miércoles, 1 de julio de 2026

POEMA: SAHARAUIS


Parece polvo

lo que respiran

los refugiados saharauis,

partículas de arena 

suspendida

que se cuelan hasta 

el fondo de sus tiendas

y sus almas.


Parece polvo

pero si lo fuera

bastaría con sacudirlo 

de los techos de lona

para que no se acumulase

en capas sucesivas

de dolor y de vergüenza.


Parece arena dorada

flor del desierto

esa mentira arrastrada 

década a década

esa promesa incumplida

dormida

como los sueños

de los que nunca más

abrirán los ojos.


Parece polvo de arena

talismán de trashumancia

lo parece

pero si lo fuera

esos ojos seguirían 

abiertos, expectantes

dispuestos a mirar de frente

a los que solo 

guardan para ellos

balas de fuego

y de miedo

o a quienes una vez más

les traicionan incluso

llamándose a si mismos

gobierno progresista.

martes, 30 de junio de 2026

ESTADÍSTICAS DEL BLOG


Ya casi finalizado el mes de junio, hago públicas las estadísticas de visitas al blog durante los seis primeros meses de este año. Personalmente mantengo un contacto directo con un porcentaje minúsculo de esos lectores, así que inconscientemente pasan a formar parte de la imagen que como autor me termino haciendo de quienes guardan un poquito de su tiempo para echarle un vistazo a lo que aquí publico. Y esa imagen salta por los aires, queda hecha añicos con estos números. Sirven para darme un baño de realidad, para demostrar que la relación entre un autor y sus lectores es un misterio fascinante sobre el que el primero no tiene el más mínimo control y que siempre sorprenden. Sobre todo porque, al estar distribuidas por países y al usar el idioma español como vehículo de comunicación, das por hecho que serás leído mayoritariamente en lugares donde ese es el idioma comúnmente utilizado. Y, evidentemente, no es ese el caso. Se me queda cara de tonto cada vez que miro los números.

En fin, que todo esto viene a cuento porque sería casi un delito por mi parte no agradecerles a todos y cada uno de ustedes su contribución para que este pequeño lugar donde la poesía y el arte, pero también la crítica hacia temas de actualidad, son protagonistas. Mientras haya lectores, esto tendrá un sentido porque son ustedes quienes realmente se lo dan. Muchas gracias y seguimos...



 

PINTURA: DAVID HOCKNEY


Un síntoma del desconcierto en el mundo cultural se ha hecho evidente con la muerte del pintor David Hockney. El tratamiento escueto y rácano concedido en España a una de las figuras más importantes del arte contemporáneo nos retrata. Resulta impactante compararlo con la desaparición en su día de Picasso, de quien fue un continuador, y él sí icono popular. Puede que entonces los grandes pintores ocuparan las páginas culturales y hoy sea inhabitual. La ridiculez de nuestros tiempos necesita de una resistencia cabal en los detalles. Suerte que diarios como The Guardian o el francés Libération, que al día siguiente de su fallecimiento dedicó a Hockney la portada y cuatro páginas de apertura, señalan aún la pervivencia de cierta cordura. El nombre de Hockney sorprende que no hubiera quedado estampado, por ejemplo, entre los ganadores del Princesa de Asturias, pero al pintor de Yorkshire no le faltaron los reconocimientos, incluso los más llamativos, como cuando alcanzó el precio más alto pagado por la obra de un artista vivo en una de esas subastas que sí, eso sí, generó comentarios y alaridos. Hablar de arte a menudo nos condena a hablar de dinero, pues es esa la materia en torno a la que todo oscila, y si nos referimos a la creación contemporánea prima la notoriedad concedida a la exhibición de un plátano o una fregona en las salas de un museo más que al seguimiento de tantos buenos y esforzados artistas como existen sin apenas noticia.


David Hockney entró en la historia de la pintura desde bien joven, cuando a finales de la década de 1960 retrató piscinas de California y cuerpos masculinos en su desnudez rotunda antes de la implantación del concepto de californication como un estado de ánimo global. Su pintura supo entonces apostar por la reivindicación social sin caer en los sermones, porque el sermón y el buen arte siempre han estado reñidos, aunque no lo parezca en algunas temporadas. Hockney presumía de que cuando llegó a Los Ángeles se había dado cuenta de que a la ciudad le faltaba su Piranesi y se propuso serlo, pero en lugar de con los grabados de arquitectura romana con las piscinas, las colinas de Hollywood, el sol y la ingravidez. Se hizo amigo de los más valiosos escritores cineastas de ese exilio industrial, que le compraron sus obras cuando aún podían comprarse y a los que retrató en múltiples ocasiones.


Pese a que evolucionó utilizando los materiales tecnológicos que se pusieron a su alcance, de la Pentax a la Polaroid o las tabletas digitales, nunca dejó de desentrañar preciosos paisajes vistos en Normandía o de vuelta en su Inglaterra natal. Nunca le faltó el ánimo para retratar los estallidos de la vida.


Repetía que un maestro chino definió con acierto que la pintura reposaba sobre tres vigas fundamentales: la mano, el corazón y el ojo. Explicaba que la fotografía no era suficiente porque no podía llegar nunca a ser real del todo, tan real y significativa como alcanzaba a ser la mano humana al dibujar. Esa falta de sumisión a una perspectiva ajena marcó su carrera. Decidió que su entierro fuera íntimo y con sólo dos allegados como testigos, pero su muerte hubiera merecido que los demás sacáramos las trompetas, porque su pincelada explicará el mundo como sucede con la de los grandes maestros. Billy Wilder dijo de él que si sólo podías tener un amigo en esta vida y ese amigo era David Hockney nunca te sentirías perdido.



lunes, 29 de junio de 2026

POESÍA: FRASCOS DERRAMADOS


Volverán a dibujarse 

las estelas

en el azul del tiempo.

Volverá la espuma 

a dividir el horizonte

entre lo que se quedó 

por vivir y lo vivido,

entre la caricia del sueño

y el abrazo del agua:

el mar

(estrecho

para las manos amigas

y prohibido

para los que no pueden 

rozarlo con los labios).


Volverá el viento 

que nos mece

y nos arrastra,

la luna

en cuarto menguante 

y retadora,

los dragones alados

el foso navegable

que nos protege 

de miedos antiguos,

la frontera

donde nos golpeó 

la visión de la miseria,

el laberinto

donde nunca nos perdimos

con su olor a especias

y a sherezades

que no vivieron 

las mil y una noches.


Volverán,

yo sé que volverán:

la memoria será generosa

como siempre

y guardará el perfume

de todos 

los frascos derramados.

CINE: MISIÓN DE AUDACES


Rodada por John Ford en el periodo que va de “Centauros del desierto” a “El hombre que mató a Liberty Valance”, dos de sus más reputadas obras maestras, “Misión de audaces”, ha sido injustamente tratada y aún hoy permanece desconocida para el gran público.

Abril de 1863; el coronel Marlowe recibe la orden de adentrarse 300 millas en territorio confederado, al mando de tres regimientos, con la misión de destruir el nudo ferroviario de la estación Newton, de vital importancia para el ejército sudista. Resulta inevitable que la misión le afecte directamente, porque en la vida civil se dedica a la construcción de vías férreas. Las tensas relaciones entre el coronel Marlowe y el mayor Kendall, médico del regimiento, y la presencia de una bella dama del sur, retenida como rehén, pondrán en peligro el éxito de tan arriesgada y suicida misión.

Con el trasfondo de la Guerra de Secesión; basada en un hecho real, “Mision de audaces” es el retorno de Ford a la temática de la caballería ya tratada en su famosa trilogía, malinterpretada por los que ven en ella una exaltación militarista. Aquí Ford se muestra contundente como nunca y articula un discurso inequívocamente antibelicista, demoledor alegato contra la guerra, donde los héroes han dejado paso a los antihéroes, donde la épica desaparece en medio del dolor, la desolación y la muerte, y donde el canto al honor, la integridad y la ética no contradice el mensaje último de un film complejo, en el que Ford no juzga, solo muestra, guardando una exquisita neutralidad respecto a los contendientes de esta cruel guerra fraticida.


Con una magistral dirección; un sólido guión muy fordiano, con esos pequeños toques de humor, tan propios del maestro, y una estilizada puesta en escena, “Misión de audaces” es un film deslumbrante, profundo sin dejar de ser entretenido, alternando espectaculares secuencias de acción -maravillosamente filmadas-, con secuencias intimistas de gran calado emocional.

En la historia de esos tres seres humanos, personajes esculpidos por Ford con mano maestra, atrapados en la barbarie de la guerra, el continúo enfrentamiento entre el taciturno coronel Marlowe -soberbio John Wayne-, ingeniero ferroviario obligado a destruir aquello que construye en la vida civil, marcado por el pasado, en el que prima el sentido del deber, y el escéptico mayor Kendall -excelente William Holden- el medico de principios profundamente humanistas, se verá alterado por los acontecimientos y por la irrupción en sus vidas de Hannah, la orgullosa rehén sureña, -una Constance Towers muy bien dirigida-, que verá cuestionado su mundo después de un duro viaje iniciático, donde tomará consciencia de su frágil vulnerabilidad. Al final todos ellos habrán cambiado, porque ya nada nunca podría ser igual.

Obra maestra imperecedera de inaplazable reivindicación.

domingo, 28 de junio de 2026

POESÍA: SOLEDAD


Esta soledad que profana 

el sinsentido cotidiano 

donde habito, es decir, 

donde mi yo es más mío, 

más auténtico, más nítido, 

más íntimo, más sombrío…


Esta soledad donde gritan 

los violines heridos de ruido 

y se mueren de silencio 

las lágrimas azules 

de los pétalos marchitos.


