miércoles, 3 de junio de 2026

POESÍA: GRACIAS



Descubrí el Paraíso
besando tus labios
en una madrugada
en la que no se daba
la bienvenida
a un nuevo año
sino a una vida nueva, 
tiempo de emociones
donde se abrazan dos jóvenes
como si cachearan al amor.
Tenías un temblor en el cuerpo
de tímidas palomas,
que conste que yo también
tiritaba con el seismo.
Nos acostumbramos pronto
a probar la tersura 
de nuestras manos, 
era asombrosa la ternura
que desprendía tu mirada. 
El escenario donde vivíamos
desprendía violencia,
hombres de gris
saqueaban las aulas
porra en mano 
en busca de octavillas,
de libros prohibidos
y asesinaban a estudiantes:
no comprendieron nunca 
que en una plaza de enero,
cogidos de la mano,
fuimos más inquietantes, 
mucho más peligrosos
que gritando en las calles 
mientras nos perseguían.

Eras dulce y guapa, 
siempre lo habías sido. 
Pero yo, bajo la rabia
hirviente de unas ganas
de hacer algo productivo
con mi inconsciente adolescencia,
no me daba cuenta
de cómo me mirabas, 
cuestión que todos los amigos
de sobra ya sabían.
Hasta que un día 
se despejaron
de dudas mis ojos
y me descubrí mirándote
como nunca lo había
antes hecho con nadie.
De pronto ya no eras
solamente esa amiga 
a la que tanto apreciaba,
algo nuevo nacía.
¿Pero qué hacer
con aquella tormenta interior
cuando era tanta
la inexperiencia,
cómo conseguir
que se manifestara
si no podía soportar
la idea de ofenderte?

Te miraba y notaba arder
cada una de mis células,
supongo que solo sabía
poner cara de tonto.
Luego, al darse la ocasión
y juntarse nuestros labios,
descubrí que en aquél país
en el que vivíamos,
aún tan injusto y triste, 
eras el arco iris 
que mi alma necesitaba.
Luego hubo mucho más,
pero aquél instante
tiene un sitio de honor
en el altar de mis recuerdos.

Y ahora que comienza
la última etapa de mi existencia
pienso mucho en el cúmulo
de errores que he cometido.
Pero la parcela de existencia
que sellamos aquella noche
para compartirla juntos
es todo lo contrario,
contribuye decisivamente
a sentirme limpio por dentro
y lo menos que puedo hacer
es darte las gracias por ello.
También creo que te debo
unas disculpas
porque quizás no supe poner
todo de mi parte 
para conservarlo.
Es algo que me viene 
a la mente cada vez
que veo un hermoso 
amanecer entre las nubes.

No hay comentarios: