Los rayos de sol
son los besos
que las nubes
le mandan a la tierra
y que la tierra
le regresa a las nubes.
No son besos
cualesquiera
sino besos intensos,
besos de arrebato
y de cólera.
Ellas,
las nubes y la tierra,
se aman,
siempre se han amado,
pero nunca se les ha
permitido tocarse.
Cuando
en las altas colinas
que miran al norte
las nubes y la tierra
se acercan y se tocan,
las nubes enamoradas
quedan quietas,
muy quietas,
y la tierra se va
llenando de gotitas.
Las llaman
lluvia horizontal,
pero en realidad son lágrimas.
Lágrimas de un amor
dolorososamente eterno
como todos
los amores imposibles.

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