miércoles, 21 de mayo de 2025
REFLEXIÓN: MENTIRAS
Nunca antes en la historia de la humanidad hubo tanta información accesible para conocer la verdad y nunca hubo tanta gente negándose a verla. Hay realidades que obligan a vivir en las mentiras y mentiras que se justifican a sí mismas bajo un disfraz de verdad. Los emisarios del bulo acusan a los demás de falsificadores o enemigos de la libertad de expresión. Los corruptos de la Justicia acusan a sus víctimas de atentar contra la independencia judicial. Quienes convierten en un propósito de vida hacer daño a alguien se presentan como víctimas. Siempre hemos sabido que la verdad como tal puede estar llena de matices, la gran novedad ahora es que directamente puede ser una monstruosa mentira, ampliada hasta límites insospechados por las redes sociales y medios informativos cuyo único fin es el de la manipulación. La novedad ahora es que mucha gente califica como verdad lo que se amolda a su visión del mundo y como mentira lo que le causa malestar porque puede demostrarle que sus ideas están equivocadas. Los hechos ya no existen por si mismos, sino su interpretación interesada. Se prefiere la imbecilidad a la inteligencia, es más sencillo ser un imbécil porque no es necesario pensar y más fácil apoyar a otros imbéciles que nos ofrecen recetas fáciles y mensajes estúpidos para solucionar problemas complejos. Ni siquiera es una cuestión ideológica: las ideas dejan de tener sentido, porque cuando mentira y verdad son lo mismo da igual que trabajes para el bien o para el mal. Los imbéciles simplemente se negarán a ver las diferencias entre una cosa y la otra porque carecen de valores y conciencia crítica. Por eso se han puesto tan de moda de nuevo los tópicos, con ellos no hacen falta los análisis previos antes de emitir una opinión, uno puede limitarse a repetirlos como un loro sin tener que realizar el esfuerzo de pensar. El peor virus se llama ignorancia voluntaria.
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