¿Cómo vive quien un día
amó y fue borrado
en la conciencia
del otro ser con quien
se complementaba?
Hay en sus palabras
una penumbra en desvelo,
una sabiduría
que abre lo que nombra
hasta hacerlo temblar
en lo que falta,
y su mirada se estremece
en lo que nunca conquista.
Cada pensamiento suyo
trasparece la sombra
de lo amado
hasta desvanecerse
en su astro quieto.
Vive su sueño desierto
quien un día amó,
y sin aire aún respira
el perfume
de una rosa muerta.
Desposeído su mundo,
habita en uno nuevo
que va creando
dentro de su anunciación
sin umbral
y sin saber lo que resultará
de tanto dolor.
Nunca ya amanecerá
como antes,
cuando cada día
se hacía luz en otro ser.
La receta es perseverar,
hasta descubrir un día
que en realidad la luz
estaba dentro de si mismo
y será entonces
cuando pueda recomponer
de verdad su vida.

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