martes, 25 de julio de 2023

PINTURA: DALI


En Retrato de Mi Hermano Muerto, Salvador Dalí expresa la influencia profunda en su vida de un hermano que nunca conoció. Al nacer Dalí, su hermano mayor había fallecido a la edad de 22 meses, por esa razón, su padre nombro al pintor con el mismo nombre: Salvador. Esta fue una sombra que el artista tuvo que cargar durante toda su vida. Dalí luchaba contra el sentimiento de que sus padres querían reemplazar a su hijo ausente y trató de mantener una identidad propia bajo la enorme presión e insuficiencia que el sentía. Esta obra es una mínima manifestación de aquél eterno conflicto familiar.

Dalí se sentía como un reemplazo, o quizás como una reencarnación, y para reafirmarse empezó a comportarse de manera excéntrica. Quizás por eso se convirtió en el Dalí que todos conocemos. Recreó a su hermano a partir de una fotografía, y su imagen parece como una ampliación fotográfica con los puntos de Ben Day típicos del fotograbado.

Dalí describió a la imagen como un retrato compuesto de él y su hermano muerto, donde las cerezas oscuras representaban la imagen del Salvador muerto, y las cerezas claras representaban la imagen del Salvador vivo. De esta manera regresa a sus imágenes dobles, componiendo un retrato que no es solo de su hermano sino también de sí mismo.

Al fondo, en ese paisaje, aparece el enésimo homenaje de Dalí a El Angelus de Millet, siempre ligado a la memoria de su hermano. 


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