Esta soledad donde nacen 

balas con el verbo 

y me disparan piel adentro 

entre las venas y me matan 

y me subyugan y me sublevan 

y me suicidan y me reaniman

y me consuelan y me dejan 

en pelota picada, 

sin armaduras, sin conciencia, 

sin estigmas, sin violencia…

y me muere y me vive 

y me respira y yo la muero,

la vivo y la respiro…


Esta soledad es lo que soy. 

Lo demás 

son disfraces pasajeros, 

trajes de piel, trazos de carne 

que se visten con mi carne, 

que gimen con mi sexo, 

que lloran con mis ojos, 

hablan con mi voz, 

andan con mis pies...

un reflejo inexacto de mí, 

tambaleándose 

en medio del camino.


Esta soledad es lo que soy,

que nadie venga si no es 

para morir de mí, en mí…

para morir de soledad conmigo.

PINTURA: SIMON QUADRAT


Simon Quadrat nace en Londres en 1946, hijo de emigrantes judíos que huyeron de la Alemania nazi antes del comienzo de la II Guerra Mundial. Durante sus primeros años en la escuela pintó fábricas y paisajes urbanos desolados. De jovencito, leer y visitar galerías de arte se convirtieron en parte de su estilo de vida; sin embargo, Quadrat señala que en aquella época “no pensaba en ser artista”. En lugar de ello, estudió Derecho en la universidad para posteriormente embarcarse en una larga carrera de 30 años como abogado penalista. No será hasta el año 2000 cuando abandone la abogacía para dedicarse íntegramente a tiempo completo a pintar bodegones, naturalezas muertas, escenas callejeras, paisajes urbanos y composiciones narrativas imaginarias.


Las pinturas de Simon Quadrat incitan a una observación aguda, y muchas de sus escenas callejeras y estudios de naturaleza muerta muestran referencias a la infancia y los recuerdos. Su obra es ecléctica y diversa, desde naturalezas muertas con objetos familiares sobre mesas hasta lugares más abstractos que incluyen el mar y algunos paisajes bellamente encapsulados. La temática es casi siempre reconocible, pero a menudo posee una dimensión que trasciende lo cotidiano.


El material original proviene de su imaginación, recuerdos de personas, lugares e incidentes de varias décadas. Los temas evolucionan en el lienzo a medida que trabaja en ellos. Una escena callejera que pudo o no haber existido, una figura que podría ser alguien que conoce o vio alguna vez, o, en cambio, una completa imitación de la realidad. Sus bodegones se basan tanto en la invención como en la observación. Le gusta otorgar a los objetos un significado que de otro modo no tendrían. Sus pinturas están llenas de delicias infantiles: volar cometas, ir en caravana, el circo, el teatro de marionetas, Punch y Judy, la playa, un pájaro de colores brillantes en una jaula, todo observado con ojos que captan el placer sin perder de vista los matices.


Su pintura se basa en la memoria, la imaginación y numerosas referencias culturales, tanto británicas como europeas. La necesidad de aportar una perspectiva humana a sus pinturas ha crecido con el tiempo. Cada cuadro busca contar una historia, pero se trata de una historia deliberadamente ambigua que el espectador debe determinar. Sus pinturas se arraigan, sin ningún sentimiento de nostalgia, en el siglo XX, pero sus temas recurrentes de compañerismo y aislamiento son atemporales. Los cuadros de Simon Quadrat atraen al espectador con sus imágenes cautivadoras, pero es por su profundidad por lo que merece la pena verlas repetidamente.



sábado, 27 de junio de 2026

POESÍA: EL CASTIGO


Irse de viaje,

eso no se le hace a un gato.

Porque qué puede hacer 

un gato en un piso vacío.

Trepar por las paredes.

Restregarse 

entre los muebles.

Parece que nada 

ha cambiado

y, sin embargo, ha cambiado.

Que nada se ha movido,

pero está descolocado.

Y por la noche la lámpara 

no se enciende.


Se oyen pasos en la escalera,

pero no son ésos.

La mano que pone 

el pienso en el plato

y que limpia el arenero

tampoco es aquella 

que siempre lo hacía.


Hay algo aquí 

que no empieza

a la hora de siempre.

Hay algo que no ocurre

como debería.

Aquí había alguien 

que estaba,

que de repente se fue

sin contar con quien ejerce

de compañero y amigo,

ni dar explicación alguna.


Se ha buscado 

en todos los armarios.

Se ha recorrido la estantería.

Se ha husmeado 

debajo de la alfombra.

Incluso se ha roto la prohibición

y se han desparramado 

los papeles.

Qué más se puede hacer.

Dormir y esperar.


Ya verá cuando regrese,

ya verá cuando aparezca.

Se va a enterar

de que eso no se le puede 

hacer a un gato.

Irá hacia él

como si no quisiera,

despacito,

con las patas muy ofendidas.

Y nada de saltos 

ni maullidos al principio.


Se está mentalizando

para ver cuánto puede aguantar

sin restregarse contra él,

a ver cuánto puede resistir

para que dure el castigo.