuarela ilustra un proceso en el que dos seres se convierten en uno solo. Algunos pueden ver en ello una metáfora romántica de la unión sagrada de dos almas a través de la conjunción de los cuerpos, mientras que otros pueden interpretarlo casi como una representación biológicamente precisa de la concepción en una cópula heterosexual.
viernes, 4 de septiembre de 2026
POESÍA: AZUL
el corazón de su nombre
es azul,
el nombre de su corazón
es azul,
el azul de su nombre
es corazón.
El planeta es mundo,
el azul es azul,
el nombre es nombre,
el corazón es corazón.
El corazón es corazón.
Ordeno las palabras
para que no pueda
haber confusión
sobre lo que somos.
jueves, 3 de septiembre de 2026
POESÍA: CAOS
Cuando el caos pase
no nos hagamos
muchas ilusiones
florecerá la miseria del olvido
y desaparecerán
los ramilletes de garabatos
en los márgenes de las cartas
cartográficas de los navegantes.
Veo los dientes corrosivos
de la desgana carcomiendo
la corteza del árbol
veo puntos marcados en negro
en el mapa ecopoético
de la resistencia
no veo límites halófilos palpables
en los laberintos salinos
no veo casas
sin rejas en las ventanas
no veo chispa
en los ojos del acomodo
solo veo la grieta de un portalón
tambaleándose
indecisa en el aire
pidiendo a regañadientes
que aticen el fuego de la candela
agua que se desborda
es agua viva.
Veo los ojos extraviados
de la niñez escarbando hogueras
en el declive de la tarde
agujeros ciegos
en el arenal salobre
a los pies del fango vivificador
cosido a las suelas de los zapatos
los pactos son vientos
de la desconfianza
alas de garabatos
lleva el pájaro en el pico.
Veo poses falsas embriagadas
de anfetaminas en las tarimas
de las plazas de abastos
veo ceniceros atiborrados
de colillas mutantes
no veo dulzura permanente
corriente de agua flirteando
en los aposentos
activos de los arroyos
solo veo penas
taladrando inmisericordes
las raíces de los árboles.
El optimismo si no brota
de la raíz del pesimismo
tiene poco recorrido
ahora mismo llueve
lo que no está en los escritos
el capitalismo habría de tener
los días contados
para no tenerlos nosotros
aunque haya demasiada gente
a la que le parezca mentira.









