domingo, 28 de junio de 2026

PINTURA: SIMON QUADRAT


Simon Quadrat nace en Londres en 1946, hijo de emigrantes judíos que huyeron de la Alemania nazi antes del comienzo de la II Guerra Mundial. Durante sus primeros años en la escuela pintó fábricas y paisajes urbanos desolados. De jovencito, leer y visitar galerías de arte se convirtieron en parte de su estilo de vida; sin embargo, Quadrat señala que en aquella época “no pensaba en ser artista”. En lugar de ello, estudió Derecho en la universidad para posteriormente embarcarse en una larga carrera de 30 años como abogado penalista. No será hasta el año 2000 cuando abandone la abogacía para dedicarse íntegramente a tiempo completo a pintar bodegones, naturalezas muertas, escenas callejeras, paisajes urbanos y composiciones narrativas imaginarias.


Las pinturas de Simon Quadrat incitan a una observación aguda, y muchas de sus escenas callejeras y estudios de naturaleza muerta muestran referencias a la infancia y los recuerdos. Su obra es ecléctica y diversa, desde naturalezas muertas con objetos familiares sobre mesas hasta lugares más abstractos que incluyen el mar y algunos paisajes bellamente encapsulados. La temática es casi siempre reconocible, pero a menudo posee una dimensión que trasciende lo cotidiano.


El material original proviene de su imaginación, recuerdos de personas, lugares e incidentes de varias décadas. Los temas evolucionan en el lienzo a medida que trabaja en ellos. Una escena callejera que pudo o no haber existido, una figura que podría ser alguien que conoce o vio alguna vez, o, en cambio, una completa imitación de la realidad. Sus bodegones se basan tanto en la invención como en la observación. Le gusta otorgar a los objetos un significado que de otro modo no tendrían. Sus pinturas están llenas de delicias infantiles: volar cometas, ir en caravana, el circo, el teatro de marionetas, Punch y Judy, la playa, un pájaro de colores brillantes en una jaula, todo observado con ojos que captan el placer sin perder de vista los matices.


Su pintura se basa en la memoria, la imaginación y numerosas referencias culturales, tanto británicas como europeas. La necesidad de aportar una perspectiva humana a sus pinturas ha crecido con el tiempo. Cada cuadro busca contar una historia, pero se trata de una historia deliberadamente ambigua que el espectador debe determinar. Sus pinturas se arraigan, sin ningún sentimiento de nostalgia, en el siglo XX, pero sus temas recurrentes de compañerismo y aislamiento son atemporales. Los cuadros de Simon Quadrat atraen al espectador con sus imágenes cautivadoras, pero es por su profundidad por lo que merece la pena verlas repetidamente.



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