domingo, 17 de mayo de 2026

POESÍA: AQUÍ ESTOY


Aquí estoy, 

con mis imperfecciones,

una conciencia parcial,

una empatía 

que no se logra siempre;

aquí estoy, 

autodenominado 

testigo, poeta,

tratando de representar 

justamente a los otros

sin permiso de nadie.


Pero que conste 

en este verso 

que eso no interesa:

la primera persona 

sale sobrando, sobro yo;

que conste aquí

que la carne siempre 

ha sido carne, 

las mujeres, los hombres,

la infancia, la vejez, 

los animales; 

los sentimientos 

que provocan existen, 

y las contradicciones 

y los espejos y las preguntas 

que suscitan también,

con todo y sus distancias 

kilométricas, espaciales, 

emocionales.


Para qué negarlas, ahí están, 

vamos a verlas;

las confrontaciones 

y los cuestionamientos 

y las clases, las lenguas 

y dialectos, la discriminación, 

la catarsis, el perdón

entre ellos se entretejen; 

son la red que sin quererlo 

nos enlaza

a quienes vivimos 

en este país, 

de punta a punta,

atravesados por los seres 

que no vemos, 

que elegimos no ver,

deliberadamente 

ignorados día a día;

somos los otros, 

los fantasmas de los otros,

sólo figuras, 

extranjeros de si mismos

preguntándonos 

por qué y para qué.

LEYENDAS CANARIAS: LA LUZ DE MAFASCA


Las extensas llanuras de Fuerteventura esconden multitud de secretos. Historias que se han transmitido de padres a hijos y que incluso algunos visitantes hacen suyas. Ya sea por lo fantástico de su argumento, o porque esconden una realidad que aún la ciencia no ha sido capaz de explicar; las leyendas convierten en protagonista a esta tierra árida. Lugar en el que un extraño fenómeno se sucede, cada vez con menos frecuencia, pero que se mantiene vivo gracias a la memoria de los majoreros: La luz de Mafasca.

Como cualquier leyenda esta historia tiene algo de realidad, pero también una buena dosis de hechos sobrenaturales, que le confiere un carácter misterioso. Su origen exacto se desconoce, pero algunos le han dado un sentido religioso, relacionado con una serie de pecados y un alma en penitencia que vaga por Fuerteventura.  El alma convertida en luz se aparece casi por cualquier parte de la geografía insular en busca de la salvación, y sólo pueden verla las personas que transitan por la zona y creen en su existencia.

La ingente cantidad de testimonios que aseguran haber visto La luz de Mafasca resulta sorprendente. Se cuentan por cientos, incluso se llega a dar en grupos, aunque lo más habitual es que se produzcan de forma individual. Describen que el fenómeno parece obedecer a algún tipo de inteligencia; se comporta en ocasiones como si fuese algo vivo porque reacciona a los comportamientos de los testigos. Les acompaña durante prolongados períodos de tiempo y largas distancias. Se cuentan casos en los que la luz acompañó durante horas a alguna persona a pocos metros y cambiando constantemente de posición. Muchos hablan de una luz que no siempre tiene el mismo tamaño; en ocasiones puede tener las dimensiones de una pelota de tenis, pero en otras, llegan a alcanzar las de un balón de baloncesto. Su color puede ser variable, por lo general blanca azulada, aunque a veces es rojiza; y revolotea constantemente, llegando incluso a dividirse en dos o fundirse en una sola. Son luces conocidas porque se pueden ver en muchos lugares; se acercan con curiosidad a la gente sin provocar efectos sobre las personas ni sobre las cosas.

La luz de Mafasca se ha hecho un hueco importante en la literatura y el cine de Canarias. A los libros, 'Los Majalulos' de Andrés Rodríguez Berriel y 'Canarias Misteriosa' de José Gregorio González, se unió 'La Luz de Mafasca'. Una película para la que su director, Zacarías de la Rosa, escogió rodar en un paisaje muy peculiar de Fuerteventura: Cofete. De la Rosa cuenta que se saltó la leyenda oficial y quiso contar su propia visión de la fábula. Durante el proceso descubrió que en la isla, según la zona donde te encuentres cambia tanto la historia como su origen. Lo que no se modifica, es el hecho en sí de ver una luz incandescente, de un tamaño mayor o más pequeña, que interactúa con la gente y acompaña en el camino; lo que sí cambia es el contenido y el por qué de las luces.

sábado, 16 de mayo de 2026

PINTURA: ALAN PARRY


Pintor e ilustrador inglés, Alan Parry impregna sus pinturas con la tranquilidad pacífica y la estética formal de los jardines ingleses que a menudo lo inspiran. Obras como la pintura acrílica Tulip Walk (2018), capturan estos ambientes al aire libre en el apogeo de las flores primaverales. Parry rocía con un aire de misterio sus escenas mediante el uso de figuras coloridas, a menudo mujeres, que dan la espalda al espectador.


