sábado, 11 de julio de 2026

POESÍA: HOMENAJE A SOROLLA


Amanecer, playa de Valencia
( Sorolla, 1907) es un cuadro de playa diferente a los que solía realizar su autor porque en él no está presente el sol. Está pintado justo antes del amanecer. Si bien la obra se centra en el mar y no aparece la línea del horizonte, en el rompiente de las olas se adivina que ya clarea. La calidad de luz de esta obra y la delicadeza del ambiente que la rodea dan a la composición una sensación de paz, serenidad y también de cierta melancolía poco común en sus obras de mar. Por otro lado, contiene muchos interrogantes sobre las figuras humanas protagonistas. ¿Qué hacen ahí en esa temprana hora? ¡Por qué parecen ensimismados, cada uno en sus pensamientos? ¿Cual será la razón por la que comparten esa barca,  pero a la vez parecen estar distanciados? Son preguntas que pueden convertirse en la causa del nacimiento de un poema: 


Ya están peinando las olas

los cabellos de la orilla;

la playa está bostezando

y la barca ya respira.

La luz se acerca a dos novios

ansiosos del gran diamante;

el rubí se asoma leve

y no quiere despertarse.

Hay reflejos que saludan

al barbero de los mares,

y en su nácar la muchacha

se sienta para abrazarles.

El chico esconde su rostro

conversando con la arena;

dentro de nada el barbero

le dará una cara nueva.

¡Qué finura la navaja

de tan bello despertar!

No hay soles que se comparen

al que nace en este mar.

Mecida en aguas de nana

la barca despertará,

y los amantes, discretos,

se darán besos de sal;

esa sal que los endulza

en su media oscuridad;

ese dulce que amanece

y no quieren evitar.

La alborada más sagrada

en las manos de un pintor,

y se emociona la playa;

y además, igual nace el amor.

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