domingo, 22 de marzo de 2026

PINTURA: JOHN ATKINSON GRIMSHAW


En sus cuadros, John Atkinson Grimshaw pretende representar el mundo moderno nacido de la industrialización, pero soslayando la deprimente y sucia realidad de las ciudades industriales.

Las composiciones en las que representa los puertos de la Gran Bretaña victoriana son hermosas evocaciones líricas de la era industrial. Grimshaw plasmó la niebla y la bruma con tanta precisión que se diría que ha captado el frío del aire húmedo y el vaho que cala las gruesas ropas de los escasos personajes que pueblan las primeras horas de una mañana brumosa.

Grimshaw recoge en sus obras las diferentes fuentes de luz, utilizando la luna, las lámparas de gas del interior de los comercios, los faroles y los faros de los vehículos para representar una variedad de reflejos en las aceras y las calles empapadas de agua de lluvia. En Barcos en el río Clyde el chisporroteo de los puntos luminosos procede de una pequeña hoguera encendida a un lado de la calzada, junto a la cual se calientan dos trabajadores de los muelles

La prosperidad comercial de Glasgow data del siglo XVII, cuando el puerto del río Clyde empezó a importar tabaco, azúcar, algodón y otros productos. Glasgow, situada al oeste del país, tenía un emplazamiento idóneo para luego volver a exportar una gran proporción de estas mercancías a Francia, Alemania, Italia, Noruega, las Indias Occidentales y Norteamérica. Pero esa prosperidad también suponía un alto precio a pagar por la clase trabajadora y el pueblo llano en general con la falta de derechos y una vida donde la miseria era la gran protagonista. 


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