Las farolas
envidian a los árboles
porque también quieren
florecer en primavera.
Los árboles
envidian a las farolas
porque también quieren
encenderse de noche.
Tratándose de nosotros
no tengo claro quién es
farola o árbol,
pero la realidad es
que nos complementamos.
Lo cierto es que contigo
encenderse y florecer
es cuestión de cada día
y de todas las estaciones.

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