Así existe lo bello
sin sentido ni fin:
más allá de la luz
pesada y turbia
bajo la que respiran
las ciudades,
más allá de la negra
mansedumbre del cielo,
más allá de la luna
dulce y triste,
de los planetas sordos
como piedras,
del cinturón de Kuiper,
de la nube de Oort,
más allá del helado
campo del vacío,
brilla lejanamente
la Vía Láctea.

No hay comentarios:
Publicar un comentario