jueves, 14 de mayo de 2026

POESÍA: TRILOGÍA GATOS (TRES)

No dramatizan,

no lo convierten en espectáculo.

Sufren como quien respira: 

sin llamar la atención,

sin esperar consuelo, 

sin pedir traducción

(los propios veterinarios

te lo advierten).

No convierten 

el daño en identidad,

ni lo arrastran como 

estandarte o medalla.

Yo, que he elaborado mis penas 

con versos y diagnósticos,

que he necesitado testigos 

para mi quebranto,

me descubro infantil 

frente a su modo de herirse.

Cuando duele, se encogen.

Cuando el cuerpo reclama, 

se retiran.

No exigen, no maldicen, 

no complican.

El dolor auténtico 

no tiene gramática,

y ellos, sin habla, lo demuestran:

cada espina que se clava 

en su patas

no necesita ser contada 

para ser verdad.

No hay resentimiento, 

ni espera de reparación.

Solo el presente herido,

que pide silencio.

Yo, que he escrito 

mi dolor hasta vaciarlo,

veo en esa quietud otra forma

de decirlo todo.

No niegan su fragilidad,

pero tampoco la celebran.

Y cuando sanan, 

lo hacen sin memoria.

Como si el dolor 

no les perteneciera,

sino que hubiera pasado

a traves suyo

como pasa el viento 

por una rendija.

Así, su herida 

no es mapa ni himno:

es un instante puro,

que no deja cicatriz en la voz,

ni eco en la costumbre.

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