No es fácil contener
este desasosiego
de caballos que quieren
partir en tu busca.
No es fácil realizar
este conjuro preliminar,
ensalmo que propicie
la expedición
y ensimisme las mentes.
No será fácil encontrarte.
Pero el ejército
que he dispuesto
lo forman hombres
que no tienen nada que perder.
Todos han sido
seleccionados con esmero.
Bulle en su interior
un motivo tenaz para buscarte,
distinto del amor o la codicia,
que son impulsos breves,
quebradizos.
No mueve el corazón
empedernido de estas gentes
deseo ni venganza,
afán de recompensa,
sino algo más profundo,
más huraño,
que la persecución
irá esclareciendo
y el encuentro
-porque vas a ser encontrado-
revelará en su dimensión final,
toda su grandeza y su miseria
oscura, elemental.
He pasado revista. Nadie falta.
Lanzo al aire la moneda
que fijará la ruta.
El viento amaina y la noche
se alza e inclina aquiescente.
Relajo poco a poco la brida,
incontenible ya.
Partamos a la búsqueda
de nuestro futuro.

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