sábado, 27 de junio de 2026

POESÍA: EL CASTIGO


Irse de viaje,

eso no se le hace a un gato.

Porque qué puede hacer 

un gato en un piso vacío.

Trepar por las paredes.

Restregarse 

entre los muebles.

Parece que nada 

ha cambiado

y, sin embargo, ha cambiado.

Que nada se ha movido,

pero está descolocado.

Y por la noche la lámpara 

no se enciende.


Se oyen pasos en la escalera,

pero no son ésos.

La mano que pone 

el pienso en el plato

y que limpia el arenero

tampoco es aquella 

que siempre lo hacía.


Hay algo aquí 

que no empieza

a la hora de siempre.

Hay algo que no ocurre

como debería.

Aquí había alguien 

que estaba,

que de repente se fue

sin contar con quien ejerce

de compañero y amigo,

ni dar explicación alguna.


Se ha buscado 

en todos los armarios.

Se ha recorrido la estantería.

Se ha husmeado 

debajo de la alfombra.

Incluso se ha roto la prohibición

y se han desparramado 

los papeles.

Qué más se puede hacer.

Dormir y esperar.


Ya verá cuando regrese,

ya verá cuando aparezca.

Se va a enterar

de que eso no se le puede 

hacer a un gato.

Irá hacia él

como si no quisiera,

despacito,

con las patas muy ofendidas.

Y nada de saltos 

ni maullidos al principio.


Se está mentalizando

para ver cuánto puede aguantar

sin restregarse contra él,

a ver cuánto puede resistir

para que dure el castigo.


No hay comentarios: