viernes, 2 de enero de 2026

POESÍA: ROPA TENDIDA


La ropa tendida 

es un fusilamiento 

de almas. 

La ropa tendida 

es el suicidio 

de un espantapájaros, 

la bandera de los barrios, 

es casi tirar la casa 

por la ventana. 

La ropa tendida 

es un enorme títere 

que descansa, 

un trueque de color 

por humedad 

y una muestra 

de los restos 

de pudor al sol. 

Tender la ropa 

es manejar la marioneta 

de uno mismo 

ante un vacío 

que te interroga.

jueves, 1 de enero de 2026

REFLEXIÓN: LO QUE TE DESEO


Puedo decir que tengo una vida perfecta. No te asombres, ni me envidies, porque es perfecta en toda la enorme extensión de sus imperfecciones y reiterados fracasos, no en el miserable sentido que vende ese positivismo tóxico moderno. Mi vida, al menos según yo lo veo, no cumple con los estándares de la perfección rentable y, precisamente por eso, la considero perfecta. 

Está hecha de dificultades, de sufrimiento, de contradicciones, de tropiezos humanos demasiado humanos, de heridas que nunca cierran del todo (ni espero que lo hagan)... Pero que también me obligan a pensar y me arrancan de la pasividad donde uno se pudre lentamente. En ese sentido, que estoy convencido de que es el único que vale, ha sido una vida privilegiada (incluso más de lo que pude soñar cuando soñaba con comerme el mundo). Y aún así, ha estado atravesada por una sed persistente de sentido a medida que pasaban los años, una incomodidad que no espero que se calme con aplausos, likes, ni verdades absolutas. 

Esa sed no es una falla, es el motor. Es lo que impide que todo se vuelva cómodo, manso, muerto. Por eso hoy, que comienza un nuevo año, no te deseo una vida perfecta. Al menos esa perfección limpia, ordenada, planeada y exhibible en las redes sociales. Te deseo algo más arriesgado y peligroso: una vida que se rompa y se reconstruya mil veces, que te conforme cuando intentes dormirte en ti mismo, que te obligue a preguntarte quién eres y por qué sigues. Una vida que no se deje adormecer ni esclavizar.

Una vida, en fin, que cuando valga la pena, te haga arder hasta el tuétano. Y que sea tuya, dándole la espalda a los moldes impostados. 


POESÍA: VIVIR


Si sabes que la salud 

otorga una libertad

de la que un día carecerás

¿no será entonces prudente 

ahora vivir una vida

que no cargue en exceso

con placeres reprimidos

resentimientos violentos

elecciones aplazadas

lamentos vanos

sueños incumplidos

amarguras sangrantes?

No pierdas el tiempo 

en trabajos estériles

relaciones vacuas

amores yermos... 


Vive una vida equidistante

de la mediocridad 

y de la heroicidad

despliega las velas

fija el rumbo de la nave

en esa incierta tierra

fondea en puertos amigos

bajo noches estrelladas

sin vivir una existencia

marcara por los demás. 


Recuerda que la utopía 

en la que nunca

hayas soñado

te acosará obstinadamente

incluso después de muerto.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

SOBRE EL BLOG: VISITAS RECIBIDAS EN 2025


Se acaba 2025 y es tiempo de hacer balance final del año. También en la pequeña historia de este blog, con las estadísticas finales de las visitas recibidas. Los resultados resultan enormemente sorprendentes, ya que uno supone que tendrían que estar condicionados sobre todo por el idioma al exigir del lector el esfuerzo de leer y entender el mensaje escrito.

Evidentemente, dejo el resto de las valoraciones para que cada lector haga las suyas, pero no quiero acabar sin mostrar mi enorme agradecimiento hacia quienes reservan un poquito de su tiempo para contribuir a que la comunidad que formamos el que esto escribe y quienes lo leen, en torno a la poesía, el arte y determinados análisis de la actualidad, siga viva después de tantos años. 
De todo corazón, mil gracias. 

NOTA: Las 6.470 visitas desde Singapur y las 3.840 desde Hong Kong son tan sorprendentes porque no son hechos casuales, ya que siempre figuran en lugar destacado de la lista, año tras año. Esa fidelidad a pesar de la barrera que debería suponer el idioma no deja nunca de asombrarme. 



HISTORIAS MÍNIMAS: FIN DE AÑO


– ¿Y las uvas?  – me preguntaste. ¿Este año no nos comemos las uvas o qué?

Me dieron ganas de llorar. No había pensado en las uvas. Ni se me había ocurrido que quisieras comértelas. Te habías pasado toda la tarde somnolienta mientras yo alternaba la mirada entre la puerta de la habitación, tu respiración sosegada y la tele, donde ahora estaban dando uno de esos programas de fin de año horteras que no soporto. Justo en el momento en que formulaste tu pregunta los presentadores empezaron a dar las instrucciones. “Que nadie se equivoque en los cuartos” – advirtieron. Se acercaba el momento, y yo no había pensado en las malditas uvas.

– ¡Pues claro! – te contesté con una sonrisa forzada.

