La noche no se limpia
con la arena mojada
de tu playa:
inmensidad de miedos
anegando
los huecos desiguales
del dolor.
El olvido es marrón,
ya lo sabíamos,
marrón
como la tierra
que acoge los escombros
de los cuerpos
que amamos
algún día.
Eso sí,
sin que ellos se enteraran.

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