En sus cuadros, John Atkinson Grimshaw pretende representar el mundo moderno nacido de la industrialización, pero soslayando la deprimente y sucia realidad de las ciudades industriales.
Grimshaw recoge en sus obras las diferentes fuentes de luz, utilizando la luna, las lámparas de gas del interior de los comercios, los faroles y los faros de los vehículos para representar una variedad de reflejos en las aceras y las calles empapadas de agua de lluvia. En Barcos en el río Clyde el chisporroteo de los puntos luminosos procede de una pequeña hoguera encendida a un lado de la calzada, junto a la cual se calientan dos trabajadores de los muelles
La prosperidad comercial de Glasgow data del siglo XVII, cuando el puerto del río Clyde empezó a importar tabaco, azúcar, algodón y otros productos. Glasgow, situada al oeste del país, tenía un emplazamiento idóneo para luego volver a exportar una gran proporción de estas mercancías a Francia, Alemania, Italia, Noruega, las Indias Occidentales y Norteamérica. Pero esa prosperidad también suponía un alto precio a pagar por la clase trabajadora y el pueblo llano en general con la falta de derechos y una vida donde la miseria era la gran protagonista.

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