Dicen que cuando te paras frente a sus lienzos  se pueden escuchar los sonidos del verano en la campiña inglesa y sus jardines. “Zumbidos de abejas, hojas revoloteando, zumbido de cortacéspedes y pelotas de tenis”.

Con composiciones hábilmente dispuestas y estilizadas, el artista se sitúa a caballo entre los paisajes más extraños de Paul Nash, con clara inspiración de los surrealistas y las pinturas ruralistas, donde el paisaje rural se presenta sublimado, idealizado y cargado de simbolismo, fue un movimiento creado en Somerset en 1975 y cuyo propósito era ofrecer una imagen idílica de la vida en el campo.


Alan Parry vive en Worcestershire, uno de los cuarenta y siete condados de Inglaterra, Reino Unido, ubicado en la región Midlands del Oeste. Además de la capital, Worcester, y varias otras grandes ciudades, la zona es aún rural en su mayor parte. Desde ese entorno  en el corazón de Inglaterra, sus pinturas figurativas evocan los bellos paisajes y jardines formales que le rodean. No en vano, Worcestershire es uno de los seis condados por lo que se extienden los Cotswolds, la mayor Área de Destacada Belleza Natural de Inglaterra y Gales; y la viva imagen de la campiña inglesa. Hoy en día, está considerado uno los mejores pintores paisajistas contemporáneos de su país.



viernes, 15 de mayo de 2026

POESÍA: UN POEMA ESTÉRIL


No podré salvar

ninguna vida

no podré detener

ninguna bala,

en ese sentido

no soy nadie y vago

por el cementerio

de mis sentimientos,

busco palabras

que no existen,

corro en ayuda 

de los que no siquiera

tienen la oportunidad

de solicitarla,

aunque fuese

en un rescate tardío

qusiera llegar

aunque se muy bien

que es imposible,

así que derramo mi desgarro

en un estéril poema

que los muertos

ya jamás podrán leer

y, desde luego, tampoco 

lo harán sus asesinos.

jueves, 14 de mayo de 2026

POESÍA: TRILOGÍA GATOS (TRES)

No dramatizan,

no lo convierten en espectáculo.

Sufren como quien respira: 

sin llamar la atención,

sin esperar consuelo, 

sin pedir traducción

(los propios veterinarios

te lo advierten).

No convierten 

el daño en identidad,

ni lo arrastran como 

estandarte o medalla.

Yo, que he elaborado mis penas 

con versos y diagnósticos,

que he necesitado testigos 

para mi quebranto,

me descubro infantil 

frente a su modo de herirse.

Cuando duele, se encogen.

Cuando el cuerpo reclama, 

se retiran.

No exigen, no maldicen, 

no complican.

El dolor auténtico 

no tiene gramática,

y ellos, sin habla, lo demuestran:

cada espina que se clava 

en su patas

no necesita ser contada 

para ser verdad.

No hay resentimiento, 

ni espera de reparación.

Solo el presente herido,

que pide silencio.

Yo, que he escrito 

mi dolor hasta vaciarlo,

veo en esa quietud otra forma

de decirlo todo.

No niegan su fragilidad,

pero tampoco la celebran.

Y cuando sanan, 

lo hacen sin memoria.

Como si el dolor 

no les perteneciera,

sino que hubiera pasado

a traves suyo

como pasa el viento 

por una rendija.

Así, su herida 

no es mapa ni himno:

es un instante puro,

que no deja cicatriz en la voz,

ni eco en la costumbre.

miércoles, 13 de mayo de 2026

INFORME: EXPOLIO DE ARTE ESPAÑOL


La existencia del Museo del Prado es un milagro. En 1870, bajo el Gobierno de Juan Prim y, más tarde, el reinado de Amadeo de Saboya, el erario español vivía en la insolvencia absoluta. Y la miseria era una forma de vida. ¿Qué hacer? Vender aquello que no importa. O sea, las pinturas que perecían por ignorancia. Se ofreció a Otto von Bismarck (1815-1898), creador de la gran Alemania, la colección del Prado, con todas sus obras maestras, a cambio de la condonación de la deuda. Bismarck respondió que era incapaz –pese a su apodo de Canciller de Hierro– de dejar a España sin sus tesoros. “No había dinero, pero tampoco interés por algo que no interesaba conservar, que apenas nadie valoraba, y por los que se pagaban, a veces, cantidades que salvaban de la ruina a quienes los poseían: aristócratas, alta burguesía y la iglesia. Todo lo que he leído sobre el tema dibuja una nación ignorante, pobre, codiciosa, incapaz de hacer respetar sus propias leyes. E inútil –por la desidia absoluta– para exigir la repatriación de las obras expoliadas por ladrones extranjeros y nacionales: cientos arrancadas de los altares, iglesias, sacristías, cortadas a cuchillo de los bastidores en los museos o robadas por la fuerza.

