miércoles, 4 de mayo de 2022

POESÍA: CRÓNICA


Yo nací (pido disculpas)

con la televisión

en blanco y negro

y el gris era el color

que todo lo impregnaba

mientras crecía.

La realidad mermada,

cobró lustre ficticio

entre las vísceras

del dichoso artilugio, 

mis padres por fin, 

teniendo yo doce años,

compraron uno para ver

retraído el asombro,

cómo holló la luna

el ballet pintoresco

del primer astronauta.

La guerra de Vietnam

sembró de rojo

el miedo del monzón;

la tristeza alargó

su cinta métrica

con inborrables signos,

y el niño que yo fui

cruzó la calle

para desvanecerse.

 

Como soplo de aire

que aventara las ramas

con una floración

de duermevelas,

devanaron los años

una quietud insomne,

repleta de tareas.

Nada sobra al olvido.

 

Envejeció conmigo

la dudosa verdad

de vuelo corto

y ahora lo vivido

es una polvareda

que se oculta detrás.

La nada vuelve.

 

Sigo al borde de mí, 

Soy un mapa menguante

enclavado en la espera.

Ya no quedan

preguntas perentorias

y el futuro empieza

a ser de cosa de otros.

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