Lasar Segall es uno de los exponentes más importantes del modernismo en Brasil, aunque nació en Vilna (Lituania) que en aquél año de 1891 aún firmaba parte del Imperio ruso. En 1912 marchó a Sao Paulo, donde vivían tres de sus hermanos y, aunque pronto se trasladó a la ciudad alemana de Dresde, esa experiencia brasileña quedaría ya para siempre reflejada en su obra. Finalmente se nacionalizó brasileño en 1927 y está considerado como el introductor en ese país del movimiento expresionista.
Cuando empezó a pintar “El barco de los emigrantes” en 1939, estallaba la Segunda Guerra Mundial en Europa. La imagen nis hace pensar en la experiencia de los miles de refugiados que abordaron estos barcos para sobrevivir. Y, aún hoy, la relevancia de este trabajo es evidente cuando vemos tantos desplazamientos ocurridos debido a guerras, conflictos y crisis que continúan en el mundo contemporáneo.
Lasar Segall tardó dos años en pintar el cuadro, que se completó en 1941. Antes, sin embargo, ya había realizado varios dibujos de anotaciones del mar, barcos, gaviotas y marineros, elaborados a partir de su propia experiencia viajando en barcos; tanto cuando se trasladó a Brasil como en otros viajes que realizó. Mário de Andrade (del que llegó a pintar un retrato) dijo una vez que “Navio de emigrantes” es un cuadro “muy reflexivo”. Muestra su preocupación por la condición humana y con todo el rigor y cuidado estético.

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