De origen medieval, la pena del garrote consistía en un primer momento en un golpe (un garrotazo) en la cabeza. Poco a poco la cosa se fue refinando y evolucionó hasta un palo clavado en el suelo ante el que se sentaba al reo (a veces incorporaba una tabla para sentarse, y si no se le ponía una silla), y a la altura del cuello se colocaba un dispositivo metálico que consistía en un collar por el lado del condenado y un sistema de tornillo en el otro lado. Mediante el engranaje, el verdugo iba apretando el collar en torno al cuello, asfixiando al condenado. Con los años fueron surgiendo sofisticaciones y perfeccionamientos de este mecanismo, uno de los cuales es el denominado garrote catalán, que tenía un clavo que iba avanzando por la nuca, destrozando la columna cervical y la médula ósea al mismo tiempo que se asfixiaba al condenado. Se suponía que así la muerte era más rápida.
A partir de 1820, por orden de Fernando VII, el garrote sustituyó a la horca, método considerado demasiado inhumano, y desde entonces fue el método tradicional para las ejecuciones. Éstas se realizaron durante el siglo XIX en público, como medida didáctica y persuasiva, y podían ser individuales o colectivas (como fue el caso de los supuestos miembros de la mano negra). El ritual variaba según la clase social a la que pertenecía el reo. Así, había un garrote para los nobles y para la plebe (el garrote vil, que acabó dando su nombre a todas las variantes), y la forma de llegar hasta el cadalso también era distinta (los nobles llegaban en caballo ensillado, mientras que los de clase baja lo hacían en burro). Poco a poco, con la llegada de nuevos tiempos, el garrote vil fue ocultado, y las ejecuciones se realizaban en oscuras salas de las prisiones, muy habitualmente en los sótanos, alejados de una sociedad que con el paso de los años se posicionaba claramente en contra de la pena capital. Se siguió utilizando hasta la abolición total de la pena de muerte en Esoaña aprobada en la Constitución de 1978.

No hay comentarios:
Publicar un comentario