Antonio Ortiz Echagüe (1883-1942) fue un pintor costumbrista español que triunfó y residió gran parte de su vida en el extranjero. Su pintura, de sólida formación académica, estuvo influida por el realismo de Ignacio Zuloaga y el luminismo de Joaquín Sorolla. Se caracteriza por el rigor del dibujo, la soltura de la pincelada y la riqueza cromática de sus lienzos.
Los cuadros de Antonio Ortiz Echagüe, que realizaba sus obras pintando siempre del natural y reproduciendo sus modelos a tamaño real, constituyen un ejemplo muy significativo de la corriente artística que en el tránsito del siglo XIX al XX sustituyó la pintura de historia decimonónica por un realismo costumbrista o etnográfico que enlazaba con los grandes maestros de la pintura española del XVII, Velázquez en especial.
Sus temas, mujeres desnudas en un paisaje, nos recuerdan la importancia del desnudo femenino a través de la historia del arte; desde Venus, ninfas, madonnas a bañistas, odaliscas y prostitutas.
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