Recomponer
lo que una vez
estuvo unido,
ese abrazo
ensartado hoy
por un alfileteo
de grietas,
ese abrazo
entre humanos
sea cual sea
su procedencia,
raza o ideología.
El abrazo con el entorno,
el que nos funde
con el oxígeno
y las acacias y las liebres,
ese abrazo,
ahora estrangulado
por fronteras y soberbia,
que construye
una geometría
donde nadie puede
quedarse atrás.
Recomponerlo,
no como meta
sino como única
posibilidad de existencia.

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