Pronto ha de llegar
la primavera.
Como siempre,
porque no tengo noticias
hasta la fecha,
de que alguna vez
no se haya
terminado un invierno.
Lo que no sé
es si nos permitirán,
tal y como va el mundo,
dejar de tener frío,
miedo, angustia o vacío.
Si llegará el calor
a derretir
toda la pobredumbre
acumulada
tras las pestañas,
bajo las uñas,
sepultando latidos.
Si podremos, al fin,
cerrar los ojos al sol
y respirar tranquilos.

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