domingo, 5 de julio de 2026

REFLEXIÓN: DIGNIDAD Y HONESTIDAD


Andrés Hurtado se encontró un cuadro apoyado en un macetero, a pocos metros del hotel en el que se alojaba, y se lo llevó porque le gustó el marco. Un día después, ya en su casa, se dio cuenta de que en el lienzo había una firma. Así que le hizo una foto y se la mandó a la IA del teléfono, que le dijo que era bueno. Andrés llamó entonces a una casa de subastas y les contó la historia; le respondieron que les enviara una imagen del cuadro en cuestión y unas horas después recibió la tasación. Le daban entre 40.000 y 150.000 euros por la pieza. Y Andrés, que es un transformista en paro que imita a Lola Flores o a Rocío Jurado con el sobrenombre de Lola Montiel, se quedó pasmado.

Pero la alegría le duró poco: enseguida vio en la tele la noticia de un Sorolla robado en Sevilla, cuyos propietarios buscaban por ser una pieza “de gran valor sentimental”. Y Andrés no lo dudó: llamó a la Policía para decirles que el cuadro lo tenía él, pero que no había robado nada. Se lo había encontrado tirado en la calle. La recompensa que ofrecían los dueños, que por lo visto se estaban llevando el cuadro a la playa y se lo dejaron olvidado mientras cargaban el coche, a día de hoy no ha llegado.

Andrés dijo en una entrevista que se conformaba con un móvil nuevo, que el que tiene está para el desguace, y quizá unas alpargatas porque las suyas están rotas. Pero, a la espera de que esa extraña familia que se lleva un Sorolla de vacaciones le dé su compensación, en estos días ya ha recibido una recompensa mayor que el dinero: encarnar la dignidad de los humildes en los mismos informativos que últimamente solo nos hablan de la indignidad de las élites. Representar la virtud y la decencia en camiseta de tirantes, en contraste con la desvergüenza de los encorbatados.

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