una pequeña
bola de cristal
en una tienda,
diminuto ecosistema
contenido.
Unos abetos, una cabaña,
un tronco cortado
en el suelo,
rodeados por una cúpula
transparente.
Si la pones bocabajo,
eres dios o el demiurgo:
cae la nieve porque así
tú lo has querido.
Me atrae silenciosa
en su estante.
Resulta atrayente
tener un pequeño mundo
en la palma de la mano
y solo cuesta
dos con setenta.
¿Estará nuestro mundo
contenido dentro
de una bola de cristal
para que alguien
lo contemple?
Mal asunto sería ese,
pues va camino
de romperse desde dentro.

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