miércoles, 13 de diciembre de 2023

REFLEXIÓN: TODOS JUNTOS EN TODAS PARTES


Pues sí, estamos en diciembre y la navidad se acerca. Sabemos que es la peor época para ir a cualquier sitio, sobre todo al centro de las ciudades, de hecho, no queremos ir. Pero vamos, a veces por gusto, a veces obligados por las circunstancias. Sabemos que es la peor época para ir en grupo a los restaurantes. Pero vamos. Sabemos que es la peor época para hacer compras. Pero las hacemos.

El calendario se impone sobre nuestros deseos y es quien manda. El calendario escolar y el laboral nos empujan a hacer las cosas al mismo tiempo que todo el mundo, lo que encarece los precios y nos obliga a movernos en masa. También hay un punto de demofilia, una apetencia extraña por el mogollón, y una devoción particular por ciertas fechas, como la del 31 de diciembre. Nada cambia porque cambie el año y, sin embargo, nos gusta creer que sí. Lo que se consigue con todo esto es una especie de prodigio demográfico. Mientras aparentemente todo el mundo se va de puente o de minivacaciones, la ciudad no se vacía porque parece que todo el mundo se queda también en su ciudad para abarrotar las calles. Es un fenómeno inexplicable y a la vez terrible si vives en un lugar donde hay obras en alguna vía principal y estás lo suficientenente lejos de cualquier sitio como para que necesites el coche para desplazarte. Llegas a sentir terror con la sola idea de salir de casa porque sabes que superar ese primer obstáculo de superar la zona de obras te va a suponer media hora de tapón para un recorrido que en teoría puede hacerse en cinco minutos. Y no existe alternativa porque todo está bloqueado de vehículos en todas direcciones, vayas donde vayas va a ser puesta a prueba tu paciencia. 

Es difícil comprobarlo, pero sospecho que al mismo tiempo que todos estamos de vacaciones y todos vamos a ver los horrores navideños que nos depara nuestro ayuntamiento, todos nos quedamos tranquilamente en casa. Según mis cálculos, en diciembre la población española supera de largo los cien millones y adquiere el don de la ubicuidad: todos a la vez en todas partes. A eso se le llama el milagro de diciembre. Incluso da igual el día de la semana porque este mes los comercios incluso abren los domingos, así que no hay descanso para la pesadilla. 

Soy Paco Gorrín y les deseo unas felices navidades. Que tengan un buen día, sea el día que sea. Y no se preocupen por dejar salir antes de entrar: hay tanta gente en todas partes que da lo mismo. 

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