Mi umbral del dolor
juega al limbo:
cada vez más bajo,
cada vez más
cerca del piso.
Creo que en lugar
de un tiempo
necesitamos una elipsis
que explique y concluya
todo por nosotros.
Así las cosas:
la vejez se acerca
mirando de vez en cuando
hacia atrás,
y con preocupación
por ese futuro
en el que ya
no estaré presente,
pero sí quienes más quiero.

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