domingo, 31 de marzo de 2024

REFLEXIÓN: RESURRECCIONES


Nos pasamos la vida resucitando, porque la vida nos mata continuamente...

¿Cuántas vidas llevas ya? Levantarse para seguir adelante forma parte de lo cotidiano.

Y resulta que precisamente hoy nos montamos una especie de fiesta carnavalera de aspecto oscuro, con aroma a incienso y sonidos de batucada para celebrar una resucitación que no es la nuestra.

Santos, ejército, eventos callejeros, conceptos religiosos a los que se suman con entusiasmo nuestros representantes políticos, lágrimas que no se derraman ante tragedias que el resto del año nos resbalan... ¿Por qué las fiestas nunca nos celebran a nosotros, al sencillo milagro de seguir vivos y tener la dignidad que merecemos? 

Por eso, este domingo deberíamos celebrar que todos los resucitados diéramos un paso adelante y nos dejásemos llevar por el ruido de los tambores, que fuésemos bendecidos por la cofradía de turno y que, empapada de lágrimas, la muchedumbre nos adorase. Nada tendría que ver en esto la religión, sino los valores cívicos y el derecho a tener razones para la sonrisa. Debería valorarse solamente el esfuerzo de cada cual por tratar de salir adelante en el anonimato con esfuerzo, respeto y decencia para con uno mismo y los demás.  Igual no sería esta una semana tan santa, pero sí mucho más nuestra. Como deberían ser, por otra parte, todas las semanas. 


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