Las uvas. ¡Pues claro! Repetí enfadado para mis adentros. ¿Por qué íbamos a saltárnoslas este año? Ya que no estábamos celebrando la Nochevieja, por lo menos que nos comamos las uvas. A ti estas cosas te dan igual, so rancio, pero a los demás les hace ilusión.

Me marché pidiendo para mis adentros que por favor les hubieran sobrado uvas de todas las que habían repartido hacía un rato. Todavía no podía creerme que hubiera estado tan bajo de reflejos como para no pedirlas antes. Era como si tu dolor me hubiese anestesiado el cerebro.

Regresé a tu cuarto con el tiempo justo para levantarte la cama y erguirte. Me miraste a los ojos y te dediqué una media sonrisa. Había conseguido algunas uvas. La enfermera me las había dado con un “anda queee” cariñoso. Empezaron los cuartos. Esperamos en silencio. Sonó la primera campanada y nos metimos la primera uva en la boca. Sonó la segunda y ya no alcancé a oír el resto. Estaba demasiado concentrado en deshacerme del nudo que tenía en la garganta.

Nos felicitamos el año nuevo. Nos abrazamos. Nos besamos. A falta de champán, me bebí mis lágrimas. No quería que las vieras. Se te veía feliz. ¿Por qué no iba a estarlo yo también? Me preguntaste cuántas me había comido. Creo que te mentí. Nos acabamos las que sobraron mientras el 2026 se desperezaba. Y ésas fueron las últimas uvas que te comiste.

martes, 30 de diciembre de 2025

POESÍA: ENCONTRARTE


Tengo que encontrarte, 

poema oculto,

sé que duermes 

en las hojas muertas 

de los libros, 

de las historietas, 

de los poemarios, 

de las fábulas, 

de las pinturas, 

de las recetas.

Estás ahí, 

solo tengo

que darme cuenta.


Bajas por los techos, 

por los focos

por los codos, 

por las puertas.

Te camuflas 

en las palabras,

en las acciones 

justas y oportunas.

Te espío sin alcanzarte, 

poema que se quiebra.


¿Me enseñarías 

tu ola dorada 

si te lo propusiera?

Poema de la sustancia, 

poema de los cambios

sé que habitas 

entre mi lengua.


Inspiración:

¿me acompañarás

hasta el momento 

en el que pueda

escribir algo?

lunes, 29 de diciembre de 2025

POESÍA: INVIERNO EN GAZA


La guerra llegó un día

en que tu hermano 

salió a buscar pan

y regresó con una bala

perdida en el bolsillo 

de su pecho.

Supongo

que entonces el mundo 

fue una gran mortaja, 

un sitio vacío 

en mitad del miedo, 

y descubriste sus ojos

hasta en los perros 

de la calle.


Ahora bajo el muro 

fusilado de la noche

la guerra duerme 

su largo invierno.

Las balas y las bombas

ya no son necesarias, 

basta con que el hambre, 

la lluvia y el frío

hagan su trabajo

porque no hay

donde guarecerse. 


Sueñas con tu hermano,

una mano de niño 

abriéndose paso

entre la tierra.

Despiertas asustado 

y acudes tiritando

al llamado de la oscuridad

donde ves la luna coagulada.


Esta forma de sentirse 

desamparado, este duelo

largo como la genealogía 

de las moscas.

La guerra silenciosa, 

con su sorda sucesión 

de sombras en un suelo

de escombros, ruinas

y desesperanza

hunde sus semillas, 

y tú cosechas

el odio en esta esquina, 

mientras esperas

la cara de tu venganza.

domingo, 28 de diciembre de 2025

POESÍA: ANTORCHA

 


Ya solo aspiro a la calma 

que sigue al incendio

donde arden la mediocridad, 

los mediocres y sus miedos. 

Camino con una antorcha

encendida entre los restos, 

pero los árboles están a salvo

me llevo su lentitud y su sombra, 

renuncié a la prisa

cicatricé la ira los días de lluvia, 

vacié mis pulmones de óxido, 

mis venas de vaselina. 

Renuncié a la música de las esferas

a los cuerpos sólidos

a mover la tierra 

con o sin punto de apoyo. 

Solo la levedad del fuego

ley de la levedad

ahí está todo, ahí estoy yo

y veo brillar los diminutos 

corazones de los hombres

como diminutas iglesias

llenos de una fe incomprensible, 

llenos de rabia, llenos de deseos, 

diminutos deseos

que entorpecen el camino

que empobrecen la vida, 

vida que también fue mía. 

La levedad de la vida

abandonando un corazón 

ya muy cansado, 

corazón de autómata

corazón que también amó

porque amé con cada víscera

con cada hueco de mi cuerpo

otros huecos de otros cuerpos. 

Fui hueco de árbol

para las palabras de otros, 

en mí todo está a salvo, 

aproximaciones pobres 

y humanas aproximaciones. 

Que se sepa, 

he hurgado

hay que seguir hurgando

y el frío no puede detenerme. 

Que nada te detenga

que nada detenga a nadie

que lleve una antorcha en la mano.