En algún momento
saldré a la calle
a buscar la silueta
de mi pensamiento,
a preguntar si alguien
ha visto mis recuerdos.
Preguntaré
cuándo fue
mi último beso.
Cuando fue
aquel gesto tan delicado,
que agitó
mi alma al viento.
Aquellos recuerdos
que dejé en las ventanas
de todas las farolas desiertas,
entre el bullicio de la gente,
entre los bancos del parque
bajo una luna abierta.
Porque sin ellos
soy tan frágil,
un ser vacío,
un poeta en el miedo
intentando
recuperar su viaje.
Iré usurpando
de mi alma la sonrisa
que quedó colgada
de la tristeza
como un rosal abatido
por el roce de la brisa.
Dónde dejé
aquellos poemas
que escribía en silencio,
aquellos que creaba
para recorrer un cuerpo.
En algún momento
buscaré mis recuerdos,
los que enterré
entre la lluvia y el cielo,
los que contenían las ansias
de una mirada y sus besos.

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