sábado, 7 de noviembre de 2026

OPINIÓN: VERGÜENZA DE MINISTROS


Estamos en vísperas de unas elecciones en España, pero vaya por delante un aviso: No hago campaña electoral por nadie, aunque tenga decidido mi voto y no tengo problema alguno en reconocer que será para una opción de izquierdas. Pero cuando decido emitir una opinión no lo hago en función de si hay una campaña electoral por medio o no. Mis opiniones son una reacción personal ante hechos que suceden a nuestro alrededor y cuando hay políticos por medio me da igual a qué opción política pertenezcan, si creo que merecen un palo dialéctico por mi parte lo van a recibir seguro.

Esta vez los dardos van a por algunos ministros del gobierno, que pertenecen al PSOE. El primero, ya exministro, es Oscar Puente. Iba a exigir su dimisión por los accidentes en trenes de alta velocidad, pero se me ha adelantado. Y le reconozco que ha dimitido con gran sentido de la dignidad, tanto por el momento como por el lugar elegido y el tono empleado al hacer pública su decisión. Que lo haya hecho después de recabar y hacer pública toda la información disponible sobre la última tragedia, así como haber elegido el Parlamento para comunicarla dignifica la política, ya que se ha hecho en el lugar que representa la soberanía popular. Resulta curioso que quiénes se han quedado roncos exigiendo esa dimisión a gritos, ahora la reprueban calificándola de circo. Son los mismos que han aplaudido y abrazado durante meses a un impresentable como Carlos Mazón, que aún conserva su escaño en las cortes valencianas y sigue sin aclarar lo que hacía con una periodista en el tristemente célebre reservado de un restaurante mientras los valencianos se ahogaban en el lodo.

El caso es que no voy a referirme solamente al caso del exministro Puente. Porque considero que hay dos miembros más de la rama socialista del gobierno que deberían ser cesados de manera fulminante al haberse convertido en una vergüenza para la democracia por el desprecio que demuestran hacia los derechos humanos.

Uno es Marlaska, el Ministro de Interior. Ya ha dado muestras anteriormente de haber esquivado cuando le ha interesado el escrupuloso respeto por la Ley al que le obliga su cargo, pero está empezando a ser escandaloso que permita las últimas actuaciones de la policía en las calles, que se dedica a cargar con saña contra colectivos sociales que ejercen su derecho a la protesta, mientras permite o acompaña para proteger a miembros de la extrema derecha cuando salen a provocar disturbios para ensalzar la dictadura. Más aún, se ha convertido en práctica habitual infiltrar agentes de paisano en las manifestaciones para provocar incidentes que acaban con manifestantes detenidos. A esto se le suman hechos deleznables como la expulsión de inmigrantes que han pedido asilo político en nuestro país, sin haberse resuelto administrativamente su situación, algo absolutamente ilegal. En ningún momento, el ministro ha considerado que deba dar explicaciones sobre estos temas. Debería ser cesado cuanto antes.

La segunda es la Ministra de Defensa, Margarita Robles. Una organización tan seria como Amnistía Internacional ha hecho públicos varios informes donde acusan a soldados destacados en Ceuta de maltratos y torturas intolerables a inmigrantes magrebíes que aún permanecen en la ciudad. Se han publicado incluso grabaciones de audio donde se celebran vergonzosamente maneras alternativas para hacer el máximo daño al golpear, sin que se noten posteriormente los efectos. Un último informe habla de secuestros para llevarlos a lugares apartados donde poder ejercer estas prácticas más facilmente y ciudadanos de Ceuta lo corroboran. La reacción del ministerio ha sido supuestamente abrir investigaciones sobre estos hechos, pero en ningún momento se ha hecho saber si han tenido consecuencias. Optar por la opacidad es precisamente lo que hace sospechar que se intenta echar tierra sobre el asunto y no puede ser admisible que la ministra siga mirando hacia otro lado. Y ofende profundamente que en lugar de ser cesada, Pedro Sánchez la haya incluído como la segunda en la lista del PSOE por Madrid, detrás de él mismo. 

Democracia y derechos humanos son dos conceptos tan estrechamente unidos que no puede existir el uno sin el otro. Algunos que presumen de demócratas parecen haberlo olvidado.

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