miércoles, 8 de julio de 2026
HISTORIAS MÍNIMAS: EL LOBO Y YO
Una vez hablé con un lobo y nos entendimos bien. Llegamos a estar a un metro de distancia, ambos sentados y mirándonos a los ojos, pero la magia se disolvió cuando sospeché que quería robarme la comida que llevaba en la mochila. Me puse en pie, cogí un palo y el lobo retrocedió. El miedo se interpuso entre el hombre y el animal; nunca sabré si aquel diálogo incipiente podría haberse convertido en una amistad duradera. Tal vez, sin esa mente primitiva que me puso en guardia las cosas hubieran sido diferentes. Recuerdo su mirada y me invade la tristeza. Eran los ojos de un amigo frustrado. El lobo se introdujo en la espesura y desde entonces, cada vez que disparan a uno de los suyos, siento un vacío en el corazón. Alguna vez me gustaría ser lobo, la mayoría de las veces me avergüenza ser persona.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario