sábado, 16 de diciembre de 2023

POESÍA: ISLEÑO


Tuve que aprender

a comerme las horas

y a que me salgan

sudores por la boca.

Y meterme

en los oídos al viento

para que me respire

en sus pulmones.


Tuve que asumir 

que mi mundo

parezca salido

del bostezo

de un volcán:

en una barca

de ocho islas

con las alas pegadas

al paladar. 


Y admirar el hecho

de que mis raíces

abren su ensueño

a un mar

o quizás a un ahogo

donde sudar

esta fiebre

de pedazos de sol

y de salitre.


Fue entonces

cuando asimilé lo que soy

y me reconocí

a mi mismo como isleño,

lo demás son añadidos

que complementan

esa emotiva realidad. 


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