viernes, 21 de agosto de 2026

OPINIÓN: CRIMINALES DE GUERRA


La economía de la atención fabrica enormes agujeros negros. Traga guerras, catástrofes y genocidios con una pasmosa velocidad que solo favorece a los criminales, conforta a los indiferentes y castiga a millones de inocentes que perecen bajo las bombas o desfallecen hambrientos y enfermos. Así sucede con Gaza, uno de los mayores y desatendidos infiernos en el que sufren injusto castigo más de dos millones de personas supervivientes de la guerra, hacinadas bajo las ruinas, de vez en cuando bombardeadas por el ejército de Israel y siempre sometidas a unas miserables condiciones de vida que debieran sonrojar a la humanidad entera.

Los gazatíes pugnan por atraer la atención internacional con sus hermanos de Cisjordania, sometidos por la extrema derecha israelí a una virulenta ofensiva colonizadora en toda regla. Empezó propiamente como un efecto colateral perverso de la guerra en la Franja y se intensificó desde octubre pasado con la mal llamada tregua negociada por Trump y sistemáticamente boicoteada por Israel. Supera el millar el número de los gazatíes fallecidos por ataques israelíes durante este alto el fuego, una cifra similar a la de los palestinos de Cisjordania muertos por el ejército israelí o por los colonos sin que hubiera guerra desde el 7 de octubre.

Así de cruentas son las treguas de Trump y Netanyahu en el profundo agujero negro de la desatención y del olvido que es Oriente Próximo. Gaza compite con Cisjordania y ambas con el sur de Líbano, el estrecho de Ormuz e incluso con los hutíes de Yemen, bajo la batuta del director de la orquesta y maestro en atraer y distraer la atención mundial que es Donald Trump. En las decretadas por Trump se sigue disparando, sus planes de paz nunca empiezan a aplicarse y sus bravuconadas belicistas terminan diluidas ante las advertencias de los mercados y el descontento creciente entre sus propios partidarios.

Si Trump es maestro de la atención, Netanyahu sobresale en la hipnosis de la seguridad. Todo le está permitido con tal de mantener viva un arma política tan eficaz, con la que Israel mantiene bloqueado el plan de paz para Gaza y persiste en su ocupación militar. Diez meses después de que empezara la tregua, todavía no ha entrado ni un solo periodista extranjero en la Franja, como si Netanyahu hubiera reaccionado drásticamente ante la advertencia del columnista del Times de Nueva York (29 de mayo de 2025), Thomas Friedman, sobre el horror que aparecería a ojos de todos el día en que las cámaras de todo el planeta, y no solo las árabes, mostraran las imágenes de muerte y ruinas en que ha sido convertida Gaza.

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