El expolio había comenzado antes de la Guerra Civil. Entre otras causas, por nuestra criminal indiferencia hacia un patrimonio para la mayoría irrelevante y que ahora ya es imposible de recuperar. La historia no fue solo fascistas contra republicanos. Antes hay muchas explicaciones que dar. Una sola –existen cientos– revela la inmensa rapiña. ¿Qué pinta una Inmaculada Concepción del maestro de Badajoz Zurbarán colgada en el Museo de Bellas Artes de El Paso (Texas, Estados Unidos)? Está a 8.242 kilómetros de donde nació el pintor. En 1978 había 3.662 obras dispersas catalogadas, de las que 500 se daban por perdidas. Más o menos ese era el tesoro que sumaban las Colecciones Reales formadas durante dos siglos por Felipe IV y Carlos II. El caos fue completo.

La Guerra de la Independencia (1808-1814) supuso el expolio de miles de obras, la mayoría codiciadas por Luis Felipe de Orleans (1773-1850). Se estima que los franceses robaron 3.150 piezas notables. Y la dispersión no halló fronteras: Ribera terminó en el Museo de Dresde, El Geógrafo de Velázquez en Rouen (Francia) o en Múnich su famoso Retrato de joven noble. La Venus del espejo la vendió Godoy a un marchante inglés para que la disfruten los visitantes de la National Gallery de Londres. Desde luego ningún ladrón como los mariscales Soult (esquilmó Sevilla) y Murat; almas napoleónicas de este genocidio artístico. 

Entre 1900 y 1936, una vez que las pinturas de primer nivel iban acabándose y siendo más caras, le tocó el turno al patrimonio inmobiliario. La falta de cultura y la pobreza facilitaron otra vez los desmanes. Y cayó la sombra de la especulación. No supimos valorar ni proteger nuestro legado, y así nos fue. Aprovechando la noche, el 12 de junio de 1912, los obreros municipales volaron con dinamita la colosal puerta de origen árabe de Santa Margarita (siglo X) de Palma de Mallorca. Los derrumbes continuaron y las leyes promulgadas para proteger estos escarnios en 1915 y 1935 nadie las cumplía. Tenían más “valor” los terrenos que las “obras”. Es fácil entender por qué El niño Jesús y San Benito, de Murillo, terminó en el Hermitage de San Petersburgo o el Retrato de Felipe IV (Velázquez) en Londres, robado por José I del Palacio Real de Madrid como regalo para el marqués de Dessolles.

En 1943, conforme a la Dirección General de Regiones Devastadas, había unas 150 iglesias arrasadas, 4.500 templos casi en ruinas y 1.850 edificios demolidos. El desastre cultural provocó que el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt (1882-1945) le preguntara a su embajador, preocupado, por la situación del tesoro español. Otra estadística apenas conocida. La pérdida en Gerona fue descomunal: 1.996 retablos, 45 órganos y 6.200 imágenes.

Transcurrió la Guerra Civil y el expolio jamás se detuvo. El empresario circense John Ringling fundó el Museo de Sarasota, en Florida, y poseía en 1958 unas 20 telas de lo mejor del tesoro español. Alonso Cano, Velázquez, el Greco o Murillo. Y los derrumbes (por falta de dinero) se aprovecharon para robar los artesonados más bellos. Pero todo quedó en manos de la Iglesia, la clase aristocrática, los burgueses ricos y el Estado. El franquismo exigía (en 1969 por ley) un listado de las obras, aunque era fácil escamotearlas, incluso por los propios funcionarios. Tras la muerte de Franco y por iniciativa del entonces ministro de Cultura socialista, Javier Solana, se creó una ley en 1982 que endurecía la salida de obras. Pasaban por una junta, si tenían más de cien años, que aprobaba o prohibía su exportación. Pero el expolio permanece. “Si se supiera lo que salió durante la crisis financiera de 2008, sobre todo de casas principales andaluzas”, describe bajo petición de anonimato un operario de una de las grandes firmas de transporte de arte, el escándalo sería mayúsculo.


martes, 12 de mayo de 2026

POESÍA: IMPOSIBLE


Es imposible 

pasear 

por dos sendas

a la vez,

tanto como escuchar 

dos silencios 

en el alba.

Es imposible 

ver la mar 

sin ojos de orilla,

y la llanura 

sin mirada de montaña.

Es imposible 

ver los peces en el aire,

y los pájaros 

transitando por el agua.

Es imposible contemplar 

a éste mundo,

sin el sentimiento 

del alma desgarrada.

lunes, 11 de mayo de 2026

POESÍA: NIDOS


Urgidas por la luz 

que huye

de los límites 

del crepúsculo,

regresan 

a sus nidos 

las palabras

llevándose 

consigo el mundo,

para que así 

podamos inventar

a la mañana siguiente

lo que ya 

no tiene nombre,

es triste darse

cuenta de estas cosas.