Acostumbrarse a vivir
contra el dolor
conocer exactamente
sus límites
sentirse seguro
dentro de ellos
tener bien engrasada
la maquinaria que lo controla
alimentarlo
abrigarlo
procurarle
la paz necesaria
avivarlo si se desvanece
calmarlo si se desboca
mantener a salvo
mi dolor
mi querido dolor
tan fiel acompañándome
durante tanto tiempo
que ya no somos nadie
el uno sin el otro.

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