jueves, 9 de julio de 2026

POESÍA: ORILLAS


Lo llamamos orilla. 

Es ese sitio

donde desiste el mar 

por un instante

de ser y se proclama 

la victoria efímera, 

en espumas, de la arena

―o viceversa―, 

margen fugitivo,

exacto y a la vez

incierto porque nunca

se repite.


Orilla lo llamamos 

y en el atlas

una línea sin línea 

es lo que divide

el azul de los verdes 

o los ocres,

el invariable estático

contorno de las islas

y de los continentes

―quien dibuja 

en los mapas las orillas

no ha debido de ver

jamás el mar―.


Lo llamamos orilla, 

pero es solo

algo más que no existe 

y tiene nombre,

―lo mismo que el pasado

o la esperanza

o dios o el horizonte―. 

O el amor,

porque también 

es el amor orilla

―ahora mar― de dos seres 

―ahora tierra―

que exploran 

su imprecisa finitud.


No hubo jamás

dos orillas iguales

y nunca ha sido igual 

la misma orilla.

No intentes caminar 

sobre el perímetro

imposible del mar

de tu pasado.

Vivir es aprender a dibujar

sobre el mapa del alma, 

que es de arena,

las espumas 

del tiempo que vendrá.

miércoles, 8 de julio de 2026

HISTORIAS MÍNIMAS: EL LOBO Y YO


Una vez hablé con un lobo y nos entendimos bien. Llegamos a estar a un metro de distancia, ambos sentados y mirándonos a los ojos, pero la magia se disolvió cuando sospeché que quería robarme la comida que llevaba en la mochila. Me puse en pie, cogí un palo y el lobo retrocedió. El miedo se interpuso entre el hombre y el animal; nunca sabré si aquel diálogo incipiente podría haberse convertido en una amistad duradera. Tal vez, sin esa mente primitiva que me puso en guardia las cosas hubieran sido diferentes. Recuerdo su mirada y me invade la tristeza. Eran los ojos de un amigo frustrado. El lobo se introdujo en la espesura y desde entonces, cada vez que disparan a uno de los suyos, siento un vacío en el corazón. Alguna vez me gustaría ser lobo, la mayoría de las veces me avergüenza ser persona.

martes, 7 de julio de 2026

POESÍA: HACIA ADELANTE


Con la delicadeza 

de lo humilde,

con la máxima 

incertidumbre,

contemplar.


Cerrar el viejo 

atlas de las horas,

desoír la voces 

de la nostalgia,

no buscarse.


Alejarse 

de lo que aún se es

y avivar sin rubor 

la resistencia.

Hacer de ello

un motivo, un aliento.


No hay nada más,

lo propicio a la vida

es la templanza:

que arda en la pira

quien la encienda.


Crear los instantes

de paz

desde la calma.

Mirar hacia adelante.

lunes, 6 de julio de 2026

REFLEXIÓN: LOS COSTES DEL ÉXITO


No es por accidente que las vidas de gente como Michael Jackson, Whitney Houston, Prince o Matthew Perry acabaran con un frasco de pastillas descorchado en la mesilla. Hay algo en este mal de la fama que vendría a definir la época moderna con esta nueva dolencia que reúne en un mismo trauma el deseo ferviente de ser alguien con la tentación de lograr vivir en paz. La máxima contradicción se puede apreciar en el constante equívoco de llamar éxito a lo que es fracaso y fracaso a lo que es éxito, sencillamente por la confianza excesiva en el criterio de la masa frente al criterio propio. Los medios de comunicación no ayudan con su terca tendencia a lamerle los pies al éxito, como si no tuviera ya suficiente premio lo popular con su popularidad y mereciera además el galardón añadido del refrendo de los estreñidos al elogio fácil, siempre tan necesarios. La invención del cine trajo consigo la fabricación de una personalidad para hacerse ver por los demás. Con las redes sociales en el nuevo siglo esa personalidad virtual se expandió hasta formalizar un mundo aparte, que choca constantemente con el mundo real, desequilibrándolo. Anteriormente las relaciones se sometían a lo presencial, ahora dejarse ver es más importante que existir.

La enfermedad de lograr la fama sin antes afinar el proyecto que la sustenta provoca malos entendidos constantes. Los amoríos tienen más de posado para los otros que de placer privado y hasta las crisis se televisan para ver si se le puede sacar un rédito a la depre o a la cura de desintoxicación, ya puestos, porque el coste precisa patrocinio. Se explota tanto el vacío que el vacío acaba por llenarlo todo, y ya sabemos que la impostura y el fraude son dos plantas que crecen sin tierra debajo. Igual que la flor del almendro paga su temprana aparición con el destrozo de un fuerte chaparrón o una granizada previos a que se asiente la primavera, así también la precipitada exposición de quien aún está formándose acarrea consecuencias demoledoras. Al conmemorar los 100 años del nacimiento de Marilyn Monroe intuimos que fue la primera mártir de este nuevo mal cuyo diagnóstico aún no somos capaces de establecer porque ni siquiera hemos reconocido la enfermedad. Solo hay que mirar alguna de sus últimas fotos (como la que acompaña a esta reflexión) para darse cuenta de la enorme tristeza que la invadía.

domingo, 5 de julio de 2026

POESÍA: INUIT

 


Ha llegado la hora.

La tribu está pasando 

una gran hambruna.

Soy viejo, no tengo dientes; 

no puedo ablandar 

la piel de foca.

Perderlos es perder 

el arma de la vida.

Es el momento 

de abandonar este cuerpo 

y que mi nombre viaje 

a través de la aurora boreal, 

donde jugaré

con el cráneo de la morsa, 

sumergido 

en un estallido de colores.


Tengo que pedirlo, 

para mí es un honor 

sacrificarme 

en pos de la supervivencia

de mis nietos.

Viajaré tomado 

de la mano de La Diosa, 

iré al fondo del mar 

y contemplaré cómo se peina 

su larga cabellera 

con sus dedos prendidos de sal.

En ese lugar no hay hambre, 

solo abundante grasa 

y carne de foca.

Estaré abastecido 

y disfrutaré de ellas.

Luego regresaré 

con un cuerpo joven, 

un tierno bebé que iniciará

el ciclo de la vida, 

al igual que lo hice yo.


He tenido una vida áspera, 

despiadada como el paisaje 

que me envuelve.

He cazado, 

siempre he respetado 

el espíritu del animal 

que he tenido que tomar.

Lo he hecho 

pidiéndole permiso 

y con una plegaria dirigida 

a la madre tierra, 

mientras la sangre caliente 

baña la nieve dejando 

un rastro de muerte y vida.

Poner comida 

no es tarea fácil

en este agreste paisaje, 

pero es lo que he conocido, 

y para ello me han educado: 

ser certero y tener 

una voluntad del hielo, 

fría y dura.


Nunca escondí mi 

caza ni mi grasa.

Reconocerán mis hazañas, 

así como mis debilidades, 

que en algún momento tuve,

y espero ser agasajado 

por mis ancestros.

Tomé de esposa a Anana.

Vivimos juntos 

veinticinco años,

pero envejeció 

más rápido que yo 

y tuvimos que tomar 

la decisión de dejarla sola.

Para ello construí un iglú,

la acomodé con cuidado; 

ya casi no podía caminar.

Me senté a su lado, 

aunque no pude esperar mucho, 

porque una tormenta 

enorme se acercaba 

y debía reunirme 

con el resto de mi tribu, 

que caminaba en busca 

de nuevos territorios vírgenes.


Ese año fue otro 

de dolores y necesidades, 

aunque nosotros, los inuit,

somos personas hechas 

del gélido viento y témpanos.

Cuando llegó el minuto 

del desgarro, 

puse mi mano en su cabeza

y solamente dije adiós.

