En esta tiniebla
que preña los cuerpos
cada día,
no es veraz la luz
que nos da forma,
el mundo supura
una oscuridad
sin contornos,
luchamos
con pequeños
candiles
en la intolerable
tormenta
y nos buscamos
los unos a los otros
en la noche helada.
Somos héroes
anónimos
en un mundo
sin memoria
ni conciencia,
dirigido
por los ineptos
y los crueles.

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