domingo, 12 de julio de 2026

POESÍA: EL JUEGO DE LA SILLA


Lo llamamos 

el juego de la silla.

Los jugadores 

se sientan en círculo, 

cada uno en una silla:

tan pronto como suena 

la música se levantan

y giran velozmente 

hasta que ésta se detiene;

entonces 

se sientan de nuevo,

pero una silla ha sido retirada.

Para cuántos, quizá 

la mayoría de nosotros,

es una imagen 

perfecta de la vida:

una oportunidad fallida,

algo que debió ser, 

pero no fue consumado,

el pájaro invisible 

que nos rozó con sus alas.

Aquella pareja 

que abandonamos,

aquella carrera 

que no estudiamos,

aquel trabajo 

que no osamos solicitar,

aquella ciudad 

en que no nos decidimos 

a residir,

aquellos amigos 

que no nos atrevimos a tratar.

Y sin embargo 

era lo que nos gustaba,

hubiéramos sido genios 

o hubiéramos sido felices.

En cambio ahora somos

menos que nada,

porque pudimos serlo 

y no lo fuimos,

no por necesidad 

ni por imposición

de algo o de alguien,

sino por rutina 

o comodidad o simple cobardía.

No dimos el golpe de timón

cuando nuestra barca 

era arrastrada por la corriente,

no nos arrojamos al agua

cuando vimos la perla 

desde encima del puente,

la sonrisa de la desconocida

se extinguió después

de cruzarse con nosotros

sin que fuésemos capaces 

de dirigirle la palabra.

Un segundo 

para equivocarnos 

y todo el resto del tiempo

para lamentarlo.

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