Los ciudadanos
de a pie somos
para los poderosos
magnitudes
físicas inobservables.
Somos nada,
principio
de incertidumbre
que necesita a los demás
para encontrar su sitio:
solo en la solidaridad
del conjunto adquirimos
la conciencia social
que nos vuelve fuertes,
y aprendemos
a conocer quienes
realmente somos,
lo que valemos
y lo que podemos conseguir
en la lucha
por nuestros derechos
individuales y colectivos.

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