Con cuanta facilidad
puede hundirse tu vida
y qué tiempo más largo
el que tardas en devolverle
un mínimo orden.
Y la de flecos
de oscuridad que arrastras
cuando vuelves al fuego
haciendo esfuerzos
por poner en su sitio
tu entereza.
Poco a poco se han
de reconstruir puentes
entre lo que fue
y lo que se es ahora,
hasta conseguir hacer
de la sensibilidad
de quien respira
un suelo firme,
y reconocer bien
las coordenadas que habita.

No hay comentarios:
Publicar un comentario