sábado, 7 de mayo de 2022
HISTORIAS MÍNIMAS: EN EL ASCENSOR
Amante autodidacta de la mecánica cuántica, tenía una licenciatura en Biología Molecular y multitud de trofeos como experto ajedrecista. Gran aficionado al vino, había ganado varios premios al mejor sumiller del país, aunque su sueldo privilegiado se debía a su excelente reputación como analista financiero en temas bursátiles. Seguía acaparando distinciones que acreditaban sus grandes dotes cognitivas y perceptivas pero dormía atormentado pensando en la mañana siguiente. A diario, al salir a trabajar, coincidía con su vecina. Y cada día abandonaba perplejo el ascensor incapaz de descifrar el movimiento de ojos y la sonrisa tímida que ella le dedicaba.
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