Abuelo,
intento ir
siguiendo tus pasos
por los campos
de la vida,
hundo mis botas
dentro de tus huellas.
Miro hacia atrás:
no veo a nadie,
pero espero
que más allá
de lo que mi vista abarca
otras piernas menudas,
aún con esfuerzo,
me sigan el rastro
si hago méritos para ello.

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