martes, 20 de enero de 2026

POESÍA: ALARIDOS


Primero se oyeron las voces

en formas diversas salieron

hasta ser estruendo. 

Algunas decían 

plegarias a gritos

furias de palabras

a los viejos dioses

que ya antes habían 

oído plegarias tan iguales

a estas plegarias. 

La voz de la furia 

creció hasta ser grito

anunció la llegada 

del rito del odio

de los rezos de amor 

a los rezos del odio. 

Se conoce muy bien

el camino

el camino del odio

la sangre no lo borra

la sangre no llega 

a borrar el camino 

de los viejos odios. 

Entre una guerra 

y la siguiente guerra

la sangre y el odio y la pena

son caminos hondos

no se llenan nunca 

de perdón ni de tierra. 

La voz que era rezo

fue de repente voz de odio

y encontró muchas voces 

del color del odio. 

Se escucharon las voces 

antiguas del tiempo

sus ecos lejanos. 

En los calendarios

de cenizas de tiempo

guardan las voces antiguas

todas llaman a la sangre nueva

a la rabia nueva

a la nueva furia 

y a la nueva venganza. 

La misma salmodia

sin música

solo el latir de la pena 

acompaña el lamento 

de la letanía. 

Y así cubre el manto 

de sangre la tierra. 

Y así cubre el manto 

de dolor la tierra.

Y así cubre el manto 

de pena la tierra. 

Y así cubre el manto 

de estruendo la tierra. 

Y así cubre el manto 

de gritos la tierra. 

Y así cubre el manto 

de muerte la tierra. 

Y así cubre el manto 

de traición la tierra. 

Y así cubre el manto 

de terror la tierra. 

Y así cubre el manto

de horrores la tierra. 

Y así cubre el manto 

de espanto la tierra. 

Y así cubre el manto 

de luto la tierra. 

Y así cubre el manto 

de crimen la tierra. 

Y así cubre el manto 

de impiedad la tierra. 

Y así cubre el manto 

de infamias la tierra. 

La tierra del hombre

la tierra del fracaso del hombre. 

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