El hombre
sábado, 10 de octubre de 2026
POESÍA EL HOMBRE SIN TIEMPO
El hombre
viernes, 9 de octubre de 2026
PINTURA: IVAN VLADIMIROV
¿Cronista de la revolución o su denunciante oculto? Iván Vladimirov fue un artista al que se confió la tarea de plasmar la historia. Sus pinturas glorificaban el poder soviético, pero ¿qué se escondía tras la fachada del reconocimiento oficial? Las escenas espontáneas de caos, saqueo y represión exportadas a Occidente cuentan una historia completamente diferente. ¿Cómo un artista que trabajaba para las autoridades se convirtió en su crítico secreto? ¿Y por qué sus verdaderas obras maestras permanecieron en la sombra durante décadas? Vladimirov siguió siendo un artista de dos mundos: un maestro soviético oficialmente reconocido y un cronista oculto de la catástrofe de la revolución, cuyo verdadero legado sólo se hizo accesible años después.
Voluntario en la Primera Guerra Mundial, sus escenas de combate encantaron al zar. Fue herido y condecorado. Luego, testigo y simpatizante de la Revolución en San Petersburgo, documentó las luchas callejeras, el asalto al Palacio de Invierno y otras escenas por las que se convirtió en un artista oficial del leninismo y el stalinismo. Durante la era soviética, Vladimirov se convirtió en miembro de la Asociación de Artistas de la Rusia Revolucionaria, creó escenas de batalla, colaboró con editoriales y trabajó en el ambicioso proyecto “Historia de la Guerra Civil en la URSS”. A diferencia de realistas socialistas como Alexander Deineka o Boris Joganson, su estilo se mantuvo más documental, sin idealizar las imágenes.
Se desengañó en seguida de la revolución: durante los años veinte produjo en secreto cientos de pinturas explicando los horrores de los fusilamientos callejeros o en los sótanos de la Lublianka, el expolio de los campesinos, la humillación de la curia ortodoxa, el hambre, la miseria y la represión implacable. Estas obras, nerviosas y expresivas, se las compraba secretamente el ciudadano norteamericano de origen ruso Frank Golder, a cinco dólares la pieza, suma notable para la época en Rusia, y las llevaba en valija diplomática a la Biblioteca Hoover sobre la Guerra, de la Universidad Stanford en California. Cuando sus testimonios gráficos del régimen del terror se exhibían en Estados Unidos, Golder se ocupaba de borrar cuidadosamente su firma, para ahorrarle la segura ejecución.
En las pinturas que llegaron a Occidente, vemos una cara diferente de los acontecimientos en Rusia entre 1917 y 1922. Atrás quedaron los heroicos revolucionarios, reemplazados por civiles que luchaban por comida, soldados despiadados que saqueaban una iglesia, la humillación de antiguos generales zaristas y sacerdotes obligados a trabajar en granjas. Vemos ejecuciones secretas y crueldades contra los campesinos.
En estas obras, Vladimirov muestra una humanidad que está completamente ausente en sus pinturas “oficiales”, y muestra una verdadera compasión y afinidad por las víctimas de la represión. No está claro por qué las pintó poniendo en gran riesgo su supervivencia, pero es posible que sintiera el deber de registrar el sufrimiento que fue reprimido por la propaganda oficial soviética. Cualesquiera que sean sus razones, sus imágenes ofrecen una visión del verdadero horror de la Revolución rusa que la historia a veces pasa por alto. Una de las más sombrías –no la más tétrica o desgarrada– escenas de la vida cotidiana tras la Revolución: en un encapotado amanecer de invierno, el asalto del pueblo hambriento a un camión de reparto de pan. Un camión lleno de pan: difícil figurarse más fabuloso objeto del deseo, un tesoro más valioso para los desesperados.
jueves, 8 de octubre de 2026
POESÍA: PENUMBRAS (A Maricarmen Abascal)
Sé de dónde nacen
miércoles, 7 de octubre de 2026
POESÍA: ¿PARA QUÉ ESCRIBO?
La armadura de un libro
martes, 6 de octubre de 2026
POESÍA: ENCUENTRO
Me cruzo con mi vecina
lunes, 5 de octubre de 2026
OPINIÓN: CONVOCATORIA DE ELECCIONES EN ESPAÑA
Más allá del, por otro lado fundamental tema del acceso a la vivienda, de cara a las próximas elecciones generales que se celebrarán en España el 29 de noviembre, los ciudadanos deberíamos reflexionar sobre el tipo de sociedad que queremos y cuales son las opciones que, en consecuencia, se nos ofrecen.
¿Cual es la ambición en los hogares, en las oficinas, en las fábricas? ¿La de expandir un patriotismo democrático que mejore la vida cotidiana de la población que vive en España y hacerlo de manera que sea un ejemplo que otros puedan copiar? ¿O vamos a dejarnos arrastrar por el egoísmo y la inmisericordia de quienes gritan mucho y hacen poco, pero agitan contínuamente una bandera que solo usan para tapar sus intereses particulares y canalizar la riqueza del colectivo a sus cuentas privadas? ¿Tenemos una ambición solidaria o prevalecerá la avaricia privada?
Con todas las matizaciones que se le puedan aplicar, parece que este es el razonamiento básico del que cada cual debe partir para tomar una decisión sobre cual es su compromiso. Y una puntualización muy necesaria: el destino de una democracia no se derime solamente en las urnas, también es importante el compromiso de los ciudadanos, poniendo en marcha las medidas de presión no violentas que consideren necesarias para hacer realidad sus aspiraciones.
Y, por último, existe un peligro que nadie, progresista o conservador, debería despreciar: la posibilidad de que, por primera vez desde la muerte del dictador Franco y la consolidación de la democracia, una formación de extrema derecha gobierne en España. Hoy esta posibilidad es real. Vox es el socio al que parece privilegiar el PP en el caso de ganar sin una mayoría absoluta, pero no es un partido como los demás. La retórica xenófoba de sus dirigentes, su proximidad con movimientos racistas globales y partes de su programa contrarias a la Constitución lo sitúan en posiciones más radicales que dirigentes como Giorgia Meloni o Marine Le Pen. Las elecciones serán la ocasión para el escrutinio de todos los programas, también de aquellos cuya aplicación tendría un efecto destructivo en una sociedad diversa y plural.
En las urnas nos veremos.
POESÍA: TALADO
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domingo, 4 de octubre de 2026
POESÍA: POEMAS OLVIDADOS
En algún momento










