Muerte de un miliciano es una de las fotografías más conocidas de la guerra civil española, atribuida a Robert Capa y tomada el 5 de septiembre de 1936 en el término municipal de Espejo. Está considerada como una imagen icónica del siglo XX.
Un día del mes de septiembre de 1936 Robert Capa y Gerda Taro entraron en la provincia de Córdoba. En Espejo, hicieron una foto icónica: la del miliciano cayendo herido de muerte fusil en mano. Capa y Taro eran dos desconocidos que cruzaron los Pirineos en busca de acción y para hacer periodismo. El estallido de la Guerra Civil había conmocionado a la opinión pública europea. Los dos fotógrafos, muy jóvenes, acudieron de inmediato al lugar donde había acción: en la provincia de Córdoba la República trataba de reconquistar la capital en la que está considerada como la primera gran contraofensiva de la Guerra Civil. El frente partía la provincia de este a oeste. El Gobierno controlaba gran parte de Sierra Morena y del Valle del Guadalquivir, por lo que se consideraba que la contraofensiva tendría éxito, algo que no pasó.
Capa y Gerda Taro estuvieron primero en Espejo, al sureste de Córdoba. Días después subieron a Cerro Muriano, al norte de la ciudad. Allí fotografiaron las enormes columnas de refugiados cordobeses que huían de las bombas del ejército sublevado. Por eso siempre se pensó que la foto del miliciano se hizo allí y que ni Capa ni Taro estuvieron en Espejo, algo que se desmintió en 2009.
Todo lo que rodea a esta imagen sigue siendo un misterio que enfrenta a expertos de todo el mundo. Unos, intentando demostrar que Capa hizo trampas, y otros, tratando de defender su veracidad. El periodista húngaro siempre sostuvo que estaba documentando una acción de guerra, que los milicianos se lanzaron al ataque y que desde las filas enemigas dispararon con una ametralladora de manera tan certera que alcanzaron al protagonista de la foto. Y que él simplemente tenía la cámara levantada y disparó también.

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