Sabía que sería recompensada 

en el cielo o en el mar; 

que estaría pronto 

con nuestros dioses 

y antepasados

que aún no han regresado, 

aquellos cuyos nombres 

permanecen

en la inmensidad de lo divino.


La miré, y en mi mirada 

se reflejaron todos los años 

vividos juntos, 

desde que la conocí,

joven y fuerte, con su destreza 

para coser las parkas. 

Tenía una fuerte dentadura 

y sus ojos brillantes

como la llama que nos calienta.

Ella me miró e hizo 

un movimiento suave 

con su cabeza,

invitándome a seguir mi camino.

Me fui, no miré hacia atrás...

Ahora sé que la volveré a ver, 

y juntos contemplaremos 

el cabello negro 

y extenso de La Diosa.


No quiero un iglú para mí, 

quiero un pedazo de hielo

desprendido de su totalidad.

En él navegaré una vez más 

e iré internándome al infinito, 

a donde se cumplen 

los ciclos de la vida.

Estoy listo, y ansío el instante 

de mi disolución 

en la aurora boreal.

Aquí yazco, mi piel se cuartea 

y quiebra como el hielo, 

mis sentidos adormecidos...

el frío, implacable, 

penetra y arrulla.


Con mis ojos apenas abiertos 

distingo una figura que se acerca, 

como nieve que se desliza 

por la montaña.

Percibo su presencia

en el calor de sus ojos.

Tiene los brazos 

extendidos hacia mí.

Tomo sus manos 

y desciendo hasta el mar, 

donde veo una larga cabellera 

ondeando al ritmo de las olas.

REFLEXIÓN: DIGNIDAD Y HONESTIDAD


Andrés Hurtado se encontró un cuadro apoyado en un macetero, a pocos metros del hotel en el que se alojaba, y se lo llevó porque le gustó el marco. Un día después, ya en su casa, se dio cuenta de que en el lienzo había una firma. Así que le hizo una foto y se la mandó a la IA del teléfono, que le dijo que era bueno. Andrés llamó entonces a una casa de subastas y les contó la historia; le respondieron que les enviara una imagen del cuadro en cuestión y unas horas después recibió la tasación. Le daban entre 40.000 y 150.000 euros por la pieza. Y Andrés, que es un transformista en paro que imita a Lola Flores o a Rocío Jurado con el sobrenombre de Lola Montiel, se quedó pasmado.

Pero la alegría le duró poco: enseguida vio en la tele la noticia de un Sorolla robado en Sevilla, cuyos propietarios buscaban por ser una pieza “de gran valor sentimental”. Y Andrés no lo dudó: llamó a la Policía para decirles que el cuadro lo tenía él, pero que no había robado nada. Se lo había encontrado tirado en la calle. La recompensa que ofrecían los dueños, que por lo visto se estaban llevando el cuadro a la playa y se lo dejaron olvidado mientras cargaban el coche, a día de hoy no ha llegado.

Andrés dijo en una entrevista que se conformaba con un móvil nuevo, que el que tiene está para el desguace, y quizá unas alpargatas porque las suyas están rotas. Pero, a la espera de que esa extraña familia que se lleva un Sorolla de vacaciones le dé su compensación, en estos días ya ha recibido una recompensa mayor que el dinero: encarnar la dignidad de los humildes en los mismos informativos que últimamente solo nos hablan de la indignidad de las élites. Representar la virtud y la decencia en camiseta de tirantes, en contraste con la desvergüenza de los encorbatados.

sábado, 4 de julio de 2026

POESÍA: FRUSTRACIÓN


Vinieron las palabras 

hasta mi presencia

y me hablaron:


Estamos fatigadas,

dijeron.

Danos la muerte 

o bien absuélvenos.


Decidí entonces 

concederles

la libertad, 

manumitirlas.


Y ahora veo

constantemente

como en algunos 

ambientes 

se destrozan entre sí.

viernes, 3 de julio de 2026

OPINIÓN: MONUMENTO A FRANCO


En Santa Cruz de Tenerife hay todavía en pie un enorme monumento a Franco. Un vergonzoso homenaje a un dictador que ahí sigue después de años de democracia. Y vuelven otra vez el alcalde, su partido Coalición Canaria y sus socios del PP a mostrarse disconformes con la decisión de desmontarlo. Los argumentos que se están utilizando para defender la estatua vienen a resumirse en que para algunos tiene cierta calidad artística y que ya que está ahí mejor mantenerlo resignificandolo que quitarlo para poner otra cosa. A favor de este argumento he oído al alcalde declarar que igual que el campo de exterminio de Auschwitz se mantiene en pie como símbolo se podría mantener la estatua, para que la gente tuviera memoria de lo que pasó. También los hay que dicen que si nos ponemos a tirar monumentos que representan algo negativo habría que hacerlo con infinidad de construcciones egipcias, árabes, romanas y de otras muchas culturas y tiempos históricos por el daño que hicieron.

Pero no se puede ni se debe resignificar una obra que es claramente una exaltación del caudillo y de su victoria en el golpe de Estado antidemocrático que tantas muertes y sufrimiento provocó. ¿Como lo resignificas para que se entienda otra cosa?

Luego está lo de compararlo con el campo de exterminio nazi que sigue en pie como símbolo del horror, y el argumento se desmonta solo porque no es lo mismo un monumento de exaltación que otro de condena o recuerdo del horror. Por ejemplo, si me hablan de la Sima de Jinámar en Gran Canaria, donde se arrojaron vivas a numerosas personas para que allí murieran, yo diría que habría que hacer excursiones semanales desde los institutos y colegios de Canarias para que todo el mundo sepa lo que pasó. Y es que la diferencia es abismal: no es lo mismo recordar la victoria de un dictador sanguinario que recordar las barbaridades y crueldades que cometió.

Y a los que dicen que si nos ponemos a tirar monumentos igual no acabamos nunca, creo que hay una diferencia importante entre monumentos de los que nos separan cientos o miles de años y un abismo en evolución y cultura, y los que representan y ensalzan una historia reciente con mucha gente viva y sus descendientes que han sufrido sus consecuencias. Esto último es casualmente justo lo que pasa con el franquismo. Y aquí el problema es lo de siempre, que la gente no llama a las cosas por su verdadero nombre, algunos por cobardía y otros por desvergüenza.

Cobardía, porque de lo que se trata en el fondo es de no molestar a los herederos del franquismo que andan todavía muy vivos y con mucho poder en España, no vaya a ser que se enfaden. Ahí está el apoyo social, político y mediático que tienen Vox o el PP, cuando uno es un partido abiertamente franquista y el otro fue fundado por un ministro de Franco, en un país donde no hubo por cierto una transición real a la democracia, solo la transición que los franquistas quisieron que hubiera, manteniendo la mayoría de resortes y espacios de poder que tuvieron durante la dictadura, ahora camuflados. 

Y esto es lo que hay. Así las cosas, si los de Coalición Canaria tuvieran un poco de dignidad, de decencia y de amor por Canarias, no tardarían en ordenar tirar todos los vestigios en honor a Franco, pues no podemos olvidar que en las islas no hubo guerra, aquí nadie se enfrentó a Franco, salvo una pequeña resistencia en La Palma, y sin embargo el franquismo causó estragos y mató a todo el que le dio la gana en Canarias. 

La postura de Coalición Canaria de no significarse es la reacción cobarde y cómoda de un partido que no quiere molestar a PP y Vox como herederos del franquismo que son con los que pacta habitualmente, es así de sencillo, y así de repugnante.

Y esta cobardía interesada que se ve en su señorías de Coalición Canaria está también latente en la ciudadanía aparentemente tolerante y buenista que prefiere no tirar la estatua para evitar conflictos. Lo que late en el fondo es que a toda esa gente les importa un pimiento las víctimas de la dictadura mientras se les llena la boca hablando de sus derechos democráticos.