Primero se oyeron las voces
en formas diversas salieron
hasta ser estruendo.
Algunas decían
plegarias a gritos
furias de palabras
a los viejos dioses
que ya antes habían
oído plegarias tan iguales
a estas plegarias.
La voz de la furia
creció hasta ser grito
anunció la llegada
del rito del odio
de los rezos de amor
a los rezos del odio.
Se conoce muy bien
el camino
el camino del odio
la sangre no lo borra
la sangre no llega
a borrar el camino
de los viejos odios.
Entre una guerra
y la siguiente guerra
la sangre y el odio y la pena
son caminos hondos
no se llenan nunca
de perdón ni de tierra.
La voz que era rezo
fue de repente voz de odio
y encontró muchas voces
del color del odio.
Se escucharon las voces
antiguas del tiempo
sus ecos lejanos.
En los calendarios
de cenizas de tiempo
guardan las voces antiguas
todas llaman a la sangre nueva
a la rabia nueva
a la nueva furia
y a la nueva venganza.
La misma salmodia
sin música
solo el latir de la pena
acompaña el lamento
de la letanía.
Y así cubre el manto
de sangre la tierra.
Y así cubre el manto
de dolor la tierra.
Y así cubre el manto
de pena la tierra.
Y así cubre el manto
de estruendo la tierra.
Y así cubre el manto
de gritos la tierra.
Y así cubre el manto
de muerte la tierra.
Y así cubre el manto
de traición la tierra.
Y así cubre el manto
de terror la tierra.
Y así cubre el manto
de horrores la tierra.
Y así cubre el manto
de espanto la tierra.
Y así cubre el manto
de luto la tierra.
Y así cubre el manto
de crimen la tierra.
Y así cubre el manto
de impiedad la tierra.
Y así cubre el manto
de infamias la tierra.
La tierra del hombre
la tierra del fracaso del hombre.

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