Cuando ves agua
en un arroyo
dices: esto es agua
de arroyo;
Cuando ves agua
en el estanque
dices: esto es agua
del estanque;
Cuando ves agua
en el océano
dices: ¡esto es agua
del océano!
Pero en realidad
el agua
no es más
que ella misma,
siempre,
y no pertenece
a ninguno de estos
recipientes
aunque los cree.
Y lo mismo debería ocurrir
con los seres humanos:
una persona siempre
ha de ser una persona,
independientemente
de dónde haya nacido,
sea cual sea su color de piel,
su estatus social,
su sexo o los sentimientos
que en su interior alberga.

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