lunes, 22 de julio de 2024

POESÍA: EVOLUCIÓN


La evolución

hizo bien su trabajo:

dos faros para alumbrar

las piedras

una nariz para encontrar

el hogar del hijo

una lengua para saborear

manzanas

dos pies para llegar

a los otros

y diez dedos para

consolarlos


Con esos dedos,

el hombre

horadó el vientre de la tierra

y sembró la semilla. 

Fabricó el pan

lo llevó a su boca

y formó un cuenco

para beber. 

Construyó una casa

y una silla. 


Pero un día

se olvidó del surco

y comió la hogaza

que sus dedos no amasaron. 

Para defender la silla

afiló el metal

y otro día

con la mano

que bendijo al crío

mató a su hermano. 


La sangre

y el brillo del oro

cegaron sus ojos

y el hombre no pudo ver

que los dioses 

y él mismo estaban

en aquellos huesos. 

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