lunes, 31 de agosto de 2026

POESÍA: PARÉNTESIS

 


Cuando cesó aquella sed

desmedida de contienda

y quedaron  sus huesos 

desolados y flotando 

sobre tablas viejas

él descubrió aquél cuerpo 

varado en el último 

acantilado de las sábanas.


Lenta como una sombra,

la mujer elevó la mirada 

desde el suelo

y cuando por fin llegó 

a los ojos que la llenaron

de caricias

suspiró con un aliento 

tan leve que parecía

estar brotando

de unos labios 

que ya no existían.


Ella dijo:


-Hacía mucho tiempo 

que nadie me abrazaba 

de esta manera

no sabes cuánto 

te lo agradezco.


Cuántos siglos 

de desaliento

pueden contener 

unas pocas palabras.

Aquella frágil promesa 

de luz dio sentido 

a la habitación

quién sabe 

si por un momento.


Luego se fueron vistiendo

con la lentitud tenue 

de la aurora

mientras sus pasos

volvían a desconocerse

en el crujir menguante 

del tiempo.

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