Hemos sido reunidos
como un desquiciado
hormiguero
de egos errantes
para rozarnos unos a otros
mirarnos unos a otros
y comernos unos a otros
sin distinción de raza
sabor
olor
o sexo.
Así pues,
demos las gracias
por el alimento recibido,
y habiendo sido
bien servidos
dejemos una buena propina
al Camarero.
Eso
o mirémosle a la cara
directamente
para decirle:
Conmigo pinchaste en hueso.
No consumo,
no estoy aquí
para comer de tu mano.
Soy el que cuestiona
el mundo
tal y como nos lo has servido.

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