Más allá del, por otro lado fundamental tema del acceso a la vivienda, de cara a las próximas elecciones generales que se celebrarán en España el 29 de noviembre, los ciudadanos deberíamos reflexionar sobre el tipo de sociedad que queremos y cuales son las opciones que, en consecuencia, se nos ofrecen.
¿Cual es la ambición en los hogares, en las oficinas, en las fábricas? ¿La de expandir un patriotismo democrático que mejore la vida cotidiana de la población que vive en España y hacerlo de manera que sea un ejemplo que otros puedan copiar? ¿O vamos a dejarnos arrastrar por el egoísmo y la inmisericordia de quienes gritan mucho y hacen poco, pero agitan contínuamente una bandera que solo usan para tapar sus intereses particulares y canalizar la riqueza del colectivo a sus cuentas privadas? ¿Tenemos una ambición solidaria o prevalecerá la avaricia privada?
Con todas las matizaciones que se le puedan aplicar, parece que este es el razonamiento básico del que cada cual debe partir para tomar una decisión sobre cual es su compromiso. Y una puntualización muy necesaria: el destino de una democracia no se derime solamente en las urnas, también es importante el compromiso de los ciudadanos, poniendo en marcha las medidas de presión no violentas que consideren necesarias para hacer realidad sus aspiraciones.
Y, por último, existe un peligro que nadie, progresista o conservador, debería despreciar: la posibilidad de que, por primera vez desde la muerte del dictador Franco y la consolidación de la democracia, una formación de extrema derecha gobierne en España. Hoy esta posibilidad es real. Vox es el socio al que parece privilegiar el PP en el caso de ganar sin una mayoría absoluta, pero no es un partido como los demás. La retórica xenófoba de sus dirigentes, su proximidad con movimientos racistas globales y partes de su programa contrarias a la Constitución lo sitúan en posiciones más radicales que dirigentes como Giorgia Meloni o Marine Le Pen. Las elecciones serán la ocasión para el escrutinio de todos los programas, también de aquellos cuya aplicación tendría un efecto destructivo en una sociedad diversa y plural.
En las urnas nos veremos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario