Ha ardido la noche.
Ondearon los deseos
en cada descampado
y se abrazon sus copas
sobre la arena de las playas.
Ha ardido la noche
y los jóvenes
se sumergieron en las olas
para lavar las penas
y renovar la esperanza.
La tradición más hermosa
nos convocó
en torno a las hogueras.
Aprendices de brujos,
quemamos trastos viejos
y las penas de siempre,
así aterriza el verano
con su tiempo infinito.
Ha ardido la noche
sobre las banderolas
que la pólvora agita
estallando en nosotros
un ánimo de fiesta.
Esta noche se encendieron
ellos recuerdos
de cuando buscábamos
con prisa unos labios
junto al fuego
que reflejaban, brillantes,
la luz de las bengalas.

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