No tienes que ser
la mejor de las personas.
No tienes que caminar
de rodillas
cientos de kilómetros
por el desierto,
para mostrar
arrepentimiento.
Solamente tienes
que permitir
que el animal suave
de tu cuerpo
ame lo que ama.
Mientras tanto el mundo
seguirá girando.
Mientras tanto el sol
y el agua de la lluvia
seguirán corriendo
a través de los paisajes,
por las llanuras y los árboles,
las montañas y los barrancos.
Mientras tanto
las aves migratorias,
altas en el aire limpio y azul,
volverán nuevamente a casa.
Quienquiera que seas,
no importa la soledad
que te abrume,
el mundo se ofrece
para tu imaginación,
te llama como los pájaros,
bellos y emocionantes,
una y otra vez
anunciándote tu lugar
en la familia de las cosas.

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