domingo, 22 de febrero de 2026

POESÍA: PETICIÓN


Ya el pabellón del tiempo 

se ha quebrado

y los días que vienen 

serán duros,

como el paisaje dentro 

de mi sangre.

Vientos de aquí y de allá 

que me dejaron

caer como semilla volandera

sobre las lomas lentas, 

casi yermas,

de una tierra pequeña 

y muy amada,

aunque sea un instante, 

frente al muro,

que devuelvan el fervor 

de tantas horas.

Deberían darme el caudal exacto 

y el halda de mi madre 

en la tormenta;

darme la compañía 

de mis hermanas,

los juegos de invierno 

al abrigo del frío.

Darme la fiesta, 

el baile, las canciones,

mi voz de plata 

por el cielo limpio.

Darme la primavera 

de aquella boda,

la alegría sin fin 

de dos hijas y una nieta,

el horizonte 

y el camino largo.

Darme el amanecer, 

el tajo ancho

y compañeros 

a mis dos costados.

Darme también 

la nieve de febrero

en el Padre Teide

y las ventanas abiertas 

de la lluvia en carnavales. 

Y en el rigor de agosto

una cala solitaria, 

la sombra de un flamboyán

una sandía roja a mediodía

y a una mujer sonriendo

mientras la miro. 

Darme para mi muerte, 

cuando llegue,

las cosas claras 

que me dio la vida.

Ya pongo yo el silencio, 

el paso largo,

la tarde gris 

y el vendaval de olvido.

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